Scala News

domingo, 26 de noviembre de 2017

Musical solidario

Hoy se ha celebrado en la Parroquia Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Madrid el Concierto Solidario a beneficio de AS. Todos los años me pasa lo mismo: salgo EMOCIONADO.

Se ha llegado a convertir en un clásico. Vienen personas de distintos lugares de la Comunidad de Madrid, lo que refleja un poco el tipo de #Familia que somos. Uno entra en este Santuario, conoce a la Comunidad y se engancha de tal manera que, vivas donde vivas, allá adonde te lleven las vicisitudes individuales, sigues indisolublemente vinculado con la misma intensidad.

Los jóvenes de la parroquia se desviven, aúnan generaciones para que todos seamos partícipes, desde niños a mayores, en la aventura extraordinaria de la solidaridad. Ya llevamos varios años de #musicales que no tienen nada que envidiar a los profesionales. Se sacan horas de donde no las hay para no descuidad ni estudios ni trabajo. A quienes se acercan por primera vez les sorprende no sólo la calidad de las voces del coro, el escenario o las actuaciones, les sorprende la profundidad y modernidad; les sorprende el gentío de jóvenes; les sorprende la fe (sí, porque en una parroquia también eso puede sorprender); les sorprende la ilusión; les sorprende lo novedoso y actual. Sorprende la acogida, la sensación de #Comunidad, de #Familia.

Una comunidad que suma, que no deja de lado a nadie; abraza, acoge, vive el Evangelio. Seguro que como muchas pero, qué queréis que os diga, es la mía y me siento sanamente orgulloso.

Y todo esto ni por capricho, ni por afán de diversión o de figurar. Todo este montaje tiene un sentido: la solidaridad. Recaudar fondos para desarrollar los proyectos de Asociación para la Solidaridad, la ONGd Redentorista. Éste año destinado a mejorar las condiciones de vida y posibilidades de futuro en Belice.

Siempre, siempre, salgo emocionado. Éste año además, fortalecido y esperanzado. Necesitaba cambiar de morada (por recordar a Santa Teresa en la casa de San Alfonso), y esta edición del musical ha sido para mi una oración fundamental. Sea activa o contemplativa no se puede cambiar de morada sin la oración. #CastilloInterior #Humildad #Oración

Por mucho que haya puesto la voz al mismísimo Yahvé, uno se siente diminuto al lado de esos jóvenes. ¡Gracias chicos! ¡Gracias Damián!

Ver a mis hijas ahí, en casa, inmersas en sus pequeños papeles, disfrutando y sabiendo por qué lo hacen da seguridad a mis propios pasos. Y mi mujer… hoy la foto es suya. Mi Señor y mi Dios… ¡GRACIAS!


Qué bonito es poder ir por la Vida scalando en #Familia

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Despacito

No sé si os pasará a vosotros, pero hay ciertas canciones, aunque sean pocas, que sólo con escuchar la melodía me llevan inmediatamente al texto, me transportan a situaciones y hechos que comportan sensaciones íntimamente ligadas a esa música. No puedo evitarlo; soy así de raro.

La música en la liturgia es importante en cuanto nos ayuda a acercarnos al Misterio. Nos puede ayudar a centrarnos, a reflexionar, a orar, a celebrar y a participar. Por eso mismo es importante en la Eucaristía, aunque lo único insustituible son las manos del sacerdote, el pan, el vino y la subsecuente presencia real de Cristo.

He participado en algunas celebraciones católicas en las que he visto con envidia el color y el ritmo; me encanta el góspel, la música “movidilla” y el gregoriano. ¡Qué le voy a hacer! Soy un poco “…aquel que ayer no más decía”, de Rubén Darío. En mi parroquia disfrutamos de un coro sensacional en la misa dominical de las familias, y otro espectacular en la animada por los jóvenes y, sin duda, ayudan a conformar unas celebraciones especialmente intensas y atrayentes.

Precisamente porque le doy mucha importancia a la música no vería apropiado en la celebración de un matrimonio que la novia entrara por el pasillo al son de “Pueblo mío, qué te he hecho”, o que se recibiera en el templo a una criatura para ser bautizada mientras suenan los acordes de “La muerte no es el final”. Llamadme raro.

