Scala News

domingo, 5 de abril de 2020

¿Domingo de Ramos feliz?


Creo que, hasta donde alcanzo a recordar, nunca había celebrado un Domingo de Ramos tan concurrido como el de este año. Abarrotado, estaba todo abarrotado.

Hoy en casa, en esta pequeñita Iglesia doméstica que tratamos de ser, hemos seguido la celebración presidida por el Papa. Yo no he visto la basílica de San Pedro con un impactante vacío, la he visto repleta de fieles. Estábamos allí todos. Ha sido increíble.

Normalmente mi mujer y mis hijas pasan este día en Santander, en casa de mi madre, y yo en PS. Este año hemos estado juntos y nuestros ramos de olivo cuelgan ya de una ventana de nuestra casa. Pero con nosotros también mi madre desde su encierro solitario, mis hermanos, mis primos -creo que es la primera vez que voy a vivir la Semana Santa junto a mis primos de Barcelona desde hace una infinidad de años, mi comunidad de PS, los amigos del Proyecto Andrómeda, la familia twitera como diría Pil Mancini, familias del colegio de mis hijas y ese Alegra Team, vecinos... (esto de tener un olivo en casa nos ha permitido compartir ramas con algunos vecinos, que hemos dejado en la puerta de su casa como de estraperlo). Junto a mi especialmente todos los que han estado diariamente pendientes en mi convalecencia.

Lo que me impresiona no es una basílica vacía, si no la especialmente expresiva alfombra de palmos físicos y virtuales tejida para acoger a Jesús.

Pero el paso del Señor este año en concreto está alfombrado no sólo con palmos; este año la alfombra verde se ha teñido de rojo con la sangre de todos los fieles muertos por COVID-19. Ya, ya sé que no solamente por ellos, pero la situación es tan cruel que es en ellos en quienes me fijo este año, quizás por estar aún yo mismo en proceso de recuperación. El responso rezado por Su Santidad ha sido para mi especialmente emotivo. Porque no todo va a ir bien, porque no todo ha ido bien. La fe a los católicos nos otorga la realidad de la trascendencia y de una Vida en plenitud. Obviamente. Pero solamente en nuestro país llevamos más 12400 muertos, más de 12400 historias arrasadas. La inmensa mayoría de esas muertes podrían haberse evitado de no contar con un Gobierno en pleno que ha desoído desde el primer momento todas las recomendaciones de la OMS; confío en que acabe ante un tribunal. Es una indecencia leer hoy mismo una frase cruel del ministro del interior: “Este gobierno no tiene motivos para arrepentiré de nada”. Frase escupida sobre miles de cadáveres y sus familias. Pido a Dios que se arrepientan y pido por la Misericordia del Señor también les alcance a ellos.

A pesar de las vidas sesgadas, a pesar de los féretros cuyas imágenes nos ocultan, a pesar de las lágrimas furtivas, a pesar de los viudos y huérfanos, a pesar de los nombres y las historias que nos hurtan, os deseo a todos un muy feliz Domingo de Ramos; por todos ellos. Porque volverá a reír la primavera y cada mañana nos visitará el sol que nace de lo alto.

Llevamos ya unos meses de pasión antecediendo a esta Semana Santa. Quiera Dios que caminemos unidos estos días para resucitar todos en Él. Juntos, scalando en Familia.

viernes, 27 de marzo de 2020

GONE WITH THE VIRUS


No me encuentro bien. No lo voy a negar. Ya mejoraré. Pero es lo que hay y simplemente queda asumirlo. Obedecer, cumplir lo que me manden y rezar. Lo peor posiblemente es que hoy iba a abandonar mi aislamiento, me encontraba ya casi perfecto, pero he amanecido con neumonía y un dolor muy fuerte en el costado derecho. Antibiótico; sigo en casa, pero si empeoro sólo un poco, o aparece algún otro síntoma, me dice el médico del centro de salud que a urgencias y me ingresarán. Ya sé que la azitromicina tampoco es el bálsamo de fierabrás, pero el dolor ahí está. Me ha abrazado y parece que con un cierto cariño…

Ya conozco a alguno que se quedó en el intento (aquí seguro que podréis poner nombres), a alguno que lo superó (Ramón y Mónica, Jorge), a alguno que está ingresado (Íñigo), a alguno que lucha por sobrevivir (Javier), a alguno que lo pasa en casa (Patxi, Javi). No le tengo miedo a nada; y cuando digo nada es exactamente a nada. Sólo me asusta tener que ser ingresado, pero nada más que por mis hijas. Verme salir con todo lo que oyen les puede hacer pasar por sustos innecesarios, aunque por otro lado les puede tener preparadas, que nunca se sabe. Por mis hijas y por mi madre; sola, mayor y aislada a cientos de kilómetros todo se magnifica. María es fuerte, extraordinariamente fuerte.

