Scala News

miércoles, 28 de marzo de 2012

Aprendiendo a vivir


Hoy mis hijas han asistido a su primer funeral. Ha habido quien me ha dicho que cómo las llevábamos siendo tan pequeñas, que al menos Paula debería haberse quedado en casa. Quienes me conocen saben bien que poco me afectan esos comentarios; es más, casi me entristecen porque, quien los hace, medio deja ver que tiene una idea oscura de la Iglesia, de la fe y de la Vida.

Yo decidí que mis hijas vinieran con María y conmigo por varios motivos: porque vivimos desde que nos conciben y aprendemos a hacerlo desde que nacemos, y la muerte es una parte más de la vida, no su final, sino su culminación; porque queremos a uno de los dolientes de verdad, con las entrañas, y cuando se quiere hay que estar, cuando se quiere la mera presencia se transforma en cariño, en mano tendida, en una puerta abierta; porque ellas querían abrazarle (un poco más y Toya le parte el cuello con el abrazo); porque hay que aprender desde la cuna la diferencia entre el ser y el deber ser, y hacerlo con naturalidad; porque es la familia entera la que tenía que estar y quería estar en Familia; porque tienen que saber que querer a alguien no significa simplemente pasarlo bien, sino que existe el dolor y el dolor se puede enjugar en el paño de nuestros corazones; porque está muy bien contar, pero hay que enseñar a vivir; por lo mismo que, todos juntos, estuvimos rezando durante varios días al acostarlas por todos ellos; porque a vivir se aprende día a día y según lo que la propia Vida nos va mostrando. Bueno, y porque me dio la real gana, la verdad.

Y no me importaba nada que saliéramos a la hora en la que suelen acostarse, ni que Paula se medio durmiera.

Está claro que quien me hizo el comentario en cuestión se pierde algo muy, muy grande, porque no conoce ni a mi Parroquia, ni a esa persona a quien queremos, ni a la Familia Redentorista.

Así que he de reconocer que, al escuchar al sacerdote, una pequeña parte de su homilía, pensé: exacto, es que se trata de eso, Familia.

Carlos Sánchez de la Cruz CSsR


El lunes y el martes de esta semana han tenido lugar unas charlas cuaresmales en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid. Creo que lo primero que tengo que decir de quien las ha impartido es que se trata de un hombre feliz, enormemente feliz. Cruzar la mirada con él y darse cuenta de eso es inevitable. Hay varias cosas que destacan al mirarle a la cara: su felicidad incontenida, una inteligencia inusual y algo que revela que nos encontramos ante un hombre de fe y ducho en la oración. Si además uno tiene la suerte de intercambiar algunas palabras, aunque no sea más que un sencillo saludo, lo anterior se confirma con rotundidad, y aderezado con una altísima dosis de simpatía. Porque rápidamente nos damos cuenta de que aquel que tenemos delante es un tipo muy, pero muy simpático. Y natural, y espontáneo.

El personaje en cuestión se llama Carlos Sánchez de la Cruz y, con semejantes características, cualquiera se imaginará que, hable de lo que hable, escucharle es una delicia. Pero es que también fue Premio Extraordinario de Fin de Carrera en Teología en la Pontificia de Comillas, es sacerdote y misionero Redentorista, así que esa delicia de la escucha se convierte en un nutritivo alimento para el alma a medida que va desgranando su discurso, palabra tras palabra, frase a frase, idea a idea hilvanándolo todo con la naturalidad y sencillez propias de la Congregación, la simpatía de la que está dotado y esa inteligencia al servicio de todos.

Yo tuve la fortuna de estar presente con María y mis hijas en su Ordenación Sacerdotal, y no deja de sorprenderme que la expresión de felicidad contagiosa de aquel día es la misma que ilumina su rostro cuando le escucho hablando del Señor; quizás porque habla loco de amor de un “loco de Amor” por la humanidad entera. Es la imagen de un enamorado, de un auténtico enamorado de Cristo que, además, transmite la espiritualidad Redentorista con un gozo y una naturalidad tan apabullantes que inundan cada poro de quienes le escuchamos. Cada vez que pronunciaba el Copiosa Apud Eum Redemptio me daba hasta la sensación de que se elevara de la silla.

No voy a desgranar lo que escuché, porque para hacerlo debería bajar de la nube, y creo que cuando lo haga ya estaremos en Pascua. Simplemente señalaré que ya que “el Amor de Dios tiende a extenderse”, eso es lo que vi y sentí estas dos tardes, una extensión inacabable del Amor de Dios; y que si nosotros estamos llamados a ser otro Cristo, yo le he tenido ante mí a escasos seis bancos de distancia. El resto lo dejo para mi rumia interior.

Algo agradeceré a Carlos desde aquí, que con una parte de sus palabras ha puesto nombre a mucho de lo que siento.

Con el trasfondo de un joven Joseph Ratzinger, el brillo constante de San Alfonso y la pasión del conferenciante, han sido dos charlas Redentoristas en estado puro.

Carlos, Jorge, Miguel, Damián, Víctor….. Carlos, Pablo, Antonio… ufff Señor con menudo plantel nos vas bendiciendo.

martes, 27 de marzo de 2012

Infierno y Catequesis de Primera Comunión


Comprendo que es un tema delicado, lo que no comprendo es que se les hable de una determinada manera a unos niños de seis ó siete años. Me refiero ni más ni menos que al infierno. Peliagudo, enrevesado, incómodo, difícil, pero el asunto ahí está, eso es evidente. Cómo afrontarlo es otra cosa, y mucho más importante, cuándo. Sobre todo porque hoy en día la catequesis para la preparación a la Primera Comunión se desarrolla a lo largo de tres cursos. Por suerte han quedado atrás esas formaciones de hace mucho tiempo, condensadas en unos pocos meses, e  iniciadas con el “¿Eres cristiano?” “Sí, soy cristiano por la Gracia de Dios”. Una retahíla de dogma y doctrina a memorizar.

Es cierto que, en muchos casos, falta una mínima doctrina, una base sólida, unos mínimos conocimientos, adecuados eso sí a la edad. Hay bastantes sitios en los que los niños simplemente se divierten sanamente, pero donde no se les prepara para que les quede claro qué es lo que van a hacer al comulgar por primera vez, que no tienen ni idea de las bienaventuranzas o el credo, por ejemplo; es decir, no conocen los fundamentos de su fe. Y eso también, indudablemente, es una pena.

Evidentemente no hablo en absoluto de aquellos que se preparan en mi Parroquia, donde se conjuga la formación con la vida bajo la alegría del Evangelio.

El caso es que sí, que me han llegado noticias de niños a los que se les comienza a hablar tal cual y crudamente del infierno, y justo en un lugar donde la catequesis se empieza en primero de primaria, y no en segundo como es lo habitual en la diócesis de Madrid. Me parece terrible acercar el Evangelio a nadie, pero mucho menos a unos niños pequeños, bajo el signo del miedo y la amenaza. Terrible, triste, peligroso y grave. Además de equivocado y falso. El escándalo radical de Cristo es precisamente la Redención sobreabundante: para todos. Y el signo de Dios Padre el Amor infinito, la entrega de su propio Hijo; Copiosa Apud Eum Redemptio. A partir de ahí, nuestro libre albedrío. Y los pecados fundidos hasta desaparecer en el calor del Amor de Dios.

Y como consecuencia de ese Amor contagioso, una reacción expansiva en los demás. Y todo bajo un encuentro directo y personal con el Señor, encuentro que jamás se conseguirá bajo la amenaza ni el miedo, sino con la vivencia íntima, personal, en y con los demás. Y fruto de esa experiencia, de ese Amor, la práctica enseñándoles también a pensar y a decidir. Cielo e infierno están ya a aquí.

Sólo falta que les hablen del demonio rojo, con rabo, cuernos y tridente. Pues también puede estar escondido bajo un alzacuellos impoluto, igual que un alma pura puede habitar en un burdel de carretera. Y podemos encontrar al del tridente enredado entre las palabras de una bien intencionada persona atemorizando a unos niños pequeños.

Creo que somos una familia realmente afortunada y tratando de contagiar, porque vivimos nuestra fe, crecemos en ella con la Familia Redentorista. ¡Qué bonito nombre! ¿Verdad? Un nombre que viene al pelo para esta entrada.

Javier Grijota, catequista en PS


Si yo hoy me quería acostar prontito, de verdad. Pero que no puedo. No puedo irme a la cama sin soltar antes unas cuantas letras.

