lunes, 26 de septiembre de 2011

Luis, un chico extraordinario



El día de ayer se planteaba como un domingo más en familia. Misa de 11 como siempre en el santuario del Perpetuo Socorro y después la exposición sobre la Madre Teresa de Calcuta. Realmente me conmovió la exposición, unos simples carteles con hitos sobre su vida, pero qué vida. Me impresionó y me conmovió profundamente. La fe absoluta y el abandono total dan siempre los mismos frutos: la santidad, acercar a Cristo a los más necesitados, a los más desfavorecidos; convertirse en el rostro de Cristo en el mundo. Distintas épocas y diferentes puntos geográficos, pero no pude evitar ver paralelismos entre la Beata Teresa de Calcuta y San Alfonso Mª de Ligorio bien fáciles de identificar: el auxilio a los más necesitados, por ejemplo. Incluso al ver la imagen del Cristo con las dos frases "I thirst" "I quench" me vino rápidamente a la cabeza uno de los símbolos Redentoristas, la caña con la esponja con la que le dieron de beber a Nuestro Señor vino con hiel en la Cruz. El sari remendado usado por ella y sus sandalias........ ir explicando todo eso de la mejor manera a mi hija mayor, de seis años. La cantidad de gente, y de matrimonios con hijos haciendo lo mismo que nosotros.

Llegué a casa con la idea de dedicar a esta exposición una entrada para el blog; la tenía casi estructurada, de manera natural. Pero cayó en el olvido. Varias llamadas al móvil de mi mujer nos trajeron una noticia tremenda: Luis, el hijo de unos amigos nuestros había fallecido en un accidente de tráfico. Luego supimos que otro chico también murió. En verdad el shock ha sido  mayúsculo. No es simplemente el hijo de unos amigos, es parte de la familia de María. El concepto de familia no siempre se limita a lo que se consigna en el registro civil; los hechos y la vida te enseñan que es una realidad superior y mucho más extensa. Y la vida de mi mujer la llevó a formar parte de esa familia. La abuela de Luis es la madrina de María, madrina en un concepto muchísimo más amplio que el sacramental, que ya es bastante, y que continúa ejerciendo día a día. Por eso mismo conocía y quería a Luis. Un chico excepcional, no en el sentido en que acostumbramos en España a elogiar a los que se van, excepcional en sentido literal. Guapo, estudioso, educado, cariñoso y arrollador de simpático. Hoy, al venir conduciendo a la oficina por la mañana, en lugar de Kiss FM, he venido acompañado por la música del jesuita Cristóbal Fones, que es una oración en sí misma, y a mí me ayuda a rezar. Empecé con una canción que realmente es una "Recomendación del Alma" condensada, y mientras la escuchaba pedía precisamente eso, que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, San Alfonso, y la Beata Teresa de Calcuta hubieran recibido su alma para presentársela al Altísimo, aunque íntimamente estoy convencido de que Luis no ha necesitado de presentación ninguna. Creo firmemente que se encontró directamente al Redentor con los brazos abiertos. 

Visto con la perspectiva suficiente, haber conocido a Luis, su simpatía, su sonrisa, es haber tenido bien cerca el rostro amable de Cristo. Y eso es un lujo.

A Santa María (Perpetuo Socorro nuestro), a San Alfonso y a la Beata Teresa de Calcuta pido por Luis y por su amigo también fallecido en el mismo accidente, para que el otro chico que iba en el coche se restablezca pronto y bien, y pido sobre todo por sus padres, por sus familias para que con fe afronten el futuro sin ellos; teniendo siempre la esperanza de que ya están sentados a la Mesa del Padre.

Descansen en paz.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Empresaria del año

Una amiga, Carla Royo-Villanova, acaba de ser nombrada mejor empresaria del año. Y esto siempre es un orgullo. Que en la época en la que vivimos existan emprendedores que se arriesguen y tengan éxito es o debería ser motivo de alegría para todos. Supone el reconocimiento al esfuerzo, supone creación de puestos de trabajo, supone aumento general del nivel de vida, supone un tirón y un ejemplo para mucha gente. 