Por eso mismo creo que no me veo en la fila de la comunión mientras suena el ritmo de “Despacito”. Ahí, recordando instantáneamente el estribillo:

Despacito
Quiero desnudarte a besos despacito
Firmo en las paredes de tu laberinto
Y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito (sube, sube, sube)
(Sube, sube)”

Que conste que me gustan música y ritmo, pero vamos, que me parece un desatino usarlo en la liturgia. Ergo me parece un desatino el video que ha tuiteado @prensaCEE (la Oficina de prensa de la Conferencia Episcopal Española). Ese video termina con la siguiente afirmación: “¡La música ayuda a celebrar y rezar mejor!”. Ya, obviamente pero, como digo, yo no me veo celebrando la Eucaristía y…

Quiero ver bailar tu pelo
Quiero ser tu ritmo
Que le enseñes a mi boca
Tus lugares favoritos (favoritos, favoritos baby)
Déjame sobrepasar tus zonas de peligro
Hasta provocar tus gritos
Y que olvides tu apellido


Llamadme rancio.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Sobre "Una decisión original"

¡Por fin! Sí, por fin he quitado el plástico al libro, lo he abierto y… no he podido cerrarlo hasta terminar su lectura.

Hace ya bastante -demasiado- me llegó por correo un ejemplar de “Una decisión original”, regalo de María Álvarez de las Asturias, coautora del libro.

Hay rachas personales en las que uno no tiene tiempo para nada. El trabajo absorbe, los viajes son interminables y el día parece no tener horas suficientes. Llegas a casa tarde, cansado, o tras varios días fuera, te dedicas el rato que puedes de la mejor forma que puedes a tu familia y a la cama para volver a empezar al día siguiente. Yo tengo la costumbre de parar en las “horas” de la mano de ePrex y, dentro de esos momentos en familia dar especial importancia a la oración los cuatro juntos (algo que mis hijas parecen disfrutar también como agradecimiento al final del día). Sin eso creo que no podría continuar el ritmo; no sin Dios, que siempre está, si no sin mi diálogo con Él. Pero no queda tiempo para más; y eso pesa.

Sin embargo, hoy he podido, finalmente, dedicarme a esta lectura que tenía reservada de manera especial y no quería enfrentarme a la obra de una canonista del prestigio de María de cualquier manera. ¡Qué idiota! Cuantos prejuicios y miedos injustificados tenemos demasiado a menudo. Yo creía que iba a disfrutar del libro como disfruté estudiando Derecho Canónico, que fue una de mis asignaturas favoritas en la Carrera de Derecho, y… no. No lo he disfrutado igual porque, lejos de los tecnicismos jurídicos o canonistas, me he encontrado con una guía escrita con un lenguaje claro, fácil y una redacción verdaderamente coloquial.

En verdad he pensado que, frente al texto que me imaginaba, me he encontrado con el mismo esfuerzo que San Alfonso realizó en su época, tanto en sus homilías y sermones como en su extensísima obra escrita, por acercar la Palabra a los sencillos con un lenguaje y modos que realmente pudieran comprender; en un tiempo en el que al pueblo, falto de educación y formación, el clero le hablaba con las formas de Bousset, incomprensible para ellos.

El libro es absolutamente ameno, útil, práctico, coloquial y didáctico. No he podido dejarlo hasta acabar con él. Me he sentido no sólo identificado; me ha hecho recordar y, por lo tanto, despertar aspectos adormecidos. ¡Gracias, María! Gracias, porque lo fundamental es tantas veces lo obvio y cotidiano que acabamos por no darle la menor importancia.

Lo recomiendo no solo a quienes estén viviendo la etapa del noviazgo, o a aquellas parejas que estén pensando en casarse por la Iglesia; lo recomiendo a quienes ya están casados por la Iglesia y llevan algunos años de Camino, porque realmente revitaliza. A estos últimos que comiencen su lectura sin prejuicios, con humildad; que muchos traten de abstraerse de los retazos de relativismo al que, quizás, los años y ciertas corrientes sociales o ideológicas (sí, ideológicas aunque no se den ni cuenta), les puedan haber arrastrado.

Para que os quede claro. Hablo de “Una decisión original, guía para casarse por la Iglesia”, de ediciones Palabra y escrito por Nicolás Álvarez de las Asturias, Lucas Buch y María Álvarez de las Asturias. Insisto, por la Iglesia.

¡Gracias, María!


jueves, 9 de noviembre de 2017

285 años de Amor

Hoy celebramos el 285 aniversario de la fundación de la Congregación del Santísimo Redentor. No es más que una historia de Amor que se viene desarrollando desde hace 285 años.