Hace apenas unos minutos que me ha llegado algo de un amigo, un hombre de fe, uno de esos jóvenes de los que ya he escrito en muchas ocasiones, y no me puedo callar. Ha abierto un Blog que se llama caminando en PS (http://caminarescaminar.blogspot.com.es/p/caminando-en-ps.html). En él encontraréis una expresión de PS desde la vitalidad, el empuje y la entrega de un hombre a quien conocí el pasado mes de agosto. En junio cumplirá 22 años, un extremeño de Don Benito. Brillantísimo estudiante de Ciencas Físicas, con una inteligencia privilegiada pero que parece minúscula si la comparamos con su corazón. Y no lo digo por decir; lo digo porque le conozco, por su vida, por su ejemplo y porque me da la gana, la verdad. Es un hecho fácilmente comprobable.

Él es uno de esos jóvenes que desarrollan su vida de fe en el ambiente Redentorista del Perpetuo Socorro de Madrid. La desarrolla y la entrega como catequista. Y además, ahora, lo cuenta. A quienes soléis leer las cosillas que voy escribiendo os animo a que comencéis a hacer lo mismo con el Blog de Javi y así podréis redondear la idea sobre la labor de los misioneros Redentoristas. La visión de un tipo delgadito, alto, de 21 años y la de otro, gordo, bajito y de 45. Uno de Don Benito y otro de Santander. Con una misma fe y compartiendo una misma Familia. Bueno, con una diferencia fundamental, no nos engañemos, él entrega gran parte de su vida allí y yo simplemente cuento lo que vivo. Ya, ya, no sé ni cómo me atrevo.

Pues él, como todos esos jóvenes, son un auténtico orgullo para la Iglesia, son consecuencia patente de la evangelización de ésta Congregación; son consecuencia y parte activa de su propia misión evangelizadora. Son parte de esa misma Familia. Y yo me siento tan, pero tan orgulloso que no me puedo callar. Uno no puede sino quererlos.

Después de esto, comprenderéis todos que no me podía acostar sin darle, una vez más, públicamente las gracias a San Alfonso.

lunes, 26 de marzo de 2012

Toda una lección


Sin parar de aprender. Hoy no he parado de aprender. Cuando uno está lo suficientemente abierto aprende a mirar en lo pequeño y a hacerse diminuto ante la inmensidad que ofrece lo sencillo y lo humilde. Pero otras veces la lección te circunda, te impregna y te deja pasmado palideciendo frente a su grandeza.

Esto me ha ocurrido a mí a lo largo del día de hoy. La primera lección ha venido de Lalo, sí de Álvaro Ortiz Jiménez de Cisneros. Todo un hombre de veinte años, entregado siempre a los demás, con un corazón elástico hasta el infinito, entero, sereno, sensato, y con una fe tan robusta como la de los miembros de la Comunidad donde yo le conocí, los Redentoristas. Hoy el cariño se ha teñido de admiración y orgullo por un joven, que incluso en los momentos que vivía continuaba preocupado por quien necesita de él. Su dolor, su fe, su actitud, han dibujado una sonrisa de admiración y orgullo en el fondo de mi alma.

Una lección de acogida y entrega de Familia, de fe, de cercanía, de Amor, de Vida que ha venido de la mano de dos sacerdotes Redentoristas. No es ninguna sorpresa, pero vivirlo en estado puro una vez más me ha hecho sentirme orgulloso y agradecido.

Una lección de los mayores de la Parroquia del Perpetuo Socorro, acompañando y arropando a uno de sus miembros jóvenes y su familia.

Una lección de un numerosísimo grupo de jóvenes ofreciendo su voz, sus dones, su presencia, su cariño, su fe, su vida, su consuelo, su AMISTAD, a un hermano y su familia.

Una lección aún más explícita de cuatro chicas de ese mismo grupo con las que compartí comida y conversación. Una conversación que ha sido para mí toda una catequesis, un compendio condensado de fe, doctrina, moral, práctica, entrega. Unas mujeres extraordinarias. Tampoco ha sido una sorpresa porque las conozco, pero evidenciarlo en tiempos fuertes de semejante forma a uno no deja de asombrarle. Y manifestando de forma explícita la impagable labor y la eficaz Pastoral de la Comunidad en la que sirven, y la inteligencia, entrega y bondad del sacerdote que les acompaña.

Una lección de una niña pequeña queriendo abrazar a Lalo.

Una lección de entereza de toda su familia.

Una lección también de mi mujer que, generosa, me ha permitido estar, hacerme presente.

Sintiendo el abrazo para todos de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro, y la mirada satisfecha desde el Cielo de más de un padre.

domingo, 25 de marzo de 2012

Os pido una Oración


Gracias por esa llamada. No hace falta que te lo diga, porque tu ya lo sabes. Igual que sabes que absolutamente nada de lo que escribo es literatura, y que cuando quiero, QUIERO.

Aquí me tienes, y a María, para todo lo que te haga falta, con la misma restricción que tenemos para nosotros mismos: nuestras fuerzas. Eres todo un hombre, un hombre sensato y firme; más allá de una buena persona, eres un hombre joven con lo más importante, con Dios a tu lado y en ti. Todo esto te lo dije recientemente en casa, esos días que estuvimos comiendo mano a mano, cuando nadie podía imaginar nada.

Un atrevimiento por mi parte me llevó a conocerte a fondo, y a quererte rápido y como se hace cuando es de verdad, plenamente y sin cortapisas. Y en eso todo el mérito es tuyo, tu corazón, tu enorme corazón. Vas a sentir el calor de muchos, sin duda, y no va a ser más que el reflejo de todo lo que llevas sembrado en los que te conocemos.

Tienes a Dios, siempre tienes a Dios, siempre le tendrás de tu lado; y a tu familia, y a tus amigos y a tu Comunidad. Y a mí. Nunca olvides que nos tienes también a nosotros. Que nunca te tiemblen el pulso ni la voz, porque sabes hace tiempo que somos tuyos. Más allá de frivolidades, tú y yo lo sabemos.

Tu padre ya goza de la Redención, ya está con el Señor, y no podrá sino mirar satisfecho y complacido el extraordinario hijo que tiene.

Y si alguien lee esto, sólo le pido una Oración por él, por sus hermanos, por su familia.

Y por su padre, que ya descansa en la paz del Señor.

sábado, 24 de marzo de 2012

Los Redentoristas: Tito y Vicente


Anoche me desvelé. Tras dos semanas durmiendo razonablemente bien, me desvelé. Eran las cinco y media de la mañana, y con los ojos como platos, encendí el ordenador para estudiar un rato. Pero primero revisé mi correo electrónico, y abrí uno de los varios emails que ya había recibido. Me encontré con un regalo inesperado: un video en Youtube de los Redentoristas (http://www.youtube.com/watch?v=Ev5bbgs2THo&feature=uploademail). No hay más que pinchar en el enlace, y comprobar que todo lo que yo pueda escribir sobre ellos en este Blog es nada, se queda corto y palidece ante la sencillez de cincuenta y dos segundos de video con las opiniones de dos personas que les conocen bien, dos laicos de diferentes edades que comparten su vida de fe en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid. No es sólo lo que dicen de ellos, es cómo lo dicen, esa sencillez que te desarma y el ejemplo diario de quienes hablan lo que hace de este video un testimonio Redentorista en sí mismo.

Los conozco a los dos: Alberto Albitre (Tito) y Vicente Gómez.

Vicente, en cualquier celebración en PS aparece fundido a una cámara de fotos, como si los dos fueran uno, plasmando la intensidad de cada momento para el recuerdo de todos. La primera vez que estuve con él, la primera vez que le miré a la cara pensé: “estoy ante una buena persona de verdad”, una buenísima persona. No voy a contar nada más, simplemente cómo se acercó a mí en la capilla de la Comunidad tras la eucaristía en la que el P Ambel nos entregó los diplomas de la JMJ, intuyendo generoso y con una sensibilidad que refleja un fondo inacabable, que yo no estaba en mi mejor momento. Sus palabras, su cercanía, fueron el mejor “acompañamiento”. Será inusual, pero precisamente por eso cobran una fuerza especial para mí las palabras de Tito cuando dice que te acompañan en los buenos y en los malos momentos, porque más allá de personas concretas yo me he sentido acompañado por la Comunidad, religiosos y laicos. Y éste no es un hecho anecdótico, es una realidad que se constituye en esencia misma de la Congregación: conseguir generar una auténtica familia entorno a Cristo. Porque el Amor por Cristo de estos incansables religiosos es algo que se contagia de una manera tan natural como el respirar y que se expande con una fuerza centrífuga imparable, para que llegue a todos el escándalo de la Redención. Y como en cualquier familia uno goza con ellos y por ellos, y también sufre con ellos y por ellos.

