miércoles, 29 de febrero de 2012

Superlativo


Es curioso cómo en una misma persona se pueden concentrar el blanco y el negro en las mismas dosis. Hay un tipo con el que tengo un cierto trato desde hace algún tiempo y que puede ser dos cosas bien diferentes en el mismo momento y a la vez: superlativo y humilde, avasallador y tímido, apabullante y sosegado. Es curioso, porque en unas ocasiones me parece contenido, y en otras su discurso barroco y criptográfico le muestra incluso soberbio; es más, bien pensado creo que es la estructura del discurso lo que en apariencia le revela superlativo, avasallador o apabullante. Puede que sea mi propio prejuicio y una actitud aparentemente cerrada a cualquier crítica constructiva las que me hagan ver así al personaje en cuestión. Quizás me quede simplemente en la estética del lenguaje, en la sonoridad de las formas, en un juicio previo puede que justificado, porque realmente cuando me tomo mínimamente la molestia de pararme un instante en el fondo, ni es en verdad superlativo, ni avasallador, ni apabullante. Y mira que no hacerlo me ha traído en alguna ocasión pequeñas discusiones y berrinches. Pero claro, me tengo que tomar la molestia.

Confieso que me equivoco cuando no voy más allá, soy yo mismo quien coloca una barrera previa, puede que incluso llegue a estar a la defensiva. En unos momentos parece ultraconservador y de repente se muestra como todo lo contrario, y más de una vez íntimamente le hubiera dado la razón, aunque otras le mandaría… Y todo por quedarme simplemente con el exterior ¡Seré torpe! Sin embargo, otras es como si tuviera unos rayos x directos al alma.

Sea lo que sea hay un motivo superior que hace que todo eso carezca de importancia: le quiero, y María y Toya y Paula (y ahí están Jn 15, 12 y 1 Co 13, 4-8). En casa le queremos todos, con lo que ello implica cuando lo haces de verdad; entre otras cosas, dolor. Pero como le queremos lo hacemos con todas las consecuencias, con la cercanía y con la distancia, en el abrazo y en el desdén, en la palabra y en el silencio, con lo bueno y con lo malo. Y como le queremos lo hacemos también cuando cierra puertas, no sólo cuando las abre.

Así que esta mañana, frente al espejo, le he preguntado: “¿Qué, superlativo hoy también?”, y todavía no soy capaz de contestarme. Eso sí, con una dosis máxima de buen humor.


domingo, 26 de febrero de 2012

Curso de Voluntariado de Asociación para la Solidaridad


Este fin de semana he asistido a un curso de formación del voluntariado organizado por la ONGd Redentorista Asociación por la Solidaridad (www.asolidaridad.org). Que una organización como esta nos brinde semejante oportunidad es algo que uno de entrada no puede sino agradecer, pero eso no es ni siquiera anecdótico frente a la extraordinaria labor que AS viene desarrollando en los veinte años de andadura que celebran este 2012. Realmente ha sido el tercer módulo de un curso de cuatro, y creo que todos los que allí estuvimos ya deseamos que tenga lugar el cuarto, con lo que desde aquí animo a todo el mundo a que se apunte.

Una condensación de contenidos desplegados en distintas ponencias:

·        Causas de la pobreza, a cargo de Miriam Jiménez Sosa
      Partiendo de la definición inicial de pobreza extrema y pobreza absoluta y de la atinada diferenciación de ambas, nos fue desgranando un análisis pormenorizado; todo ello animado por unas originales dinámicas de grupo.

·        Ética del voluntariado, ética de la gratuidad, por el P Marciano Vidal CSsR.
     ¿Qué podría decir alguien como yo de uno de los grandes nombres de la Teología Moral a nivel mundial? Sinceramente, lo mejor es callar. Leer sus obras, estudiarlas, es un placer en sí mismo; cada vez que me encuentro con él y tengo la suerte de poder intercambiar impresiones un ratito, es como repostar ánimos. Nunca le había escuchado como conferenciante; lo cierto es que, como todos los hombres realmente grandes, tiene la extraña habilidad de ser ameno, entretenido y de que la audiencia no se vea abrumada ante la rotundidad de su conocimiento y criterio. Relación entre ética y voluntariado, potencial solidario de la sociedad, liberación del capital altruista de la persona, la ética del don… Parece denso, pero aún siento pena de que acabara. Ya estoy deseando leer su libro “Para comprender la Solidaridad”. En fin, que por mucho que dijera, no me he podido callar.

·        Presentación de los Campos de Misión.
     Comenzó el P Manuel Cabello CSsR, e intervinieron muchos voluntarios de AS contándonos las experiencias de su servicio. Sólo nombro al P Cabello por la singularidad de su exposición que, además de los Campos en el llamado Tercer Mundo, nos contó qué es el CESPLAM, quiénes son sus miembros y qué es lo que realizan en España. El CESPLAM es el Centro de Estudios y Planificación Misionera de la Congregación del Santísimo Redentor, y desarrollan Misiones Populares allí donde se les requiere. Un impresionante trabajo misionero para estimular a los practicantes, detectar nuevos colaboradores, acercar a los alejados, e iniciar grupos de formación en la fe. Confieso que personalmente esta acción misionera me ha dejado completamente TOCADO. A continuación nos habló del trabajo en La Lima, Honduras. El resto de voluntarios nos iban levantando del asiento al relatar su experiencia en los Campos de Santa Anita u Otuzco (Perú), en Trojes o San Pedro de Sula (Honduras), Managua (Nicaragua), Bouake y Tièbissou (Costa de Marfil). Cuando digo que nos iban levantando del asiento, me refiero a que el entusiasmo, la felicidad, la acción transformadora del voluntariado activo llevando la Buena Noticia creo que nos incitó a todos a ponernos en marcha.

·        Ejes transversales del Desarrollo Humano.
Inmaculada Porras (Oblata del Santísimo Redentor) nos centró a través de la necesidad de la Equidad de Género, sentando las bases de su exposición definiendo de una forma meridianamente clara y acertada sexo, género, equidad y empoderamiento, para hacernos conscientes de su efecto en el desarrollo humano y la importancia de la implicación personal y social.

Alejandro González se encargó del Medio Ambiente como eje transversal, con un análisis específico para resaltar los notorios vínculos entre pobreza, desarrollo y medio ambiente.

El Profesor Dr. Rafael Junquera, Director del Instituto Superior de Ciencias Morales en cuya sede se desarrolló el curso, nos ofreció su visión de los Derechos Humanos como modelo ético para el desarrollo.

Creo que queda claro que el curso ha sido bastante más que intenso. Sí, pero además entretenido, y compartido con unas personas de quienes aprender, en los descansos y durante la comida. Muy bien organizado, con la naturalidad Redentorista, que siempre te hace sentirte entre hermanos.