Se sea conocido o no, el tesón, el valor deben tener un  reconocimiento justo aún en una sociedad donde parece minusvalorarse el esfuerzo. Que además el reconocimiento sea para una amiga es más que suficiente para que la satisfacción sea casi propia. Es la demostración práctica de que una correcta utilización de los talentos personales siempre transciende a uno mismo, y más cuando se tiene una imagen pública. Conseguir frutos de los talentos recibidos en el momento actual es ya un signo de la correcta utilización de los dones recibidos.

Es algo más que mera satisfacción por este premio concedido por la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) a una mujer vital y optimista por naturaleza, luchadora, trabajadora nata, solidaria y que ha sabido compaginar magistralmente su vida profesional con su vida familiar. Un mujer normal, que es quizás el mejor de los elogios y el más difícil de conseguir.

¡Enhorabuena Carla!

martes, 20 de septiembre de 2011

Eucaristía por un misionero Redentorista

Ayer asistí a un funeral; realmente era una misa de acción de gracias por la vida de una persona, la del Padre José María Montes, misionero redentorista.

Yo no le conocía, así que mi intención real era simplemente rezar por el descanso de su alma y hacerme presente entre sus hermanos de Congregación, a quienes tanto quiero; no como una expresión bonita o una frase hecha. Simple y llanamente, de verdad, con lo muchísimo bueno y lo poquísimo malo. Falleció el 13 de agosto en Costa de Marfil y me lo comunicaron por una llamada al móvil cuando yo estaba en el Departamento de Acreditación de Sacerdotes en la sede de la JMJ. Curiosamente su muerte me supuso retomar el contacto con una antiguo amigo para tratar de colaborar (con su ayuda y la de su padre, ambos diplomáticos) en lo que pudiera; la realidad práctica es que no pudimos, y el padre de mi amigo y el P Montes ya se habrán conocido. También lo intenté a través de mis queridos Escolapios, y tampoco pudo ser.

No quiero desviarme. Decía que mi intención inicial era la de rezar por él, y la realidad es que acabé también pidiendo. Durante la Eucaristía nos presentaron a una figura generosa hasta el extremo y, además, alegre; enamorado de Cristo y de Su Madre. En definitiva estaba claro: un Redentorista. Por quienes yo estaba ahí. Un simple gesto de presencia hacia gente querida, y que lo cierto es que expresa que una Comunidad Parroquial como la del Perpetuo Socorro de Madrid transciende a una mera Comunidad Parroquial circunscrita a sí misma; se expande hacia cualquier lugar donde haya un misionero de esta Congregación. Y ¿por qué? pues por algo bien sencillo, por que más allá de su extraordinaria labor pastoral en todos los ámbitos el Carisma de quienes la dirigen transciende cualquier espacio geográfico, y la pasión por él, el auto reconocimiento en él, te lleva no simplemente a querer ser identificado sino a sentir como propios gozos y dolores. Y te empuja a querer hacer de tu vida una fuerza centrífuga de fe de la mano de San Alfonso.

Decía que acabé pidiendo. Así fue; por todos los jóvenes que dudan si lanzarse o no a los brazos de esta Familia, para que se atrevan a intentarlo. Para que aumenten sus vocaciones.

De modo que efectivamente, para mi, la Eucaristía de ayer y lo que transmitieron de la vida del Padre Montes fueron una explosión de fe convertida en una plena acción de gracias: por él mismo, por San Alfonso, por los Redentoristas y porque yo estaba allí.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Encontrar la perspectiva

Todas las mañanas conduzco hacia la oficina escuchando Kiss FM; una cadena amable que además de proporcionar buena música nos permite que no nos hierva la sangre en el atasco con las noticias que, tal y como está la cosa, no suelen ser alentadoras. Además van haciendo comentarios entretenidos sobre todo aquello que cuelga la gente en su perfil de facebook.