Tito, catequista de la Parroquia, es uno de esos jóvenes que ejemplifican una Iglesia viva, joven, natural, profunda, entregada, amante de Cristo y en el mundo, absolutamente en el Mundo. Ya he hablado más de una vez de estos jóvenes, y aunque casi podría ser su padre, me ayudan a crecer, me siento especialmente cerca de ellos, me hacen babear de orgullo y les quiero. Pero no yo, que puedo ser raro, raro, raro, también María y mis hijas. Son personas felices, alegres (con los problemas de la edad y de la propia vida que es cruel a veces), que se entregan a los demás y entre ellos en su Parroquia; que crecen y se fortalecen con el acompañamiento, incondicional, entregado, firme, bondadoso de un sacerdote Redentorista, teniendo así a su lado una imagen siempre presente y nítida de la Buena Noticia, como en tantos otros Religiosos Redentoristas. Ellos son un Tesoro en sí mismos. Tito además, es un hombre extremadamente simpático. Su cara suele ser auténtico reflejo de su alma, quizás por eso se muestre casi siempre risueño. Hoy le toca a Tito, sí, pero podría hablar de cualquiera de ellos.

Por la tarde anduve junto a él todo el camino por las calles de Madrid por el que transcurrió el Via Crucis de la Vicaría VII. Había más, otros de esos jóvenes de mi parroquia participando activamente, como también otros miembros mayores y ejemplares. Porque eso es esta Familia, un grupo de personas de todas las edades que se apoyan y aprenden unas de otras. Ahí estábamos todos, siguiendo la Cruz y convocados por un Padre que ayer estaba especialmente exultante.

Estos cincuenta y dos segundos de video me hacen de nuevo ver la suerte que tengo, y darle una vez más GRACIAS a Dios, por llevarme hasta ese Santuario, y porque, en su momento, un sacerdote Redentorista decidiera ofrecerme su mano.

jueves, 22 de marzo de 2012

Por un joven universitario


Esto de internet, las redes sociales, blogs, etc., no deja de sorprenderme. Impresiona cuando vas poquito a poco siendo consciente de cómo se forman conexiones, muchas veces anónimas, e insospechadas totalmente, pero en la mayoría subyacen búsqueda y pasión comunes; otras veces simple curiosidad, un cierto apoyo, o tratar de encontrar información que nada tiene que ver con este Blog. Esto último me hace bastante gracia, gente que, a través de google, trata de encontrar guarradas irreverentes y se encuentra con una de mis entradas sobre un reportaje fotográfico de una actriz española en cueros en una Capilla ¡me imagino sus caras de decepción!

Pero también aparecen quienes se unen en oración por quien ni siquiera conocen, personas con las que compartir. Me encuentro sobrepasado con visitas de los cinco continentes, visitas desde algún país donde el acceso a internet es bastante más que difícil y en el que ser cristiano es un delito, y ahí siguen, con la misma periodicidad, leyendo lo que un torpe hombre va tecleando, lo que a un minúsculo puntito del planeta le sale del corazón. Porque eso y no otra cosa es lo que escribo, sin intención  ni de agradar ni de ofender, lo que me sale del corazón; eso sí, con Cristo en el corazón y el corazón en las yemas de los dedos.

Recibo bastantes mensajes que no son publicables, y que me hacen temblar cuando me enfrento a la plantilla de Word en blanco, porque jamás pensé que esto pudiera tener la más mínima repercusión en la vida de nadie; confieso que me confunde y en ocasiones me infunde demasiado respeto. Haber perdido hace ya tiempo el pudor al hablar de mi fe, que el centro de mi vida sea El que es, tanto en mi casa junto a mi mujer y mis hijas, como de puertas afuera (porque no hay ni espacios, ni separaciones, ni compartimentos); querer vivirlo, que es tanto como querer gritarlo, y hacerlo; compartirlo, y la respuesta de todo ello…  lo que más claramente me muestra es la cantidad de “yos” que hay repartidos por el mundo.

Y todo porque alguien me aconsejó un miércoles 23 de junio que escribiera; era la segunda vez que nos sentábamos a hablar y, ya desde la primera, suelo evadirme mentalmente a ese despacho acristalado, que echaré de menos, donde siempre encuentro al Señor. Lo que obviamente no me dijo es que lo hiciera público; eso ha sido cosa mía, que cuando uno pierde los miedos se encuentra haciendo las cosas más insospechadas. Y aquí me encuentro unos seis meses después y con unas seis mil visitas. Agradezco todas, todas; la de algún joven desconocido que duda, la del solitario reconfortado por compartir la fe, las lejanas y las más cercanas. Vuestras dudas, vuestras certezas, vuestra presencia también me sostiene a mí.

Pero todo se ha vuelto tan grande y tan natural, que continúo con la misma naturalidad con algo tan sencillo como contar lo que siento, porque, como hace poco me escribió un sensacional joven laico Redentorista no es más que “dar salida a algo que explota si no se cuenta, algo que no se puede callar”. Y a mí eso me pasa desde que me levanto hasta que me acuesto, sin estridencias, y de la forma más normal. Tan normal y natural como la vida, y no hay nada tan normal y natural como la Vida de la mano de Jesús.

Estas líneas de hoy van explícitamente dedicadas a un joven estudiante universitario de Sevilla que hoy me ha enviado un comentario que no publicaré –sé que agradecerás que no lo haga- y a quien no conozco. Sólo te repetiré lo que decía San Alfonso: “no se puede honrar de mejor manera a Dios, nuestro Padre, que a través de una CONFIANZA sin límites”; los miedos y las dudas no las resuelve uno solo. Y sí, también los tienes allí. Ánimo y confianza: c/ Espinosa y Cárcel 43, Parroquia del Santísimo Redentor.

martes, 20 de marzo de 2012

"Sin papeles" existencial


Yo, que soy una persona dada a los compromisos, me estoy empezando a plantear que qué más dará; a media luz, pero realmente me lo planteo; con poca intensidad, pero me lo planteo. Y planteármelo supone comenzar a dar vida al runrún. Compromiso que en el fondo siempre he envidiado en otros, aún sin compartir sus objetivos; compromiso no por la autoafirmación, sino por la entrega, disponibilidad, identificación y acogida.

Nunca he compartido el dicho inglés de si andas como un pato, suenas como un pato y nadas como un pato, simplemente eres eso, un pato, porque la realidad te lleva a que no necesariamente sea así. Yo puedo decir que soy del real Madrid, pero no soy socio.

Es la diferencia entre el ser y el estar. Ser es consubstancial e indisoluble a la propia persona, eres lo que eres y no te puedes zafar de ello; ya que eres, la propia razón no te puede sino llevar a superar los problemas, a tratar de mejorar, a luchar con los comunes por lo común y para lo común. Estar es algo meramente transitorio, no sujeto a nada y, por lo tanto, a la primera de cambio, ante los problemas o realidades no compartidas al cien por cien, la lógica te puede empujar a dejar de estar sin más; no hay compromiso, todo es transitorio y eventual, sólo sujeto al momento o las circunstancias. Y esto último no va conmigo.

Pero cuando uno siente que es, y además le ven como lo que siente que es; cuando te identifican desde afuera con aquello que crees ser; cuando desde dentro algunos te dicen que lo eres, otros te lo gritan, y uno en concreto te lo hace explícito con ejemplos concretos y vividos, ejemplos y palabras que te sorprenden y emocionan, empiezas a pensar que qué más dará. Comienzas a darle vueltas a la idea de que puede ser que estés porque eres, que el deseo de estar por siempre no sea más que consecuencia de que realmente eres; y a partir de aquí puede que nada más importe (uffff, releo esto y casi me veo como una suerte de “sin papeles” existencial).

Me quedo con las palabras de una querida amiga religiosa: “sólo falta que el Señor ponga de sí para que se den las cosas”.

Y mientras pues ahí estoy, consciente de que las casualidades no existen.