¡Gracias AS!

sábado, 25 de febrero de 2012

Confirmandos en PS


Qué lujazo de tarde Señor, entre qué lujazo de gente y en qué lujazo de Santuario. Sí, sé que soy un tanto apasionado, pero lo soy con eso, con lo que me apasiona, con lo que quiero, para lo bueno y para lo malo, y como lo siento lo cuento; como lo vivo.

Esta tarde, a las 21h en la Parroquia del Perpetuo Socorro de Madrid, mi mujer y yo hemos tenido la suerte de asistir a una vigilia de oración para acompañar a unos jóvenes valientes. Unos chicos que, tal y como está el patio, han tenido el valor de dar un SÍ abierto y consciente a Cristo: el sábado 25 de febrero recibirán el Sacramento de la Confirmación. Enhorabuena muchachos y GRACIAS.

No he podido evitar acordarme de mi propia Confirmación, y eso me ha hecho darme cuenta de que los tiempos no son los mismos, con lo que el valor del sí no es igual; el suyo es mucho más significativo. Además hay una diferencia importante: yo me confirmé junto a un grupo de amigos de toda la vida y que, gracias a Dios, continúan siéndolo hoy, pero no lo hicimos en una Comunidad como esta. Me hubiera gustado coger el micro, casi estuve a punto de hacerlo, pero creí que no debía, porque yo ahí era el último en llegar por mucho que sienta que llevo en PS los 280 años que la Congregación del Santísimo Redentor cumplirá este año. Los propios confirmandos llevan más tiempo que yo, y estábamos rodeados de Redentoristas –laicos y religiosos- cómo iba a decirles nada si yo no soy más que un corazón que late en aquel lugar. Pero les habría simplemente comentado que valoren precisamente eso, la comunidad en la que están que es una Familia con mayúsculas; no se confirmarán en un sitio más, ni se han preparado de cualquier forma. Lo han hecho en una Familia que arropa, sostiene y acoge de tal forma que no se puede explicar; hay que vivirlo. En los buenos tiempos todo es fácil, pero es que en los malos te intuyen y alientan (Vicente, yo sé bien eso: gracias). Con lo bueno y con lo menos bueno, pero que lo valoren, que no lo olviden, que lo mimen. Como en toda familia habrá momentos buenos y menos buenos, de manera individual se podrá tener un día más o menos acertado como cualquier persona en cualquier familia, pero al final siempre te encuentras lo mismo en cada uno de sus miembros: el calor de un abrazo Redentor, una entrega sin límites. Ese es un valor que deben cuidar, atesorar, compartir y transmitir. Se lo vino a expresar así el inmenso Antonio Yriraz, otro joven ejemplar. La diferencia, el estilo, lo marca de manera indiscutible Alfonso María de Ligorio día a día, porque al Santo Fundador de esta Congregación le podemos encontrar en cada Redentorista con el que entremos en contacto.

Ha sido eso, una vigilia familiar, dirigida por el P Ambel, del que no voy a decir nada porque hay veces en las que para quedarse corto es mejor callarse; rodeados de gente querida y admirada, con una persona sentada a nuestro lado que es ya bastante más que especial para nosotros; mucho más que simplemente especial para nosotros cuatro.

Y nosotros, que no somos más que unos corazones entregados, ahí estábamos, latiendo con ellos como si tal cosa.

jueves, 23 de febrero de 2012

Ser


Mi mujer está siguiendo un curso en el Colegio en el que trabaja sobre inteligencia emocional. Me parece elogiable que se les ofrezca una formación de éste tipo que contribuye a conocerse mejor a ellos mismos y a mejorar actitudes no solamente profesionales, sino en la vida diaria. Es, además, una práctica interactiva que exige tanto la acción propia como la colaboración de su círculo más íntimo, lo que requiere un esfuerzo, y en cierto sentido, riesgo, por parte de terceros. Salvo alguno que se está escaqueando la respuesta que está obteniendo de sus amigos no puede ser mejor, precisamente por eso, porque obtiene respuesta.

Ayer les pusieron como “deberes” un ejercicio en el que tienen que señalar aquellas cualidades que les definan como “ser”, sin tener en cuenta ningún contexto.  Sin entrar en disquisiciones sobre Kant ni Hume, en cuanto me lo comentó pensé que yo como primera cualidad señalaría sin ninguna duda la consciencia. Consciencia para auto identificarme como hijo de Dios y, por lo tanto, ubicarme en el mundo. Los elementos de la naturaleza, los seres vivos, son también creaturas de Dios pero no todo lo creado es obviamente de igual naturaleza. No me refiero a señorear los seres vivos y el resto de lo creado, me refiero a la consciencia real de reconocerme como hijo de Dios que por amor me creó. Esto, además de la felicidad de saberse amado por el Creador, tiene el contrapunto de la obligación vital como actitud en y frente al mundo. Es algo que me condiciona en mi vida, en mi relación con los demás. Reconocer la presencia del Misterio en los demás, en mí mismo.

Creo que esa es la cualidad que primero me define como ser. Cuando además, has experimentado y vives la presencia real de Cristo la cosa cambia un poco. Esa suerte de obligación existencial respecto al resto de lo creado y a uno mismo se cambia en un gozo. Gozo ante la realidad del Redentor, gozo por el efecto de poder ser un reflejo de Él para los demás. Cuando ese gozo se hace más intenso se convierte en una necesidad. La propia vida adquiere un color diferente, encuadras y asumes tu pasado, reconduces tu presente abierto al futuro, abierto a Cristo. Tus propios problemas diarios –algunos ya parecen crónicos- se minimizan al contextualizarlos desde la transcendencia y enfrentarlos a su Amor; tras ello el yo pierde paso frente al otro. Y todo con la absoluta libertad de poder elegir, lo que me lleva al Evangelio de hoy (Lc 9, 22-25), cargar sonriente con todas esas naderías y seguirle alegre.

No sé si será emocionalmente inteligente, pero es lo que siento.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Miércoles de Ceniza, uno de cuarenta


Ya es Miércoles de Ceniza, ni un día cualquiera ni un miércoles cualquiera. Hoy comienza un periodo de cuarenta días en el que dejarnos morir con Cristo para renacer en un hombre nuevo con la Pascua. Cuarenta días de solidez y afianzamiento en la fe para acabar celebrando la gran fiesta de la Cristiandad, la Resurrección. Cuarenta días a caminar con Él. Cuarenta días de entrega y abandono de uno mismo, de vaciamiento del lastre acumulado. Cuarenta días de conversión. Cuarenta días de ofrecimiento. Cuarenta días de oración. Cuarenta días de acción. Cuarenta días de meditación y puesta en práctica.

