viernes, 20 de febrero de 2015

Tomar distancia

Tomar distancia. Silencio. Oración. Ayuno. ¡Con alegría! Como diría mi amiga Pepa Garat. Siempre con alegría cuando la alegría nos sale de manera natural. Fingirla es pernicioso. Y falso.

Tomar distancia. Silencio. Los necesito para la oración. Tomar distancia de uno mismo. Adorar. Tomar distancia para verse y, desde ahí, empezar a vaciar, soltar lastre. Tratar de mirarse desde arriba y desde dentro para pasar luego por el taller. Sé que ahora lo que necesito es una mirada limpia al Sagrario, larga, pausada, silenciosa. Calma, silencio y contemplación. Sin prisas. Sin angustias. Y al taller de reparaciones. A los pies de la Cruz. Sin desposeerme me será imposible seguirle. Reconciliarse. Oración. Distancia. Oración que es compañía. Oración que es Amor. Oración que es perdón. Oración que es mano tendida. Oración que es entrega. Oración que es pregunta. Oración que es respuesta. Oración que es apertura. Oración que es comunión. Oración que es encuentro. Todo. Oración y sonrisa.

Tomar distancia. Apartarme de la fatuidad, de las megalomanías, de los estupendos, omligocentrismos, #yosmismesconmigo, personalismos, ansias de figurar, falsas modestias, postureos; toda explosión de #estupendismo, todo atisbo de megalomanía acarrea retazos de despotismo aunque trate de disfrazarse. Prefiero el cobijo discreto de los santos y la sombra luminosa de sus obras. La Luz que no ciega para mirar a todos con misericordia; para mirarme a mí con misericordia. Oración. Silencio. Iluminar. Amar.

Oración. Silencio. Ayuno. 21 hermanos coptos degollados por ISIS. Vía Crucis. Mar teñido de sangre. Silencio del mundo. Quizás porque no hay que hacerse el moderno aplaudiendo la blasfemia no he visto ningún #JeSuisCopto o algo parecido. O porque no hay corporativismo periodístico que valga. O porque no están en Europa y la lejanía mitiga el miedo. En el fondo es miedo lo que mueve muchos #JeSuis, respuesta frente al miedo. Y parece que desde ésta localización del planeta no nos bañamos en esas aguas saladas teñidas de rojo. Algunos rezan. Todos están serenos. Sus cabezas sobre los cuerpos y su alma con Dios. A los pies de la Cruz, bañados por la sangre que chorrean sus heridas; a los pies de la Cruz, limpiados por el Agua del costado. Oración. Ayuno. Silencio. Hay silencio que edifica, renueva y purifica. Otros silencios claman al Cielo. Amor. Perdón.

Silencio. Oración. Ayuno. Ayuno como renuncia. Abstinencia como renuncia. También de carne. Renuncias como oración. Oración en silencio. Renunciar a lo oscuro, a lo tenebroso que nos rodea. Renunciar a uno mismo. Darse. Ser luz. Caridad. Seguirle. Acompañar a María. Sacrificio enriquecedor por el hermano. Renuncias por el otro. Renuncias que elevan. Renuncias que son oración. Renuncias en silencio. Renuncias compartidas. Renuncias a solas. Renuncias de afectos. Renuncias de palabras. Ayuno. Vigilia. Vigilante. Orante. Amando. 

Ayuno. Oración. Silencio. En familia. Con los hermanos. En comunión. Pasando por la Cruz, camino hacia la Luz del sepulcro vacío. Scalando en Familia. Siempre en gerundio. Amando.

martes, 17 de febrero de 2015

No le conozco

No le conozco de nada. Jamás hemos compartido una conversación. Nos separan muchísimos años. Pero eso no importa.

Las redes sociales traen consigo descubrimientos que, a veces, resultan impagables. Twitter nos permite entran en diálogo con gente alejada, o sencillamente aprender del testimonio diario de desconocidos. Cuando ese testimonio refleja una luz potente; cuando la presencia en las redes muestra la alegría desbordante de la fe; cuando se está en éste espacio sin pudores absurdos, mostrando la realidad auténtica de uno mismo, y esa realidad deja entrever la asunción de la Palabra lo que en verdad se hace, aunque no se pretenda, es evangelizar. Y EVANGELIZAR, así, con mayúsculas, sin complejos, con una naturalidad propia solamente de un Discípulo fiel. Mostrando grandezas y puede que dudas, alegría, Vida. De esos modelos uno aprende y, en ocasiones, a su lado se siente diminuto.