En Scala, Nápoles, San Alfonso María de Ligorio y sus compañeros sacerdotes misioneros tomaron la decisión de emplear sus vidas en la proclamación de la Buena Noticia, siguiendo al Redentor. Por Amor al Redentor, por amor a los más abandonados, a los más necesitados de auxilios espirituales.

Desde entonces la Familia Redentorista, cada uno de sus miembros, se ha dedicado a expandir el Amor por los cinco continentes. Con la sencillez de sus vidas, como auténticos apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido. Una historia de Amor comunitaria que comienza con la llamada individual de cada uno de sus miembros en sus diferentes estados. A cada llamada le sucede una respuesta, un SÍ. Ese grupo inicial, inspirados por Dios y ungidos por el Espíritu Santo, iniciaron un camino que explosionó en una fuerza centrífuga que llega hasta nuestros días. Hoy formamos una #Familia cohesionada que en la actualidad está formada por religiosos, religiosas y laicos que en algún momento hemos sido llamados de manera individual a seguir en estados distintos el carisma de San Alfonso.

Es una historia de Amor. Innumerables quienes nos hemos enamorado a lo largo de estos años, sin otro afán más que llevar el regalo de la sobreabundante Redención a todos los lugares, en todos los entornos, especialmente a los más abandonados donde quiera que se encuentren.

Doy GRACIAS por formar parte de esta #Familia. Doy gracias y pido a todos los santos oficiales y anónimos Redentoristas que sigan intercediendo por esta #Familia de la Iglesia; que sigan intercediendo para que sean muchos más quienes se enamoren y enamoren: que continúen las sinceras y santas vocaciones redentoristas. Si estás leyendo estas líneas, te animo a unirte en la oración.

Pido la intercesión de nuestros santos y beatos, y que el Perpetuo Socorro de María nos alcance siempre.

Yo, desde mi insignificante espacio y enorme pequeñez, continúo feliz scalando en #Familia.


COPIOSA APUD EUM REDEMPTIO

domingo, 5 de noviembre de 2017

Bryan Arriola CSsR, el Padrecito

La Eucaristía de hoy domingo en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid ha tenido hoy un aire nuevo. Bueno, no ha sido un aire, más bien un huracán.

Yo tengo la suerte de formar parte de una comunidad Viva, activa; de una comunidad que está en permanente estado de alerta sobre el dónde, el cómo; de una comunidad en servicio; de una comunidad que ora, disfruta, comparte y trata de expandir su fe. Con la humildad de quien sabe que no llega, que no alcanza ni todo ni a todos, y con la humildad de quien se hace preguntas. Podremos tener nuestros errores, nuestros bajones, como cualquier comunidad; pero nos sostenemos y hacemos juntos el camino tratando de permanecer despiertos, desde niños a mayores. Esto es un hecho sin complejos, sin falsas modestias y sin creernos ni más ni menos, ni ad intra ni ad extra. Es lo que es; somos como somos. Bueno, pues la Eucaristía de hoy me ha sobrepasado.

Ha presidido mi hermano el P. Bryan Arriola CSsR. @El_Padrecito es su perfil de Twitter. Conozco a Bryan desde hace algunos años, ambos somos Redentoristas, pero desde que conectamos la primera vez en las redes lo que hice con él fue exactamente eso, “conectar”. Según la RAE, la cuarta acepción de “conectar” es: Lograr una buena comunicación con alguien. En efecto, pero con ese plus de quien se sabe de la misma #Familia, con ese algo que transciende redes y presencias físicas. El P Bryan pertenece a la Provincia Redentorista de América Central y la providencia ha querido que viniera a España a realizar un máster. Aquí le tendremos durante dos años. Hoy le he visto como un misionero en plena misión, en estado de misión. Un joven Redentorista centroamericano despertando a una feligresía de la vieja Europa.

La fe, vitalidad, poderío, potencia, normalidad, solidez y alegría de Bryan nos ha despertado a todos, a todos. A esa manera de ser cura, a esa forma personal e individual de ser Redentorista de Bryan, se le unen las formas, modos y aires del otro lado del charco. No hablo solamente de la homilía, que también. Y sabiendo que el centro no es él, si no Él. Era la misa de las familias, que normalmente está a reventar de feligreses, y han sido muchos, muchísimos, quienes se me han acercado atónitos, ilusionados y felices a preguntarme sobre el Padrecito.