El comentarista esta mañana ha hablado sobre qué era lo que le movía a él para el día de hoy, qué le empujaba a llevar el día con arrojo y alegría. No sé por qué yo he recordado una biografía que leí hace tiempo en francés  sobre Tolstoi, escrita por Henri Troyart, en ella había una frase de Mefistófeles en el Fausto de Goethe "crees empujar pero es a tí a quien empujan". Podría decir que la recordaba por el propio Fausto, pero a veces nos comemos las páginas de los libros sin encontrar el verdadero sentido, así que fue esta biografía la que me hizo que me quedara con ella. Y qué cierta es, cuántas veces nos pasa, o por dejarnos llevar -lo que siempre es más fácil que tomar nosotros las riendas de nuestra vida- o por inconsciencia, simplemente por falta de reflexión.

Y de ahí a darme cuenta de qué es lo que realmente me mueve a mí, de una forma voluntaria, consciente y real. Y he descubierto que no es otra cosa que el Amor, así con mayúscula. Por mi mujer, por mis hijas, por mi Familia (en un concepto amplio que incluye a mi Comunidad), por la gente a la que quiero. En definitiva, un pequeñito reflejo del Amor de Dios; al menos así trato de que sea, aunque cueste, aunque tenga que levantarme a menudo. En los buenos y en los malos momentos, que de todo hay. Eso es lo único por lo que de verdad merece la pena ser empujados, Algo más grande que nosotros mismos, que nos hace felices y nos lleva a una scalada definitiva que da sentido a nuestra vida. Con todo el gozo y el dolor de la vida. Y ese Algo superior a nosotros mismos nos empuja a vivir con la alegría y esperanza necesarias que sólo proporciona el saberte en el buen camino. El resto pueden ser aderezos de la ensalada, y pueden ser también distracciones que nos lleven a perder la perspectiva. Perder la perspectiva sobre aquello que realmente nos va a hacer ser felices, ensombreciendo el camino con placeres efímeros que pueden apartarnos de la scalada de verdad, y llevarnos a darnos un trompazo monumental.

No siempre es fácil encontrar la perspectiva que nos lleve a ser conscientes de cuál es nuestro camino en la vida, nuestro sitio; en ocasiones necesitamos ayuda para ello, y puede que en un principio no nos resulte fácil, pero nadie dijo que fuera fácil tomar las decisiones adecuadas, aunque a la larga el resultado sea infinitamente mejor del que nunca hubiéramos imaginado. Descubrir Sus planes y seguirlos es una aventura que nos sorprende cada día.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Exaltación de la Santa Cruz




Celebramos hoy la Exaltación de la Santa Cruz una hermosísima tradición de la Iglesia para venerar los maderos donde nuestro Redentor hizo infinito el Amor. En ella murió por el odio y la incomprensión de los hombres; en ella murió perdonando. No se exalta el dolor ni el sufrimiento, se exalta a Quien en ella se entregó por la Redención de todos. Es más, mucho más que sólo un símbolo; es la expresión más clara, patente y visible de Cristo, de los cristianos para reconocernos públicamente como tales. Por eso hoy en día es más que un símbolo, es una identidad gozosa de autorreconocimento como hijos de Dios, de un Dios vivo y de vivos. Como viva está la Iglesia que nos invita a esta celebración, y bien lo hemos podido comprobar en Madrid durante la JMJ.

Creo que hoy, en cualquier rincón del mundo donde haya un cristiano hay una Cruz la lleve o no la lleve, pero la coyuntura real nos impele a mostrarla como expresión de Fe y homenaje al Amor; es como salir de nuevo de las catacumbas, salir a la luz del día en nuestro mundo y nuestro entorno haciendo profesión pública de nuestra Fe. Se lo debemos y nos lo debemos. Estar dispuestos por Él, por el mismo Amor a colocarnos en esos maderos vacíos. Porque el Cristianismo sufre de manera objetiva la misma buena salud interna que persecución, siendo la identidad religiosa más perseguida por su Fe en todo el mundo; cristianos perseguidos en los cincos continentes como lo han sido a lo largo de la historia. Pero la de ahora es nuestra historia y de nosotros depende contribuir a que cambie su rumbo; es una obligación y no debemos hacer dejación de ella. No hay que irse lejos, porque de nuevo ocurre en nuestro propio país y de una manera que comienza a ser ignominiosa por, cuando menos, la escandalosa impunidad. A título de ejemplo, el pasado domingo 11 de septiembre, en Villaverde Alto (Madrid), los bomberos tuvieron que apagar un incendio en una iglesia; las pintadas se van haciendo habituales, los insultos, las manifestaciones. Y simplemente es una Cruz, simplemente es la expresión del Amor absoluto, del perdón, de la Redención por nosotros y por quienes nos persiguen; Copiosa Apud Eum Redemptio. Somos nosotros quienes marcamos la diferencia, porque sabemos que es Él quien la marca.