Sin miedo y, sin embargo, no puedo evitar emocionarme con la cantidad de gente que está pendiente y rezando. La familia Redentorista pendiente desde distintos continentes, ex compañeros de trabajo y jefes de casi todas las empresas en las que he trabajado (curiosamente de todas de las que guardo un buen recuerdo). Me sorprenden las muestras de afecto y apoyo de aquellos con quienes no tengo un trato cotidiano. No meto a mi familia, ni a esa extensión de mi mismo que es Gonzalo o los amigos de siempre (autonombraros). No meto a nadie de mi vida diaria, ni física ni en las redes. Sin embargo, no dejo de emocionarme. No dejo de emocionarme con Elías tan cariñoso siempre con sus mensajes cotidianos; con Manolito, que nos habremos visto sólo 20 veces desde los 20 y está siempre ahí; hoy especialmente con Pota u Orbeuca; con Almudena de Maeztu y sus ánimos por Facebook. Todas estas muestras de interés, todos los mensajes en las redes se revelan casi como una historia de uno mismo, el recorrido de uno mismo. Pasos dados y lugares habitados.

Si salgo este fin de semana de casa lo haré teniendo presentes dos incógnitas dolorosas: ¿habré perdido perdón a todos? ¿por qué desapareció Joaquín? Y punto. Adelante y rezando.

Y a la vuelta a casa seguirán esas incógnitas. Pero también, punto. Adelante y rezando. La primavera volverá a reír y cada mañana nos visitará el sol que nace de lo Alto, estemos aquí o ya en lo Alto. Y se seguirá riendo, y se seguirá llorando y se seguirá sufriendo y se seguirá luchando, y levantando y perdonando. Siempre en gerundio. Vida en estado puro.

Y mientras, escucho a mi mujer desvivirse junto con un grupo de madres de la clase PAI 2B del Colegio Alegra, y en pleno ERTE, gestionar el transporte y la logística de todos los EPI’s que están consiguiendo y/o confeccionando y entregando por Hospitales y Residencias de la Comunidad de Madrid. La veo bregar con transportistas altruistas, donantes, costureras, fabricantes… La levantaría un monumento. Una especie de Melanie Hamilton cuidando a heridos durante la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, mientras piensa en Ashley Wilkes. En el fondo es una historia de superación y reconstrucción. Esto no es Tara, pero hay que sacarle el punto de romanticismo a todo.

A los que apoyáis en la distancia: gracias. A los que rezáis en la distancia: GRACIAS. A los de siempre: GRACIAS. A los de a veces: gracias. Sobre todo y siempre, gracias a Dios.

Que no decaiga nadie ni aunque caiga. Mantengamos todos el ánimo y sonriamos, aunque a veces se nos pongan los ojos vidriosos. Y recemos unos por otros.

sábado, 21 de marzo de 2020

¿Iglesias vacias?


Desde que inicié hace 10 días el aislamiento en mi habitación, sigo la Eucaristía diariamente a través de Youtube o Facebook. Comencé siguiendo la misa celebrada por Patxi Bronchalo desde Valdemoro, desde el epicentro de la pandemia en la Comunidad de Madrid. A él y otros sacerdotes se les fueron añadiendo algunos que incluso no eran muy duchos en redes sociales, pero sí bien celosos de su función sacerdotal. Ese celo y desvelo por tratar de ofrecer acompañamiento a sus parroquianos les impulsó a ponerse aceleradamente al día para continuar sirviendo. Pidieron ayuda y la respuesta en las redes fue rápida y espectacularmente eficiente. Hay que saber pedir, en los tiempos y la situación actual pedir es una oración en sí misma; demuestra humildad, responsabilidad, sentido del deber. Hay que olvidarse de sí mismo cuando se pide para otros, por otros, para continuar sirviendo. Tratar de optimizar fuerzas y recursos para ser lo más eficiente posible. Es por el pueblo de Dios, no por uno mismo.

Entre esos sacerdotes que se pusieron manos a la obra para llegar a sus feligreses está el párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Zaragoza, al él le siguieron el perfil de Youtube de la Provincia y algunas otras parroquias. Desde entonces tenemos la oportunidad de mantenernos unidos y en #Familia. Oraciones, meditaciones, Eucaristías… Hoy le ha tocado a St. Mary’s, la Parroquia Redentorista de Clapham en Londres. Reconozco que me sigue entusiasmando la, digamos, meticulosidad y pulcritud británicas. Celebró, además, un amigo, Fr. Richard Reid CSsR. Todo un lujazo.

Pero además de mi familia redentorista, la inmensa familia de la Iglesia está inundando las redes. No es que se hayan vaciado las iglesias, es que hemos cambiado de lugar para llenar este otro espacio.

Volveremos a llenarlas, volveremos a adorar a Jesús Sacramentado, volverán a colocar unas manos sobre nuestras cabezas para perdonar nuestros pecados. Ahora toca acompañar al Señor en quienes tenemos a nuestro lado. Volverá a reír la primavera.