Éste es el caso de un joven a quien no conozco, pero que sigo por twitter desde que un buen día leí un retuit de respublica. Lo seguí no como esos “likes” o seguimientos que se pueden hacer por compromiso, no. Leí un artículo suyo que me impactó y que dejaba claro que era un valor seguro de quien aprender. Seré prudente para no mencionar su nombre, ni su Nick, ni su perfil, porque cada uno es dueño de sus tuits, no yo de los de los demás. Éste joven, que va descubriendo poco a poco una nueva vida en Madrid, muestra siempre una actitud optimista, una fe robusta, una cabeza extraordinariamente amueblada y una personalidad encomiable. Eh, y no lo olvidemos, es joven (esa juventud que es testigo y artífice de que el mundo avanza, siempre avanza). Incluso ahora que van a operar a su madre de cáncer. La imagen que ha tuiteado hoy en el hospital es la de una familia sólida, con esa amalgama que solamente da la fe en Cristo. Buen trabajo el de esos padres; buena semilla y buena tierra.

Pues es esa fe la que nos une. Y cuando realmente une y es sincera se aleja de connotaciones superfluas, va a la esencia, a la Verdad. Esa misma fe es la que me lleva ahora a pedir a que quien lea estas líneas pida por su madre, por su familia, por él. La globalización lleva a que los alejados sean próximos y así el prójimo recupere su cualidad intrínseca de cercano. No importa que no los conozcáis, son hermanos. Un Ave María. Nada más. El Señor sabrá por quien pedís. Yo cierro este tiempo encomendando a esa madre a quien no conozco a las manos de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro. Mañana, ante el Icono, en PS, comenzaré la cuaresma teniéndoles presentes en misa y le pediré a San Alfonso que les eche una mano.


Animaos porque es una forma estupenda de que todos juntos vayamos scalando en Familia.

martes, 10 de febrero de 2015

Indeciso

Encuestas, estimaciones de votos, sondeos… buffff me producen un perezón que en ésta ocasión es inquietante. Es tan triste que me dé pereza como que ésta sea inquietante.

Usar la conciencia para emitir el voto es una faena cuando, de acuerdo a esa conciencia, no existe ninguna opción que se adecue de manera suficiente. Al no existir, imagino que lo que me queda es ir rebajando el listón, haciendo renuncias hasta llegar a lo irrenunciable, y lo irrenunciable es la Vida. Justo al contrario que le pasa a un gran amigo que lo que le da una pereza tremenda es, por ejemplo, el tema del aborto. En fin, que cada uno tiene la conciencia que tiene y ahí, a ciertas alturas, poco se puede hacer.

El caso es que yo aún no sé que ponerme para las primeras elecciones que toquen. A veces creo que me apetecería vestirme de naranja, que parece muy alegre, pero como ese color trae consigo el laicismo como bandera (ya se sabe cómo acaban siempre esos laicismos) y una ley de eutanasia pues va a ser que no; eso no llegará con mi voto. Morado tampoco me pondré nada, porque está claro que representa mi anticonciencia. Rosa tampoco podrá ser por ese irrenunciable anterior. Rojo como que me daría risa, si no fuera porque se me saltan las lágrimas pensando en todos los que no han llegado a nacer, en las concertinas que colocaron, en la pobreza sangrante, en las vidas destrozadas y humilladas de casi un país entero; porque de sus polvos nos vinieron los fangos que padecemos, no de otro lado.

Otras veces pienso en que quizás podría ponerme algo verde pero la vida no es solamente nacer y dejar morir de una manera digna y natural, la vida es lo que transcurre entre su inicio y su final, y no solamente la propia; éste color me produce ciertas dudas en cómo permitirán el desarrollo de los que, entre nosotros, no tuvieron la suerte de nacer aquí. Y las cosas serias no pueden dejarse al albur de la fortuna.

Ocasiones hay en las que me pondría algo azul porque ya viene siendo habitual que ese color nos saque de los desaguisados producidos por el rojo, como felizmente ya está ocurriendo. Pero el azul actual ha sido tan intenso que podría haber optado por las vías de solución que hubiera querido sin mirar a otros. En realidad eso ha hecho, pero de una manera a mi parecer inadecuada independientemente de las cifras macro. Se ha podido hacer mucho más con ese color o, al menos, de otra forma, no ahogando a los de siempre y sin tocar pesebres perpetuados. Además, a ese color lo han teñido tanto de mentira que no se sabe ni lo que es.

Claro que la mentira y la corrupción nublan todo el arcoíris. Todo.

En fin, que tengo una indecisión de colores, pero pensar que lo único que me queda por ponerme es algo blanco es tristísimo, porque es como ir a votar en calzoncillos. Igual resulta lo más digno, porque así nos han dejado a la mayoría de los españolitos de a pie.