Hemos de defender con contundencia a Quien en ella murió. Con contundencia, firmeza, claridad y perdón; con caridad. Ya, ya sé que es difícil, pero más lo fue para Él y murió perdonando. Nuestra disposición debe ser total a la entrega. Se lo debemos; y a cada sacerdote, a cada religiosa, a cada cristiano que muere por la Fe en cualquier lugar del mundo. Por cada mártir visible y por cada mártir anónimo. Y se lo debemos a los pequeños, a quienes van creciendo en lo que algunos se empeñan que sea un mundo sin Cristo. No es una opción para nosotros; hemos de ser cruces en el mundo, en nuestro trabajo, con nuestros amigos, en la calle. Con alegría, con esperanza y con Amor.

Hoy recuerdo desde la maravillosa Oración al Cristo del Calvario de Gabriela Mistral a cualquiera que nos proponen la Iglesia y los santos como meditación. Pero creo que nuestra mejor oración es sencillamente la humilde disposición, abierta y sincera, a ocupar unos maderos vacíos. De esta forma la expresión más clara, patente y visible de Cristo, de los cristianos, seremos nosotros mismos. Nuestra scalada de hoy ha de ser directa a la Cruz.

Y con San Alfonso, miremos a Cristo en la Cruz y dejémonos mirar por Él.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Gran fin de semana en Familia

Tras un delicioso fin de semana en familia, por fin llega la rutina; con sus pros y sus contras, pero bendita rutina.

El fin de semana ha sido un discreto remanso de agradables conversaciones y largos silencios. Los silencios se pueden también convertir en profunda comunicación cuando lo que reina es la confianza y la paz. Un sensación de armonía casi extraña porque para mí ha sido plena: lo mejor de mi vida se ha juntado durante tres días. Un regalo de Dios, y un regalo que me ha hecho María sabiendo lo importante que era para mí; mi mujer, mis hijas, mis padres y mi queridísimo Alquimista. Independientemente del aldabonazo en la boca del estómago de alguna noticia inesperada, ha sido simplemente perfecto. Cuando has abierto de par en par las puertas de tu corazón a alguien, abrir las de tu casa no es sólo un símbolo, es ofrecer la realidad del abrazo de los tuyos, tu intimidad y la realidad y confianza totales, porque eso solamente se hace para acoger como tal a otro miembro más de tu familia. Aceptarlo es también algo más que sólo un gesto, porque supone dejarse abrazar con la calidez y la crudeza del alma de una familia para formar en algún sentido parte de ella.

Pero es que además ha supuesto algo así como la cuadratura del círculo de la armonía, porque me he dado cuenta de que lo que a mí me estaba haciendo inmensamente feliz también se lo hacía a María, y en esa armonía he podido ver que el Alquimista es casi tan importante para ella como para mí.

Un fin de semana magnífico, sincero, abierto y sin dobleces que ha supuesto beber los últimos momentos de playa a sorbos de felicidad y compartir los últimos ratos de estío para embocar la rutina del curso que comienza hoy. 