Mane y Mariela: renovación de Votos


Menudo día del padre intenso. Intenso de verdad. El despertar con las caritas de emoción de dos jovencitas de cinco y siete años – Paula y Toya- con los regalos hechos en el colegio para su padre, para mí. Unos ojos inyectados de emoción, de felicidad, de alegría; ávidos por comerse el mundo a bocados de inocencia. Dos sonrisas abiertas a la esperanza y cuatro brazos para acoger el Amor.

Eso tuvo lugar esta mañana en mi casa, y con algo muy parecido, la misma expresión en los ojos, similares sonrisas e idénticos brazos me he encontrado esta tarde en la Casa Dolores Sopeña de Madrid. Las edades tampoco eran las mismas, ni los nombres. Éstas últimas, Mane y Mariela renovaban sus votos como religiosas del Instituto Catequista Dolores Sopeña. ¡Y yo estaba ahí! Que sí, que yo he sido testigo.

No sólo testigo, es que la propia Mariela me dijo que leyera la Primera Lectura. Buffffffffff ¿Yo?. A ver, pero ¿he entendido  bien? Pues sí, que he entendido bien. Si ya era un honor que Mane me invitara, esto fue un lujazo inmerecido se mire como se mire. A mi, leer en misa me impone, me infunde un respeto especial, porque lo que se lee es la Palabra. Y yo quise que esa Primera Lectura fuera no sólo para los que allí estábamos, sino explícitamente dirigida a ellas. Siempre procuro hacerlo con claridad suficiente, saboreando cada palabra, para que todo el mundo pueda escucharla sin problemas, pero hoy traté de hacerlo con un cuidado especial y con un cariño directo por ellas dos. No suelo levantar mucho la mirada del Libro por mis problemas con la vista, pero hoy sí quise hacerlo, como intentando que además sintieran la cercanía de mi corazón. No había riesgo de perder el hilo, porque simplemente estábamos en familia. Y en familia todo sucede con naturalidad.

La homilía del P Manuel Cabello CSsR fue simplemente imponente (qué voy a decir yo de un Redentorista), pero es que es cierto que su cercanía alcanza a todos, seamos o no parte de esa Familia. Y además Damián a la guitarra, llenándolo todo con el regalo de su voz. Bueno, llenando lo que quedaba libre, porque lo que realmente inundaba todo era la felicidad y generosidad de estas dos mujeres que una vez más le dicen SÍ a Cristo, “al estilo Sopeña”. Dos chicas que son un auténtico ejemplo para todos los jóvenes que necesiten resolver dudas y despejar miedos, porque son una muestra de que la entrega es una recompensa en sí misma.

Pero había otra jovencita que tampoco cabía en sí; la delataban sus ojos, su sonrisa. Sí Beni ¡pero qué contenta estabas! Y no es para menos.

Un delicioso final del día del padre entre muchas caras conocidas, con la anécdota ya recurrente de que la mayor de las hermanas creyera que yo era cura: hermana, sí soy padre, pero de dos niñas pequeñas. Además, pude conocer a un individuo con quien comparto conocidos comunes, Javier Montes SJ.

Todo perfecto, porque incluso la preocupación que me produjo no ver a un amigo con quien había quedado, el dolor de la causa, se tornó en motivo de compartir la propia vida en familia cuando escuché en alto la petición de Mane por su padre y por él mismo.

Mi enhorabuena a vosotras dos, mi enhorabuena al Instituto, mi enhorabuena a la Iglesia. El sábado anterior, durante la Profesión Perpetua de dos queridísimos amigos como misioneros de la Congregación del Santísimo Redentor sentía que San Alfonso estaría pensando “esos son mis chicos”. Pues estoy convencido de que esta tarde Dolores, con un cariñoso codazo, le habrá dicho: “Alfonso ves, esas son las mías”.

lunes, 19 de marzo de 2012

Una oración para acompañar a nuestro amigo


No es alguien simplemente cercano, ni un conocido, ni un amigo más. Es un hombre joven querido por mis hijas, por mi mujer y por mí. Una persona con la Vida por delante a quien queremos, con todo lo que implica. Por eso y porque creo firmemente en el poder de la oración nada mejor puedo hacer que velar orando para que sienta el calor de la compañía y del abrazo. Al menos eso. Nada puede mitigar el dolor, pero quizás sí templar el frío.

Una casa con las puertas abiertas para él, es una familia con los brazos abiertos.

Nada puedo hacer más que rezar, y pido a quien lea esto que aplique una oración por nuestro amigo, un hombre de fe, un hombre decididamente bueno. Porque quiero que se sienta acompañado.

domingo, 18 de marzo de 2012

Una bendita Familia


Este es uno de esos fines de semana en los que la dicha de sentirse afortunado me ha superado. Y porque me ha superado la consciencia de la fortuna, no paro de pensar en los que no lo son, y no sé quién me produce más tristeza si quienes no los son porque no conocen a Dios porque nadie les ha hablado de Él, o aquellos cuya frialdad de corazón le cierra las puertas prefiriendo ganar el mundo y perder la Vida; lo desconozcan o no lo quieran escuchar, para todos es la Redención y a ellos les ama tanto como a mí.

El caso es que este empacho de felicidad, esta piñata de sentimientos y fe, comenzó con un golpe de efecto inesperado. Justo cuando me disponía a entrar en la Vigilia de Oración por la profesión perpetua de Damián y Víctor de repente oigo “el señor del Blog, tú eres el señor del Blog”, ni más ni menos. Puede resultar una expresión más, pero viniendo de quien venía me hizo enrojecer casi de vergüenza. Que una mujer joven, que entrega su tiempo, su esfuerzo y sus talentos a la propagación del Carisma Redentorista me dijera a mi todo lo que me dijo es casi un sinsentido, sinsentido que agradezco, pero inmerecido. Que además me presentara a su compañero en ese trabajo ya me hizo querer desvanecerme entre la masa, porque son ellos quienes realmente merecen admiración, agradecimiento y respeto.

Pues ni más ni menos que así, con el corazón bombeando a rienda suelta, entré en la Capilla de PS. Menos mal que siempre llego con tiempo suficiente para serenarme. Lo primero que hice fue recordar a mi mujer que había salido para el Monasterio de la Encarnación a enterrar a su tía, una jovencísima Carmetila de 97 años que entregó su vida al Señor tras 67 años en la clausura por el mundo. María, me temo, debió de pisar bien el acelerador de vuelta, porque aunque al final, sí que pudo llegar para acompañar y abrazar a Damián y a Víctor. Bueno ¿qué decir de la Vigilia? En fin, la espiritualidad de Damián hecha palabra, y el descubrimiento, tras escuchar a su hermano, de que el sentido del humor de Víctor debe ser familiar. Como ocurrió al día siguiente, en la Profesión Perpetua. De esto, de la ceremonia de la Profesión no contaré nada porque ya lo he hecho para otro sitio. Sólo que estar ahí con mi mujer y mis hijas, siendo testigo de cómo dos jóvenes a los que quiero manifestaban públicamente su compromiso de ser para siempre misioneros en la Congregación del Santísimo Redentor, es algo que me emocionará mientras viva. Espero que, igual que yo jamás olvidaré esa tarde, ellos puedan sentir siempre cálido y cercano el abrazo. El abrazo intenso con Víctor, y ese “hermanito” con el que siempre me regala Damián. Gracias chicos por vuestro SÍ.

La culminación de los preparativos durante el día con una ilusión especial, haciendo entre todos lo que podíamos bajo la batuta de un sacerdote Redentorista, y cuando a uno le dirige el Herbert von Karajan de la espiritualidad, eficiencia y naturalidad de su Congregación, las cosas sólo pueden salir bien; al menos, salen directamente del corazón.

“Papi, qué bonito estaba el arco con los pompones de colores”. Palabras de mi hija Toya, que lejos de ser una frase más de una niña, me hacen darme cuenta de que cuando uno no vale, cuando uno no sirve, no puede centrarse en su propia debilidad, sino que, esa debilidad puesta al servicio de algo más grande, se vence. Y yo, que tengo vértigo, pero de esos vértigos reales que le impulsan a uno a lanzarse al vacío, me vi a mi mismo colocando la escalera, encaramándome a lo alto y atando uno a uno los pompones que me pasaba Lolita. Un símbolo.

Todos afanándonos para que el resultado fuera el que Damián y Víctor se merecen.