Cada vez tengo más claro que ha llegado la hora de que ese continente hermano que recibió la fe de la mano de España, venga a evangelizar y a despertar a la adormecida y caduca Europa.


Desde que me enteré de que venía a Madrid y, además, a PS, di gracias a Dios porque iba a poder abrazar a mi hermano. Ahora sé que la providencia nos le ha regalado durante dos años para evangelizarnos. Me siento feliz y agradecido. Scalando en Familia, como siempre.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Una oración por España

Como siempre estas palabras no responden más que a una opinión exclusivamente personal, a un impulso de mi conciencia. Hoy quiero pedir por España, realidad plurisecular y dejada al albur de la inercia buenista durante demasiadas décadas. Sí, pedir por mi país.

La indigencia moral, la perversión moral ha llevado a que el uso de la Enseña constitucional sea visto como un acto de agresión fascista. La perversión moral ha llevado a que una parte, minoritaria pero significativa, pretenda que el agredido se vea como atacante y opresor en un estado de Derecho donde no debe primar más que el cumplimiento de la ley; nada más.

Mi pasado familiar está jalonado de apellidos catalanes, de individuos que siempre han permanecido al servicio de la Corona y, por lo tanto, de España: Coll, Amill, Mitjavilla, Besó… podría no tener fin y remontarme a muchos siglos atrás. Sí, pertenecientes a la nobleza catalana, como los tengo cántabros, gallegos, castellanos, vascongados, aragoneses, valencianos y andaluces, muchos de ellos con incursiones generacionales desde el siglo XVI en el Virreinato de la Plata y en Puerto Rico; militares, religiosos, médicos de Cámara de S.M., conformadores junto al resto de los compatriotas de su época de una realidad histórica incontestable. Con sus luces y sus sombras; ni soy culpable de sus errores ni beneficiario de sus éxitos. La formación y desarrollo de la Nación se ha ido llevando a cabo por el esfuerzo, el trabajo y sí, también la sangre, del conjunto de sus integrantes a lo largo de los tiempos, y su evolución ha ido derribando injusticias y aumentando -siempre de manera insuficiente- los niveles generales de desarrollo e igualdad.

La necedad, la inmoralidad absoluta han venido por la manipulación de la Historia a través de la educación. Eso que ahora llamamos diálogo como paradigma de alcanzar la justicia absoluta no ha sido si no la cesión al chantaje para alcanzar réditos políticos o económicos inmediatos. El diálogo se ha de circunscribir al cumplimiento de la ley como punto de partida, porque guste o no, en eso se basa el Estado de Derecho. Reddite ergo quae sunt Caesaris, Caesari et quae sunt Dei Deo; sin más vueltas.

Hoy en día son muchos los españoles señalados, arrinconados y marginados en algunas partes de España por el mero hecho de serlo, y lo son por inocentes que han sido programados, manipulados y reorientados hacia objetivos que, en realidad, les son ajenos.  Apuntados en listas para identificarlos ante una eventual represión. Conforman una periferia sociológica digna de ser socorrida, como cualquier otra. Pido por ellos como lo hago tantas veces por quienes se sitúan en cualquier periferia existencial. Esos inocentes agresores han sido educados en la creencia de una suerte de reino de Narnia existente sólo en el imaginario de quien lo ideó. No es su culpa. Es culpa de quien lo gestó, de todos y cada uno de los gobiernos que lo permitieron y de todos los que en alguna ocasión votamos -aunque fuera de buena fe- a cualquiera de esos gobernantes. El mal menor ha resultado ser un mal de dimensiones difíciles de calcular.

En la Alemania nazi no solamente calló el pueblo, participaron también intelectuales y miembros de la cultura con un convencimiento enfermizo. Fueron ellos quienes arrastraron y reeducaron al pueblo hacia la aniquilación y el horror absolutos.

Mi conciencia me impide callar como lo hicieron otros en otras épocas. Me niego a que me insinúen que el uso de la bandera constitucional es un acto represivo y a asumir que me propongan la idiocia buenista de una bandera blanca es operativa en nuestra España de hoy.

Cuando hay atentados siempre pido por las víctimas y por los asesinos, como pido por los niños abortados, y a la vez y con la misma sinceridad de corazón, por sus madres y el personal sanitario que participa en esos horrores.