Lo único que tengo claro es que mi conciencia es sólo mía y que hoy por hoy cualquier opción es elegible porque ninguna se adecúa a ella. ¿o sí?


No sé. Seguiré rezando, porque mi conciencia es mía, pero de mi voto dependen mi vida y las condiciones de vida de otros. De mi voto también depende acercar el Reino a este pedacito de tierra. Regados de la misericordia de Dios, pero de cada acto de ésta vida vendrán los de la próxima. Seguiré rezando y scalando en familia. Aún queda tiempo.

lunes, 2 de febrero de 2015

Vida Consagrada

Presentación del Señor, día de la Vida Consagrada. Hoy celebramos el día de la Vida Consagrada y en casa tenemos ya por costumbre pedir por nuestros amigos religiosos. Alguno va de suyo incluido en las oraciones diarias porque es uno más de la familia, pero esta jornada tiene un toque especial de recuerdo a los familiares religiosos y a aquellos que nos han guiado en algún momento de nuestra vida. Lo cierto es que habiendo estudiado hasta tercero de BUP en los Escolapios, COU en los salesianos y teniendo como parroquia de siempre los Redentoristas del Alto de Miranda, tengo que hacer un bloque homogéneo único porque no tendría horas el día para aquello del recuerdo. Si a ellos les sumamos los parientes Jesuitas, Hijas de la Caridad, Esclavas, Teresianas, Carmelitas… en fin…

No me quedo en un simple: gracias. He leído en la revista ICONO un artículo del padre Caballero CSsR que, como casi siempre, me ha gustado bastante, tanto que pego el link http://revistaicono.org/sigue-habiendo-vida-religiosa , lo único que me deja un regustillo indefinible es el uso de la perífrasis aspectual durativa del título.

No se puede uno abstraer de las cifras, sería un error. Es de torpes no detectar los puntos de mejora, y de necios, una vez detectados no analizarlos con total sinceridad y ponerles remedio. La respuesta que leí hace no mucho a una religiosa sobre la ausencia de vocaciones en su instituto me pareció rayando la broma con una inmensa dosis de soberbia. Si existen familias religiosas que de nuevo van hacia arriba, si hay nuevos nombres nutridísimos de vocaciones no me valen ni que el Espíritu sopla hacia otros lados ni que la sociedad es la que es, porque quienes decrecen y quienes florecen viven en el mismo mundo. Habrán de hacer un trabajo de introspección y autocrítica. Es sano reconocer lo que se ha hecho mal, o muy mal o de una manera nefasta; sano, regenerador y esperanzador. No hacerlo es simplemente el fin.

Pero esa, la del declive, no es la única realidad. Existe otra. Y si tanto se habla de la anterior es de justicia hacerlo también de ésta que a mí me parece fundamental: la realidad de los misioneros repartidos por el planeta llevando esperanza a los más abandonados, cuidando enfermos de ébola, sida, parias del mundo; religiosos dando esperanza a los desesperanzados, formando a niños, jóvenes y adultos; consagrados entregando sus vidas por anunciar la Buena Noticia de Jesucristo; activos y contemplativos; históricos y de nuevo cuño. Tocan todos los campos de la existencia humana, porque todo lo que atañe a la existencia humana es esa imagen de Dios destinada a acercar su Reino a la tierra. Por esos pido hoy, por todos los consagrados anónimos que, sin necesidad de salir por la televisión generando escándalo o diciendo exabruptos, son conocidos solamente por quienes reciben de sus manos el amor misericordioso de Dios. Hoy pido por quienes no se evaden del momento que viven y van conquistando las redes sociales llevando en ellas a Cristo y su Evangelio. 


Ésta es la realidad de la Luz que la Vida Religiosa aporta al mundo y a la Iglesia; la realidad de la santidad que la Vida Religiosa aporta al mundo y a la Iglesia. Sus propias vidas son las que atraen a otros a seguir su ejemplo. Sus vidas y la oración. La vida de un religioso alegre y la oración alegre ante el Santísimo son una fórmula impagable de atracción. Quien no quiera verlo tiene un serio problema. Pero hay que contarlo, hay que mostrarlo al mundo. Hay que hablar de esas vidas y su labor. De la felicidad que irradian y la esperanza que regalan.


Esta noche en la oración familiar estarán todos los Redentoristas (es lo que tiene la Familia) ancianos, mayores, jóvenes y aquellos que están en formación. Dedicaremos una oración especial, sin nombres, a quienes se lo están pensando y con nombre por el paisanuco que esta mañana me ha mandado por whatsapp a mi Perpe desde el Alto de Miranda. Daremos gracias a Dios por sus vidas.