domingo, 20 de julio de 2014

Cuando Él ama, todo es fácil

Cuando una historia de amor es realmente una historia de Amor, el protagonista no es otro que el Señor, porque es Él quien Ama. El ejecutor es uno mismo, pero de una fuerza superior que ni siquiera le pertenece. Puedes luchar; claro que puedes hacerlo. Puedes discernir si aquello a lo que te ves impelido viene de ti mismo, o es empujado por el Espíritu. Una vez que lo sientes con nitidez, o el miedo (cualquier tipo de miedo) te hace recular, esconderte o huir, o simplemente te abandonas y te dejas hacer. Cuando Él ama todo es fácil. Él ama siempre, todo, a todos y en todo momento; pero tenemos tendencia a olvidarlo.

No me refiero ahora al amor humano, que por esa misma vía se hace divino, por ejemplo, en el matrimonio (como dice un amigo mío, y como a mí me ocurrió). Hablo de un impulso sutil que te lleva a amar lo que nadie ama, a quien nadie ama. Aparentemente, porque son muchos los que aman así, aunque lo expresen de diferentes maneras. Y, en el fondo, todos amamos al Único y es Él quien lo hace.

Mi historia comenzó antes de que yo lo supiera, antes del antes. Y tras luchas, tras jugar al escondite, es Él quien te señala el camino. Decidir seguirlo o no, es esa parte juguetona del libre albedrío. Pero no sólo nos presenta el camino, nos va dando pistas, y poniendo a personas (“regalos de lo Alto”, que diría otro amigo) que van iluminando Su sendero. En ese sentido, mi vida es la de arcilla moldeada por mi madre en el seno de una familia extraordinaria, tan extraordinaria como cualquier otra, posiblemente.

Mi historia es la de una vasija a la que se le presentó el regalo que estaba esperando desde el inicio de los tiempos, mi mujer, mi Amor. Una persona de las que sostienen, alientan y empujan. Mi camino de santidad en el matrimonio, y a ambos nos dio en custodia a nuestras dos hijas. Sin ella, mi historia de salvación sería otra; sin su comprensión, cooperación, apoyo y asunción de Su proyecto, yo no estaría completo. Por eso, cuando un 19 de mayo de hace ya algunos años el soplo del Espíritu me puso ante uno de esos regalos de lo Alto, no me puso a mí sólo, nos puso a toda la familia. Su proyecto continuaba. Yo no se lo ponía fácil. Ella me apoyaba.

Sin darme cuenta me vi scalando en Familia, queriendo abrir mis manos, darlas; queriendo tener un corazón más grande; darlo. Me vi conjugándome en gerundio hacia Él tras San Alfonso y su familia. Por eso aquel redentorista del 19 de mayo camina con nosotros aunque ni nos veamos, ni hablemos tan a menudo como me gustaría; es parte de nosotros mismos. No hace falta más. Por eso otro redentorista ha sido fundamental en mi pequeña historia, al que queremos y quien, en un cierto sentido, ha creído en Su pequeño proyecto para mí; el que el viernes 18 de julio, en el Monasterio de El Espino, en Santa Gadea del Cid, recibió mi compromiso y me agregó la Congregación como Misionero Laico. No sólo el mío, también el de otros cuatro hermanos de Granada: Mª Isabel, Juan Manuel, José Luis y Juan Carlos.

Con tensión contenida, con emoción, acompañado de María y mis hijas, rodeado de laicos redentoristas de toda España, ante el Padre General, con mi Comunidad de laicos del Perpetuo Socorro de Madrid, con la sorpresa de dos familias de nuestro grupo de matrimonios. Dentro del ritmo de una Eucaristía preciosa fui desgranando un firme, contundente y sentido “Sí, me comprometo” a cada una de las cinco preguntas. Fue fácil. Estaba en Familia. Pero no solamente fue fácil por estar en Familia. Lo fue por ser la constatación de un Proyecto que no es mío; es acogido, abrazado y deseado por mí. Cuando cada persona es consciente del proyecto que el Señor tiene para él, tiene la responsabilidad de saberse poseedor de un regalo de Salvación que no es propio. Algo así no puede dejar de gritarse.