Mientras, nos vamos sosteniendo en la oración. Mientras, héroes arriesgan sus vidas en hospitales y residencias de ancianos llevando los sacramentos y auxilios espirituales a enfermos y moribundos. Mientras, esos héroes entierran los cadáveres de quienes en muchas ocasiones los familiares supérstites no han podido ni siquiera despedirse. Es el momento que nos ha tocado vivir. Tenemos que mantenernos firmes en la fe, animosos, dar la talla.

Mientras los héroes médicos y sanitarios se juegan la vida para salvarnos; mientras los héroes de limpieza se desgastan como nunca; mientras los héroes transportistas no tienen ni un apeadero para comer; mientras ejército y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado se desviven en beneficio de todos; mientras supermercados y trabajadores del campo nos abastecen; mientras empresarios de éxito donan millones, materiales de todo tipo, infraestructuras; mientras hoteleros ponen a disposición del bien común establecimientos para medicalizarlos y aumentar el número de camas; mientras monjas de clausura cosen mascarillas; mientras grupos anónimos de personas se organizan para confeccionar batas o mascarillas; mientras España demuestra una vez más que es un país extraordinario, mientras eso ocurre continúo escuchando ruedas de prensa de autoridades dependientes del Gobierno central mintiendo impunemente, a la cara de todos y sobre el cuerpo de los muertos. Pido para ellos, con absoluta sinceridad el perdón del Todo Misericordioso, y el peso de la justica. En Francia ya han denunciado al Primer Ministro Édouard Philippe y a la anterior Ministra de Sanidad Agnès Buzyn. Les ha denunciado un colectivo de más de 600 médicos. Bravo por los franceses que no confunden la unidad de acción de un país con dar un inmerecido espaldarazo a sus dirigentes. “Mentira de Estado”. Mientras escribo esto en Francia son ya 562 los fallecidos por COVID19, frente a los 1326 en España; y tienen 20 millones de habitantes más que nosotros…

No me quitan la paz. Tampoco nublan mi entendimiento ni tuercen mi ecuanimidad. Pido por ellos. Pero ante todo pido por los fallecidos y sus familiares. Y por los enfermos para que, como yo, vayan mejorando hasta superarlo.

No me quitan la paz. Me quedo con la Paz de la oración en #Familia. Me quedo con la Eucaristía de hoy desde Clapham, Fr Richard y el Icono. Y pido para que el Perpetuo Socorro de María nos alcance a todos. Que sea especialmente sotén de quienes no van a poder despedirse de sus seres queridos. Así me quedo, scalandoenfamilia.

viernes, 13 de marzo de 2020

COVID-19 ¿Aislado?


No cabe duda de que estoy viviendo un período de gracia. Pero por ahora soy un privilegiado por poder vivirlo así. No es lo mismo eso que abrazarse a la cruz, que es lo que ya comienzan a hacer todas las personas que empiezan a quedarse sin trabajo por causa de la pandemia del COVID-19. Ya empieza a hacer estragos económicos en muchas empresas y familias y también eso irá en aumento.

Muertos por este virus más los que se registren o puedan registrar como neumonías. E irán viniendo muchos más casos. Todo triste, muy triste. De lo inevitable nadie tiene culpa, pero en el caso de España sinceramente creo que desde el gobierno central ha habido una negligencia punible inmisericorde, por no hablar de ocultar datos para seguir alentando manifestaciones multitudinarias el 8 de marzo. ¿Que me gustaría verlos en un banquillo y juzgados? YA LO CREO QUE SÍ. ¿Que pido para ellos el perdón del Todo Misericordioso? TAMBIÉN. Pienso en ellos y me aumenta la disnea...

No voy a contar aquí mi periplo desde las 7 de la mañana de ayer llamando al 900102112, ni las llamadas infructuosas a mi centro de salud a donde me derivaron por vía telefónica desde el número oficial. Fue surrealista. Penoso y surrealista. Tampoco hablaré de mi paso por el Hospital de Puerta de Hierro de Madrid, ni mi recepción allí, ni el trato en la primera criba. Surrealista. Agradezco el trato recibido una vez pasado al nivel 2 Naranja, por médicos y sanitarios. Especialmente agradezco el empeño de la Doctora Lobón de mi Centro de Salud y hoy de la Doctora Concha Rodríguez también de mi Centro de Salud. No hacen las pruebas porque no hay reactivos suficientes como me han confirmado directamente esta mañama. Eso estaba claro, pero lo que no soporto, lo que me saca de quicio es que me den excusas inverosímiles, que me tomen por tonto. Que encima me lo traten de explicar médicamente como si me fuera a tragar algo… En fin. Es lo que hay, no me planteo más. Pero lo de que me tomen por tonto, no.

Yo estoy ¿aislado? en mi casa y perfectamente atendido por mi mujer. Con una profilaxis escrupulosa. Por favor, si esto lo lee alguien, en serio, manteneos en casa. No juguéis no ya con vuestra salud, no juguéis con la salud de los demás. Podéis estar contagiando sin saberlo. Aquí no hay medias tintas.