Hoy pido por los españoles marginados, por los inocentes que los marginan. Pido una oración por España. Y como toda oración ha de salir del corazón y sin contaminar con partidismos ni ideologías. Pido a los Beatos mártires Redentoristas de Cuenca, a Santiago apóstol y a la Virgen del Pilar que intercedan por nuestra Nación. Mi oración va acompañada por el agradecimiento a todos aquellos que se la juegan por defender los derechos de todos, por quienes también pido. Scalando en Familia, pido que el Perpetuo Socorro de María nos alcance a todos. Que Dios nos ampare.

domingo, 24 de septiembre de 2017

José Ignacio Márquez

El transcurrir del tiempo parece acelerarse a medida que uno se va haciendo mayor, y a medida que el tiempo se acumula en las espaldas uno se va reconociendo en sus mayores.

En ese transcurso el Señor coloca a nuestro lado todo tipo de personas, oportunidades para que nosotros seamos presencia de Dios para ellos, y ellos para nosotros. En ocasiones no nos damos cuenta de ello si no lo miramos retrospectivamente y con la perspectiva única que a los cristianos nos da la fe.

Una de esas luciérnagas se apagó el día 18. José Ignacio Márquez Cano irradiaba esa Luz a través de su sonrisa, alegría y optimismo permanentes. Si la alegría del Evangelio ha de reflejarse con nitidez en nuestras vidas, su sonrisa se convertía en esa expresión máxima. Con él se va parte de una época en la que el señorío brillaba y hoy, en este mundo convulso que nos toca vivir, sorprendería.

Acompañar en el dolor a quienes queremos, hacernos presentes, es, no una obligación, un acto que nos sale de manera natural fruto precisamente del cariño. Sin embargo, la Primera Lectura de hoy nos dice: “Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos”. Eso es lo que me ocurre a mí. Cuando falleció me tocó toda la semana de trabajo fuera de Madrid y en su funeral me pasará lo mismo. Me queda la cercanía de la oración por él y por su familia; oración constante. Su hija Flavia es una de mis más antiguas amigas, es alguien que pertenece a mi historia de una manera tan potente que sin ella yo hoy sería diferente. Ésta pasada semana, en Valencia, se han ido agolpando los recuerdos en Pedreña, en la calle Princesa o en La Magdalena… desde Lolita Quintana a Marieta, Pirracas o Tote. Amistad plurigeneracional cuajada de anécdotas: la vida. No sé por qué me vino el recuerdo de José Ignacio llevándonos a un concierto a Flavia, Lolita Serra y a mí y un atascazo tremendo en el Paseo de Pereda hace como 35 años…Tempus fugit. Ojalá les llegue a todos el abrazo de mi oración.

Sean cuales sean los recuerdos, lo que aparece de manera limpia e imperturbable es su sonrisa. La misma con la que ha llegado a la Casa del Padre. José Ignacio, ya has visto cara a cara a tu Redentor; que goces de la contemplación de Dios por los siglos de los siglos.

En su tuit de hoy el Papa Francisco nos dice: "¡La alegría se multiplica compartiéndola!". En eso, José, era todo un experto.

La inmensa mayoría de quienes leéis este blog no le conocisteis, pero hoy os pido una oración por él y por su familia. José Ignacio, descansa en Paz.

martes, 22 de agosto de 2017

¿Racista?

Alguien ha publicado por Facebook un texto en el que se declara racista por una serie de motivos que nada tienen que ver con el racismo. Es más, el texto en sí mismo, en el fondo, va en contra del propio racismo.

En el postulado de sus motivaciones hay muchas que se pueden compartir, y se comparten por el común de los mortales. Aunque sea un grito desesperado o irónico, es una aseveración desafortunada que me niego a compartir, a pesar de que haya quien me ha instado a ello. Me niego a publicar, ni en broma, que soy racista. Por el simple hecho de que no lo soy. Va en contra de mis creencias más firmes, de mi religión y de la propia historia de nuestro país, formado por invasiones de múltiples orígenes. Me siento orgulloso de dónde vengo, aunque en las cartas de hidalguía conservadas en casa de mi madre se pueda leer alguna frase estandarizada que hoy causaría escándalo. Es parte de la historia y de lo que ha ido conformando una nación y la defensa de la fe, que en el caso de España han ido unidas hasta hace apenas unos granos de arena…

Ni quiero ahora hacer historia, ni hacer política o partidismo aquí; entre otras cosas porque no pertenezco a ningún partido.