Cuarenta días en los que ir llenándonos de Cristo a medida que le acompañamos a la Cruz. Pero ¿cómo puedo hacerlo? Sin duda la oración es el núcleo y la raíz; la columna vertebral que centra y sostiene el esqueleto de nuestro alma; el sustento que nos mantiene firmes. Pero así como la oración robustece la fe, ésta nos ha de empujar como consecuencia natural a actuar, a obrar. Y no lo tenemos difícil. Con la oración podemos recorrer los pasos con Jesús, y en la vida diaria encontrarle a Él en nuestros semejantes.

Yo le tengo a Él en María, mi mujer, en mis hijas, en mis padres,  hermanos, sobrinos y por eso quiero que vean en mí la alegría de la Esperanza en la Resurrección. Como en ese hermano y amigo por quien rezo y a quien desde mi silencio y mi sombra me gustaría que nunca olvidara que aquí estoy, como un Simón de Cirene dispuesto, sincero, firme y confiado para levantarle el Madero. En el hermano desconocido, a quien con mi gesto y mis manos deseo poder ayudar a llevar su propia Cruz. Todo lo que haga he de hacerlo con Él, para poder hacerlo por Él. Tratar de aliviar su dolor en la Cruz es tratar de aliviar el dolor de la Cruz del prójimo. Él asume y carga sobre Sí los dolores de la humanidad; ayudar a mitigar el dolor de los demás es ayudarle a Él a aligerar esa carga, y al mismo tiempo cooperar a que quizás alguien le sienta cercano. Colaborar en la Justicia es trabajar por su Justicia.

Cada gota de sangre que derramó como prenda por los pecados de la humanidad es un grito para liberarnos de la opresión de nuestro pecado, un imperativo para romper las cadenas que atenazan las estructuras que generan y mantienen el pecado. Liberarme de esa opresión estos días en el sacramento de la Reconciliación me hará llegar a los pies de la Cruz ligero para inundarme del Agua de Vida de su costado.

Hoy comienza el camino de cuarenta días hacia el Sepulcro vacío y yo anhelo llegar con mi corazón como una tumba abierta que deje tras de sí los jirones del sudario para colmarse con la realidad de un hombre nuevo. Ese camino se inicia con el signo de la imposición de la Ceniza y yo recorreré los primeros pasos en familia, con mis hijas que, aunque son aún unas niñas pequeñas, lo andarán cogidas de las manos de sus padres, sintiendo la inmensa alegría y confianza que queremos transmitirles; así acudiremos juntos a la Eucaristía de seis en el Perpetuo Socorro de Madrid a que en nuestra comunidad un Redentorista nos la imponga sobre la frente y nos aliente a convertirnos y creer en el Evangelio.

Y todo con la alegría serena y confiada que nos da la seguridad de que finalmente llegará la Pascua.

lunes, 20 de febrero de 2012

A ti que dudas


A ti que dudas, que no te asalten las sombras en la noche del mañana; a ti que dudas que no te ahogue el vacío de la nada, cuando mirando a popa no distingas ya la estela de tu propia vida y confundas la espuma de las olas con la salobre frialdad de tus lágrimas.

A ti que dudas ahora, que no perdure tu duda eternamente, porque con el paso del tiempo quedará sin respuesta y el eco sonará incesante, despierto, dormido, sólo o en el ruido del mundo. El eco te acompañará a cada paso, en cada conversación escucharás de fondo la misma palabra: tu nombre.

Las dudas no se resuelven ni huyendo hacia adelante ni escondiéndote en las brumas de lo que sabes que no te satisface.

Ten valor para afrontarlo; ten valor para responderte a ti mismo. Porque solamente encarando tu nombre despejarás los miedos, resolverás las dudas, disiparás las nubes y verás con claridad el horizonte. La duda no es la respuesta en sí misma; la respuesta está justo al otro lado y para conocerla hay que cruzar la línea. Sólo eso. No siempre se encuentra lo previsto, pero sea lo que sea lo que aparezca habrás abierto el camino de la madurez. Habrás acallado para siempre el grito ahogado de la incertidumbre.

Todo lo demás son parches, tiritas sobre lo que con toda seguridad se convertirá en una herida que acabará supurando con los años.

Despejar esa incógnita es abrazar la posibilidad de ser realmente feliz; algo que no cabe aplazar. Y para ello no estás sólo, estás rodeado de manos, de hombros, de corazones. Si algo tienes cierto es que no estás sólo. Lo sabes; si algo tienes realmente cierto en esta vida es que le tienes a Él.

domingo, 19 de febrero de 2012

¿No lo notáis?


Definición de homilía según la Real Academia Española: razonamiento o plática que se hace para explicar al pueblo las materias de religión. Según la acepción latina homilein vendría a ser una plática familiar, igual que la ομιλια griega. Joan Corominas, en su diccionario etimológico, introduce otro término “reunión o conversación familiar ”.

Con una condensación de todo lo anterior me he encontrado hoy en la misa de 9 en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid. Cuando uno escucha la Palabra, se predispone a impregnarse de su sentido último si bien es en la homilía donde se nos explica el Evangelio y las Lecturas del día. La del domingo es especialmente importante porque me centra, me sirve de recapitulación y de puesta a punto para la semana.

Cuando conozco a quien predica los sentidos se me acentúan, y cuando además de conocerle le quiero, quizás peque de preparar el ánimo hacia una acogida sin reparos lo que dificulta la objetividad. Pues esto último me ha ocurrido esta tarde, redoblado el interés porque era la primera vez que escuchaba un sermón suyo. También es cierto que uno de mis mayores defectos es ser excesivamente crítico con la gente que quiero, no como generador de reproche, si no al contrario, como faro de puntos de mejora, con lo que, sinceramente, puedo balancear afecto y crítica para obtener un juicio neutral. Resumiendo, que he salido de misa con la carne de gallina, los pelos como escarpias, el corazón encendido y el pecho bombeando a toda potencia.

No voy a dar el nombre del individuo en cuestión, porque quizás pueda sentirse herido en su humildad, aunque ganas me entran de hacerlo. Lleva el de un “leproso voluntario” seguido del de Santa María. En breve hará su Profesión Perpetua en la Congregación del Santísimo Redentor y será ordenado diácono. Personalmente ya conocía lo que se revela como una sensibilidad fuera de lo común y una profundidad común a su Congregación. La visión que nos ha dado de las Lecturas y el Evangelio de hoy ha tenido para mí bastantes aspectos nuevos y enriquecedores que me hacen consciente de lo necesario de una constante nueva visión. El cariño inicial con que le escuchaba fue mutando sin darme cuenta a la docilidad de una oveja ante su pastor, y al empequeñecerse mi propia suficiencia iba dejando hueco a sus palabras. Ha sido algo grande.