Cierro los ojos, pienso en estos días, y lo que veo es una preciosa y espontánea Oración; una tranquila, gozosa, esperanzadora y enormemente feliz Scalada.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Filial devoción

Con filial devoción se asumen decisiones que nos afectan y sobre las que ni tenemos opción de opinión ni margen alguno de maniobra, en principio. En ocasiones esas decisiones y/o normas impuestas (o sugeridas) por terceros pueden ir en contra de nuestros deseos personales inmediatos, de nuestros planes más firmemente asentados, de nuestras convicciones más aparentemente seguras. Las creamos o no equivocadas, las creamos o no injustas –no sólo en lo que nos afecta personalmente si no en la generalidad de la norma que manifiesta la frialdad de la tabla rasa obviando la individualidad, el crecimiento espiritual a ritmo diferente en cada individuo- vemos aflorar el encasillamiento en horquillas de edad, acallando de manera inmisericorde la realidad íntima de cada persona. Esas decisiones pueden incluso privar y/o retrasar el acceso a los sacramentos hasta unas edades objetivamente tardías (10 años de edad en la sociedad actual son todo un mundo) en lo que imagino se suponga un intento de homogeneizar niveles de madurez dispares, arrinconando así siempre a una importante cantidad de posibles catecúmenos.
¿Cómo aceptarlas? Si se aceptan tales decisiones ha de hacerse con agrado; con un agrado consciente y sincero independientemente de la opinión personal. Si no se es capaz de hacerlo así, sólo se generará frustración y amargura, por lo que sería sin duda mejor no aceptarlas.
¿Por qué aceptarlas? Para mí la respuesta es clara: por algo infinitamente superior a uno mismo, ajeno a las personas y los afectos. Y ese algo superior a uno mismo nos lleva al convencimiento firme y seguro de que la aceptación es la mejor opción porque asegura todo aquello en lo que crees, todo aquello que vives y quieres que vivan tus hijos en el mejor entorno, de la mejor manera y en la espiritualidad que deseas experimentar y transmitir. Es claro que los afectos y las personas influyen, pero no deciden. Es uno mismo quien lo hace, y lo hace libremente. Por esto mismo vuelvo al principio para concluir que definitivamente tenemos un margen de maniobra total: aceptar o no.
Y desde luego yo sí lo hago, por filial devoción y como mejor opción; libremente y de manera gozosa, porque aunque suponga que mi hija mayor empezará un año más tarde su preparación para la Primera Comunión lo hará en el mejor entorno, con la mejor gente y en Familia.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Coaching y autoayuda




Acabo de leer un artículo dedicado a alguien que ha tenido un notable éxito en el coaching laboral, y por extensión en los ámbitos de autoayuda y motivación. Nada de lo que leo me resulta ajeno -bueno, sí obviamente la notoriedad del aragonés al que está dedicado dicho artículo en la edición web del diario Abc-, me refiero a que no me es ajena en absoluto la crudeza del paro; pero sí me son ajenas algunas de las afirmaciones.