Un inolvidable fin de semana con el dulce y dichoso sentimiento de pertenecer a una bendita Familia. Y aún no ha terminado.

viernes, 16 de marzo de 2012

Yo me voy preparando


Pues yo me voy preparando. Esta tarde en PS se celebrará una Vigilia por la Profesión Perpetua de Damian Mª y Víctor, que tendrá lugar mañana a las 20:30 h.

Digo que me voy preparando porque les quiero, y entiendo que lo de mañana no es ni un acto simbólico, ni un rito más, ni algo anecdótico. Es la consagración de dos hombres al Señor, de por vida, como misioneros de la Congregación del Santísimo Redentor. Ahí es nada. Le van a decir que sí, que le regalan su vida entera, que la ponen a su disposición sin cortapisas, sin “peros”, y lo harán como misioneros Redentoristas.

Que dos personas jóvenes den ese paso es un acto de generosidad para la Iglesia, realmente para la humanidad. Dos más para llevar la Buena Noticia de Jesucristo adonde sea necesario. Qué queréis que os diga, dentro de las muchas cosas que se me pasan por la cabeza, una de ellas es un agradecimiento infinito. Lo sería en cualquier caso, pero es que además, les conozco y les quiero. ¿cómo no prepararme para estar con ellos?

Lo primero es estar, físicamente. Nos fuimos a Santander el fin de semana pasado, ya que mi padre cumplió 86 años el martes, en lugar de éste que es más largo precisamente para estar. Soy de la opinión de que hay momentos en los que la presencia se hace necesaria; no porque nadie te vaya a echar de menos, que no es eso. Estar para acompañar, para abrazar, para ofrecer tu calor además de tu oración. En casa llevamos toda la semana ofreciendo la oración nocturna con las niñas por Damián y por Víctor, y les vamos explicando poco a poco qué es lo que van a hacer, lo que significa. Y ver los cuatro ojos abiertos con intensidad de mis hijas, escuchando con verdadera atención me emociona. Hacemos lo que podemos por ir explicandoles la fe, la propia Iglesia, de manera que puedan ir entendiendo e impregnándose de los cimientos básicos; pero no me engaño, más bien al contrario, esto serviría de muy poco si no lo vivieran día a día, con naturalidad. Así que en PS estaremos los cuatro, con los dos. Y compartiendo el gozo con la Familia Redentorista. Porque el SÍ bien merece una fiesta.

Y ¿cómo me preparo? Bueno, los ofrecimientos que uno pueda hacer o no quedan entre el Señor y yo, pero lo más importante para mí es con la oración. Pido por ellos, lucidez plena para el momento del Sí; para que nunca les falten las fuerzas; para que siempre sientan el calor incondicional de la gente que les quiere; para que en su corazón permanezca siempre la intensidad de ese momento; para que vayan siempre tomados de Su mano.

Como vea a San Alfonso bajando de su capilla para abrazarles, os aseguro que no voy ni a pestañear, porque sé que lo estará haciendo desde el Cielo; y ganas de hacerlo no le van a faltar.

jueves, 15 de marzo de 2012

Y todo por un post de José Fernando SchP



Compartiendo en mi perfil de Facebook una entrada del blog de un amigo, me he dado cuenta, una vez más, de que soy un privilegiado. Lo he colgado con una introducción animando a su lectura, y al escribirla pensaba en muchos otros como él. A una claridad sorprendente de criterio se le une una cabeza perfectamente amueblada, una firme vocación a enseñar y un talento especial para escribir. Esto junto a la bondad del religioso y sacerdote que es, da como resultado un inaudito riego por aspersión de Vida. No es mala combinación ¿verdad?

Se llama José Fernando Juan Santos, tiene 32 años y es sacerdote Escolapio. Le conozco, le aprecio y le sigo por las redes. Le siento siempre cerca, y le llevo conmigo. Es realmente incansable, cercano y siempre dispuesto, siempre. Quizás ese estar siempre ahí, siempre dispuesto y ser incansable no sea sino una consecuencia de sus muchos dones, que a quien mucho se le da, mucho se le pide, y él es fuera de lo común (ojalá sus alumnos sean conscientes de la suerte que tienen). Simplemente él se da. A mi me alegra que sea Escolapio; por eso mismo le conocí. Me alegra por la Orden y por Calasanz, a quienes tan agradecido estoy. Una Orden joven.

Creo que ya he contado en alguna ocasión cómo siento que de la mano de Calasanz caí en las de San Alfonso. Y cómo otro extraordinario sacerdote, otra persona fuera de lo común de 32 años, a quien simplemente quiero, - no se puede decir de otra forma- como lo hacen María, y Toya y Paula, como un miembro más de la familia, me introdujo en la vida del Santo del siglo de las Luces. Un granaíno en toda regla que, obviamente, es Redentorista. Metí un dedo, el agua estaba tibia y me tiré de cabeza a la piscina.

El caso es que, enamorado de la espiritualidad alfonsiana, poniéndome a su disposición y sintiéndome miembro de la Familia Redentorista, he tenido la suerte de conocer, tratar y querer a unos cuantos jóvenes extraordinarios que han decidido regalarse, donarse, entregarse a sí mismos. Con alguno el trato es a través de la pantalla del ordenador, pero quizás por su Carisma el ordenador se vuelve corazón que palpita cuando conectamos. Jorge, Bryan, Miguel, Carlos, Damián, Víctor… Carlos, Pablo, Antonio que se van formando. Jóvenes admirablemente bien formados, preparados, sensatos, ALEGRES, FELICES. No sé, quizás sea por esa capacidad innata de multiplicarse, de estar en todo y en todas partes, por cada uno de ellos parece que hubiera setenta veces siete más.

Y eso por no nombrar a los laicos jóvenes, porque si me pongo a nombrarlos agoto la memoria del ordenador. Pero ahí queda, porque Iglesia somos todos, y ellos Iglesia muy joven.

Sea por lo que sea, yo no conozco hoy por hoy nada más que una Iglesia joven, viva, inquieta, con ilusión y que hace las cosas extraordinariamente bien. Es más, es que incluso los Redentoristas de más edad, lo que transmiten es juventud, empuje, ilusión; quitemos el peso natural de los años, escuchemos de verdad, entremos en el fondo de sus ojos, miremos la sonrisa y tengan los años que tengan lo que vemos es esa misma Iglesia joven.

Y la juventud, las ideas, la fuerza, el empuje sin duda traen cambios y adaptación a los tiempos. Pero no conozco ni una Iglesia triste, ni oscura, ni inmovilista.

Claro, que yo soy un privilegiado – y mi mujer y mis hijas- porque el día a día de nuestra vida de fe intensa se desarrolla en la Familia Redentorista y, digamos que en una horquilla de edad que va desde un pequeñín llamado Horacio a otro “un poco” mayor llamado Olegario. Pero mirándoles a los ojos, ambos transmiten la misma ilusión por la Vida.

miércoles, 14 de marzo de 2012

www.vocacionredentorista.org


Hoy voy a ser egoísta; mejor dicho, más egoísta que de costumbre. Voy a escribir pensando en mis hijas, lo que es el mayor signo de egoísmo que un padre pueda tener, pensar en sus hijos, en su futuro. Tratar de asegurarles un futuro estable, con un horizonte nítido, una meta clara y una vida recta descarga la conciencia; ahí es donde reside el egoísmo. Pero no solamente pienso en ellas, lo hago también en sus amigos, en los hijos de mis amigos, y en los niños que no conozco, especialmente aquellos para los que pintan nubarrones de futuro, frío, granizo e intemperie. Ahora mi cabeza está en generaciones que aún no han llegado, pero que no por eso me son ajenas. Pido por ellos, y lo que pido en concreto esta noche es que sigan existiendo personas desprendidas, generosas, incansables, elegidas por Ti para hablarles de Ti y de la Resurrección tu Hijo; que sigas llamando y que sigan respondiendo SÍ. Pido para que haya nuevos hombres que te hagan presente en la Eucaristía, que en tu nombre les ofrezcan el perdón, que les administren los sacramentos; que les den Vida, que les den Esperanza, que les muestren tu Reino en la Tierra y la Redención Copiosa para todos; alegres, felices. Eso es el futuro estable, el horizonte nítido, la meta clara y la vida recta. No otra cosa.