Ahora, tranquilamente en mi casa, no puedo dejar de saborear una agradabilísima sensación de orgullo. Y le doy gracias a Dios por lo sabio de sus llamados, y porque este futuro sacerdote vaya a alargar el número de los hijos de San Alfonso.

Hace poco me han venido a decir que en mi blog alabo casi demasiado tanto a los Redentoristas como a la comunidad parroquial de PS. Pues la verdad, visto lo visto y viviendo lo que vivo, llego a la conclusión de que me quedo corto. Sí, muy corto.

¿No lo notáis?, en la Primera Lectura; ¿no lo notáis?, nos preguntaba el protagonista de estos comentarios. Y yo iba pensando: ¿no lo notáis?, estamos ante alguien tocado por el dedo de Dios.

jueves, 16 de febrero de 2012

Una alfombra roja


Hoy he vuelto a mi infancia, al lugar en donde me enseñaron a orar, a hablar con Dios, a ser realmente consciente de que me amaba, a mí, a un niño llamado Enrique. Seis años, sentado en el suelo ante el Santísimo en pequeños grupos. En aquella Capilla, en la Cuaresma de 1973, sentí por primera vez un intenso calor. Asustado, empecé a aprender a callar.

El de hoy no ha sido mi mejor día; difícil, inquieto, torpe y extraño. Como cada jueves he acudido a la Oración a PS, pero hoy había algo diferente, especial. Ese algo diferente hizo que bajo la barba, las gafas y la ingente capa de grasa de un señor de 45 años aflorara un niño de 1º de EGB, con sus rizos rubios sobre la frente; el corazón de los dos era uno, y sintió el mismo calor que entonces, pero la madurez y las incontables piedras con las que he venido tropezando a lo largo del camino de mi vida marcan la diferencia, porque ni el niño ni el hombre tuvieron ya miedo sino una paz casi perfecta. La misma persona ante el mismo Cuerpo de Cristo. Como cada semana, pero con una alfombra roja de diferencia. No recuerdo el color de aquella sobre la que yo me sentaba de niño, pero esta era roja. Sobre ella, a los mismo pies del altar, a los pies de la Custodia, un grupo de jóvenes adorando al Señor. Recogidos, con el impresionante respeto que dan la normalidad y la confianza. Las velas iluminando repartidas, y el incienso elevando nuestra oración. Yo esta tarde quería presentarle, entre otras cosas, el sufrimiento del abuelo de uno de ellos, y lo he hecho, pero era casi innecesario porque la fe, la actitud y la vida de ese chico arrodillado en el suelo hacen que su oración llegue a varios cuerpos de distancia de la mía.

Al contemplar al Señor era imposible no ver a esos muchachos; no conocía a todos, solamente a tres, y los quiero aunque haya a quien le cueste creerlo. Sobre esa alfombra roja he creído ver a un niño pequeño, impresionado, confundido, comenzando su vida de preguntas sin respuesta.

Además, hoy la Oración ha sido muy especial porque dos Redentoristas nos ofrecían la oportunidad del sacramento de la Reconciliación. Y eso era lo que yo necesitaba. En el confesionario entró un torpe señor de 45 años, y de él salió un niño feliz de seis queriendo correr hacia la alfombra a adorar en silencio. Y el hombre sentado en su banco se vio sorprendido por una lágrima.

martes, 14 de febrero de 2012

Youtopía, un espacio para la cultura


Desde hace dos lunes vengo siguiendo un curso sobre Historia de la Música clásica. Un regalo más que nos ofrece Youtopía en pleno barrio de Chamberí de Madrid, que se confirmó ya hace tiempo como un espacio de crecimiento cultural.

Al comenzar el curso ya se nos dijo que estaba practicamente hecho a medida de Iraida Domecq y creo que parte de su éxito puede radicar en que Iraida es una persona casi universal, es decir, conocerla te lleva a la conclusión de que encarna una muy buena parte de los valores que todo ser humano debería atesorar. Pero lógicamente, la rotundidad de José Luis Pérez de Arteaga, como erudito de la música clásica, redondea cada conferencia. Hasta el momento no solamente nos está haciendo aprender, sino también disfrutar, y de la mano de su palabra nos ha llevado al Renacimiento y al Barroco de una forma intensa, amena y divertida. Condensar cada uno de esos períodos en hora y media, cuando el conocimiento sobre ellos se acerca a lo absoluto, debe ser una tarea bastante más que difícil, y conseguirlo no puede ser sino a base de una enorme dosis de humildad por parte del conferenciarte; humildad, que es característica común de todos los grandes hombres.

Ahora Youtopía nos anuncia que en breve comenzará un nuevo curso, enfocado a triunfar hablando en público y perder el miedo escénico. Sin duda este lugar, entre bohemio y elegante, de la calle Garcilaso, se ha erigido en un Ágora imprescindible.

Y yo lo tengo a tiro de piedra de mi domicilio con lo que soy realmente afortunado. Acudir a estas charlas cada lunes tras visitar, como hago a diario, la casa de alguien que aunque compositor es universalmente conocido como Doctor de la Iglesia, San Alfonso María de Ligorio (el santuario del Perpetuo Socorro, a escasos metros de Youtopía) me hace tener los sentidos dispuestos al aprendizaje.

Enhorabuena, porque cada iniciativa que Youtopía nos ofrece es una oportunidad a aprovechar. Por eso animo a todos a que se acerquen, aprendan y disfruten.

lunes, 13 de febrero de 2012

¿Te has vuelto loco?


Esta mañana ha sonado mi teléfono, era un amigo con el que hacía tiempo, quizás demasiado, que no hablaba. De vez en cuando lee lo que voy publicando en el blog, y estaba preocupado de verdad: “¿Te has vuelto loco? ¿Quién te ha comido la cabeza? ¡Esa gente te ha comido la cabeza! Sí, si siempre has sido de ir a misa, de no hacer demasiadas tonterías, religiosillo, pero de eso a lo que leo……”. Me dejó sencillamente anonadado, sobre todo porque me confesó que en algún momento de nuestra juventud “temió” que me encaminara fuera del mundo. No quise preguntarle a qué gente se refería, porque estaba bastante claro, y por ahí no iba a pasar.

Alguna broma de por medio, pero no quise cambiar el tercio, quise afrontarlo y despejarle – o aumentarle- sus miedos. Por un momento comprendí toda la esencia del salir –que no abandonar- del templo para bajar al fango, que escuché en alguna homilía, y sus consecuencias.

Ha sido una conversación larga y densa, un pelín incómoda y que acabó con un “no, si me parece muy bien” por su parte.

Las gotitas que han colmado el vaso se refieren al voluntariado que realizo y al Curso de Voluntariado al que me he apuntado (leyó estas dos entradas al tiempo y creo que se empachó).