Vivimos en una sociedad en muchos sentidos cruel, encastrada en la frialdad del éxito y encajonada en rangos de edad como compartimentos estancos. Valoramos el éxito en el triunfo profesional y medimos éste por una combinación entre el cargo que ponga en una tarjeta y la obtención exclusiva de unos beneficios económicos; y en ello tendemos a sustentar la autoestima. Los rangos de edad, las horquillas de "utilidad social", se expanden del ámbito laboral al social e incluso familiar; eres útil y apto cuando eres joven (más o menos hasta los 35 años), aunque la procreación es más habitual a partir de esa edad según las estadísticas, ergo va a haber unos niños en cierto modo socialmente desamparados. Enfrentarte a la búsqueda de empleo a partir de los 40 es algo más que peliagudo ("overqualified" se convierte en una respuesta habitual), y a medida que pasa el tiempo y las entrevistas se suceden sin éxito comienzan a aflorar las inseguridades. Tendemos a mostrarnos según creemos que la persona que tenemos frente a nosotros desea vernos, en lugar de dar una imagen real y honesta de nosotros mismos; sólo así estaremos realmente seguros.
Motivación, autoayuda, coaching... creo que cuando asentamos nuestra vida en algo efímero (sea el sexo, el dinero, la fama, el éxito profesional) los cimientos son puro barro que se tambalea tan pronto como sopla un viento algo fuerte. Para encontrar un atisbo voluntario de transcendencia en nuestro día a día casi hay que comenzar por coger el diccionario para buscar su significado. Si aquello que hacemos lo hacemos con el fin mismo de ese acto concreto desvirtualizamos el concepto mismo de nuestra existencia. Pero esto no significa menospreciar ni el sexo, ni el dinero, ni la fama ni el éxito profesional, si no más bien encuadrarlos en su justa medida en nuestra propia vida. Al modo más o menos en que Tolstoi lo expresa en Guerra y Paz, hay que amar la vida porque la vida es todo, la vida es Dios y amar la vida significa amar a Dios; y desde la fe pasamos por esta scalando peldaños hacia la otra. 
Tratamos de mantener las apariencias sociales porque vivimos en un mundo de apariencias, obviando una existencia real que es además única; única en sí misma porque es irrepetible y además con consecuencias en la vida de los otros. 
No me tengo por una persona especialmente naif, pero creo que hay un paralelismo entre la fuga de confesionarios y la proliferación de psicólogos, entre la aparición por doquier de manuales de autoayuda y el abandono del acompañamiento. Y esto me indica que ciertamente la gente está desorientada y necesitada de aquello que la sociedad le ha llevado a abandonar; es más una cantidad enorme de personas menores de 40 años ni saben que tienen una ayuda gratis en el interior de cada iglesia, ni se plantean que allí puedan encontrar algo que realmente les haga felices. Entre otras cosas porque nos han acostumbrado a buscar "soluciones inmediatas", y eso es otro error.
Yo estoy a punto de entrar en el "limbo" social de los que ya tienen 45 años (mi mujer es algo más joven); ni somos mayores, ni somos jóvenes, ni se nos encuadra en una clasificación obvia, aunque la mayor de mis hijas sólo tiene 6 años, y la, de momento, pequeña 4. Pero aunque socialmente sea casi inclasificable no me importa, porque tengo un tesoro que no se consigue con ningún manual de autoayuda y que sostiene firmemente los cimientos de mi Vida: la fe. Y eso implica que tengo una familia sólida y la seguridad del camino de Cristo, su vida, su muerte y su resurrección; y un hijo de San Alfonso que me acompaña. ¿alguien da más?

sábado, 3 de septiembre de 2011

¡NO ME DA LA GANA!

“Limpia tu Facebook, modifica tu Linkedin, elimina tu Blog. Enrique, pero ¿te has vuelto loco? Tú te has vuelto definitivamente loco. ¿Pero no sabes que las empresas a la hora de contratar a alguien ahora miran también esas cosas?”
-          Pues la verdad sí, sí que lo sé y no me parece mal; es más casi me parece lógico que traten de asegurarse por todos los medios de conocer lo mejor posible el perfil del candidato ¿y???????
“Pero es que desde hace más de un año tu Facebook parece una sucursal de una organización religiosa, vas y pones en LinkedIn tu voluntariado para la JMJ, y por si fuera poco te ha dado por abrir un Blog que…. uffffff”.
No ha sido uno, han sido varios los amigos que me han hecho llegar este tipo de mensajes; y digo que me han hecho llegar, porque a mí nadie me lo ha venido a decir directamente. Tengo amigos de todas las tendencias políticas, gays, agnósticos, ateos, un par de musulmanes y declaradamente cristianos; vamos, católicos. Alguno incluso miembro activo de alguna congregación religiosa. Y han tenido que ser estos últimos, precisamente los católicos “de toda la vida” los que por un lado se escandalicen de lo que pueden ver en mis perfiles, y por otro sugieran – eso sí, realmente con su mejor intención- que de un cambio a mi vida para afrontar mejor una carrera profesional. Pues lo siento mucho pero, no me da la gana.
En tres años seguidos trabajé exclusivamente seis meses y en esos momentos mis perfiles en las redes sociales eran lo que ellos llamarían políticamente correctos. Ya, ya sé que mi mujer, mis hijas y yo somos unos privilegiados porque hemos sido materialmente sostenidos por el Señor en personas de carne y hueso, con nombres y apellidos. También soy consciente de que he sido contratado dos veces después de que mis perfiles se convirtieran en algo tan, tan “nocivo” como lo que son hoy en día. Lo siento mucho, pero no se puede vivir con miedo, ni se puede mantener una farsa, ni quiero educar a mis hijas en la hipocresía de un mundo falso.
Yo soy como soy, creo en lo que creo, estoy feliz y lo manifiesto. “NO TENGÁIS MIEDO”, “NO OS AVERGONCÉIS”. Muchos escucharon en vivo estas palabras al sucesor de Pedro, alguno seguro que aplaudió a rabiar, y tan pronto como se montó en el avión de vuelta al Vaticano me hacen llegar a mí el mensaje en cuestión. ¡Qué coherencia más extraordinaria!!!!!
En fin, lo siento mucho – en honor a la verdad no lo siento nada de nada-, pero al que no le guste que me ponga una barrera en Facebook, me borre o no lea mi Blog. Pero yo estoy seguro y feliz, sacalando hacia Él, con mi mujer a mi lado y mis hijas de la mano. Seguro, confiado y fiel.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Catequesis para la Primera Comunión