Soy yo quien ama, pero lo hace Él. Sin tonterías, sin engreimientos, sin falsas modestias y cargado de montones de torpezas. Fue fácil porque se acogía lo que ya llevaba viviendo algún tiempo. Fue fácil por algunos whatsaps días antes con Rafa, por Daniel, Mónica y sus hijas, por Antonio e Inma (el cariño y la cercanía de Inma), por tantos, por todos. Fue fácil porque sentía a cada uno de los religiosos Redentoristas que estaban allí como miembros de mi Familia. Fue fácil porque me acompañaba Fernando, un pequeñín enorme que había fallecido días antes. Fue fácil por mis queridos jóvenes de PS, por mis queridísimos Lalo y Guille. Fue fácil por Joaquín. Fue fácil porque estaban conmigo muchos más de los presentes. Fue fácil porque era mi sitio. Fue fácil porque era la continuación de la historia de mi Vida. Fue fácil por Nuestra Madre del Perpetuo Socorro. Fue fácil por San Alfonso, que ahí estaba. Fue fácil porque fue natural. Fue fácil porque es la verdad de Su proyecto para mí. Fue fácil porque mi debilidad es infinita. Fue fácil porque cuando Él ama todo es fácil. 


Que cuando no lo sea cuente con la ayuda de Cristo Redentor.

jueves, 10 de julio de 2014

#RezoConFernando

Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo”. Así comienza la Primera Lectura de hoy, de la profecía de Oseas. Lectura del día en que el Señor llamó a Fernando.

Yo no conocía de nada a Fernando y, sin embargo, le he seguido con cariño cada día de su vida; cada día de su vida he rezado por él en silencio. Fernando ha sido una persona extraordinaria, con una Vida riquísima y fructífera.

Para mi todo comenzó el día en que me topé con un tuit de su padre, @bpelayom, con el hastag #rezoporfernando: la imagen de una pequeña criatura que luchaba por vivir, llegada al mundo tan sólo a las 25 semanas de gestación y con 700gr de peso; 700gr de cuerpecito acogiendo a un alma inmensa. Y el nombre de Fernando en la palma de Sus manos. Aclaro que no conozco de nada a su padre, Bosco, pero tanto él como su madre tienen toda mi admiración, mi aplauso y, aunque no les llegue, el calor de mi oración.

Unos padres que han amado a su hijo y luchado por él hasta el último latido; unos padres que han invadido las redes con la historia de su pequeño, evangelizando cada día con una foto y unos pocos caracteres. Cada día nos han hecho llegar la evolución con esperanza, con ilusión, sin un ápice de acritud, con fe y con muchísimo amor. Hoy doy las gracias a Blanca y a Bosco por habernos regalado cada día de la vida de su hijo, por haber mostrado al mundo que 700gr de 25 semanas de gestación son un ser humano.

Ese ser humano, Fernando, ha conseguido unir a muchísima gente en su corta vida. Es curioso la cantidad de gente que empeña su vida en andar dividiendo a los demás, y éste pequeñín nos ha unido a muchísimos. Nos ha unido en la oración. Sus padres, con el ejemplo de ilusión, entrega y fe, habrán conseguido que alguna mamá se replantee una decisión equivocada. Alguien que pone a tantos a rezar, alguien que une en el Amor, es una persona de éxito, del éxito de verdad. Fernando ha sido todo un ganador. El salmo 79, propuesto para hoy nos dice: “Que brille tu rostro, Señor, y nos salve”. El rostro del Señor brilla ya para Fernando, a quien ha salvado.

¿Sabes, Fernando? El 18 de julio, en el monasterio de El Espino, haré mi promesa como Misionero Laico del Santísimo Redentor. Allí estarán mi mujer y mis hijas, y muchos redentoristas más. Yo pensaba pedir por ti ese día y, ya ves, ahora lo que pido es que seas tu quien me acompañe desde Arriba. Y como yo creo en la comunión de los santos, cambio el hastag de tu padre por este: #RezoConFernando


Blanca, Bosco, seguís contando con la oración de muchos.

domingo, 6 de julio de 2014

Casa San Alfonso 2014

Un excepcional fin de semana en Familia. Mi mujer, mis hijas y yo hemos tenido la oportunidad de servir a los peregrinos del Camino de Santiago en Astorga, en Casa San Alfonso, en Familia. No es la primera vez que colaboro con este proyecto de la Conferencia Europea Redentorista, porque el año pasado ya tuve esa suerte, pero en esta ocasión hemos podido acudir toda la familia junta ¡una Gracia!. Llegar a Casa San Alfonso es exactamente eso, llegar a casa. Recalar en Casa San Alfonso, para los peregrinos, es encontrar en el Camino el acogedor remanso espiritual que, aunque resulte paradójico, no siempre encuentran con la frecuencia que desean, aunque lo procuran incesantemente, casi a cada paso, de etapa en etapa.