Yo fui todo lo claro que pude. Y veo que sí, que tengo que darle la razón: me he vuelto loco. Y qué felicidad cuando uno enloquece por Él, por expresarlo de alguna forma. Pero así son las cosas. Estamos donde estamos por algo y para algo. Nos relacionamos con la gente por algo y para algo. Podemos verlos desde el egocentrismo o desde la gratuidad, es decir, como objetiva presencia de Dios para los demás, como cooperadores de la acción de Dios. Cada gesto, cada palabra, cada actitud tiene un efecto multiplicador y expansivo en los demás. En este punto, nuestro libre albedrío, la libertad total que nos da el Creador, es optar por ser cooperantes de su voluntad, un remedo de su Luz en el mundo, o desentendernos. Algo así como actuar, vivir, no tanto por Él como con Él. Y hacerlo siendo portadores de un mensaje inequívoco de transcendencia, presencia real del Misterio. Y, como consecuencia, alegres.

Moverse por moverse genera inercia, una inercia finita. Hay un verso de Juan Ramón Jiménez, “y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando”, que me produce frialdad y tristeza, sensación de punto y final. El mundo continúa como si nada, y mi tiempo simplemente se agotó; sin más.

Sin embargo, Cristo nos liberó de la muerte, vino a liberarnos de la muerte del pecado y de la carne; su Resurrección es la puerta abierta a la nuestra; su Vida el mensaje y la pauta para acercar el Reino a la Tierra. Vivir en los demás, con los demás, para los demás es hacerlo en, con y para Dios.

El buenismo por el buenismo, la filantropía, la solidaridad desnuda están bien en cuanto mejoran las condiciones de vida de la gente, pero si todo eso no se convierte en auténtica caridad, si no va impregnado del sentido de transcendencia, si no lleva anexo e indisoluble el anuncio de la Buena Nueva, estaremos generando pura y llanamente increencia, y castrando la verdadera Esperanza de nuestros semejantes.

No soy ni mejor ni peor que quien me llamó esta mañana por teléfono; la diferencia, quizás, es que sí, definitivamente me he vuelto loco. Se ve que en casa hemos perdido la cabeza.

domingo, 12 de febrero de 2012

Tomado de la mano...


Después de una entrañable y divertida tarde en el campo, he estado viendo las fotos que sacamos. Son unas simples fotos espontáneas, tanto como la manera en que surgió el plan. En ellas se ve a un puñado de personas felices, sanas, disfrutando. El suelo cubierto de nieve y un frío pelón que algunos pronto dejamos de sentir, sin darnos cuenta.

En las fotos aparecen dos niñas emocionadas, con una permanente sonrisa enrojecida por la temperatura, y la mirada inundada de ilusión y entusiasmo; expresión entre de pillas e inocentes, con una vida por delante, y la Vida ante sus ojos sin notarlo. Cuando uno es quien maneja la cámara hay veces que no es consciente de lo que tiene delante hasta que ve la imagen, y cuando esa persona es el padre de las niñas, se encuentra con un libro comenzado a escribir, y reconoce en cada gesto, en cada mueca qué es lo que realmente reflejan. Pero entre todas esas personas, me doy cuenta de que también hay otra niña pequeña, cuyo rostro dibuja los mismos sentimientos que las anteriores, aunque esa niña pequeña sea su propia madre.

Yo apenas aparezco, lo que obviamente delata quién hacía las fotos, pero además la tranquilidad y confianza en aquellos con quienes estábamos, una seguridad que me llevaba sobre la nieve totalmente despreocupado de mis hijas.

Una de las fotos me encanta, me emociona y me ha empujado a escribir estas frases sobre la cotidianeidad de una Familia. En ella se ve a un señor de espaldas sobre un manojo de finos troncos nevados que hacen de pasarela para cruzar un riachuelo, entregando una caperucita roja a un hombre alto con la cabeza baja, cubierta por una capucha que casi le oculta el rostro – pareciera un Fraile recorriendo el claustro del convento camino de la Capilla para Laudes; el padre sujeta a su hija y se la entrega al sacerdote que la toma de las manos. De la confianza en un padre a la confianza en otro Padre. Ninguno de los dos es su amigo, pero la confianza en ellos es ciega. Todo un símbolo de transmisión de la fe. En la foto los tres están aún unidos, plasmando la realidad incontestable de la solidez de una misma Familia. EL padre confiado y confiando a su hija, seguido por una madre segura y orgullosa. Este gran Redentorista toma a mi hija de la mano, y yo no puedo evitar acordarme de una canción que cantamos los domingos en PS durante la Misa de las Familias:

“Tomado de la mano con Jesús yo voy,

Le sigo como oveja que encontró al pastor.”

viernes, 10 de febrero de 2012

Vigilia en PS: la salud derecho de todos


Hay ocasiones en las que uno se siente pequeño, muy, muy pequeñito, aunque a la vez tremendamente afortunado. Acabo de vivir una de esas situaciones. En mi parroquia, el Perpetuo Socorro de Madrid, hemos celebrado una vigilia de oración uniéndonos a la campaña de Manos Unidas. Me he sentido minúsculo participando en la oración, pensando que no soy más que una gotita en un océano de fe; me he sentido diminuto al contemplar a un sacerdote que adora a su grupo de jóvenes, que se entrega a su grupo de jóvenes, que se desgasta por ellos; a unos religiosos, Redentoristas, que se desviven por todos nosotros, porque la parroquia sea un germen de fe para nosotros y para el mundo; me he sentido insignificante entre tanta gente buena y entregada. Y todos queridos

Pero confieso aquí que al mismo tiempo me he sentido afortunado y grande. Afortunado por estar allí formando parte de una Familia universal que es la Iglesia, formando parte de la Familia Redentorista junto a mi mujer y mis hijas (Paula, la pequeña, se quedó dormidita casi antes de comenzar) que nos acogieron desde el primer momento como si siempre hubiéramos estado allí. Y grande, inmensamente grande porque sé que Dios me ama y pensó en mí desde el principio de los tiempos. No sé si dudó o no, pero el caso es que decidió crearme, a mí. Una creatura suya, producto de su amor. Y encima va y piensa en María también, y nos regala dos niñas y una comunidad fuera de lo común. Cuando más lo necesitaba ahí estuvo Él, en la mano de un gigante innombrable.

Reunidos como gesto por los más necesitados que no pueden acceder a un sistema sanitario mínimamente justo. Pero no podía dejar de pensar en todos los niños que estaban con nosotros y en Damián y Juan Antonio; y los jóvenes, ese grupo de chicos entregados a los que tanto quiero y admiro, buenos, buenos de verdad y acompañados por quien mejor puede encarnar esa propia definición. Y varias familias más de nuestro grupo de matrimonios con Octavio; y tantos mayores de quienes aprender, y el P Nicanor, el P Olegario, el P Antonio, el P Manuel, el P Rafael…. Y Pedro, que simplemente es eso, Superior. AFORTUNADO ¿o no?