Soy de Santander, Cantabria, donde se enarbola con orgullo a Coroccota como héroe de la resistencia frente a la Roma de Augusto. En fin, un hecho histórico cierto pero ¿qué habría sido de nosotros sin Roma? Fenicios, suevos, vándalos, alanos… ¿Cómo seríamos sin el mestizaje, único en la historia, con los pueblos indígenas de América? ¿Y si Recaredo no se hubiera decantado por el catolicismo en el 586 frente a los arrianos? Somos un producto de la Historia. De haber sido otra a saber qué habría sido de nosotros. Sólo tengo algo claro: hoy no habría un Papa argentino hablando español en el Vaticano.

Todas las invasiones siempre han sido inicialmente combatidas; todas. Hoy pueden ser ideológicas y, el racismo es una de ellas. Unas vencieron por la fuerza de las armas y otras, además, por la razón de una civilización superior y culta. No todas vencieron, aunque sí dejaran influjo y mestizaje. Como ejemplo, éste verano he tenido la suerte de poder ganar el jubileo lebaniego. En Santo Toribio de Liébana se conserva el que, según la tradición, es el trozo más grande de la Cruz de Cristo. Fue llevado en el s. VIII al abrigo de esas montañas, lugar de seguro refugio frente a la invasión musulmana, como didácticamente nos explicó el franciscano durante la celebración, obviamente sin escándalo alguno por parte de nadie.

¿Racista? Categóricamente NO. Vivimos en una época de cambios rápidos. Es la que me ha tocado, aquella en la que el Señor quiso colocarme, no como espectador si no como partícipe y transformador del mundo, de mi mundo. Habrá cambios que yo no veré, pero previsiblemente sí lo harán mis hijas. A mí, junto a mi mujer, me corresponde educarlas y formarlas no para que se “preparen” para esos cambios, no para que “aprendan” a vivir en el mundo que les ha tocado, para nada. Nos toca educarlas para que sean partícipes, coformadoras y motor de ese mismo mundo. Conociéndose a sí mismas, de dónde vienen, cuál es su historia. Y por la Historia de su país, gracias a Dios, se ha llevado la Palabra a un mundo nuevo en su momento, y se ha contribuido a que la Buena Noticia pueda llegar a todos los rincones del orbe. Sin ese paso previo, la experiencia personal con Cristo… ¿le habría llegado a alguien? Nosotros, mi pequeña familia, tratamos de seguir contribuyendo a ello, y hacerlo en Familia y bajo un signo concreto: Redención.


¿Racista? No lo soy ni entiendo que nadie pueda serlo. Hoy, festividad de Santa María Virgen, Reina, pido para todos su Perpetuo Socorro.

domingo, 30 de julio de 2017

Joaquín García-Romanillos CSsR

Ayer vivimos en PS una Vigilia de Oración por Joaquín García-Romanillos Henríquez de Luna, previa a la Profesión que hoy realizará en la Congregación del Santísimo Redentor. Si, la #Familia crece. El Señor sigue llamando, mimando a la Congregación.

Las fechas no son las mejores. Madrid ya está medio vacío, con lo que éramos un puñado de personas quienes pedíamos por él, aunque muchas más lo hacían en la distancia. Sin embargo, lo recogido y familiar han sido exponentes perfectos de cómo es Joaquín: discreto, tremendamente discreto, como queriendo permanecer en un segundo plano y que quien resplandezca sea Otro.

Yo me senté como a mitad de la capilla, pero quien dirigía la oración me pidió que lo hiciera junto a él, en el primer banco. Así que ahí fui, junto a Lalo, otro religioso redentorista. La suya y la de Joaquín son dos vocaciones que de una u otra forma he podido ir viendo nacer, crecer y fortalecerse y eso es un regalo que no alcanzo a entender por qué se me ha concedido; sólo me cabe acogerlo con agradecimiento y naturalidad.

La de Joaquín no es una vocación joven, aunque no sea mayor; está en una edad estupenda. Políglota, extraordinariamente formado, profesional de éxito en el mundo de las finanzas… pero fue llamado, elegido y esta tarde dirá “SÍ” como hijo de San Alfonso.