Dios nos acompaña. El señor nos acompaña. Pero soy un privilegiado; no me siento aislado. Hoy rezo, y lo hago con una intensidad a corazón abierto por aquellos enfermos que estén solos. Por los ancianos asustados. Quizás no lo sepan, pero no están solos. Os animo a uníos en oración por ellos. Y por los enfermos y por quienes nos cuidan. Y por los médicos y personal sanitario, y por los proveedores, empresas logísticas, de transporte y sus trabajadores.

Por otro lado, también confieso que me sorprende el rigor, los escrúpulos y la falta de comprensión de algunos clérigos y laicos. Lo veo en las redes sociales y me parece sorprendente en pleno año del Señor 2020. Sí, año del Señor; suyo es, suyos somos.

Pongo como ejemplo los desvelos y lo que nos va retransmitiendo el Padre Patxi Bronchalo, de Valdemoro, foco azotado por este virus. Encomiable hasta la extenuación. Un orgullo poder llamarle amigo, hermano, padre. Él y muchos otros anónimos. Santos anónimos. Dándose a los demás en situaciones extremas y críticas.

Yo no soy una persona de escrúpulo fácil, al contrario que mi padre San Alfonso. Por eso mismo, aunque estuviera sano, no acudiría a la misa dominical. Pero me parece duro dejar esa decisión sobre los fieles. Al menos sabemos que en la diócesis de Madrid nos han levantado ese precepto.

Nada hay comparable ni tan hermoso y comunitario para un católico como la Eucarístia; nada. Recibir el Cuerpo de Cristo, compartir con los hermanos… Cierto.

No obstante, estamos hechos a su imagen y semejanza. Dios está en los sanitarios que nos atienden y – por mucho que me cueste verlo- en los gobernantes que nos han puesto a los pies de los caballos. Al Señor ahora más que nunca lo tengo palpable en mi mujer que me cuida, en los ojos asustados de mis hijas tras las mascarillas. En las manos que se nos ofrecen de amigos, y vecinos primos. Está en los médicos que me llaman a diario concienzudamente desde el Centro de Salud. Lo está en los ánimos a través de las redes sociales y las oraciones que nos brindan. No es sólo que esté ahí, es que eso es también una inmensa Comunidad. La inabarcable comunidad de los hijos de Dios, estemos donde estemos.

No salir de casa en vano es hoy no tomar el nombre de Dios en vano. Rezad, cuidaos, sed pacientes, fijaos en ese Dios prójimo, el próximo más próximo que tengamos a nuestro lado. Somos una Comunidad generosa y solidaria. Escribo esto mientras escucho que Matutes ofrece el Gran Hotel Colón para convertirlo en Hospital ante la crisis o Quique Sarasola con Room Mate. Saquemos todos lo mejor de nosotros mismos. Yo lo único que puedo hacer es ser un buen paciente. Y rezar. Cierro los ojos y casi puedo oler el incienso purficando. Siempre rezando, siempre en gerundio.

Como recordaba ayer en Facebook Almudena de Maeztu, “volverá a reír la primavera...”. Mientras tanto nosotros sabemos que nos visitará cada mañana el Sol que nace de lo Alto. 

#QuédateEnCasa #ScalandoEnFamilia

miércoles, 26 de febrero de 2020

Por #Vosotros


Ya estoy deseando llegar esta tarde a misa para la imposición de la ceniza. No sé si podrá cuadrar en PS o en la parroquia de Aravaca, pero haré lo posible. Lo haré yo y desde Arriba me lo ponen fácil, la verdad. Una reunión imprevista en Madrid a las 4 de la tarde me lo facilitará. Toda una alegría. Recibir la ceniza como un susurro del Señor que me dice al oído del alma que cada vez queda menos para la Pascua… Porque cada vez queda menos.

No sé que es lo que me ha impulsado hoy de una manera potente a querer tener especialmente presentes en este camino de purificación, conversión y perdón a mis amigos perdidos. No me refiero a los muertos, que esos ya vieron cara a cara al Redentor. Me refiero a los perdidos… Ya empezó ese ronroneo en casa hace unas semanas hablando del proyecto Andrómeda, pero hoy es una llamada nítida a pedir por ellos estos días. Y aclaro, no es que estén perdidos, en absoluto. Fueron desapareciendo de mi vida sin hacer ruido, como queriendo que no se notase. Las malas rachas no ayudan a que la gente permanezca a tu lado, y yo hace tiempo las tuve. Casi no quedaron guardianes en las ocho puertas de las murallas, pero los que se mantuvieron son roca firme, de eso no hay duda.

Continúo contando con ellos, continúo rezando por ellos. La vida nos va llevando por caminos diferentes, es cierto. Todo está bien, no hay mayor problema. Pero igual que cuando yo caigo y siempre, siempre encuentro al Señor a mis pies para recomponerme quiero dedicarles mi Cuaresma, pedir especialmente por ellos para que siempre sepan ver al Señor a su lado, donde quiera que estén. Cierro los ojos, y casi queriendo oler los jazmines de Jerusalén se los llevo al Señor a caminar por sus calles. 

Y no hay camino interior sano sin una sana mirada introspectiva. ¿Qué hice yo y cuántas veces para apartarme del Señor? ¿Por qué?

Agachar la cabeza y recibir la ceniza. Alzarla y comenzar a andar. Y brotará la luz como la aurora. Isaías 58, 7-10.

Ahí voy, scalando en Familia. ¿Alguien se anima a caminar conmigo?


lunes, 10 de febrero de 2020

En Sus manos


Anoche me acostaba con la triste noticia de la muerte de David Gistau. No le conocía absolutamente de nada y, sin embargo, era alguien cercano. Una de esas voces que me acompañan a diario en el programa de Carlos Herrera en la COPE durante el largo trayecto en coche desde mi casa a la oficina. Unos 45 minutos diarios cuando estoy en España. Voces que corresponden a personas con historia propia, más allá de la actualidad que comentan o la noticia que nos acercan.

La de Gistau era tan potente como sus ideas, como su verbo y como su inteligencia. Eran mucho más numerosas las veces en las que estaba de acuerdo con su opinión que aquellas que disentía. Hoy me conmueve su pérdida. Me conmueve especialmente tras releer “Del Martini al meconio”, un artículo en el que expresaba su miedo a morir joven para su hijo Luca, o escuchar su voz en una más reciente entrevista en la que insistía en la preocupación de morir joven para sus hijos. No quería que fueran, como lo fue él, unos adolescentes enfadados con el mundo por haber perdido a su padre. Pido por él, que haya visto cara a cara a su Redentor. Y por su familia, por sus hijos. Os animo a unios. 

En el citado artículo manifestaba su intención de dejar de fumar, ergo hacer lo posible por cuidarse para los suyos.

Yo abandoné el tabaco hace más de un año. En ese tiempo aumenté una considerable cantidad de kilos y actualmente me encuentro en proceso de descenso. No obstante, no todo depende de nosotros. Hacemos lo que podemos y lo mejor que creemos. Si yo actualmente me cuido es porque no me seduce nada la idea de dejar a mi mujer viuda y a mis hijas huérfanas, no por el miedo en sí mismo a la muerte, que es algo que tengo bien aceptado como el paso definitivo. No he llegado al “muero porque no muero “de Santa Teresa, pero trato de hacer lo posible en mi vida diaria para que la idea del tránsito no sólo no me asuste si no que la vea como un descanso, un inmerecido regalo, confiando siempre en la infinita bondad del Todo Misericordioso, del Redentor. 


No me preocupa el recuerdo que deje tanto como el amor a mi mujer y a mis hijas, a los míos. La solidez que haya sido capaz de hacer crecer en las dos vidas que el Señor nos dio en custodia; que algo de Él hayan podido ver en mí. Haber acertado a ser un tímido remedo de su Luz sería ya suficiente; seminans ad seminandum.

Trabajemos, oremos y confiemos. Amando. Siempre en gerundio. Scalando en Familia.

Empeño, esfuerzo trabajo, voluntad, son básicos. Pero nada son sin ponerlos en Sus manos y dejarnos llevar mecidos por la fe y acunados por la Esperanza.

jueves, 30 de enero de 2020

Amigos en #COMUNIÓN


Apurando enero esta primera entrada de 2020. Con ilusión y Esperanza. Lo que llega en su justo momento, sin forzar, fuera de nuestros planes suele venir de la mano de Dios.

Ayer un grupo de amigos en comunión nos reunimos en casa. Distintas familias religiosas más el Pater. Uno vino a por un premio acompañado de dos. A otro el Señor le puso un inesperado viaje a Madrid. Desde Arriba van haciendo las cosas. Y en nuestra galaxia particular hubo quien se desplazó a propósito cientos de kilómetros.

Hacía años que no nos veíamos (demasiados), pero la fe, y esa comunión que nos hizo caminar juntos en proyectos comunes sigue intacta. Y cuando nos reunimos en Su nombre, se hace presente. Faltaron bastantes que no pudieron venir, pero junto con el Señor, éramos 12. Y estábamos en el 12.

Mi mujer y yo no concebimos el concepto de "casa", "hogar", si no es abierta y acogedora. Recibirlos en casa, que es la suya, fue algo grande. Grande por lo pequeño y lo íntimo. Cuando lo pequeño se hace grande los éxitos de los grandes los disfrutamos los pequeños. Ayer constaté que no estamos dispersos, que somos una masa compacta de sentimientos y fe. Siendo tan dispares, latimos al unísono; un solo Corazón. Una máquina imparable.

Y de entre todos ellos, una voz siempre inteligente con acento gallego. El tempo adecuado, el ritmo equilibrado, la tensión justa, las palabras acertadas y una idea compartida por todos. #Inspirado #Madurando Perseo rompiendo las cadenas. «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido, me ha enviado a anunciar a los pobres el Evangelio, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4, 18-18). Pues eso.

Esta es una entrada inusualmente breve pero, aunque con calma, llena de ilusión y Esperanza. Y en gerundio. Siempre en gerundio.

Por aquí seguimos, scalando en Familia.

Si alguien lee esto, simplemente le pido que rece por nosotros. ¡GRACIAS!

domingo, 10 de noviembre de 2019

Unos pocos


Con la sensación cívica del deber cumplido tras haber votado esta mañana, fuimos como cada domingo a misa de 12:00h al Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid. Sí, en efecto, lo de las elecciones está empezando a convertirse en un hábito…

Todo apuntaba a que el día de hoy iba a ser un domingo más. Inicio de semana en comunidad y alrededor del altar. Ya eso es mucho, no nos engañemos.

Presidía el párroco, el P Damián Cubillo CSsR, y a su lado un paisanuco mío que desde este curso integra la Comunidad de PS, Javier Arenal Pardo CSsR. Javier se hace cargo de la Pastoral de los más pequeños de esta gran #Familia

Confieso que le conozco poco,muy poco pero, qué queréis que os diga, es que es Redentorista y además es de Santander. Porque es Redentorista y porque es de Santander viajamos en su día toda la familia a mi ciudad natal para acudir a su profesión en la parroquia del Alto de Miranda. Fue un día de compromiso y alegría. Cuando llegó a PS quise simplemente abrazarle para decirle que entre nosotros cuatro tenía su hueco. A partir de ahí, nos hemos acostumbrado a ir viéndole cada domingo, siempre discreto y siempre sonriente.

Sin embargo, no ha sido hasta este domingo, cuando yo le he descubierto. Y el descubrimiento ha sido como un aldabonazo de fe, de sensatez, de alegría. He descubierto al religioso, a un comunicador extraordinario, a un predicador que engancha, anima y atrae; he descubierto a un auténtico hombre de fe en gerundio. Ha sido la plasmación viva de la Constitución 20, micrófono en mano, recorriendo el templo: “Los redentoristas son apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido. No presumen de sí y practican la oración constante. Como hombres apostólicos e hijos genuinos de san Alfonso, siguen gozosamente a Cristo Salvador, participan de su misterio y lo anuncian con la sencillez evangélica de su vida y de su palabra, y por la abnegación de sí mismos se mantienen disponibles para todo lo arduo a fin de llevar a todos la redención copiosa de Cristo.”

Me he sentido impelido y además orgulloso de mi paisano y hermano Redentorista. Creía que eran cosas mías, fruto de ese puntito emocional que se me dispara en ocasiones. No era así. Todos los feligreses con los que he hablado estaban igual de emocionados, alentados y tocados por las palabras de este jovencísimo Redentorista. Animados para la semana y para dar en nuestros ámbitos testimonio de Cristo. Agradecidos y deseando volver a escucharle. Todo parte de la fe y la oración.

Cuando hablamos de la falta de vocaciones demasiado a menudo nos fijamos exclusivamente en el número, como si eso fuera garantía de algo. Vocaciones, cada una en su ámbito, con que sean sinceras y cargadas de fe, es suficiente. No es el gran número lo que se ha de buscar, si no que sean santas y sinceras. De esas vocaciones Javier ha sido hoy un explosivo ejemplo. Unos pocos así cambian el mundo. La felicidad y alegría que muestran cuando son así, prenden de uno a otro como de cerilla a cerilla, iluminando con una naturalidad sorprendente. Hoy, gracias a Javier, ha salido un ilusionado ejército de luciérnagas a iluminar Madrid. 

Os animo a todos los que leáis esto a que recéis por él, aunque no le conozcáis; por él y por vocaciones como la suya.

¡Gracias, Javier!

domingo, 3 de noviembre de 2019

33, el musical


Mucho, muchísmo tiempo después de su estreno, cumplidas ya las 200 representaciones, ayer sábado tuvimos la suerte de ver ¡por fin! 33, EL MUSICAL.

Creo que aún sigo en shock. Ni sé exactamente cuantísimos amigos han ido -algunos incluso varias veces- a verlo. Muchos de mi comunidad del Perpetuo Socorro o vinculados a nuestra #Familia #Redentorista, por aquello de que alguien muy querido para nosotros interpretaba a San Pedro y al propio Jesús. Otros, sin embargo, católicos de a pie o religiosos de otras familias, o sacerdotes diocesanos. Casi todos hablaban maravillas, por un lado del musical en sí mismo y, por otro de “nuestro” Damián Mª Montes CSsR, el padre Damián. Alguna crítica hubo de gente sobre la que tengo una altísima opinión, pero que no estaban muy satisfechos con el resultado de la obra desde el punto de vista teológico o doctrinal.

Mucha, muchísima gente me ha escuchado o leído hablar siempre de una manera positiva de 33 aún sin haberla visto. Para mí era un sencillo acto de fe. Un sencillo acto de fe -que no me costaba ningún esfuerzo- porque en el elenco participaba mi hermanito Damián. Desechaba las críticas de un plumazo con lo que antes se llamaba la fe del carbonero, el “creo porque creo”. Si actúa Damián, nada puede haber dudoso. Confieso que para mí eso era tan importante como el espaldarazo de mi arzobispo. No había nada más que decir ni opinar. Podemos ser muy distintos, podemos tener formas aparentemente antitéticas... eso es superfluo; el fondo es el mismo.