Entre todos nosotros, como quien no quiere la cosa, una persona a quien conocí la tarde anterior, en la reunión para preparar la Vigilia. Una persona normal y corriente. Se llama Regina y es ginecólogo. Nos contó como lo más normal cómo, debido a su experiencia misionera, a pesar de ser de letras puras, eligió medicina precisamente para poder ayudar como médico a los más necesitados. Y así lleva unos veinte años, entregando su tiempo y su trabajo en aproximadamente dos viajes anuales a África. Y yo ahí. ¿Es  o no para sentirse diminuto? Pero al mismo tiempo, una vez más, grande. Sí, grande. Porque allí estaban mis hijas pudiendo vivir todo eso con naturalidad. Cómodas, en casa. Rodeadas de gente a la que quieren (Jorge, Lalo, Cris, Damián, Manuela…), en una Comunidad inmejorable. Y todos acompañados y sostenidos por la Congregación del Santísimo Redentor. Como padre ¿es o no para sentirse inmenso? Por toda cena pan, agua y vino. ¿Poco? Qué va, nada llena tanto como esta gente; nada llena tanto como el Amor de Dios.
¡Cómo debe estar de contento ahí Arriba un tal Alfonso!

jueves, 9 de febrero de 2012

Asociación para la Solidaridad, ONGd Redentorista


En 2012 se cumplen veinte años de trabajo, esfuerzo y tesón desarrollados por un grupo de personas generosas, religiosos y laicos, como agentes de evangelización. Gente que un día decidió compartir y exportar su experiencia vital de Jesucristo donándose a los más necesitados. En 1992, plasmaron su impulso interior creando una Organización no gubernamental para el desarrollo, ASOCIACIÓN PARA LA SOLIDARIDAD (www.asolidaridad.org). Esta ONGd vinculada a la Congregación del Santísimo Redentor se ha venido conformando a lo largo de los años como motor de transformación del mundo, removiendo conciencias, impulsando anhelos y llevando a la práctica un importantísimo número de realidades que anuncian y plasman entre los más pobres la Buena Noticia de Jesucristo, mejorando situaciones sociales, elevando las condiciones de vida, luchando contra la exclusión; haciendo de nuestro mundo un lugar un poco más justo. Ya se superan los 260 proyectos en más de quince países, para los que se han visto involucrados más de 600 voluntarios y 1200 socios de AS.

Materializan el carisma Redentorista de auxilio a los más necesitados. Una actitud de amor, servicio, acompañamiento y gratuidad que, como don de Dios, se hace entrega a los demás. Hace dos años que, durante una breve homilía en una Eucaristía de diario (Hc 20, 28-38 y Jn 17, 11b-19), un brillante, bondadoso y recién ordenado sacerdote granadino de esta Congregación, vino a resumir y explicitar lo que yo intuí como su carisma de tal forma que me vi a mí mismo hablando con él en la sacristía de PS al acabar. Una semana más tarde me enganchó a su Familia, y hoy es para mí un hermano. Como a un hermano real le queremos en casa, tal cual. Él me introdujo en la biografía del Santo del siglo de las Luces y en su obra; me cambió la visión de la vida, me cambió la vida. Desde entonces no he podido dejar de quererles; más bien al contrario, el aumento del cariño nos ha llevado a una suerte de identificación. Hoy, el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid es nuestra casa, y a ellos los vemos como nuestra propia Familia. Allí van creciendo mis hijas Toya y Paula ( de cuatro y seis años), y con ellos vamos creciendo María - mi mujer - y yo. Ese “enganche” tiene fecha y rostro. Este podría ser un quizás demasiado sencillo resumen del camino personal que el Señor me preparó para abrazarme a Él, junto con mi pequeña familia, de la mano de los hijos de San Alfonso, que es el camino que me ha llevado hasta Asociación para la Solidaridad.

En esta andadura, por mi cuenta y riesgo, decidí actuar en algo y hoy, como voluntario, tengo el honor de servir a personas sin techo de la ciudad de Madrid. Pero uno sigue sintiendo algo más, necesitando algo más y ese algo más lo ofrece ahora Asociación para la Solidaridad; no a mi, a todo el que se esté planteando mínimamente dar forma viva a la necesidad, impelida por el amor a Cristo, de lanzarse al fango porque ha descubierto que ya nada le es ajeno. AS nos ofrece formarnos para ello mediante unos CURSOS DE VOLUNTARIADO que se impartirán en Madrid los próximos 25-26 de febrero y 24-25 de marzo. Sinceramente creo que es una oportunidad única para empezar a ponernos en marcha, y una excusa menos para mirar hacia otro lado.

Yo desde aquí doy la enhorabuena por el aniversario y las gracias a todos los integrantes de esta ONGd Redentorista, y aprovecho para animar a quien me lea y tenga las mismas inquietudes a apuntarse al curso. Yo ya lo he hecho.

 ¡APROVECHAD LA OPORTUNIDAD!

miércoles, 8 de febrero de 2012

Museo Dolores Sopeña


Ayer tuve el privilegio de visitar el Museo Dolores Sopeña en la calle Francisco de Rojas de Madrid. Ni es un lugar cualquiera, ni fue una visita cualquiera. Me invitó inmerecidamente una amiga, Mane Arenas, Catequista del Instituto. Una explicación detallada y apasionada; en cada parada, en cada explicación, sus ojos irradiaban no solamente la filial devoción a su Beata Fundadora, sino la satisfacción por su vida. Una vida dedicada a llevar a Cristo a todos, a "hacer de todos una sola familia en Cristo Jesús". La sonrisa de Mane es reflejo de la bendición que para la Iglesia supone este carisma concreto.

Me sorprendió conocer que Dolores Rodríguez Sopeña, empezara su fundación con una organización de laicos antes que con la del propio Instituto. Quizás por ello la relación actual, más que de descarga de su trabajo, es de colaboración real, mano a mano con ellos, unidos por una misma misión.

Fruto del cariño y la confianza en un común amor por Cristo – y líbreme Dios de compararme con una religiosa- la “instrucción” sobre la obra de esta beata se fue adornando con anécdotas personales y algo más que una confesión por mi parte. Yo estaba mucho más que cómodo y mucho más que interesado. Hubo un momento en el que me relató cómo al principio se llamaban Damas Catequistas. Casi no me lo podía creer: “¿Qué vosotras sois las Damas Catequistas?” Si ya es curioso comprobar cómo la Vida va entrelazando relaciones fructíferas, lo es más aún cuando te retrotraen a tu infancia y a los relatos de mi abuela sobre estas extraordinarias mujeres en Santander.

No me tomé la visita como un rato cultural, sino como una experiencia religiosa, y puede que por eso tuviera la sensación de estar recorriendo la vida de una santa de la mano de un ángel (la sonrisa de Mane y sus hermanas, la serena felicidad que irradian siempre me dejan esa sensación). Además de la expansión y evolución del Instituto en sí mismo, me impresionó de una manera especial la capilla, levantada en el preciso lugar en el que estaba la habitación desde la que Dolores subió al cielo. Estar allí, ante el Santísimo, en el mismo sitio en el que una Beata en proceso de canonización se fue para abrazarse al Redentor, donde la Fundadora de este Instituto Religioso “murió de amor”, fue algo intenso.

La labor que desarrollan en Hispanoamérica y Europa bien directamente, bien a través de sus laicos es simple y llanamente extraordinaria.

Al acabar subimos a su casa, donde me presentó a varias hermanas y tuve la inmensa suerte de poder compartir, junto a Mane, un café con Beni. Ella estuvo destinada en Santander, y departimos con ilusión sobre su época en mi ciudad natal, amigos comunes de allí, mi amor por los Redentoristas, mis hijas, mi mujer, mi Familia. Benita desprende la misma dulzura, y nada más saludarla te rindes ante lo que se vislumbra como una inteligencia fuera de lo común, constatada a lo largo de la conversación, y adornada con una simpatía innata.

Lo que inicialmente se preveía como una visita de veinte minutos, acabó en hora y media de una gozosa charla en la casa de unas mujeres extraordinarias.

Recomiendo a todo el mundo la visita a este museo; con ella se podrán acercar a un carisma impresionante y comprobar que las oportunidades de entregarse están a la vuelta de la esquina.

martes, 7 de febrero de 2012

Ruta de la Luz


La campaña de Manos Unidas de este año tiene como lema “La salud, derecho de todos: ¡Actúa!”. Creo que un granito de arena por parte de cada uno de nosotros puede contribuir al menos a un pequeño montoncito.

Pero hay gente corriente, que no se da ningún tipo de importancia; hermanos que están a nuestro lado, y hacen entrega de su tiempo y de parte de su vida por los demás. Son personas aparentemente normales, con una vida como la podamos tener cualquiera, pero que se desviven por los demás como lo más natural. Voy a poner el ejemplo de alguien cercano, a quien conozco desde pequeños. Somos conocidos de un simple entorno, y de una ciudad concreta, Santander. Se llama Rafa, y a pesar de que nunca hemos tenido un trato estrecho o habitual, a mi siempre me ha caído especialmente bien, y creo que es porque le miras a los ojos y lo primero que descubres es a una muy buena persona. Creo que además tenemos muchísimas cosas en común, pero hay algo entre los dos que marca la diferencia: su valor. El valor que tuvo hace seis años para lanzarse al mundo, a los más necesitados, para mejorar su salud visual. Rafael Labat Escalante colabora con la FUNDACIÓN RUTA DE LA LUZ (www.fundacionrutadelaluz.es) como óptico optometrista voluntario, y junto a otros voluntarios médicos y sanitarios estuvieron del 8 al 22 de diciembre en Tanguietá, en Benin, donde realizaron 400 revisiones oculares e intervenciones quirúrgicas relacionadas con la vista a cincuenta y siete personas en el Hospital de San Juan de Dios. El testimonio de un hombre casado que emplea su tiempo en el otro. La gratuidad de uno mismo como don de Dios. La gratuidad de un grupo de gente para mejorar la salud de los más necesitados. Y con una humildad que descoloca: “Mientras te afanas por mejorar su salud visual, es África la que te abre los ojos a ti”, esta frase es suya.

Su ejemplo me produce orgullo porque le conozco, admiración y un poquito de envidia.

Si todos pusiéramos algo de nuestra parte el mundo sería mucho más justo. Desde aquí animo a que la gente colabore, a que deje de mirar desde su balcón las miserias de la tierra y baje a limpiar el fango. Quizás no sepamos ni cómo empezar, pero aquí os doy una idea: apuntaos a los CURSOS DE VOLUNTARIADO que la ONGd Redentorista Asociación para la Solidaridad (www.asolidaridad.org) impartirá los próximos 25-26 de febrero y 24-25 de marzo. No os arrepentiréis.

lunes, 6 de febrero de 2012

Una bonita foto de familia



“Una bonita foto de familia”. Este simple comentario en una foto de un perfil de Facebook me ha hecho mirarla con ojos nuevos y darme cuenta de lo acertado del comentario. En ella se ve a una pareja de jóvenes catequistas de PS con dos niñas pequeñas. Las niñas están felices y creo que por varios motivos: porque disfruntan estando allí; porque se sienten en casa en la Parroquia; porque quieren a Lalo y a Cris, los “mayores” que salen en la foto. Y yo me siento orgulloso de la imagen y del comentario, porque quiero a esos dos chicos y porque las niñas son mis hijas.

“Mayores”. Así ven a estos dos jóvenes, como sin duda ellos me verán a mi, y como yo veo a los de más edad del lugar. Todo un símbolo de que la infancia, la adolescencia, la madurez se va pasando con los años. Un símbolo de que ni los niños, ni los jóvenes, ni los adultos somos los protagonistas de nada. Los unos con los otros no dejamos de aprender y enriquecernos, pero teniendo presente que el único protagonista es Aquel de quien recibimos la vida y a quien se la entregamos; Aquel por y para quien vivimos. Todos cooperamos en lo que podemos, pero lo verdaderamente evidente es que estos chicos se desviven por los niños, por otros jóvenes y por su Parroquia. Ellos ayudan y enseñan a vivir la fe de los más pequeños, y quizás los que somos mayores que ellos podamos ayudarles a mantenerse en esa fe y a comprender que antes de que se den cuenta serán ellos los que lleven a sus hijos a catequesis, o a la misa de las familias. Que ellos quizás verán cosas que les superen.

Me gusta pensar que la integración parroquial contribuye desde las bases a tratar de aunar sensibilidades. Desde luego el esfuerzo es innegable, y los frutos evidentes. Pero igual que yo añoro de vez en cuando un “Tantum Ergo”, ellos a buen seguro añorarán lo que recuerden como aquel “¿Quién nos separará?”. Y no me cabe duda de que pensarán que el estilo que los jóvenes les traigan se podría haber combinado de vez en cuando con el que ellos tenían. No me cabe duda de eso. Como tampoco me cabe duda de que añorarán al sacerdote que les acompañó y se desvivió por ellos, buscando y compartiendo lo mejor para ellos, con una entrega incondicional para hacerles presentes la Palabra en todo momento, alegrándose con ellos y sufriendo con ellos. Y le verán reflejado en el que en ese momento acompañe a sus hijos.

Pero lo importante, lo realmente importante es que se den cuenta de lo bien que hicieron las cosas, porque sus hijos y ellos estarán allí, del modo que sea, adorando al Señor. Al mismo Cuerpo de Cristo.

Y estarán acompañados de una Comunidad Redentorista tan entregada como la actual. Desviviéndose por llevar el Evangelio a todos. Y seguro que también soportarán quejas, unas de aquellos que quieren cambios para mejorar, otras de aquellos a quienes TODO siempre les parece poco. Pero entre unos y otros, gracias a la labor de esta Congregación, la Custodia brillará firme sobre el altar.

Y sentirán el calor de estar en casa y en familia. Una familia que ellos han contribuido a formar y cohesionar. Por eso, cuando he leído el comentario de la foto de mis hijas con Lalo y con Cris, me ha invadido una agradabilísima sensación de orgullo, satisfacción y agradecimiento por todos estos jóvenes y por los Redentoristas que nos alientan, acompañan y, en demasiadas ocasiones, aguantan.

sábado, 4 de febrero de 2012

Aquí estoy/aquí estamos


Estoy demasiado acostumbrado a tratar de no molestar, a no entrometerme, como para abordar a la gente de una manera clara y abierta. Quizás demasiado hecho a circunloquios y recovecos, a hablar sin hacerlo, a lanzar la pelota esperando que la recojan para comenzar el juego de la palabra. Por eso han sido muy pocas veces en mi vida las que me he acercado a alguien para preguntar, para ofrecer mi hombro, o mis oídos, o mi compañía, mi corazón y mi cariño; aunque siempre estoy dispuesto cuando me lo piden. O sencillamente permanezco en la sombra, tratando de no ser notado, pero presente, como diciendo: aquí estoy. Quien me conoce sabe que eso basta, que mi sombra es un continuo ofrecimiento. Callado, por mucho que las frases vayan construyendo un discurso estructurado.

Creo que hay alguien cercano y querido – sin más datos, que no son necesarios- que no está en su mejor momento anímico. Puede que no sea más que una intuición equivocada; ojalá lo sea. Pero percibo dudas y una cierta soledad; y no hay soledad más cruel que la que sientes cuando estás rodeado de gente. “¿Porqué me has abandonado?”. Incluso Él lo pensó por un instante.

Si me equivoco no pasa nada porque nadie se dará por aludido. Pero si no lo hago sólo quiero que sepas que aquí estoy, y María, incluso Toya y Paula. El vacío a veces no lo llenan las palabras, sino el silencio compartido. Sea lo que sea, se trate de lo que se trate, aquí estoy, aquí estamos. Si soy/somos necesarios, y para lo que sea. Lo que somos y lo que tenemos, pero sobre todo un corazón común que late acompasado.

Porque creo que a veces lees este blog – no me importa equivocarme- aquí estamos.

Te queremos.

jueves, 2 de febrero de 2012

Religios@s: GRACIAS

Hoy se celebra la Jornada de la Vida Consagrada. No es más que un día en el que nos acordamos de quienes desde el instante mismo de su Consagración dedican cada día de su propia vida a los demás.
No es mucho, la verdad, por quien da tanto que recemos por ellos, por su entrega y su fidelidad al Evangelio; por el seguimiento a Cristo según sus diferentes carismas; por quien se desgasta olvidándose de sí mismo. No es más que un día. En casa pedimos por ellos, y pedimos por las vocaciones.
Quizás sea sólo un día para recordarles, mientras muchos emplean el resto del año en exigirles, porque escucho y leo a personas a quienes TODO les parece poco.
No quiero hacer un repaso de nada más que de mi propia experiencia personal. Y lo hago solamente para dar las GRACIAS. GRACIAS a los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías en uno de cuyos colegios estudié desde 1º de EGB hasta 3º de BUP; GRACIAS a los Salesianos, en cuyo colegio cursé COU; GRACIAS a las Siervas de María, que en casa de mis padres cuidaron durante años a mi abuela; GRACIAS a las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús a quienes he tratado a lo largo de mi juventud en Santander; GRACIAS a las Hermanas de la Caridad quienes, siendo un chaval joven, sí me consideraron digno para trabajar con ellas como voluntario en uno de sus asilos; GRACIAS a los Carmelitas, Jesuitas y Franciscanos porque en bastantes de sus parroquias me han acercado la Eucaristía y el Perdón de la mano de muchos de sus miembros; GRACIAS a los Benedictinos y las Carmelitas porque alguno de ellos reza a diario directamente por mí y mi familia; GRACIAS a las Catequistas Dolores Sopeña por darme a conocer un gran carisma en la Iglesia; GRACIAS al Regnum Christi y a los Legionarios de Cristo porque en uno de sus colegios trabaja mi mujer y estudian mis hijas; GRACIAS a los Agustinos porque con su ayuda algún amigo consiguió salir adelante; GRACIAS a Teresa de Cepeda y Juan de Yepes por hacerme disfrutar y crecer con su obra.
GRACIAS a quienes, con Cristo por bandera, lucharon contra la esclavitud y las injusticias, y a los que hoy en día continúan haciéndolo; GRACIAS a los que se ocupan de parados, prostitutas, comedores sociales, asilos, enfermos de SIDA, leprosos, hospitales, centros educativos, inmigrantes, encarcelados, cementerios, clases bajas, clases medias, clases altas y reyes.
GRACIAS a la Congregación del Santísimo Redentor porque uno de sus congregados me dio por primera vez el Cuerpo de Cristo; porque uno de sus congregados despejó mi alma y me abrió el corazón y la mente a la obra de su Fundador; porque en una de sus Parroquias, el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, junto a mi mujer y mis hijas puedo vivir mi fe.
Gracias a San Alfonso María de Ligorio, San José de Calasanz, San Juan Bosco, Santa María Soledad, Santa Rafaela Mª del Sagrado Corazón, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Benito, San Vicente de Paúl, Santa Luisa de Marillac, San Francisco de Asís, Inocencio IV, Beata Dolores Sopeña, Fundadores de las Familias religiosas que nombro; GRACIAS a todos los Fundadores y refundadores de cualquier Orden, Congregación o Instituto por traer VIDA al mundo.
GRACIAS a todos aquellos laicos que, sintiéndose llamados, son considerados dignos para cooperar con ellos.
Gracias Señor por seguir llamando obreros a tu mies, y GRACIAS a todos los jóvenes que sintiéndose llamados te responden: SÍ.
GRACIAS a Damián Mª, a Víctor, a Carlos, a Pablo, a Antonio.