Con la resaca del verano y la vuelta a casa comienza la rutina ¡tan deseada a veces! Incorporación al trabajo y unos días más para que podamos ir readaptando el horario de las niñas a la realidad del curso que comenzarán en breve. A veces tengo la sensación de que crecen demasiado rápido, de que aceleramos artificialmente su proceso natural de maduración, pero así son la sociedad y el mundo en el que habrán de desenvolverse, rápidos y cambiantes, y para ese entorno hemos de preparar a nuestros hijos. Y tenemos que estar preparados nosotros. No basta con vivir el día a día lo mejor que sepamos, porque el día de mañana te puede fagocitar hoy mismo.

Más que como parte de ese ciclo formativo, como base fundamental para su vida, tenemos que pensar en su preparación para la Primera Comunión: dónde, cómo y con quién queremos que nuestros hijos se embarquen en esa aventura maravillosa. Puede que acudan a un centro educativo religioso en el que ofrezcan además esta posibilidad, y así nos "quitamos un problema de encima"; tema resuelto, sin complicaciones y bien cómodo. Ya está, en dos o tres años, comulgarán, una fiesta estupenda, un traje monísimo y se acabó. Seguro que memorizarán una serie de normas, reglas y mandamientos a la perfección y serán capaces -como la gente de mi generación- de responder a cualquier pregunta del catecismo de turno, lo cual no está nada mal; incluso constituye un hecho loable. Pero eso ¿qué es? Porque la fe no se memoriza ni se aprende, se vive, y es nuestra obligación como Cristianos transmitir la fe a nuestros hijos viviéndola, tratar al menos de hacerlo lo mejor que podamos. Somos una cadena desde los Primeros Cristianos de constante transmisión de la fe, del Evangelio y en cada época, situación y sociedad se ha hecho de una manera diferente según los tiempos, pero siempre en el seno de la familia y con las madres - en líneas generales, que siempre hay excepciones- como motores fundamentales. Desde luego ese ha sido mi caso, formado en mis queridos Padres Escolapios y con una amplia educación en los dogmas, las normas, la Historia Sagrada....... y el aliento constante de una madre ejemplar de cuya mano, sin palabras, sin imposiciones aprendí a vivir en el seno de una familia normal. Pero de esto hace ya un montón de años, y si bien quizás no sean tantos la evolución y globalización han cambiado radicalmente la sociedad, tanto como la inmediatez de la información nos ofrece una visión nítida global que nos lleva a la consciencia de los problemas, a la consciencia de las estructuras que los generan y/o mantienen. Un mundo diferente, sí, y del que no te puedes evadir. Pero esta realidad concreta es una oportunidad extraordinaria de vivir conforme al Evangelio, y hacerlo de verdad. Si a esto le unimos una experiencia íntima, real y personal con Cristo, que nos lleva a ni querer ni poder callar, a transformar sin complejos tu vida, una suerte de Kerigma, ya vamos teniendo claro, que ese trámite formativo para la Primera Comunión de nuestros hijos de poco nos va a servir. De poco servirá porque si como esposos nuestra primera misión es Cristo en el otro, en tu mujer o en tu marido, como padres nuestra misión primordial son los hijos. Lo son desde su concepción, en que nosotros nos convertimos en meros transmisores de la vida. Desde ese momento, la misión de los padres es hacer conscientes por la experiencia a sus hijos de la vida como misión, a partir de una convicción y vivencia personales. Todos, TODOS, estamos llamados a la santidad y si bien "un gran deseo de ser santo es el primer peldaño para llegar a serlo" a ese deseo "se ha de unir una firme resolución", como diría San Alfonso. 