Sin embargo, la fe ciega en alguien a quien quieres puede llevarte de bruces al suelo, darte un doloroso golpe y mostrarte cuán equivocado estabas. Errar es de humanos, y la única confianza ciega se le debe al Señor. Pues bien, ayer constaté una vez más que, poner mi confianza en estas cuestiones en un hermano redentorista es ponerla directamente en el lado de Cristo y su evangelio. No me equivoqué; únicamente me quedé corto. La única pena es que no actuaba Damián. Yo no paraba de imaginármelo actuando.

El musical es de una calidad extraordinaria, los intérpretes impecables y el texto del Padre Toño Casado de una sencillez, realidad, actualidad y profundidad fuera de lo común. Es un verdadero auto sacramental de la era moderna. Fuimos los cuatro con unos amigos y sus hijos – nos invitaron ellos- y en el entreacto, mientras todos comentaban encantados, me preguntaron mi opinión. “Hasta que no acabe no me pronuncio”. Llegó el segundo acto y el corazón que había estado en tensión durante el primero, comenzó a acelerarse. Fue una explosión brutal, descarnada y tremendamente delicada de Amor. Nos entusiasmó, y ese entusiasmo cristalizó en las lágrimas de Toya. Toño Casado consigue una presentación inteligible, fiel y actual de Jesús. Además, con una producción cuidadísima. Todo el elenco es impresionante pero Christian Escuredo está inmenso.

El texto azuza, mueve y pincha a tirios y troyanos. Y cuando azuza, mueve, pincha y puede incluso llegar a incomodar nos lleva a la reflexión de un humilde examen de conciencia. No creo que haya nadie que no se vea reflejado en el primer acto, en cierto sentido incomodado. Nadie. Ahí entendí las críticas. Pero insisto en que una humilde reflexión no puede más que llevarnos a un sano examen de conciencia.

La de ayer fue una tarde perfecta que nos dio la oportunidad de compartir un rato con unas encantadoras hermanas Franciscanas de los S.S.C.C. Habían venido desde Mataró para el jubileo del Cerro de los Ángeles – no en vano esos S.S.C.C.- y aprovecharon para ver 33. De su mano, en concreto por la navarrica de la cuatro, he podido conoces a su Beata Madre Carmen del Niño Jesús. Las acercamos a su colegio de El Viso y en el trayecto pudimos compartir los elogios comunes por el musical.

Si podéis hacer el esfuerzo, merece la pena. Os lo recomiendo.

jueves, 24 de octubre de 2019

Rezar por los contrarios


"Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro." Mateo 12, 32. De aquí infiero que hay pecados que se perdonan en el llamado “otro mundo”, y que ya que la oración llega a lo Alto es sano rezar por los difuntos. Por todos.

En casa, que somos muy raros, tenemos la costumbre de rezar cada noche por quienes mueren solos. Sin distinción. Egoístamente, me reconforta pensar que siempre habrá alguna familia rara, algún hombre raro, que rece por los difuntos, aunque no los conozca, aunque nada tenga que ver con ellos, incluso aunque en vida hubieran tenido sus rencillas. Es sano hacerlo en cualquier caso, incluso más por aquellos más necesitados de la Misericordia divina. Todos estamos necesitados de ella.

En 1975 yo era un niño de 9 años. Recuerdo perfectamente estar frente al televisor -en blanco y negro- toda la familia viendo la retransmisión de las exequias del General Franco. No era algo ni opinable, ni discutible. Tuviéramos la edad que tuviéramos era algo que teníamos que ver; en silencio y con respeto. Con verdadera esperanza e ilusión-reconfortante sensación de “por fin”- se siguió la proclamación de Don Juan Carlos y la misa de Espíritu Santo. Yo sabía que de vez en cuando mi padre viajaba a un lugar llamado Estoril, o que un tío de mi madre era miembro del Consejo Privado de Don Juan de Borbón, el Rey (hasta que pocos años después vi a D. Juan III aparecer por primera vez por casa de mis padres). Como sabía también que Franco no era un personaje ni simpático, ni popular, ni especialmente querido; esto era muy común entre muchísimas familias monárquicas (o lo común entre las familias realmente monárquicas). Pero hasta ahí. Nunca nos han educado en el odio, ni en el rencor; eso era tan implanteable como la falta de respeto por los difuntos, por todos los difuntos. Comprendo que era otra época, otra manera de educar, pero no todo lo de entonces es desechable, ni abominable, ni repudiable (de hecho hay mucho y bueno que deberíamos recuperar por el bien común).

Rezar por los difuntos. Por todos. En el día de los Inocentes tengo el absurdo hábito de rezar por los inocentes y los maltratadores, por martirizados y quienes les causan el martirio.... “lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu Misericordia”.

