Scala News

jueves, 22 de marzo de 2018

Perdonado


Experimentar el perdón es en sí mismo una gracia inmerecida. Un regalo que se nos dio en la misma Cruz. El Redentor perdonando a Dimas. Cuando acudimos a la Confesión el Señor ya nos ha regalado su perdón. El examen de conciencia nos ayuda a tomar conciencia de nosotros mismos, nos pone frente a nosotros, frente a los demás y frente al Señor. Nos sitúa en nuestro mundo, en el mundo, desnudos. Hecho, claro está, con sinceridad descarnada y autorreconocimiento. Sin autocomplacencias ni autoflagelaciones, con realismo y un punto de distancia para tomar perspectiva de nuestra propia realidad. Así trato de hacerlo yo. …pensamiento, palabra, obra y omisión…

Uno busca el perdón no como recurso psicológico de estabilidad emocional. Busca realmente el perdón de Dios que es sanador y nos conforma con Cristo. Nos unifica con la Bondad absoluta, nos pone en Camino de nuevo. Reseteamos. Recuperamos la nitidez para empezar una y otra vez. No empezamos de cero; lo hacemos desde el punto más álgido del Camino.

Hoy, en casa, en PS, hemos celebrado la Penitencia comunitaria. El presbiterio lleno de sacerdotes y la iglesia llena de fieles en busca de ese perdón sanador. Una comunidad que día a día hace camino junta; Iglesia que peregrina por un pedazo de Madrid, formada por individuos que peregrinan por el mundo tratando de que éste sea mejor. Nuestras celebraciones son siempre una explosión de fe y alegría. Es un hecho que puede reconocer cualquiera que se acerque. En casos como el de hoy, el recogimiento, el silencio, la contemplación de la Cruz, nos mecen hacia el imponente misterio sacramental. La predicación del P Olegario, es un remanso de paz y de bondad. La benignidad pastoral tan característica y marca de la casa.

Los sacerdotes se reparten por varios puntos del templo y las filas de pecadores se ponen en marcha. Llegas y te encuentras con la consciencia de la fe, con lo que para mí es la realidad del alter Christus, ipse Christus. Y El Espíritu Santo actuando. Y Dios perdonando. ¡Y la Gracia! Ahí comienza la Paz.

Hablas, y ves a tu hermano. Mi hermano. No en vano san Alfonso es el patrono de los confesores. No le voy a nombrar porque ha sido algo tan íntimo entre Dios y yo que lo guardo como un tesoro. Le conozco desde hace años; le quiero. Y ha sido mi primera confesión con él. Con todo el misterio de la recomposición humana y personal, yo hoy he descubierto otra faceta suya. La grandeza de este sacerdote, de este misionero Redentorista, se plasma en cada una de sus facetas. Mano a mano, teniéndole frente a mí, he redescubierto la grandeza de la llamada, la generosidad de la entrega, la felicidad de la misión. He sentido un algo extraño, un respeto reverencial. Admiración y agradecimiento. Qué bien hace las cosas el Señor cuando llama. Ya, que luego está el libre albedrío y las flaquezas personales. Pero qué bien lo hace el Señor. ¡Gracias!

Gracias, Señor, porque no te cansas de perdonar. Gracias, Señor, porque la Redención es Sobreabundante y nos la regalas por que sí.

Y a ti. Una y mil veces ¡GRACIAS! Unidos, estemos donde estemos, siempre scalando en Familia.

Venga, animaos. Acercaos a un sacerdote y empezad de nuevo. Esta noche rezaré por quienes dudan, por quienes tienen aún miedo ante este sacramento.

sábado, 17 de marzo de 2018

Vivir en #Familia


Comienzan las despedidas. En breve cambiamos de aires. Dejamos nuestra casa para cambiar de destino. No nos vamos lejos, pero la Vida, el cúmulo de recuerdos inundan tanto el corazón que a veces pareciera que fuera a estallar. Especialmente para mi mujer que abandona el lugar donde nació para que los cuatro continuemos rumbo. #Itinerantes

La foto que acompaña a la entrada de hoy no es, en absoluto, una foto cualquiera. Es una foto realmente de #Familia en la que aparecen solamente un pequeño número de grandes personas. Faltan en ella muchos que no han podido venir. Los hemos visto crecer, madurar, enamorarse, desenamorarse, decir SÍ a su llamada religiosa, comenzar y acabar sus carreras, encontrar su primer trabajo. Hemos compartido simplemente la Vida y, sobre todo, la #fe

Por cuestión de edad realmente podríamos ser sus padres. Todo empezó hace ya bastantes años y de manera espontánea de la mano de mi #hermano el P Jorge Ambel. Con un puñado de, entonces, pipiolines acabamos una noche de verano en mi casa. Se convirtió en un gozoso hábito. Mi hija pequeña era apenas una bebé grande. Mis hijas han ido creciendo junto a ellos y también de su mano. Varios de esos grandes jóvenes han sido o son hoy sus catequistas.

Tanto María como yo hemos tratado de ser sin serlo un poco referentes de una familia normal, que vive su fe de una manera normal, compartiendo los momentos duros y las alegrías. Nos hemos preocupado por ellos de la manera más lúdica y sencilla posible, pero tratando de estar siempre en un segundo plano. Nos reímos con ellos. Disfrutamos con ellos.  Han crecido y no les tenemos la más mínima simpatía; tenerles simpatía sería una mediocridad. Los queremos; son parte de nuestra #Familia y nuestra #Vida Una manera peculiar, reconozco que peculiar, de compartir el ser #Redentoristas Hemos brindado. Hemos recordado. Todos los nombres que hemos ido desgranando son parte de nuestra historia común: Jorge, Pedro, Damián, Nicanor, Carlos, Joaquín, Antonio, Jesús, Francis, Marciano, Olegario, Guti, Bryan…. y muchos, muchísimos, más. Incluso en los momentos en los que los comentarios pudieran parecer que no fueran los más elevados o acertados posibles siempre han estado mecidos en los brazos de un cariño infinito; incluso cuando no hemos estado acertados. Incluso cuando yo no he estado acertado. Así son las familias y así son las conversaciones y discusiones de cualquier familia. Tratando de arreglar el mundo; al menos el nuestro… #Hogar Iglesia doméstica extendida.

Todos, cada uno a nuestra manera, somos un poco hijos de San Alfonso. María y yo siempre le hemos tenido presente; yo siempre he recordado a la Perpe cada vez que sonaba el telefonillo anunciando la llegada del primero de ellos.

Sé que estas letras le pueden parecer triviales a casi todo el mundo. No le importarán a casi nadie salvo a una pequeña y humilde familia, todavía, del barrio de Chamberí que solamente ha tratado de ser luciérnaga. Se me llenan los ojos de lágrimas a la misma velocidad y con la misma intensidad que se me llena el corazón del orgullo por estos chicos. Han estado todos, incluso los que no han podido venir esta noche. Para cada uno ha habido un recuerdo. El corazón lleno de nombres que diría Casaldáliga se me quedaría pequeño si no fuera un músculo elástico.

Ha sido la despedida que iniciamos simplemente de un lugar. La #Familia se asienta sobre roca firme.

En casi todas las parroquias existen multitud de grupos que crecen y animan la vida de la comunidad. Les animo desde aquí a que no se encapsulen, a que no sean estáticos y se abran a compartir su Vida con otros. La relación intergeneracional enriquece de una manera especial.

Chicos, los “biberones”, si Dios quiere, continuarán. Seguimos, como siempre, en gerundio, scalando en #Familia Y vosotros sois una parte importante de ésta. ¡Nos vemos en Andrómeda!

miércoles, 7 de marzo de 2018

Silencio


Había decidido mantener un tiempo de silencio en este medio. Tiempo de reflexión e introspección, al menos, hasta la Pascua. El silencio nos reencuentra.

Silencio precedido de un cierto vacío voluntario de lo superfluo. Silencio para dejarme llenar. Silencio de encuentro. Silencio de búsqueda. Silencio en escucha.  Silencio de intimidad. Silencio de espera y Esperanza.

Ayer, tras un largo rato con mi hija mayor compartiendo poesías, disfrutando como hacía mucho tiempo contemplando con qué avidez, sensibilidad, curiosidad e interés va descubriendo la poesía, estuve a punto de romper ese silencio. Ya barbicano, me vi como el ratón hociquirromo de Lope de Vega. Vi simplemente que la noria no es tan lenta como nos decía Machado cuando miramos hacia atrás; o sí. Esa escena ya la había vivido, sólo que yo era el niño y el padre era mi propio padre. El ínterin entre ambas escenas es simplemente la vida. Me pareció nada más que un instante. Ahora me parece simplemente un instante; su transcurso, unas cuantas décadas. Esa deliciosa conversación padre e hija me sirvió para ser de nuevo consciente de lo que tenemos entre manos: el futuro, la eternidad. No importa el instante que nos quede, importa lo que hagamos en ese instante. No por la huella o el recuerdo que dejemos, no; eso sería simplemente orgullo o vanidad. Importa por aquello que de bueno consigamos para los demás; para todos, empezando por la Familia. Importa ese minúsculo granito de arena, aparentemente insignificante, que podamos aportar para cambiar el mundo, para acercar el Reino, para anunciar. Aunque ese granito sea simplemente una sonrisa; o el silencio, cuando éste sea necesario.

Pensé en romperlo y ponerme a teclear. Sin embargo, decidí no hacerlo por aquello de ser consecuente con la decisión tomada. Hoy mismo, al recibir la noticia de la aprobación de las virtudes heroicas de un Redentorista polaco, el siervo de Dios Bernardo Lubienski, me invadió de nuevo la tentación por compartir con todos la alegría de la #Familia; pensando en él y en todos los Redentoristas, religiosos y laicos, cada uno en su estado, que se desviven y han desvivido por anunciar la Sobreabundante Redención. No obstante, no lo hice.

¿Qué me ha llevado a teclear? El cariño y la cercanía de algunos lectores que llevaban tiempo preguntando el por qué de la falta de actividad en el blog. Justo esta noche me llegó la última nota de interés. Por que también aquí, en las redes, se construye #Comunidad, también aquí se anuncia, cuando uno se muestra tal cual. También desde el silencio y la debilidad.

Seguimos unidos, orando. Siempre en gerundio y scalando en #Familia. ¡Va por todos vosotros!

domingo, 26 de noviembre de 2017

Musical solidario

Hoy se ha celebrado en la Parroquia Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Madrid el Concierto Solidario a beneficio de AS. Todos los años me pasa lo mismo: salgo EMOCIONADO.

Se ha llegado a convertir en un clásico. Vienen personas de distintos lugares de la Comunidad de Madrid, lo que refleja un poco el tipo de #Familia que somos. Uno entra en este Santuario, conoce a la Comunidad y se engancha de tal manera que, vivas donde vivas, allá adonde te lleven las vicisitudes individuales, sigues indisolublemente vinculado con la misma intensidad.

Los jóvenes de la parroquia se desviven, aúnan generaciones para que todos seamos partícipes, desde niños a mayores, en la aventura extraordinaria de la solidaridad. Ya llevamos varios años de #musicales que no tienen nada que envidiar a los profesionales. Se sacan horas de donde no las hay para no descuidad ni estudios ni trabajo. A quienes se acercan por primera vez les sorprende no sólo la calidad de las voces del coro, el escenario o las actuaciones, les sorprende la profundidad y modernidad; les sorprende el gentío de jóvenes; les sorprende la fe (sí, porque en una parroquia también eso puede sorprender); les sorprende la ilusión; les sorprende lo novedoso y actual. Sorprende la acogida, la sensación de #Comunidad, de #Familia.

Una comunidad que suma, que no deja de lado a nadie; abraza, acoge, vive el Evangelio. Seguro que como muchas pero, qué queréis que os diga, es la mía y me siento sanamente orgulloso.

Y todo esto ni por capricho, ni por afán de diversión o de figurar. Todo este montaje tiene un sentido: la solidaridad. Recaudar fondos para desarrollar los proyectos de Asociación para la Solidaridad, la ONGd Redentorista. Éste año destinado a mejorar las condiciones de vida y posibilidades de futuro en Belice.

Siempre, siempre, salgo emocionado. Éste año además, fortalecido y esperanzado. Necesitaba cambiar de morada (por recordar a Santa Teresa en la casa de San Alfonso), y esta edición del musical ha sido para mi una oración fundamental. Sea activa o contemplativa no se puede cambiar de morada sin la oración. #CastilloInterior #Humildad #Oración

Por mucho que haya puesto la voz al mismísimo Yahvé, uno se siente diminuto al lado de esos jóvenes. ¡Gracias chicos! ¡Gracias Damián!

Ver a mis hijas ahí, en casa, inmersas en sus pequeños papeles, disfrutando y sabiendo por qué lo hacen da seguridad a mis propios pasos. Y mi mujer… hoy la foto es suya. Mi Señor y mi Dios… ¡GRACIAS!


Qué bonito es poder ir por la Vida scalando en #Familia

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Despacito

No sé si os pasará a vosotros, pero hay ciertas canciones, aunque sean pocas, que sólo con escuchar la melodía me llevan inmediatamente al texto, me transportan a situaciones y hechos que comportan sensaciones íntimamente ligadas a esa música. No puedo evitarlo; soy así de raro.

La música en la liturgia es importante en cuanto nos ayuda a acercarnos al Misterio. Nos puede ayudar a centrarnos, a reflexionar, a orar, a celebrar y a participar. Por eso mismo es importante en la Eucaristía, aunque lo único insustituible son las manos del sacerdote, el pan, el vino y la subsecuente presencia real de Cristo.

He participado en algunas celebraciones católicas en las que he visto con envidia el color y el ritmo; me encanta el góspel, la música “movidilla” y el gregoriano. ¡Qué le voy a hacer! Soy un poco “…aquel que ayer no más decía”, de Rubén Darío. En mi parroquia disfrutamos de un coro sensacional en la misa dominical de las familias, y otro espectacular en la animada por los jóvenes y, sin duda, ayudan a conformar unas celebraciones especialmente intensas y atrayentes.

Precisamente porque le doy mucha importancia a la música no vería apropiado en la celebración de un matrimonio que la novia entrara por el pasillo al son de “Pueblo mío, qué te he hecho”, o que se recibiera en el templo a una criatura para ser bautizada mientras suenan los acordes de “La muerte no es el final”. Llamadme raro.

Por eso mismo creo que no me veo en la fila de la comunión mientras suena el ritmo de “Despacito”. Ahí, recordando instantáneamente el estribillo:

Despacito
Quiero desnudarte a besos despacito
Firmo en las paredes de tu laberinto
Y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito (sube, sube, sube)
(Sube, sube)”

Que conste que me gustan música y ritmo, pero vamos, que me parece un desatino usarlo en la liturgia. Ergo me parece un desatino el video que ha tuiteado @prensaCEE (la Oficina de prensa de la Conferencia Episcopal Española). Ese video termina con la siguiente afirmación: “¡La música ayuda a celebrar y rezar mejor!”. Ya, obviamente pero, como digo, yo no me veo celebrando la Eucaristía y…

Quiero ver bailar tu pelo
Quiero ser tu ritmo
Que le enseñes a mi boca
Tus lugares favoritos (favoritos, favoritos baby)
Déjame sobrepasar tus zonas de peligro
Hasta provocar tus gritos
Y que olvides tu apellido


Llamadme rancio.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Sobre "Una decisión original"

¡Por fin! Sí, por fin he quitado el plástico al libro, lo he abierto y… no he podido cerrarlo hasta terminar su lectura.

Hace ya bastante -demasiado- me llegó por correo un ejemplar de “Una decisión original”, regalo de María Álvarez de las Asturias, coautora del libro.

Hay rachas personales en las que uno no tiene tiempo para nada. El trabajo absorbe, los viajes son interminables y el día parece no tener horas suficientes. Llegas a casa tarde, cansado, o tras varios días fuera, te dedicas el rato que puedes de la mejor forma que puedes a tu familia y a la cama para volver a empezar al día siguiente. Yo tengo la costumbre de parar en las “horas” de la mano de ePrex y, dentro de esos momentos en familia dar especial importancia a la oración los cuatro juntos (algo que mis hijas parecen disfrutar también como agradecimiento al final del día). Sin eso creo que no podría continuar el ritmo; no sin Dios, que siempre está, si no sin mi diálogo con Él. Pero no queda tiempo para más; y eso pesa.

Sin embargo, hoy he podido, finalmente, dedicarme a esta lectura que tenía reservada de manera especial y no quería enfrentarme a la obra de una canonista del prestigio de María de cualquier manera. ¡Qué idiota! Cuantos prejuicios y miedos injustificados tenemos demasiado a menudo. Yo creía que iba a disfrutar del libro como disfruté estudiando Derecho Canónico, que fue una de mis asignaturas favoritas en la Carrera de Derecho, y… no. No lo he disfrutado igual porque, lejos de los tecnicismos jurídicos o canonistas, me he encontrado con una guía escrita con un lenguaje claro, fácil y una redacción verdaderamente coloquial.

En verdad he pensado que, frente al texto que me imaginaba, me he encontrado con el mismo esfuerzo que San Alfonso realizó en su época, tanto en sus homilías y sermones como en su extensísima obra escrita, por acercar la Palabra a los sencillos con un lenguaje y modos que realmente pudieran comprender; en un tiempo en el que al pueblo, falto de educación y formación, el clero le hablaba con las formas de Bousset, incomprensible para ellos.

El libro es absolutamente ameno, útil, práctico, coloquial y didáctico. No he podido dejarlo hasta acabar con él. Me he sentido no sólo identificado; me ha hecho recordar y, por lo tanto, despertar aspectos adormecidos. ¡Gracias, María! Gracias, porque lo fundamental es tantas veces lo obvio y cotidiano que acabamos por no darle la menor importancia.

Lo recomiendo no solo a quienes estén viviendo la etapa del noviazgo, o a aquellas parejas que estén pensando en casarse por la Iglesia; lo recomiendo a quienes ya están casados por la Iglesia y llevan algunos años de Camino, porque realmente revitaliza. A estos últimos que comiencen su lectura sin prejuicios, con humildad; que muchos traten de abstraerse de los retazos de relativismo al que, quizás, los años y ciertas corrientes sociales o ideológicas (sí, ideológicas aunque no se den ni cuenta), les puedan haber arrastrado.

Para que os quede claro. Hablo de “Una decisión original, guía para casarse por la Iglesia”, de ediciones Palabra y escrito por Nicolás Álvarez de las Asturias, Lucas Buch y María Álvarez de las Asturias. Insisto, por la Iglesia.

¡Gracias, María!


jueves, 9 de noviembre de 2017

285 años de Amor

Hoy celebramos el 285 aniversario de la fundación de la Congregación del Santísimo Redentor. No es más que una historia de Amor que se viene desarrollando desde hace 285 años.

En Scala, Nápoles, San Alfonso María de Ligorio y sus compañeros sacerdotes misioneros tomaron la decisión de emplear sus vidas en la proclamación de la Buena Noticia, siguiendo al Redentor. Por Amor al Redentor, por amor a los más abandonados, a los más necesitados de auxilios espirituales.

Desde entonces la Familia Redentorista, cada uno de sus miembros, se ha dedicado a expandir el Amor por los cinco continentes. Con la sencillez de sus vidas, como auténticos apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido. Una historia de Amor comunitaria que comienza con la llamada individual de cada uno de sus miembros en sus diferentes estados. A cada llamada le sucede una respuesta, un SÍ. Ese grupo inicial, inspirados por Dios y ungidos por el Espíritu Santo, iniciaron un camino que explosionó en una fuerza centrífuga que llega hasta nuestros días. Hoy formamos una #Familia cohesionada que en la actualidad está formada por religiosos, religiosas y laicos que en algún momento hemos sido llamados de manera individual a seguir en estados distintos el carisma de San Alfonso.

Es una historia de Amor. Innumerables quienes nos hemos enamorado a lo largo de estos años, sin otro afán más que llevar el regalo de la sobreabundante Redención a todos los lugares, en todos los entornos, especialmente a los más abandonados donde quiera que se encuentren.

Doy GRACIAS por formar parte de esta #Familia. Doy gracias y pido a todos los santos oficiales y anónimos Redentoristas que sigan intercediendo por esta #Familia de la Iglesia; que sigan intercediendo para que sean muchos más quienes se enamoren y enamoren: que continúen las sinceras y santas vocaciones redentoristas. Si estás leyendo estas líneas, te animo a unirte en la oración.

Pido la intercesión de nuestros santos y beatos, y que el Perpetuo Socorro de María nos alcance siempre.

Yo, desde mi insignificante espacio y enorme pequeñez, continúo feliz scalando en #Familia.


COPIOSA APUD EUM REDEMPTIO

domingo, 5 de noviembre de 2017

Bryan Arriola CSsR, el Padrecito

La Eucaristía de hoy domingo en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid ha tenido hoy un aire nuevo. Bueno, no ha sido un aire, más bien un huracán.

Yo tengo la suerte de formar parte de una comunidad Viva, activa; de una comunidad que está en permanente estado de alerta sobre el dónde, el cómo; de una comunidad en servicio; de una comunidad que ora, disfruta, comparte y trata de expandir su fe. Con la humildad de quien sabe que no llega, que no alcanza ni todo ni a todos, y con la humildad de quien se hace preguntas. Podremos tener nuestros errores, nuestros bajones, como cualquier comunidad; pero nos sostenemos y hacemos juntos el camino tratando de permanecer despiertos, desde niños a mayores. Esto es un hecho sin complejos, sin falsas modestias y sin creernos ni más ni menos, ni ad intra ni ad extra. Es lo que es; somos como somos. Bueno, pues la Eucaristía de hoy me ha sobrepasado.

Ha presidido mi hermano el P. Bryan Arriola CSsR. @El_Padrecito es su perfil de Twitter. Conozco a Bryan desde hace algunos años, ambos somos Redentoristas, pero desde que conectamos la primera vez en las redes lo que hice con él fue exactamente eso, “conectar”. Según la RAE, la cuarta acepción de “conectar” es: Lograr una buena comunicación con alguien. En efecto, pero con ese plus de quien se sabe de la misma #Familia, con ese algo que transciende redes y presencias físicas. El P Bryan pertenece a la Provincia Redentorista de América Central y la providencia ha querido que viniera a España a realizar un máster. Aquí le tendremos durante dos años. Hoy le he visto como un misionero en plena misión, en estado de misión. Un joven Redentorista centroamericano despertando a una feligresía de la vieja Europa.

La fe, vitalidad, poderío, potencia, normalidad, solidez y alegría de Bryan nos ha despertado a todos, a todos. A esa manera de ser cura, a esa forma personal e individual de ser Redentorista de Bryan, se le unen las formas, modos y aires del otro lado del charco. No hablo solamente de la homilía, que también. Y sabiendo que el centro no es él, si no Él. Era la misa de las familias, que normalmente está a reventar de feligreses, y han sido muchos, muchísimos, quienes se me han acercado atónitos, ilusionados y felices a preguntarme sobre el Padrecito.

Cada vez tengo más claro que ha llegado la hora de que ese continente hermano que recibió la fe de la mano de España, venga a evangelizar y a despertar a la adormecida y caduca Europa.


Desde que me enteré de que venía a Madrid y, además, a PS, di gracias a Dios porque iba a poder abrazar a mi hermano. Ahora sé que la providencia nos le ha regalado durante dos años para evangelizarnos. Me siento feliz y agradecido. Scalando en Familia, como siempre.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Una oración por España

Como siempre estas palabras no responden más que a una opinión exclusivamente personal, a un impulso de mi conciencia. Hoy quiero pedir por España, realidad plurisecular y dejada al albur de la inercia buenista durante demasiadas décadas. Sí, pedir por mi país.

La indigencia moral, la perversión moral ha llevado a que el uso de la Enseña constitucional sea visto como un acto de agresión fascista. La perversión moral ha llevado a que una parte, minoritaria pero significativa, pretenda que el agredido se vea como atacante y opresor en un estado de Derecho donde no debe primar más que el cumplimiento de la ley; nada más.

Mi pasado familiar está jalonado de apellidos catalanes, de individuos que siempre han permanecido al servicio de la Corona y, por lo tanto, de España: Coll, Amill, Mitjavilla, Besó… podría no tener fin y remontarme a muchos siglos atrás. Sí, pertenecientes a la nobleza catalana, como los tengo cántabros, gallegos, castellanos, vascongados, aragoneses, valencianos y andaluces, muchos de ellos con incursiones generacionales desde el siglo XVI en el Virreinato de la Plata y en Puerto Rico; militares, religiosos, médicos de Cámara de S.M., conformadores junto al resto de los compatriotas de su época de una realidad histórica incontestable. Con sus luces y sus sombras; ni soy culpable de sus errores ni beneficiario de sus éxitos. La formación y desarrollo de la Nación se ha ido llevando a cabo por el esfuerzo, el trabajo y sí, también la sangre, del conjunto de sus integrantes a lo largo de los tiempos, y su evolución ha ido derribando injusticias y aumentando -siempre de manera insuficiente- los niveles generales de desarrollo e igualdad.

La necedad, la inmoralidad absoluta han venido por la manipulación de la Historia a través de la educación. Eso que ahora llamamos diálogo como paradigma de alcanzar la justicia absoluta no ha sido si no la cesión al chantaje para alcanzar réditos políticos o económicos inmediatos. El diálogo se ha de circunscribir al cumplimiento de la ley como punto de partida, porque guste o no, en eso se basa el Estado de Derecho. Reddite ergo quae sunt Caesaris, Caesari et quae sunt Dei Deo; sin más vueltas.

Hoy en día son muchos los españoles señalados, arrinconados y marginados en algunas partes de España por el mero hecho de serlo, y lo son por inocentes que han sido programados, manipulados y reorientados hacia objetivos que, en realidad, les son ajenos.  Apuntados en listas para identificarlos ante una eventual represión. Conforman una periferia sociológica digna de ser socorrida, como cualquier otra. Pido por ellos como lo hago tantas veces por quienes se sitúan en cualquier periferia existencial. Esos inocentes agresores han sido educados en la creencia de una suerte de reino de Narnia existente sólo en el imaginario de quien lo ideó. No es su culpa. Es culpa de quien lo gestó, de todos y cada uno de los gobiernos que lo permitieron y de todos los que en alguna ocasión votamos -aunque fuera de buena fe- a cualquiera de esos gobernantes. El mal menor ha resultado ser un mal de dimensiones difíciles de calcular.

En la Alemania nazi no solamente calló el pueblo, participaron también intelectuales y miembros de la cultura con un convencimiento enfermizo. Fueron ellos quienes arrastraron y reeducaron al pueblo hacia la aniquilación y el horror absolutos.

Mi conciencia me impide callar como lo hicieron otros en otras épocas. Me niego a que me insinúen que el uso de la bandera constitucional es un acto represivo y a asumir que me propongan la idiocia buenista de una bandera blanca es operativa en nuestra España de hoy.

Cuando hay atentados siempre pido por las víctimas y por los asesinos, como pido por los niños abortados, y a la vez y con la misma sinceridad de corazón, por sus madres y el personal sanitario que participa en esos horrores.


Hoy pido por los españoles marginados, por los inocentes que los marginan. Pido una oración por España. Y como toda oración ha de salir del corazón y sin contaminar con partidismos ni ideologías. Pido a los Beatos mártires Redentoristas de Cuenca, a Santiago apóstol y a la Virgen del Pilar que intercedan por nuestra Nación. Mi oración va acompañada por el agradecimiento a todos aquellos que se la juegan por defender los derechos de todos, por quienes también pido. Scalando en Familia, pido que el Perpetuo Socorro de María nos alcance a todos. Que Dios nos ampare.

domingo, 24 de septiembre de 2017

José Ignacio Márquez

El transcurrir del tiempo parece acelerarse a medida que uno se va haciendo mayor, y a medida que el tiempo se acumula en las espaldas uno se va reconociendo en sus mayores.

En ese transcurso el Señor coloca a nuestro lado todo tipo de personas, oportunidades para que nosotros seamos presencia de Dios para ellos, y ellos para nosotros. En ocasiones no nos damos cuenta de ello si no lo miramos retrospectivamente y con la perspectiva única que a los cristianos nos da la fe.

Una de esas luciérnagas se apagó el día 18. José Ignacio Márquez Cano irradiaba esa Luz a través de su sonrisa, alegría y optimismo permanentes. Si la alegría del Evangelio ha de reflejarse con nitidez en nuestras vidas, su sonrisa se convertía en esa expresión máxima. Con él se va parte de una época en la que el señorío brillaba y hoy, en este mundo convulso que nos toca vivir, sorprendería.

Acompañar en el dolor a quienes queremos, hacernos presentes, es, no una obligación, un acto que nos sale de manera natural fruto precisamente del cariño. Sin embargo, la Primera Lectura de hoy nos dice: “Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos”. Eso es lo que me ocurre a mí. Cuando falleció me tocó toda la semana de trabajo fuera de Madrid y en su funeral me pasará lo mismo. Me queda la cercanía de la oración por él y por su familia; oración constante. Su hija Flavia es una de mis más antiguas amigas, es alguien que pertenece a mi historia de una manera tan potente que sin ella yo hoy sería diferente. Ésta pasada semana, en Valencia, se han ido agolpando los recuerdos en Pedreña, en la calle Princesa o en La Magdalena… desde Lolita Quintana a Marieta, Pirracas o Tote. Amistad plurigeneracional cuajada de anécdotas: la vida. No sé por qué me vino el recuerdo de José Ignacio llevándonos a un concierto a Flavia, Lolita Serra y a mí y un atascazo tremendo en el Paseo de Pereda hace como 35 años…Tempus fugit. Ojalá les llegue a todos el abrazo de mi oración.

Sean cuales sean los recuerdos, lo que aparece de manera limpia e imperturbable es su sonrisa. La misma con la que ha llegado a la Casa del Padre. José Ignacio, ya has visto cara a cara a tu Redentor; que goces de la contemplación de Dios por los siglos de los siglos.

En su tuit de hoy el Papa Francisco nos dice: "¡La alegría se multiplica compartiéndola!". En eso, José, era todo un experto.

La inmensa mayoría de quienes leéis este blog no le conocisteis, pero hoy os pido una oración por él y por su familia. José Ignacio, descansa en Paz.

martes, 22 de agosto de 2017

¿Racista?

Alguien ha publicado por Facebook un texto en el que se declara racista por una serie de motivos que nada tienen que ver con el racismo. Es más, el texto en sí mismo, en el fondo, va en contra del propio racismo.

En el postulado de sus motivaciones hay muchas que se pueden compartir, y se comparten por el común de los mortales. Aunque sea un grito desesperado o irónico, es una aseveración desafortunada que me niego a compartir, a pesar de que haya quien me ha instado a ello. Me niego a publicar, ni en broma, que soy racista. Por el simple hecho de que no lo soy. Va en contra de mis creencias más firmes, de mi religión y de la propia historia de nuestro país, formado por invasiones de múltiples orígenes. Me siento orgulloso de dónde vengo, aunque en las cartas de hidalguía conservadas en casa de mi madre se pueda leer alguna frase estandarizada que hoy causaría escándalo. Es parte de la historia y de lo que ha ido conformando una nación y la defensa de la fe, que en el caso de España han ido unidas hasta hace apenas unos granos de arena…

Ni quiero ahora hacer historia, ni hacer política o partidismo aquí; entre otras cosas porque no pertenezco a ningún partido.

Soy de Santander, Cantabria, donde se enarbola con orgullo a Coroccota como héroe de la resistencia frente a la Roma de Augusto. En fin, un hecho histórico cierto pero ¿qué habría sido de nosotros sin Roma? Fenicios, suevos, vándalos, alanos… ¿Cómo seríamos sin el mestizaje, único en la historia, con los pueblos indígenas de América? ¿Y si Recaredo no se hubiera decantado por el catolicismo en el 586 frente a los arrianos? Somos un producto de la Historia. De haber sido otra a saber qué habría sido de nosotros. Sólo tengo algo claro: hoy no habría un Papa argentino hablando español en el Vaticano.

Todas las invasiones siempre han sido inicialmente combatidas; todas. Hoy pueden ser ideológicas y, el racismo es una de ellas. Unas vencieron por la fuerza de las armas y otras, además, por la razón de una civilización superior y culta. No todas vencieron, aunque sí dejaran influjo y mestizaje. Como ejemplo, éste verano he tenido la suerte de poder ganar el jubileo lebaniego. En Santo Toribio de Liébana se conserva el que, según la tradición, es el trozo más grande de la Cruz de Cristo. Fue llevado en el s. VIII al abrigo de esas montañas, lugar de seguro refugio frente a la invasión musulmana, como didácticamente nos explicó el franciscano durante la celebración, obviamente sin escándalo alguno por parte de nadie.

¿Racista? Categóricamente NO. Vivimos en una época de cambios rápidos. Es la que me ha tocado, aquella en la que el Señor quiso colocarme, no como espectador si no como partícipe y transformador del mundo, de mi mundo. Habrá cambios que yo no veré, pero previsiblemente sí lo harán mis hijas. A mí, junto a mi mujer, me corresponde educarlas y formarlas no para que se “preparen” para esos cambios, no para que “aprendan” a vivir en el mundo que les ha tocado, para nada. Nos toca educarlas para que sean partícipes, coformadoras y motor de ese mismo mundo. Conociéndose a sí mismas, de dónde vienen, cuál es su historia. Y por la Historia de su país, gracias a Dios, se ha llevado la Palabra a un mundo nuevo en su momento, y se ha contribuido a que la Buena Noticia pueda llegar a todos los rincones del orbe. Sin ese paso previo, la experiencia personal con Cristo… ¿le habría llegado a alguien? Nosotros, mi pequeña familia, tratamos de seguir contribuyendo a ello, y hacerlo en Familia y bajo un signo concreto: Redención.


¿Racista? No lo soy ni entiendo que nadie pueda serlo. Hoy, festividad de Santa María Virgen, Reina, pido para todos su Perpetuo Socorro.