La fe hoy no se limita, no puede limitarse a una experiencia individual, porque si esa experiencia individual te lleva de verdad a conocer a Cristo no puedes sino vivirla en comunidad; en tu casa, en tu trabajo, en tu entorno, en el colegio, con los amigos, tanto en persona como a través de las redes sociales. Esa vivencia si es real ha de llevarte a una necesidad física  de expresarla y vivirla sencillamente de acuerdo al Evangelio. Y en actitud de servicio y entrega al modo de la oración de Agustín de Hipona: Da quod iubes et iube quod vis. Y todo ello como expresión de una inmensa felicidad. 

Por esa necesidad gozosa de crecer en la fe asentado en la fe de los demás, mi hija mayor, Toya comenzará este año la preparación a la Primera Comunión en la Comunidad del Perpetuo Socorro de Madrid -pero podría ser en cualquier otra comunidad de la Familia Redentorista del mundo-. Es en esta Familia donde quiero que mis hijas vayan scalando el monte de sus Vidas en el camino de la fe y el Evangelio; en esta espiritualidad. La naturalidad expresa la alegría del mensaje con una normalidad tan real que no caben sobresaturaciones cuando la vida misma es expresión del Evangelio al caminar, al scalar hacia Él. La pluralidad de la Iglesia Católica es tan extraordinaria que nos ofrece el abanico de diferentes carismas donde concretar ese caminar. En ocasiones da la sensación de que la experiencia en el seno de alguno de ellos lleva a la confrontación con otros, casi como si fueran enemigos a vencer, autoelevándose en adalides de la verdad absoluta; actitudes que parecen obviar que forman parte de la misma Iglesia, y que por eso mismo son todos igual de válidos. Sin embargo la naturalidad, la sencillez, la bondad y la alegría de esta Congregación te impulsan a vivir de una manera especial, quizás diferente, puede que radical, la vida. Por y hacia la Vida. Una visión evangélica que encuadra el camino de cada persona como misión; sin golpes de pecho, con una alegría infinita y con una tremenda naturalidad. Entre el cielo y la tierra; formando una Comunidad viva, integrada con los laicos enamorados de su carisma y por lo tanto entregados "desde el mundo" a la misma causa. Comunidad de niños, jóvenes y mayores cada vez más numerosa. Sacerdotes y Religiosos realmente enamorados de Cristo. Tratando de traer el Cielo a la Tierra.

En esta Familia es donde quiero que mis hijas vayan aprendiendo a vivir lo iniciado en el seno de la propia. Que como extensión de sus padres o abuelos, como una prolongación más vayan creciendo en la familia Redentorista con la naturalidad de una alegría contagiosa. Sin un ápice de miedo, al contrario, adquiriendo en el día a día una confianza desmedida, porque "no se puede honrar de mejor manera a Dios, nuestro padre, que a través de una confianza sin límites" (sí, de San Alfonso).

Otras posibilidades pueden ser -y de hecho lo son- válidas, porque al menos te dan la oportunidad de adquirir el conocimiento de las bases, pero a mí no me bastan. Ya no. Y menos en el cambiante mundo actual; esa Primera Comunión a la que ha de tender la preparación dure lo que dure, es la primera. Un paso de gigante en la scalada de la Vida. Pero porque no puede quedarse simplemente en un paso, animo desde aquí a que los padres le den una vuelta en su cabeza a la realidad y les ofrezcan a sus hijos no una oportunidad, más bien la mejor opción, y se la regalen igualmente a ellos mismos. Puede darse el camino inverso, y a través de la Catequesis de sus hijos el Espíritu les despierte, que nunca se sabe dónde ni cuándo sopla. Si así sucede, les va a despeinar, seguro. Ánimo