Lo mejor de la “etapa” vivida a lo largo de este fin de semana, junto a cada uno de los peregrinos que hemos podido "acoger", sin duda alguna ha sido la incontenible y casi insultante ilusión de mis niñas. Verlas a las tres “manos a la obra”, desde el minuto uno, junto a Royston Price y Michael Taylor, los Estudiantes Redentoristas de la Provincia de Londres con quienes formamos una Comunidad armoniosa y perfectamente acoplada, ha sido para mi impagable. La ilusión que les salía por los ojos a mis chicas, su esfuerzo por atender a todos los caminantes extranjeros en inglés, el cansancio… compartir la Vida para otros… realmente grande. Los juegos con Mike, la permanente delicadeza de Roy pendiente de Paula -la celíaca de la Comunidad- en cada una de las comidas. Iniciar cada jornada, juntos, rezando Laudes mientras las niñas escuchaban atentas en silencio...

Llevar la Oración de la Noche en español, la bendición a los peregrinos, las palabras de agradecimiento, saber que entre todos damos un poquito de luz que no es nuestra… ¡No puede haber mayor alegría! Y todos los caminantes, cada uno con su historia y sus motivaciones, unánimes porque en Casa San Alfonso y en la iglesia del Perpetuo Socorro recuperaron el verdadero sentido de su Camino, o bien recobraron la fuerza del Espíritu para continuar. Y al caer la tarde, en cada Oración, a los pies del icono, el corazón de cada peregrino y el de todos en el Redentor.

Uno no es nada, es diminuto, insignificante, pero es un granito de un engranaje que, activado para el servicio, se muestra útil. El engranaje de una maquinaria puesta en marcha por el santo del siglo de las luces, San Alfonso Mª de Ligorio, que lleva ya 150 años de servicio en España. Cuando el Padre Paulino Sutil nos enseñó éste sábado el museo y tuve ante mi la Mitra de San Alfonso, lo único que acerté a hacer fue pedir en silencio mientras el corazón bombeaba a toda potencia al contemplar la reliquia.


Con Toya y Paula, vamos mi mujer y yo construyendo, haciendo camino. Con María, Toya, Paula, Roy, Mike y el Padre Laureano siempre pendiente en la distancia, un gran fin de semana scalando en Familia. Un fin de semana por el que dar gracias. Si Dios quiere yo volveré en agosto pero hoy, ya de regreso, en el coche, mi hija mayor me dijo: 
“Papi, el año que viene... ¡volvemos!”. Pues eso.

miércoles, 2 de julio de 2014

Lo que de verdad importa

Hay veces en las que uno parece perderse en sus propias naderías, en sus propios problemas, y éstos pueden llegar a bloquear nuestra capacidad de reacción. En una situación así, creo que el problema puede llegar a ser uno mismo.

Esta mañana he tenido la oportunidad de asistir, en el Palacio de los Deportes de Santander, a un Congreso de la Fundación “Lo que de verdad importa” (www.loquedeverdadimporta.org), que salvaguarda el legado de María de Villota. He podido escuchar dos de las ponencias, una a cargo de Kyle Maynard (www.kyle-maynard.com) y la otra  presentada por Jorge Font (http://www.greatplacetowork.com.mx/speakers/799-jorge-font): explosión de Vida y optimismo en directo. Ejemplos de superación, optimismo, vitalidad… Animo a visitar los links para poder comprobar lo que digo. Las dos experiencias vitales que nos relataron sin sensiblerías fueron extraordinarias, pero yo me quedo con la respuesta de Kyle Maynard a una pregunta que alguien del público le planteó: “Si tuviera la oportunidad de estar cara a cara con Dios ¿qué le diría?” “¡LE DARÍA LAS GRACIAS!”. Así, sin más. Y yo me hice diminuto en mi asiento.

No se trata de la conocida frase “saca tu cruz a la calle y verás lo pequeña que es”; eso sería como la consolación por comparación. No, es mucho más. Es sacar fuerza de flaquezas sin ñoñerías; luchar y sobreponerse. “La vida es un regalo, y hay regalos  que sólo hay que abrazar y agradecer”, Jorge Font. Una lección sobre cómo vivir la Vida.

El nombre de la Fundación lo señala certeramente: Lo que de verdad importa. Y eso nunca son los problemas.

Yo me casé con lo que de verdad importa: mi mujer. El Señor me regaló lo que de verdad importa: mis dos hijas. Dios me colocó entre lo que de verdad importa: mi familia. Estoy rodeado de lo que de verdad importa: mis amigos, la Familia redentorista, los hermanos. ¿Cómo quejarme?  …y hoy leemos en la Profecía de Amós: “Odiad el mal, amad el bien, defended la justicia en el tribunal”… el Amor y la justicia… …y el Salmo: “Al que sigue buen camino le haré ver la salvación  de Dios”.


No son necesarias más palabras ni más aclaraciones. Sólo enturbiarían. Solamente añado un GRACIAS a Dios, porque el día de hoy me ha ayudado a ver lo que de verdad importa: scalar en Familia y ayudar a scalar en Familia.