Hoy, mientras comía en el restaurante del polígono cercano a mi oficina he tenido la oportunidad de ver el espectáculo montado alrededor de la inhumación de los restos de ese personaje que era tan poco simpático en mi casa. Además, lo he visto a través de “la sexta” (eso ya es una cierta ironía diaria para mi purificación interior). El gobierno en funciones, con sus ansias insaciables de revanchismo feroz, ha conseguido que 44 años después yo vuelva a rezar por el eterno descanso del alma de Francisco Franco. Ya he aprovechado para rezar por los muertos de los dos bandos, por una rara avis familiar que fue mi tío Arturo Casanueva (republicano quemado vivo por los republicanos por defender como abogado a los presos del barco prisión “Alfonso Pérez” en el Santander de la guerra). He rezado también por la Notario Mayor del Reino. No he podido evitar hacerlo. Si algo me ha sorprendido de todo el espectáculo que nos han querido mostrar desde el Gobierno en funciones, si algo me ha parecido tremendo, ha sido el rostro de odio de esa individua; me ha recordado la imagen de las caras sedientas sangre descritas en los relatos sobre quienes presenciaban con sus hijos los asesinatos de nacionales en el Madrid de la guerra, madrugando para coger sitio. Alabo, eso sí, su discreto luto y que no llevara gafas.

He rezado también por la comunidad benedictina del Valle de los Caídos; sólo Dios sabe qué será de ellos en el futuro inmediato mientras todos callan. He rezado por mi Iglesia, por mi casta meretrix Ecclesia. Y por todos los que hoy callan y quizás mañana lloren.

Ahora que lo pienso, Pedro Sánchez me ha puesto a rezar muchísimo. ¿Alguien se anima conmigo a rezar hoy especialmente por sus “contrarios”?

martes, 17 de septiembre de 2019

¡BUEN CAMINO!


Hace apenas un instante, cinco años de nada, estuvimos toda la familia en Astorga, formando una pequeña Comunidad Internacional Redentorista de acogida al peregrino. Corría el mes de julio del año 2014. María y yo y dos pequeñas misioneras, junto a dos entonces estudiantes redentoristas británicos -hoy profesos- y un sacerdote redentorista español. Extraordinaria experiencia tanto la de la acogida a los peregrinos, como la vida comunitaria y el aprendizaje de las Monjas Redentoristas Contemplativas (OSSR) de Astorga. 


Una de esas pequeñas misioneras, Toya, la mayor de ellas, inicia hoy una etapa del Camino como peregrina. Casi no lo creo; ese lapso de tiempo no ha sido más que un pestañeo. Esa niña, es hoy una chica de 14 años, con todo lo que implica esa edad. La adolescencia es una etapa maravillosa y tenemos que ayudar a que así sea. Su sensatez innata compensa la revolución hormonal y hace que el fiel de la balanza equilibre los platillos sin mayores problemas. Por encima de todo es buena, sustancialmente buena, fundamentalmente buena. Confío en que el Salmo 119 que cada jornada desgranábamos en las meditaciones y Oración del Peregrino al caer el día iluminen su Camino: “Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero”.   


Reconozco sin el más mínimo sonrojo que soy un padre orgulloso. A medida que van creciendo crecen las preocupaciones, pero lo hace también la confianza. El trabajo de padre no acaba nunca. María y yo somos custodios de dos vidas, y ese regalo es de una responsabilidad incomparable. Tratamos de hacerlo lo mejor que podemos, desde la fe, con Cristo entre nosotros. Educamos sí, con firmeza y posicionamientos claros, pero para que las dos sean ellas mismas y encuentren sus propias preguntas; no hay respuestas si no hay preguntas. Le presentamos la realidad de la vida, desde nuestra propia realidad y convicciones, sin cortinas. Son  y han de ser parte activa de la sociedad y el mundo; su Vida tiene que contribuir a mejorar la sociedad y el mundo. Están en el mejor momento: su momento. 


Mi hija Toya y las compañeras de colegio de su edad inician una etapa del Camino. Van acompañadas por varias profesoras y uno de los sacerdotes. Alegra es una suerte de colegio, un lujo de colegio. Pertenece a las obras corporativas del Opus Dei, institución de la Iglesia fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer. Casi todas las chicas recibirán este año el sacramento de la Confirmación. Toya no. Toya inicia este año ese recorrido interior que le llevará a decir: SÍ. Un período intenso de formación y acompañamiento espiritual de tres años en nuestra Comunidad Redentorista del Perpetuo Socorro de Madrid; requerirá aprendizaje, donación, sacrificio para alcanzar el gozo que de ello se deriva. Tres años de maduración.


Como padres tendremos aciertos y equivocaciones, pero nos ponemos siempre bajo la mirada de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro. Hoy pido especialmente su Perpetuo Socorro por estas peregrinas. Y os animo a rezar por ellas, para que como los discípulos de Emaús encuentren a Cristo en el Camino, y para que quienes las acompañan acierten al mostrárselo.

¡BUEN CAMINO!