Se habla mucho de la crisis de vocaciones, de la causa de esa crisis, de los motivos que han llevado a ella. ¡Se pierde tanto tiempo en hablar de los problemas sin más! Yo tengo la suerte de conocer un germen de Vida, gente joven que se abandona para ser Vida para los demás, que donan su Vida. Y son felices. ¡Y cómo son de felices! Dos de ellos harán su Profesión Perpetua en la Congregación del Santísimo Redentor este sábado a las 20:30 h en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, otros se están formando siguiendo el carisma que inspiró a San Alfonso y que lleva casi 280 años llevando la Buena Noticia de Jesucristo.

Por mis hijas, por las generaciones venideras, por puro egoísmo, hoy pido por las vocaciones Redentoristas. Pido y doy las gracias por los que ya están en el camino. Doy gracias porque no se pierden en las palabras y actúan. Actúan hasta el límite en su misión, y actúan ahora con un nuevo medio en el ánimo a los elegidos, una página web: www.vocacionredentorista.org. No es una página de internet cualquiera, es un tesoro que lleva a un Tesoro. Sé que hay algún joven que lee este blog tanto en Madrid como por algún punto del Norte y de Aragón, pues es justo a ti a quien hoy digo que pinches sobre el link y navegues por ella. A algunos no os conozco, a otros sí; os digo que aunque os sintáis en una isla ahí tenéis un arca cuya tapa podéis levantar, aunque sea tímidamente, para descubrir su Tesoro. Levantad esa tapa, poco a poco si queréis, medio a oscuras, como de costado ¿sabéis qué es lo primeros que veréis?: otras manos levantando tímidamente la misma tapa, otros ojos mirando lo mismo, buscando lo mismo, sitiendo lo mismo. Sí, es a ti; casi no los conoces pero has venido leyendo estas entradas, y no sabes ni cómo. Es fácil, www.vocacionredentorista.org, aunque no lo parezca. Sólo un click para empezar. Te sorprenderás, te sorprenderán. Él te sorprenderá.

Para despejar el horizonte lo primero que tienes que hacer es despejar tus dudas.

Aunque sé que yo noy soy nadie, te animo. Pero esto ya sabes que es sólo una opinión personal; y egoísta.

martes, 13 de marzo de 2012

Adiós amigos, me voy


Adiós amigos, me voy pero os llevo en el corazón. Me he sentido un privilegiado entre vosotros durante todo este tiempo. Me habéis acogido, me habéis fortalecido, me habéis enseñado a crecer, a ser más paciente, más comprensivo. A vuestro lado he aprendido que Dios está realmente con vosotros, que es Él realmente quien nos mueve y nos impulsa. Muchos de vosotros puede que no seáis conscientes de ello, pero he podido ver a Cristo en cada uno de vosotros, en vuestras vidas, en vuestros rostros. No sé si he sabido hacerlo bien o no, pero ilusión y ganas no me han faltado; no voy a ser pudoroso, no me ha faltado Amor. Espero que al menos lo hayáis sentido un poquito en algún momento. Vuestra mirada, vuestros ánimos tan jubilosos en ocasiones a mi me han hecho sentirme muy, muy querido. Y mi intención no era otra más que acompañaros un poquito ¡seré iluso! Sé que alguna copa que otra quizás sobraba, pero hasta en eso uno aprende a amar la vida, y amar la vida es amar a Dios, como decía Tolstoy. Quizás mi empeño solitario de acercaos a Él simplemente estando a vuestro lado haya sido demasiado pretencioso por mi parte. No sé qué os deparará la vida aquí, pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que vuestro futuro es el Redentor con los brazos abiertos. Además, os lo merecéis como nadie. Él os quiere.

La vida teje relaciones, provoca encuentros gozosos, pero también está hecha de separaciones. Y ya ha llegado el momento. No nos engañemos, todos sabíamos que tenía que llegar. Me duele; físicamente, porque querer, amar, también duele cuando se hace de verdad. Para mi ha sido como toda una vida. Y, además de por los recuerdos, seguiremos unidos por el Perpetuo Socorro de María, que nos ampara a todos.

No estaréis solos, lo sabéis. Le tenéis a Él y ha un grupo magnífico de personas que se desviven por vosotros, de quienes también me despido.

Seguro que llegará otro desconocido que habrá decidido mezclarse entre vosotros, y seguro que también le acogeréis y jalearéis animosos. Puede que, como conmigo, alguno se abra de una manera sincera y también le pongáis un apodo. “Voluntario milagro”, creo que es de las cosas de las que más orgulloso me siento, producto más que de la realidad, de la bondad de Sor Juana, pero sea como sea, ya que has vuelto le pido a Dios que no te apartes nunca más de Él.

Vidas complejas, algunas mentes enredadas, cuerpos minados, rostros marcados no sólo por el natural paso de los años sino mucho más por la crueldad del hombre. Con vosotros he sentido el desprecio del bienpensante, el rechazo del “digno”, el ojo inquisidor de la mirada de suficiencia; pero también la grandeza de muchos y la plena expresión de que la Iglesia es Madre, en este caso en las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.

Hoy me han vuelto a llamar para acompañaos, pero ya no puede ser de manera habitual, aunque os prometo que en cuanto pueda me acercaré a pasar un rato con vosotros. No os abandono, simplemente he vuelto a trabajar.

Gracias Cristo porque siento que me has permitido tocarte. Concédeme Luz para volver a encontrarte entre los más abandonados el tiempo que me quede libre. Porque he vivido que tu estás ahí, en la calle, y estás esperando nuestras manos.

lunes, 12 de marzo de 2012

Del P Carlos Sánchez y la crónica de una misión


Acabo de leer en http://redentoristas.org/vocacionredentorista/wordpress/?p=293 la crónica que escribe el P Carlos Sánchez de la Cruz CSsR sobre una misión parroquial desarrollada en Mérida. En fin, lo primero que tengo que decir es que me produce una envida muy, muy difícil de describir. Casi tan grande como la satisfacción de comprobar una Iglesia viva, inquieta y misionera, expresada de manera eficaz y eficiente en los incansables esfuerzos de la Congregación del Santísimo Redentor. Unos misioneros que, como nos relata el P Sánchez, se esfuerzan por llevar la Buena Noticia de Jesucristo de tú a tú; esa cercanía a la gente es una imagen de marca de la casa que hace que quien interactúa con ellos se sienta impelido suavemente a dejarse arrastrar por la bondad que desprenden. Puede que no de una manera inmediata, pero sí con un runrún in crescendo día a día. Un comezón que, cuando se hace verdaderamente presente, le lleva a uno a la sorprendente realidad de que lo que le va inquietando no es ni más ni menos que la Voz de Dios bajo el timbre de personas de carne y hueso.

Sin miedos, con la confianza y la seguridad de Quien está de su lado, sembrando a diestro y siniestro, con una sonrisa en el rostro y una mano siempre tendida. Buscando llegar, esforzándose por llegar adonde no llega nadie. Y llegan. Ya lo creo que llegan. Con imaginación y tesón se van colando en los corazones que laten por los rincones donde otros no van. Para que TODOS conozcan a Dios, para que nadie sea ajeno a la Redención Copiosa.

Estas misiones cuerpo a cuerpo me producen, como ya he dicho, una envidia indescriptible. Misioneros a pie de calle. Y felices. Toparse con uno de ellos es ver la imagen radiante de la felicidad, sólida, sincera y perdurable. Obviamente son personas de carne y hueso que, además de cargar con los malos momentos que puedan pasar, van metiendo en las mochilas de sus vidas los nuestros y consiguen permanecer erguidos. Qué injusto me parece demasiado a menudo lo preocupados que andamos de nosotros mismos y lo poco que nos preocupamos por ellos. Que estén ahí nos parece de lo más natural pero ¿Cuántas veces nos acercamos simplemente por la cercanía? ¿Cuántas veces les alentamos? ¿Cuántas veces les preguntamos qué necesitan, uno a uno, como persona con nombre y apellidos? ¿Cuántas veces nos interesamos de verdad por sus vidas? Es muy fácil acercarse a pedir consejo, ayuda, compañía; fácil y seguro porque siempre la encuentras. Pero ¿Qué les ofreces tú, o yo?

