miércoles, 23 de marzo de 2016

Me preocupa


 
Me preocupa dejarme llevar por la ira. Me preocupa no saber mirar con misericordia a quienes se dejan llevar por la ira justificada. Me preocupa quien no sabe ver a Dios en las manos de quienes dan su vida por defendernos, por defender unos supuestos valores occidentales. Me preocupa quien es capaz de ver a Dios en una mezquita y no es capaz de reconocerlo en un sagrario, quien es proclive a escucharlo en un minarete y no en un púlpito, quien lo niega en una sinagoga; me preocupa quien lo ve en una iglesia y no es capaz de verlo más que ahí.

Me preocupa quien tiene ojos de misericordia para unos y no para otros. Me preocupa quien se empeña en ganar batallas perdidas. Me preocupa la dejadez, la desidia y la connivencia. Me preocupa quien no es capaz de ver a Dios en un pobre y quien lo ve en el pobre y no en el rico honesto.

Me preocupa cómo haya de vivir la historia que me ha tocado. Me preocupa no saber educar a mis hijas a vivir esa historia, prepararlas a ser protagonistas de su mundo. Me preocupa no saber adaptarme a un mundo en descomposición, no saber ser fermento de un mundo que habrá de ser necesariamente diferente.

Me preocupa quien se escandaliza por las muertes en nombre de Dios y es activista o, cuando menos, tolerante con las muertes en los úteros de tantas mujeres, muertes en nombre del egoísmo humano.

Me preocupa la gente sumida en la ignorancia. Me preocupan las generaciones manipuladas por la idiocia intelectual. Me preocupa quien se deja arrastrar por signos vacíos.

Me preocupa pensar que, quizás, dentro de muchas generaciones, alguien desempolve un libro desconocido con un extraño símbolo en su portada que no haya visto jamás, y en su lomo sea capaz de leer una palabra de la que jamás haya oído hablar: Biblia. La Luz, sea como sea, seguirá brillando, aunque de nuevo pase años iluminando sólo las catacumbas de nuestra propia existencia. Incluso entonces la sobreabundante Redención se ofrecerá a todos.
Y como me preocupa, rezo. Y lo hago en una iglesia, ante un Sagrario, paseando por las calles de mi ciudad y en lo escondido de mi habitación. Me preocupa y lo pongo a los pies del Cristo de las penas; su Sangre regará mis preocupaciones, como la sangre de tantos mártires riega las cadenas de la injusticia humana.

martes, 15 de marzo de 2016

San Clemente Mª Hofbauer, Redentorista

15 de marzo. Celebramos hoy la festividad de San Clemente Mª Hofbauer, otro santo Redentorista, apóstol de Viena. Uno de esos gigantes humildes. Expandió la Congregación más allá de los Alpes. Una vida apasionante que os invito a conocer. Cuando Napoleón ordenó la supresión de los Redentoristas en Polonia (signo inequívoco de que algo debían de hace bien, además de la conversión de protestantes y judíos…), Clemente vuelve a Austria donde encontró la prohibición del Emperador. Curiosamente el día de su entierro llegaba la orden imperial aprobando la Congregación en Austria…

Inabarcable labor apostólica, fundador de orfanatos, confesor sin descanso... Solicitado por artistas, músicos, aristócratas y los pobres de los pobres. En lugar de contaros la vida apasionante de un santo apasionante, os dejo varios links para que podáis descubrir diferentes perfiles sobre su vida, su labor y su obra.

Sólo para abrir boca os cuento una anécdota y una frase suya. La frase: “Todo lo que a nosotros nos parece contrario, nos conduce donde Dios quiere”. La anécdota está referida a las cuestaciones de dinero para el sostenimiento del orfanato que había fundado próximo a la iglesia de San Benno. Entró en una taberna y pidió dinero a unos individuos que se encontraban jugando a las cartas; uno de ellos le escupió en la cara y Clemente, imperturbable, le contesto: “Éste es un regalo personal para mí, ahora, por favor, deme algo para mis niños pobres”. Qué, apetece conocerle ¿verdad? Pues aquí le tenéis, os va a cautivar: