martes, 30 de junio de 2015

“Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad.”

“Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad.” Es curioso, pero este sencillo versículo del libro de los Salmos propuesto para la liturgia de hoy, me ha traído a la cabeza una imagen nítida.

Es la imagen de un hombre bueno, entregado, trabajador, servicial. El rostro de un hombre que acompaña, sostiene, da paz. La cara de la fe, la entrega, la sensatez. La voz de un predicador extraordinario.

Escucha, alienta, se implica, amansa, forma, genera comunión. Aúna esfuerzos, lima asperezas. Siempre está dispuesto. Nunca muestra la más mínima señal de queja o de cansancio. Valiente, discreto, humilde. Creo que todos los que le conocen no pueden sino estar de acuerdo con mis palabras.

En un simple curso académico se ha hecho un hueco tan firme como su fe robusta. Un hueco firme y necesario en la comunidad a la que sirve. Un hueco cálido y confortable en el corazón de quienes le conocemos.

Su consejo no muestra simplemente el latido de un corazón inabarcable, enseña la incomparable sensatez de quien es brillante sin pretender destacar, de quien es tan inteligente como para parecer casi en un segundo plano (porque el importante es siempre el otro).

Es un chaval joven, como tantos otros. Con una ilusión infinita y una entrega inacabable. Mirarle a los ojos es ver el alma limpia de un hombre bueno, es ver la bondad del Señor tras cuyas huellas camina. Sí, porque éste muchacho es un diácono del que nos beneficiamos todos los que formamos parte de mi comunidad parroquial. No solamente niños o jóvenes, cualquiera, porque su sola presencia acompaña; a veces casi sin palabras.

Cada vez que le oigo predicar en PS y veo la estatua de San Alfonso pienso lo inmensamente feliz que debe de estar desde el cielo. El pasado día 27, cuando le vi vistiendo el hábito redentorista blanco que le regalaron en Filipinas, casi me dio un colapso de orgullo.

“Tengo ante los ojos, Señor, tu bondad”. Luego he vuelto a poner los pies en el suelo, pero al escuchar esto, ha sido Carlos quien ha venido a mi cabeza. Por eso, Señor, te doy gracias porque nos regalas, en Carlos, tu bondad, y en gerundio; porque siempre nos das lo que más necesitamos. Y hacerlo así, con discreción, como sin darte importancia. Que no olvidemos nunca que en sus ojos tenemos la Luz de Su bondad. 

Y que sepamos reconocer la bondad del Señor en los ojos de tantos que pone en nuestro camino. Reconocer la bondad es abrirse a esa misma bondad y dejarse atrapar por ella. Porque la Luz atrae hacia sí. Estad atentos. Sabed descubrir la bondad en los semejantes. Que no nos fijemos en los absurdos superfluos, en las nimiedades. Dejémonos atrapar por la bondad y seremos un poco mejores. 

jueves, 25 de junio de 2015

La Voz

Hoy acaba #LaVoz, el show talent musical de Telecinco. Confieso que yo no he sido seguidor de ediciones anteriores; confieso que me ha gustado. Me ha gustado el formato de un programa blanco, para todos los públicos y que fomenta la música. Todo positivo.

Pero me ha gustado principalmente porque este año uno de los concursantes era Damián Mª Montes CSsR. Claro, que yo le conozca, que le quiera, que sea parte de mi vida y de la de mi #Familia puede restar objetividad a mi opinión. Que yo sea misionero laico del Santísimo Redentor y él un sacerdote Redentorista, en fin, no contribuye precisamente a la objetividad. Qué le vamos a hacer. La realidad es la que es.

Y la realidad ha mostrado el valor de un cura joven, de un religioso redentorista joven haciéndose público en los medios. Damián, mi “hermanito” Damián, no es ni mejor ni peor que cualquier otro joven. Es un muchacho cargado de ilusiones, anhelos, sueños, como cualquier otro. La diferencia es que su vida no es suya porque decidió darse a los demás. Ese, quizás, sea su signo distintivo. No se pertenece a sí mismo. A mí eso no me resulta extraño porque conozco a muchos curas jóvenes, a muchos redentoristas jóvenes, a chicos que aún no lo son pero se van preparando para dar un “sí” definitivo. Son los auténticos valientes.

Damián decidió dar un paso más y poner uno de sus dones, su voz, al servicio del Amor. Regalar un don que le ha sido regalado. Un doble valiente por decidir exponerse públicamente, con la anuencia de su entonces superior provincial y de su obispo. Porque a Damián le gusta hacer bien las cosas, y eso es hacerlas bien. Su valor dando el paso de hacerse público en la televisión y someterse a las críticas ha sido todo un éxito. Y no me refiero al resultado de sus apariciones. Ha sido un éxito de evangelización porque ha “normalizado” lo más normal del mundo, ha abierto a muchos la visión de que un chico normal diga “sí” al Señor y se decida a seguir sus pasos. Ha normalizado a un cura, a un religioso con alzacuellos eliminando todo atisbo de rigor. Lejos está el rigor de Damián como de cualquier Redentorista que son exponente vivo de la benignidad pastoral. La realidad de que el hábito no hace al monje, lleve sudadera o alzacuellos.

Conozco a mucha gente que, gracias a su paso por el programa, se ha replanteado su visión de la Iglesia; conozco a mucha gente que, gracias a su paso por el programa, se ha decidido a dar un paso de acercamiento. Lo cierto es que ese primer paso fue de Damián, y por lo tanto de la Iglesia.

Cuando me enteré de su paso por el programa lo acogí con alegría, ilusión y un fiel apoyo; en ese mismo momento recordé las palabras de otro joven redentorista en su homilía de despedida de PS: “haced caso a las intuiciones de Damián porque son buenas”. Y esta lo ha sido.

Acaba el programa pero no acaba el Padre Damián. Continúan él y tantos otros jóvenes redentoristas, y tantos jóvenes sacerdotes. Él ha enseñado a muchos que no tenían un contacto directo con la vida de fe, la felicidad de la fe, la alegría del Evangelio, una Iglesia joven y en gerundio. Ha mostrado un Camino. Su simple presencia lo ha hecho. Su actuación personal lo ha refrendado.

Y todo ello sin que su enorme labor pastoral cotidiana se haya resentido ni un ápice. Y todo ello con la normalidad y naturalidad de siempre.

Por eso hoy, quiero aprovechar para darte las GRACIAS. Eso sí, Damián, lo sabes. ¡Cómo me habría gustado verte cantar con el hábito!


Él sigue. Seguimos. En Camino. En gerundio. Scalando en Familia.

martes, 16 de junio de 2015

¿Tolerancia?

Soy un tipo raro, muy raro. Cuestiono y me cuestiono. Y estos días vengo cuestionando mis niveles de tolerancia como valor cristiano. Son realmente bajos si los comparo con el buenismo infinito que se expande escorado de manera general.

Yo, qué queréis que os diga, comprendo divinamente a Simón Pedro. Primero me apiado de Jesús que es el realmente agraviado e injustamente prendido; luego me apiado de Simón Pedro, comprendiendo su arrebato; por último, a muchos cuerpos de distancia, lamento que Malco perdiera su oreja. Pero nada más.

Mis niveles de tolerancia se ve que no pasan por sus mejores momentos. Envidio a los gigatolerantes, la verdad. Quizás me gustaría que la tolerancia fuera acompañada de la ecuanimidad precisamente para que fuera idéntica para todos, altos, bajos, negros, blancos, rubios, morenos, pobres, ricos, judíos, cristianos, agnósticos, lisiados, perfectos… Porque lo que no entiendo muy bien de unos y de otros es que la ira se enciende con facilidad hacia los extraños y la tolerancia se apaga con los contrarios, mientras que el buenismo complaciente y bienpensante enardece los corazones similares y disculpa aquello que, siendo digno de perdón y misericordia, no es desde ningún punto de vista disculpable. Quizás la culpa la tenga mi formación jurídica, quién sabe, y el escrupuloso respeto al estado de Derecho y la convivencia pacífica. Claro que para una real convivencia pacífica son necesarios unos mínimos niveles de sensibilidad y educación (educación no simplemente académica), porque la convivencia estable y pacífica no puede estar al albur de que unos callen y aguanten. Unas veces aguantan unos, otras veces aguantan otros. Eso no puede ser, ese no puede ser el equilibrio porque precisamente es el antiquelibrio que cuando se rompe explosiona.

La conciencia más sana es aquella de natural ecuánime; opinión personal, como tantas otras, que en conciencias ajenas uno no ha de meterse nunca.

Yo soy tan raro que considero perfectamente combinable y compatible el más sincero perdón cristiano con el cumplimiento estricto de las leyes civiles. Puedo perdonar, pero no justificar. Y el perdón no lleva nunca a la connivencia.

Mi corazón está con Cristo, luego con Simón Pedro, después con Malco.

Mi corazón está con Irene Villa, con la comunidad judía, con la familia de Marta del Castillo… el perdón para quien agravia también. El perdón, pero ni entiendo ni comparto los algodones.

Insisto hoy como lo he hecho en otras ocasiones. No tengáis miedo a las redes sociales. Tenedles el miedo que os tengáis a vosotros mismos y vuestra conducta en cualquier ámbito. Sed consecuentes. Sedlo dentro y fuera de la red. Sólo eso.

Gente despiadada la habrá siempre, revestida o no de un halo de cultura. Dedos acusadores que traten de indagar y buscar defectos y tropezones también existirán; eso tampoco es nuevo ¿en qué años y quién puso de moda los dosieres en la política cuando no existían las redes sociales? Nada nuevo bajo el sol.

Quien conoce toda nuestra vida, luces, sombras, secretos, miedos y debilidades, Aquel que nos juzgará es el todo Misericordioso que nos regaló la Redención. Estad tranquilos. Tened fe. Sed buenos. No tengáis miedo que Él valorará sólo el Amor de vuestros tuits.


Y, por favor, pedid por mí, para que aprenda a ser más tolerante a la Luz del Evangelio.

sábado, 13 de junio de 2015

R.P. José Luis Marra-López CSsR

¿Sembrador? Sí, pero más. No solamente lanzaba semillas; desbrozaba, quitaba piedras, araba, sembraba y, después, se ocupaba de regar. No sembraba y se marchaba, no. Se ocupaba y preocupaba. 

No había tierra mala para él porque para él toda tierra era susceptible de que en ella arraigara el Amor.

Veía prender la semilla; se aseguraba de que lo hiciera. Permanecía. Y cuando no podía ser físicamente, se hacía presente de mil formas. Que para eso, entre otras cosas está, el teléfono y sus múltiples aplicaciones. Y el cariño y el interés. No hacía nada a medias.

Un sacerdote total. Un hombre total. Un Redentorista.

Bueno. Muy bueno. Buenísimo.

Entregado hasta el extremo.

Educado; educadísimo.

Extremadamente inteligente.

Realista.

Listo.

Con un sentido del humor fuera de lo común.

Fuera de lo común.

Visión poliédrica.

Empaque. Y ése, o se tiene o no se tiene.

Corazón inabarcable.

¿Un necesitado de auxilio? Ahí estaba él.

¿Una huella de Cristo? Ahí ponía su pie.

Divertido. Muy divertido. Divertidísimo.

Alegre. Contagiando alegría.

Sin tonterías. Sin mediocridades.

Celebrando era… ufff cómo se echan de menos esas celebraciones.

Al pan, pan y al vino, vino. Porque lo que es, es lo que es, y no hay otra.

¿Misericordia? Presencia en gerundio de la Misericordia del Señor.

¿Amor? En gerundio y desparramándolo.

¿Entrega? En gerundio.

Casi ubicuo, porque siempre, siempre, se ocupaba de hacerse presente; siempre se hacía presente. Hasta el final, realmente hasta el final.

¿Corazón? En fin. Eso es un corazón que no para de latir nunca.

¿Descanso? No lo conocía. Sólo ahora.

Hoy le lloran en Santander, no solamente en el Alto de Miranda. Lo añoraban mucho, muchísimo. Ahora, contentos, lloran por él. Yo lo hago aquí, en Madrid. 

Doy gracias a Dios porque formó parte de la vida de mi familia. Doy gracias al P Ambel porque me sugirió su nombre, al P López porque directamente me dio su móvil.

Gracias José Luis por tu “sí”. Porque para decir fiat, nunca es tarde; nunca. Lo triste es no hacerlo. Ni a oveja, ni a rebaño, ni a pastor, ni ná de ná; directamente dejaste olor a Cristo allá por donde pasaste.

Ya has visto cara a cara a tu Redentor. San Alfonso y la Perpe te habrán recibido. Hoy estarán ya sonriendo en el cielo con tu sentido del humor.

Aquí te lloramos con el corazón lleno de alegría. Esas cosas tan raras de los que sentimos y creemos.

Nos quisimos José Luis, nos queremos. El cariño de siempre, el abrazo de siempre.

Un hombre bueno. Un sacerdote total. Un Redentorista.


R. P. José Luis Marra-López CSsR, descanse en Paz.

miércoles, 3 de junio de 2015

Orando en Familia

Una comunidad unida entorno a Él, orando. La custodia sobre el altar y la voz de Manuela y nuestras voces envolviendo ese pedazo de Pan que es el Cuerpo real de Cristo como si fuera incienso elevándose a los pies de la Cruz; perfume para Él en forma de música y la fe de su pueblo.

Y sobre el altar, a sus pies, velas con el nombre de personas con nombre, rostro e historia. Una oración para pedir por los más desfavorecidos, por aquellos necesitados de auxilios espirituales y materiales.

Cuando una comunidad se reúne en su nombre ocurre algo grandioso porque le hace presente, pero aún más cuando esa comunidad se reúne a orar verdaderamente ante Él. Con normalidad, diversa en personas, procedencias y edades. Con la naturalidad con que San Alfonso nos enseña a dirigirnos al Hijo, como a un amigo.

Yo le hablaba en silencio, a veces con el peso excesivo de la nada de mi silencio y la debilidad de mi fe. En silencio, en gerundio, estando, siendo. Y llegó la oración compartida de viva voz y las palabras de Carlos, el diácono redentorista que presidía la oración, trayendo noticias del P José Luis Marra-López CSsR. En ese momento los cristales de mis gafas se empañaron. Vinieron a mi memoria demasiados recuerdos, pero sobre todo sus palabras en la misa de alma por mi padre; nos examinarán del Amor. Él, cuando llegue el momento, se presentará al Padre con matrícula justo en eso, en Amor, y también en caridad, entrega, desprendimiento, sacrificio, fe, deber cumplido, Camino recorrido con los pies sobre Sus huellas. Y humor. Un humor socarrón e inteligente. Me centré en Él ante ese milagro que es el pedazo de Pan que teníamos ante nosotros; exponente máximo del Amor, la Caridad, la Misericordia y la Entrega.

Una comunidad unida, tendiendo manos y regalando corazones. El individuo sosteniéndose en los hermanos, aprendiendo de jóvenes y mayores. La fe compartida sostiene, alienta y empuja.

Carlos –qué gran sacerdote se vislumbra en éste misionero redentorista- nos impartió la bendición y yo, que soy muy mío para mis cosas, me despedí con el Nunc dimitis.

Salí de PS, llamé a mi madre para informarla; se emocionó, y aunque a destiempo, unió su oración a la nuestra. Iglesia en Camino. Volví a casa agradecido.


Una Adoración sincera inunda el alma; en casa, en PS, la expande y eleva. Con la naturalidad de hacer las cosas en Familia. Charlando cara a cara con Jesús. Os lo recomiendo.

sábado, 23 de mayo de 2015

Grado en Perseverancia

El valor del ejemplo es insustituible. Las palabras pueden alentar, sostener, formar, elevar, pero nada como el valor del ejemplo. Uno puede caer, o le pueden tirar, pero se levanta, se limpia el polvo y continúa con tesón, fe y esperanza.

Este ha sido el ejemplo de mi mujer cuando fue despedida del colegio en el que trabajaba como profesora de inglés en infantil. Su título de Técnico Superior en Educación Infantil era suficiente para su trabajo; más que trabajo, su vocación. Veinte años de experiencia profesional, diez en el mismo centro, una reputación consolidada… pero el azote de la crisis tuvo como efecto “colateral” una drástica reducción de alumnos, ergo trabajadores a la calle, entre ellos María. Cada empresa, organización o institución toma sus propias decisiones.

El paro o cualquier otra contrariedad o golpe de la vida se llevan de una manera diferente cuando los relativizas frente al Absoluto. Es la fe la que te empuja, es la debilidad la que te levanta, es Él quien te guía. Tratas de transformar las angustias en Esperanza, la debilidad en fortaleza. Te das. Das de ti lo que no creías posible. Caído sobre el suelo uno aprende a ser humilde, descubre la luz de los humildes, aprende a tender las manos para dar y para recibir. No es cuestión de luchar; es cuestión de seguir el Camino.

Eso hizo María, y en dos años se ha ventilado los cuatro cursos del Grado en Educación Infantil, mención en inglés. Y terminando la DECA. “Mami” la llaman sus compañeras de Facultad, y es que en realidad es contemporánea a las madres de todas ellas. Una vez levantado, abres los ojos (los ojos más hermosos de la creación) y ves un camino infinito por recorrer, las caras de tus hijas que van creciendo… mueves un pie, luego el otro… y continúas. No hay “no soy capaz” que valga. Y con las primeras notas llegan las primeras matrículas de honor. Y el paso por las prácticas… la canción tenía razón, veinte años no es nada en algunos ámbitos. Pero siempre bajo el Perpetuo Socorro de María.

Una casa, una familia, dos hijas y ayer, 22 de mayo, a sus 47 años fue su ceremonia de Graduación. Guapa no, lo siguiente. Una inmensa cara de felicidad. Como la de todos sus compañeros. Escuché atentamente los discursos de todos. Todos hablaban de los padres de los Graduados. Pues ahí estaban las hijas y el marido de una de ellas; sus padres, en el cielo. Babosos. Las niñas llenas de nervios. Y yo inmensamente orgulloso comprobando que la felicidad de mi mujer es la cosecha del esfuerzo, del valor, de la constancia, del tesón, de la perseverancia y de la fe. Ése es el verdadero valor del ejemplo para nuestras hijas.

Caemos nosotros o directamente nos tiran. Pero si lo hacemos con Cristo sabemos que el horizonte es Suyo. Con Cristo en el corazón y Dios en el horizonte todo es posible. Una Familia Redentorista en Camino. Y si volvéis a caer, levantaos, orad y perseverad. "...aprender a pedir a Dios las gracias que necesitamos para la perseverancia y la salvación", San Alfonso Mª de Ligorio.

En camino. En unas semanas no estará igual, habrá dado otro paso más. Estará buscando trabajo. En gerundio. Scalando en Familia.


Yo seguiré igual. En gerundio. Babeando en Familia.

viernes, 1 de mayo de 2015

Sembrando en tierra buena

En casa de un doctor de la Iglesia, San Alfonso, en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, nos convocó ayer tarde una doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús. Disfrutamos de una tarde de fe y comunión. Una conferencia muy especial de Asunción Aguirrezábal, experta en la obra de la Santa, y un recital que elevó los corazones con poemas musicados de Teresa de Cepeda a cargo del trío Alma di Voices.

Podría hablar horas sobre la maestría de Asun que aúna conocimiento, profundidad, sencillez y cercanía con una naturalidad que desarma. Podría explayarme sobre la enorme grandeza de su corazón, pero en lugar de usar mis propias palabras prefiero utilizar las de María José Fiuza, una gran teóloga que estuvo presente junto a toda su familia en el acto: “La conferencia fue amena y dejó entrever muchas pinceladas, mezclando lo fundamental con anécdotas que hacían a la santa cercana y atractiva. Ideal para meterle a la gente el gusanillo de conocer a Teresa”. Creo no equivocarme si afirmo que Asun se sintió como en casa.

El recital a cargo de Alma di Voices arrancó no solamente los aplausos encendidos de todos los asistentes, también algún espontáneo “bravo”. Yo nunca les había escuchado y ahora no puedo si no recomendar a quien pueda que acuda a alguno de sus conciertos. Poder charlar con ellos después y comprobar su fe y el uso de la música y sus talentos al servicio de la evangelización me llenó de admiración.

Conferenciante y músicos ensamblaron a la perfección. Cuando se habla el mismo idioma y se comparte la fe y un común amor por la Santa, eso se transmite con tal fuerza que casi parecía que el formato conferencia/recital entre ellos llevara funcionando años.

Comunión. El acto lo habíamos preparado desde el Grupo de Laicos Redentoristas de la Parroquia abierto a todos, conscientes de que siendo como fue tan importante para nuestro Fundador, debíamos proporcionar algo especial y familiar para celebrar los 500 años del nacimiento de Teresa. No hicimos grandes convocatorias, sólo la creación del evento en Facebook y una discreta comunicación parroquial interna. Llenamos el salón de actos. Gente de la casa y de fuera. Bastantes que no era parroquianos y a los que en la presentación del acto invité a que se sintieran en familia. Porque nosotros todo lo celebramos en Familia. Había personas de distintas parroquias de Madrid y pertenecientes a diversos movimientos eclesiales. Ver aparecer a una queridísima escolapia, Esther Morales, me llenó de alegría. Comunión. 

Iglesia viva, potente y joven. Animé a los asistentes a que tras la conferencia/recital nos acompañaran en otro evento muy especial, la vigilia de oración por la ordenación de diáconos de Carlos Galán Moreu y Pablo Jiménez Ruiz, dos jóvenes y valientes Redentoristas que son signo de la vitalidad de la Congregación y una alegría para la Iglesia. Me consta que algunos acudieron a la vigilia y se encontraron con el Señor en la custodia y una capilla de la Coronación abarrotada de jóvenes. Salieron asombrados, admirados y alentados. Se marcharon felices y con un punto de envidia sana. “La que habéis montando”, “cómo hacéis las cosas”, “enhorabuena”…expresiones elogiosas por todas partes. Gente mayor disfrutando de una Adoración tan profunda, normal, natural… tan de Dios, sin envaramientos superfluos… Felices de ver a tanto joven convocado por Cristo para orar por dos jóvenes llamados y elegidos. Mayores anhelando a una Iglesia joven y viva, que fue exactamente lo que se encontraron. No en vano los Redentoristas somos hijos del autor del “Vistitas al Santísimo” que nos enseñó a tratar a Cristo como a un amigo. Y ahí estaba, Cristo Eucaristía.

Iglesia en Camino. Una Congregación que late por los más necesitados llevando a todos la Buena Noticia de la sobreabundante Redención. Scalando en Familia.


No puedo sino dar las gracias a Asunción Agurrezábal y Alma di Voices por regalarnos sus dones durante una tarde. Sembrando en tierra buena. 

domingo, 26 de abril de 2015

Pastores CSsR

He estado leyendo la homilía del Papa hoy en la celebración durante la que ordenó a 19 nuevos presbíteros. La he leído varias veces y confieso que en sus palabras sobre lo que debe ser un buen sacerdote yo he reconocido a muchos. Casi he ido poniendo rostros a cada frase.

Uno puede sentirse, saberse oveja, por referencia a sí mismo, por referencia al resto de las ovejas y teniendo como referente a su pastor. He tenido, tengo la suerte, de tener unos pastores ejemplares.

Cuando he tuiteado la homilía de S.S., alguien elegido por Cristo de manera particular, que se va formando para ser pastor, ha dicho que “les pide que sean presbíteros que conozcan las llagas de sus ovejas”; su tuit me ha recordado que yo, además, sé que cuento con un pastor que conoce las mías, y mientras lo leía he dado gracias a Dios. A él se las he dado muchas veces por mucho que me empeñe en repetir que a un hermano no se le dan las gracias.

Un pastor conoce a sus ovejas por su nombre. Esta tarde, antes de la Eucaristía de 21h en PS, entré en la sacristía a recoger el papel con los avisos que tenía que leer. Allí estaba Carlos Galán CSsR, que será ordenado diácono el día uno de mayo por D Carlos Osoro y el P. Damián Mª Montes hablando con el M.R.P. Michael Brehl, el Superior General de los Redentoristas que había venido de Roma. Abrazo fraterno mientras me decía “que alegría verte, Enrique”. Conoce el nombre de sus ovejas, también de las de aquí. El P. Michael nos ha regalado una homilía de las que elevan el alma, inflaman los corazones y le hacen a uno salir levitando. Nos ha recordado que “estamos llamados a custodiarnos los unos a los otros con ternura, amor y fidelidad”, “formamos una Familia”. Durante la homilía, dos chicas jóvenes no asiduas a PS, admiradas y sorprendidas por sus palabras y su simpatía me preguntaron quién era el sacerdote… 


Michael nos pidió que rezáramos por él y por quien esté a nuestro lado. Yo hoy me acuesto pidiendo por nuevas y santas vocaciones. Por personas receptivas, dispuestas a discernir su vocación, discernir dentro de su vocación, que sepan perder los miedos y dejarse hacer por el Buen Pastor; por jóvenes que, siguiendo el carisma de San Alfonso y la alegría de su sucesor actual, no tengan miedo a mostrar la Buena Noticia con ternura, amor y fidelidad. Me acuesto pidiendo por ovejas que sean referencia para otras, que les abran los ojos y muestren el camino para custodiarse mutuamente; por ovejas cercanas a su pastor; por ovejas que sepan acompañar, alentar a los jóvenes, custodiar a los ancianos. Por rebaños que eliminen prejuicios, derriben barreras, entreguen sus dones, sean faros en el mundo. Por rebaños, comunidades que se sepan Familia. Con pastores CSsR. Qué ¿algún corderillo se anima?

Así es el mío y en el voy scalando en Familia.

domingo, 12 de abril de 2015

#iMisiónParty Madrid

El sábado 11 de abril tuvo lugar en seis ciudades españolas la anunciada #iMisiónParty. Yo aún ando con la sonrisa en la cara. Como muchos.

Cuando el día anterior me preguntaban en El Espejo de la COPE cómo había surgido todo esto contesté con la naturalidad y sencillez de quien sabe que dice la verdad: “como surgen las cosas de Dios, por un soplo del Espíritu”. Cierto y poético. Más bien, vendaval.

Cuando el P Daniel Pajuelo, sacerdote marianista y cofundador junto con la hermana Xiskya Valladares, religiosa de la Pureza de María, me propuso que llevara uno de los talleres pensé ¿yo? Compartir debilidades es una estupenda manera de que otros puedan compartir sus dones, así que rápidamente le dije que sí. Allí estuve en el marianista colegio Amorós del barrio madrileño de Carabanchel, compartiendo mis debilidades. En gerundio, hablando de la Red como lugar de testimonio. Disfruté, disfruté como un niño mientras, a la vez, imaginaba a San Alfonso tuiteando de 140 en 140 caracteres su Teología moral (agotador), o pensando cuál sería su reacción al comprobar cómo @preparadorar acerca cada jueves la Adoración a quienes no pueden salir de sus casas; sin duda habría dado una expresión nueva y única a sus Visitas al Santísimo. Disfruté compartiendo testimonio. Y la mirada de paz de Cristina que no tiene precio.

Y aprendí de cada una de las personas que estuvieron en la iParty. Me siento agradecido a Dios, a quienes tuvieron la inspiración inicial, a quien me invitó a esta aventura. Agradecido a quienes pusieron el trabajo callado, el trabajo tan a menudo poco reconocido, igualmente importante e igualmente ilusionante porque nada en el mundo sería posible sin los humildes. Como todo en el mundo mejora con personas con una sonrisa permanente como la de Julián. Creo que ayer, cada uno a su manera, esa sonrisa la teníamos todos.

Tan oración fue la del inicio de la mañana como compartir la comida. Ese momento fue también de comunión. Descubrir a José Beltrán toda una suerte. Charlar con María un afianzamiento. El impagable recibimiento de Rocío y Cristina. Todos. Sensación de #Comunidad, #Comunión. Hermandad extendida gracias a la tecnología compartiendo con el resto de sedes repartidas por España. En gerundio.


Y yo con mi corazón. Orgulloso. Feliz. Y todos preguntandome, todos alentando y apoyando a mi #hermanito el Padre Damián Mª Montes CSsR en su aventura en La Voz de Telecinco. Todos mandándole mensajes positivos. Y yo engordando…


Mi primer tuit en la #iMisiónParty fue con el final del Evangelio de ayer: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”. ¡Vamos!

En ello estamos. En gerundio.


¿Qué hubo ayer en el Colegio Amorós? Ni más ni menos que la Iglesia; la alegre, fresca, ilusionada, atractiva e imisionera Iglesia de Cristo.

domingo, 5 de abril de 2015

¡Feliz Pascua de Resurrección!

¡Que ha resucitado! Supongo yo que a estas alturas ya lo sabemos todos, pero ¿Lo sientes? ¿Le has dejado resucitar en ti? Pues venga, a mostrarlo a tooooooodo el mundo.

Porque no ha resucitado solamente por ti, o por mí, o por quienes ya lo sabían, le esperaban y le han dejado resucitar en su corazón. Ha nacido para todos, para quienes no le conocen, para los desesperados, para los tristes, los señalados, los etiquetados, los descartados, los excluidos, incluso para aquellos que matan a cristianos en nombre de otro dios.

Si lo sentimos, si realmente experimentamos la creencia de que Cristo ha resucitado no nos lo podemos guardar; contarlo, mostrarlo, es algo que nos surge de una manera natural.

La liturgia de la Vigilia Pascual es de una belleza sobrecogedora. El fuego. Las lecturas que nos van introduciendo poco a poco en la historia de la Salvación. Todo. Confieso que hoy, estando con mu mujer, mis hijas y mi madre, con la Comunidad Redentorista de Santander, he estado también un poco en PS, y en Astorga con mis hermanos laicos Redentoristas, y en Alcalá de Henares y allí donde se celebraba una Pascua Redentorista. Confieso que durante la renovación de las promesas del bautismo he estado especialmente junto a Antonio Moreno, hermano de iMisión que en la Catedral de Málaga y ante su obispo las renovaba solemnemente como “fase” final del Camino (Antonio, hermano, ese “final” es siempre el inicio del comienzo…). Confieso que he estado junto a un seminarista, algún postulante y varios novicios. Confieso que he tenido bien presente al Padre Damián para que con su #voz aproveche el momento, aproveche el tirón mediático, para llegar a aquellos a quienes no llegan otros. Confieso que, un poco, me he ido a Albania.


Esta noche, en la Parroquia Redentorista de La Inmaculada, en el Alto de Miranda de Santander, me he sentido Iglesia como nunca. Caminando hacia la iParty junto a todos los iMisioneros. Deseando regresar a PS. Esta noche he salido con unas ganas inmensas de contarle a todo el mundo que el Redentor ha resucitado. 

Esta noche todos, toda la Familia, hemos salido con renovadas fuerzas de seguir scalando en Familia. Dando Vida.


Scalando en Familia. ¿Os animáis a hacerlo conmigo? 

jueves, 2 de abril de 2015

Rezad por un sacerdote

Nos regaló su cuerpo y su sangre, nos regaló la Eucaristía. Y nos regaló el sacerdocio, nos regaló a los sacerdotes; sin sus manos no habría hoy Eucaristía.

Cristo nos regaló a los sacerdotes y ellos se regalan a todos. ¿Cuántas veces somos ingratos? ¿Cuántas veces nos mostramos distantes? ¿Cuántas veces les preguntamos? ¿Cuántas veces nos interesamos? ¿Cuántas veces tomamos simplemente un café?¿Cuántas veces estamos a su lado? ¿Cuántas veces ofrecemos en lugar de exigir?¿Cuántas veces les ofrecemos nuestro tiempo? ¿Cuántas veces les tendemos manos? ¿Cuántas veces rezamos por ellos? ¿Cuántas veces…?

Y todos siempre y todo. Latiendo por mí, por nosotros. Y todos siempre y todo.

Hoy he estado en el Alto de Miranda y es a ti a quien he tenido presente durante toda la celebración. Íntimamente he estado dando gracias por los sacerdotes, pero lo he personificado en ti, que siempre caminas con nosotros.

Si alguien me lee hoy sólo le pido que haga una cosa antes de acostarse, algo sencillo: que rece por un sacerdote. Si no tiene ninguno cercano, que lo haga por el que le bautizó, o por quien le dio su Primera Comunión, o por aquel que ayudó a su padre o a su madre en los momentos finales. Si no tiene ninguno cercano, además, puede pedir la gracia de tenerlo, puede pedir por un sacerdote que lo acompañe. Y si la oración la hacéis en familia aún mejor. Y a los que tengáis a algún sacerdote cercano, si no lo hacéis ya, pensad en estad vosotros también a su lado.


Yo soy un privilegiado porque tengo muchos por quienes rezar pero, hoy, lo haré por ti. Hoy lo haremos por ti de manera especial. Fuiste tú quien me puso scalando en Familia.