Es más, lo que nos describe Carlos en el blog vocacional Redentorista, esa misión, no es tarea exclusiva suya. Aquí estamos nosotros, nuestro esfuerzo, nuestro tiempo, nuestras manos y nuestra fe. A su servicio para la misma Misión. Porque si no fuera así ¿de qué estaríamos hablando, o a qué juego absurdo estaríamos jugando? Eso sí, ni a media voz, ni con la boca pequeña; dispuestos a decir “voy” cuando te digan “ven”. Sabes que será Otro quien te lo diga.

domingo, 11 de marzo de 2012

Una Cruz procesional y una aclaración necesaria


Una Cruz procesional, veintisiete niños, un sacerdote Redentorista y una iglesia abarrotada de fieles. No eran las 11,30 en punto, pasaban ya algunos minutos, cuando daba comienzo la Eucaristía de las familias en la Parroquia de la Inmaculada, en el Alto de Miranda de Santander con un Via Crucis especial, porque fue preparado el viernes anterior por los propios chavales, y cada Estación estaba señalada por un dibujo hecho por ellos mismos. No es mi Parroquia – esa está en Madrid y es el Santuario del Perpetuo Socorro-, pero quien llevaba la Cruz Procesional era yo, y entre el grupo de niños que la seguían estaban mis dos hijas. En Santander, mi ciudad natal, casi nadie conoce a esa iglesia por su nombre, sino que todo el mundo se refiere a ella como “los Redentoristas”. Fue mi parroquia en mis años de infancia y juventud, allí recibí mi Primera Comunión de manos del P Benigno Colinas, y tengo muchos y gratísimos recuerdos entre esas paredes. Pero hoy yo estaba simplemente feliz, y me sentía verdaderamente en casa porque era una parroquia Redentorista; punto. Ya no conocía a un solo feligrés, pero estaba en casa. Quizás por sentirme parte de esa Familia, y hacerlo excede a la adscripción a un lugar concreto.

Yo me siento así, y hay gente que debe intuirlo con nitidez, porque ha dado lugar a un pequeño e intranscendente equívoco. Unas queridas amigas religiosas me han visto como lo que no soy en realidad. Puede que en ocasiones uno no sea más que un reflejo de sus propios deseos; eso es todo. Pero en el fondo, aún teniendo que hacerlo en conciencia, me ha dado pena deshacer el entuerto. Pero había que hacerlo, porque no es bueno sustentar irrealidades que equivoquen a la gente; es innecesario y absurdo. Eso sí, pongo en manos del Señor aquello a lo que yo no alcanzo, confiando en que lo que yo no puedo Él lo podrá por muy difícil que me parezca.

Y mientras tanto, más que al tran tran, con el mismo empeño y con la misma ilusión y con toda la entrega de la que sea capaz.

jueves, 8 de marzo de 2012

¡GRACIAS!


Gracias Señor por no dejarme caer durante este tiempo, por no permitirme desfallecer. Gracias por la extraordinaria y paciente mujer que me diste. Gracias por enseñarme a hacer del "no acompañamiento" un acto de fe y, por lo tanto, de Amor. Gracias por todos aquellos que han estado a mi lado, a nuestro lado. Gracias a los que nos han sostenido. Gracias a los que han rezado. Gracias porque en PS se me permite vivir mi fe junto a mi familia. Gracias a los amigos enfermos del Albergue que han compartido su tiempo conmigo, y especialmente a los que pidieron que compartiera el mío con ellos; gracias porque te he visto a Ti en cada uno de ellos; gracias por la gracia inmerecida de presenciar que uno de ellos volviera a Ti de manera sorprendente e inesperada. Gracias a todos los que nos han acompañado con su oración. Gracias a cada Redentorista que me ha alentado y a cada uno de los que me ven parte de esa Familia; gracias por hacerme sentir que son mi familia; gracias especiales a uno en concreto por llevarme en su corazón por tus caminos; gracias a un grupo de jóvenes que me permite crecer con ellos,  aprender de ellos, y por la cercanía y confianza de uno muy especial; gracias a un grupo de matrimonios siempre cercano y principalmente a quien me introdujo allí; gracias a dos jovencitas que peinan canas; gracias a un concreto Laico Redentorista porque sin saberlo sus “me gusta” siempre son un soplo de ánimo; gracias por darme la ilusión de querer vivir como ellos. Gracias por San Alfonso. Gracias a San Alfonso. Gracias a un ciberescolapio que SIEMPRE está disponible. Gracias a las Catequistas Sopeña.

Gracias por las lágrimas a solas contigo. Gracias porque una vez más me has enseñado que sin Ti no soy nada, que todo lo soy por Ti y que lo único realmente importante es caminar contigo junto a los hermanos. Y por eso no existe la desesperanza, porque cuando llega el decaimiento ahí estás siempre Tu y los brazos de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro para recogerme antes de caer.

Hoy comienzo una nueva etapa que durará exactamente lo que tu quieras que dure. La inicio con la ilusión de un niño y lo hago tomado de Tu mano y con la confianza de que nunca la soltaré.

Mi Dios, gracias por el regalo de la fe.

martes, 6 de marzo de 2012

www.radiops.org consolidado


Señores que esto va en serio, esto va tomando cuerpo a una velocidad que asombra. Radiops (www.radiops.org) se consolida como un programa de radio on-line de una calidad fuera de toda duda. Para mi, en tan sólo cuatro ediciones se ha convertido en imprescindible, enriquecido ahora con la incorporación de Carlos Galán, misionero Redentorista, y Daniel Ballesteros, estudiante de Derecho y ADE. No es exclusivamente un programa de jóvenes; bueno, por expresarlo mejor sí que es un programa de jóvenes, lo que ocurre es que dada la categoría de los jóvenes que pertencen a la Familia de la Congregación del Santísimo Redentor, se convierte en un programa universal.

La última edición no es solamente un noticiero que se dedique a dar un amplio repaso a lo acontecido a lo largo del mes de febrero, que ya sería bastante, porque de la mano del P Fabriciano Ferrero CSsR nos ayuda a ir introduciéndonos de una manera concienzuda, profunda tanto espiritual como intelectualmente, y a la vez amena, en la espiritualidad alfonsiana desde los primeros pasos de la Congregación. Contar con su inervención y con la del P Marek Racziewicz CSsR es ofrecer al oyente el regalo de dos pesos específicos de una solidez indiscutible.

Desde las informaciones sobre Asociación para la Solidaridad (www.asolidaridad.org); la entrevista al Profesor Dr Rafael Junquera, Director del ICSM (www.icsm.edu) sobre las jornadas “Una sociedad de mayores”; las actividades de la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Zaragoza con la entrevista al Superior de la Comunidad Redentorista, el P Alfonso Sánchez CSsR; la formación con el YOUCAT; el espacio dedicado a la música con el que Damián Mª Montes (que el sábado 17 de marzo hará su Profesión Perpetua como Redentorista junto a Víctor Chacón) nos acerca a Matt Maher; los “Retales” que el propio Víctor nos regala en la revista ICONO y que este mes nos trae a Monseñor Romero, asesinado mientras celebraba la Eucaristía; claves para orar desde la espiritualidad propia de ésta Congregación o la agenda para este mes de marzo.

Así que ya sabéis, no perdáis más el tiempo y pinchad ahora mismo sobre www.radiops.org para disfrutar durante 39 minutos 18 segundos y acabar riendo con el “making of” (¡cómo se lo pasan!).

El tamaño sí importa


Esta noche he estado viendo un incalificable reality en la televisión (lo de incalificable obviamente es por no hacerlo, porque se me ocurre una lista interminable de adjetivos), y vistos los protagonistas he llegado a la conclusión de que nos pongamos como nos pongamos el tamaño sí que importa; el tamaño y la intensidad. Los comparo con la inmensa mayoría de la gente que conozco y llego a la misma conclusión, y si además lo hago con varios grupos concretos de personas me temo que esa aseveración de que el tamaño importa es empíricamente incontestable.

Sí, como todo el mundo se imaginará me refiero a un músculo venoso y elástico. Creo que hemos de realizar un sano ejercicio de humildad y reconocer que no se trata de una frase hecha, sino de algo que todo el mundo piensa pero no se atreve a reconocer abiertamente. Es más, me temo que tan importante es el tamaño habitual en reposo como la intensidad de su dilatación. Y sí, cuanto más grande es y más intensa su dilatación mayor es el placer que produce. No sé si decepcionaré a alguien o no con mis palabras, quizás puede que haya quien se sorprenda o incluso escandalice porque yo diga algo así, pero aquí no estamos para mentir, y a todos nos llega el momento de hablar con claridad. Lo repito, cuanto más grande es muchísimo mayor placer produce.

Un placer intenso, casi eterno que te puede llevar al éxtasis; un gozo capaz de inundar todos los sentidos de la persona y que alcanza a uno mismo y a todos cuantos toca. Frente a la frivolidad absoluta y lo efímero y perecedero que acabo de ver en la televisión (alegremente compartido entre madres e hijos); frente al aquí te pillo aquí te mato expresado de una manera abierta o bajo velos de un pijerío superestupendo; frente al culto a uno mismo; frente al disfrutar del momento con quien sea, como sea y donde sea, yo conozco otras muchas personas que gozan y hacen gozar con su músculo venoso y elástico. Sí, porque tienen un corazón generoso, incansable, enorme, cargadito de venas y sin parar de bombear Amor por los demás. Gente con unos corazones capaces de dilatarse hasta el extremo con todo el que lo necesite, con los más necesitados; que piensan en cualquiera antes que en ellos mismos; que no descansan y cuando se acuestan ofrecen su día al Señor. Los veo cada día, los trato cada día y sus caras, tanto las iluminadas por la ilusión juvenil como las ajadas por los surcos de los años, reflejan el mismo gozo contagioso.

Esa es la realidad que yo conozco, aunque no salga en la tele, aunque no se mida ni por el éxito material, ni por el físico, ni por los índices de audiencia; simplemente les mueve el anuncio de la Buena Noticia de Jesucristo.

Y he de confesar que a mí, ese músculo venoso y elástico realmente “me pone”; en marcha para seguirle a Él, pero me pone.

domingo, 4 de marzo de 2012

Cristina Gómez


Se llama Cristina, es estudiante de medicina y es catequista en mi Parroquia. Una mujer con una entrega incondicional, una voluntad incorruptible y una generosidad sin límites; todo ello sustentado en una fe consciente, firme, segura y cimentada a prueba de cualquier vaivén. Ahí está contra viento y marea, domingo tras domingo, en la misa de 11 en PS, guitarra en mano ofreciendo lo mejor de sí misma para animar la Eucaristía de las Familias, entregándose por todos los niños. La guitarra entre sus brazos, y la mano derecha sobre las cuerdas acariciando con cada acorde a cada uno de esos chavales. El Amor que irradia su sentido de la responsabilidad es cuando menos sorprendente. Tanto como lo es el armonioso amueblamiento de su cabeza.

Son muchos jóvenes más los que entregan su tiempo y con él su vida en la parroquia -donde además crecen y nutren su fe-, pero hoy la quiero nombrar especialmente a ella, porque me he dado cuenta de que su corazón es tan grande que casi se podría decir que ocupaba todo el Templo. Sin dobleces, sin ambigüedades.

Cris es todo un ejemplo para los catecúmenos, no sólo en su faceta de formadora y transmisora de la fe, sino además como modelo de sentido del deber, esfuerzo, tesón y gratuidad. Ella atesora los valores de la Comunidad en la que sirve.

Uno no puede sino agradecer a los Redentoristas y al equipo que trabaja con ellos toda su labor, porque los que allí acudimos somos unos auténticos privilegiados. Este invierno unos amigos nos comentaron a mi mujer y a mí cómo tuvieron que sacar a sus hijos de la parroquia en la que se preparaban para la Primera Comunión porque su catequista ni creía en la presencia real de Cristo en la Eucaristía (entre otras cosas que no me apetece ni mencionar). A parte de entristecerme por ese individuo y no entender qué hace una persona que no comparte la fe siendo catequista en una comunidad católica, me hace ser consciente de que mi familia y yo tenemos un tesoro del que formamos parte. Como alguien que les conoce y quiere me siento orgulloso, y como padre, seguro de en qué Familia crecen mis hijas.

Y una resplandeciente piedra preciosa de esa joya, con una talla inusual y una transparencia incomparable, se llama Cristina Gómez.

¡Gracias Cris!

viernes, 2 de marzo de 2012

Vete primero a reconciliarte con tu hermano


El de hoy está siendo un buen día, realmente un buen día. No sólo en lo material al anunciarse la vuelta a la utilidad práctica para mi familia, lo que es más importante, un gran día espiritualmente hablando.

Tras el anuncio de un futuro algo más nítido, he ido con tiempo a PS, a la Capilla, a dar gracias. Para mí estar ahí, es como estar en el cuarto de estar de mi propia casa, y me permite hablar con el Señor y con María con una cercanía que es difícil de explicar, realmente de tu a Tú. Hace poco alguien queridísimo y cercano, ante un amago de berrinche por mi parte me dijo: “Enrique, irás porque esa es tu casa”; sin duda me conoce y me quiere. Me ha parecido hasta gracioso comprobar cómo, en medio del ruido ensordecedor de las obras uno es capaz de encontrar un silencio perfecto; porque muchas veces los peores ruidos son los que llevamos dentro, tanto como los peores silencios se producen cuando somos nosotros los que ahogamos nuestro interior. A continuación pasé a la Iglesia para la misa de once. No sé, quizás porque acababa de vaciarme para dejarme llenar, pero las lecturas de hoy me han tocado bien adentro; sin duda la cadencia casi monacal del padre Cepedal ha contribuido a ello.

“Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”. “Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa”. “Vete primero a reconciliarte con tu hermano”. Ahí es nada.

Copiosa Apud Eum Redemptio. Pero qué maravilla de la que tan a menudo no somos ni conscientes por mucho que lo repitamos. Y justo ahora estamos en el mejor momento para dejarnos impregnar de todo su hondo sentido; y ser consecuentes. Por eso no puedo evitar querer pedir perdón por todas las veces que no he sabido ser el mejor esposo, el mejor padre, el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor amigo. Por todos los momentos en los que me dejé arrastrar, por el daño que haya podido causar sin darme cuenta, por no darme cuenta, porque las palabras huecas pueden ser los más afilados cuchillos aún sin pretenderlo, por no saber mirar, por no saber escuchar. Por quejarme, por no llevar a mi cara la sonrisa necesaria. Porque a veces, aunque ames, puedes martillear los clavos cuando realmente quisieras subirte al madero para bajarle a Él. Por no saber.

Porque perdón es una hermosa palabra cuando la pronuncia el corazón y cuando la escuchamos con los oídos del alma.

“…y entonces vete a presentar tu ofrenda”.

jueves, 1 de marzo de 2012

A unos Peregrinos en Tierra Santa


Ya he contado muchas veces que, a mi, comenzar el día con Laudes me hace ponerme al servicio de Dios y en contacto con toda la Iglesia que en ese momento esté haciendo lo mismo. La sensación es idéntica cuando rezo el rosario; sé que no lo hago sólo, sino acompañado y acompañando a todos los que lo estén haciendo en cualquier punto del globo. Hoy además, me he propuesto ofrecer el día por unos peregrinos por Tierra Santa; lo bueno y lo malo que me vaya deparando el día será una ofrenda para ellos. Para que su viaje no se quede en una anécdota turística, sino que aprovechen la suerte que tienen de recorrer los Santos Lugares y se dejen llenar del Señor; que el cansancio no les tumbe, que sea su Amor el único que lo haga. Sé positivamente que mi nimio granito no es ni siquiera necesario, porque la gente de fe con la fe camina, y los frutos de su viaje serán abundantes.

Casi hasta pienso que soy un egoísta, porque en el corazón de alguno de ellos va gente querida para mí, y puede que incluso mi familia y yo, aunque eso es lo de menos. Cierro los ojos para trasladarme allí, y veo que entre el grupo de peregrinos está también alguno de los que aquí quedaron y lo veo con satisfacción porque es como si sus vidas y su futuro fueran de la mano de Jesús por las mismas calles por las que Él anduvo, por las que predicó; recorrerán los mismos sitios donde otros dijeron Sí y le siguieron, y lo harán en el músculo elástico de otro que le dijo un día Sí, y ahí va paso a paso en pos del Redentor y acercándonoslo a muchos a base de esfuerzo, fe, tesón, sinsabores y amor; sé que compartirán su Pasión, que les llevarán a los pies de la Cruz para que se dejen regar con el Agua de su costado abierto. Y sobre todo, entrarán también en el lugar donde resucitó. Eso es lo importante, lo único y verdaderamente importante, la Resurrección, la Redención Copiosa para todos.

Así que, mi Dios, mi día de hoy por esas personas, para que sepan verte, para que se llenen de Ti.