A los pies del Altar habían preparado un cesto con algunos papeles; en ellos estaban escritas varias de las Constituciones. El “azar” quiso que cogiera la número 20. Volví al banco mirando el papel y sólo acerté a leer antes de sentarme: “Constitución 20”. Se me puso la carne de gallina, porque es una descripción de Joaquín, una descripción literal de Joaquín: “Los redentoristas son apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido. No presumen de sí y practican la oración constante. Como hombres apostólicos e hijos genuinos de san Alfonso, siguen gozosamente a Cristo Salvador, participan de su misterio y lo anuncian con la sencillez evangélica de su vida y de su palabra, y por la abnegación de sí mismos se mantienen disponibles para todo lo arduo a fin de llevar a todos la redención copiosa de Cristo.

Él es para mi familia alguien especial, mis hijas hablan de él como “el tío Joaquín” aunque no nos une ningún lazo de sangre. Es vecino nuestro. Vive en el piso de arriba; su habitación está justo sobre la de mis hijas. Me impresiona, y así lo dije, que Dios estuviera llamando directamente al 6ºB. A la salida alguien me dijo que me había equivocado, que no había sido preciso; que el Señor también había llamado al 5ºB porque todos los que estábamos en ese primer banco éramos misioneros redentoristas, aunque de ellos yo fuera el único laico. Según me lo estaba diciendo me vinieron a la cabeza algunas partes del Decreto Apostolicam Actuositatem de Pablo VI. Dos vocaciones en una misma #Familia. Dos estados de vida que requieren de radicalidades y presencias diferentes para expandir un Carisma común. Algo que en ocasiones no comprenden ni propios ni extraños.

Esta #Familia crece. A mí no me importa el número ni el ritmo tanto como la idoneidad, y lo hace con los mejores, con los más desapegados de sí mismos.

Apóstol de fe robusta, esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido. “Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo”. Hoy, en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, en la Eucaristía de las 21h Joaquín irá con Él para el anuncio constante de la Redención abundante. Una alegría para la Congregación y para la Iglesia. ¡Gracias, Joaquín! Os pido que recéis por él. Con la Paz.


Copiosa Apud Eum Redmeptio

martes, 25 de julio de 2017

Peregrino

Hoy, día del Apóstol Santiago, Patrón de España, pienso en todos los peregrinos que caminan hacia una misma meta. Todos somos peregrinos de nuestra propia existencia y, a veces, nos perdemos en nosotros mismos. Nos fijamos poco en nuestros compañeros de camino.

Los tenemos bien cerca, a nuestro lado. El primero lo vemos cada mañana frente al espejo. ¿Lo cuidamos para que no pierda el sendero? A veces pienso que no, a veces siento que no, a veces sé que no. Cuando recuerdo mis dos etapas sirviendo en Casa San Alfonso, la Casa de Acogida al peregrino que los Redentoristas tenemos en Astorga, redescubro las conversaciones con tantos caminantes y medito sobre la oración que al caer la tarde se ofrece o los mensajes que dejan en el libro de firmas, me doy cuenta de lo inmenso que es el Amor de Dios y que, para darse, hay que reforzarse con la oración.

Lámpara es tu palabra Señor para mis pasos, luz en mi sendero”. Para ser un buen compañero de Camino hay que poder reflejar esa luz en el otro, para el otro. Darse es vaciarse, y para vaciarse hay que estar primero llenos de su Palabra, asentarla con la oración. Unos con otros nos vamos sosteniendo. No podemos solos; siempre con Él y en comunidad.

Esta mañana ha comenzado en el Monasterio de El Espino el encuentro San Alfonso que cada año tiene lugar allí; se congrega la #Familia Redentorista, religiosos y laicos. En esta edición el centro es el carisma Redentorista. Siento no estar; duele no estar. Pero soy partícipe. Con la oración compartida y con las crónicas que me van enviando. La Comunidad en la distancia, la #Familia que medita unida, que ora unida, que se da en bloque. Sostiene. Somos peregrinos, cada uno de nosotros.

Como duele no estar con mi mujer y mis hijas, esas pequeñas peregrinas a quienes enseñamos a caminar y que van intuyendo, poco a poco, por dónde dar sus pasos.

Recuerdo a tantos que me he cruzado, que Dios ha puesto en mi vida. Pero le doy la vuelta y me pregunto si, habiéndome asimismo puesto Él en sus vidas, aunque sea por un instante ¿He estado a la altura? ¿Estoy a la altura?


Eso de que no pesan los años sino los kilos es una falacia (aunque a mí me vayan pesando ya ambos). Pesar, lo que de verdad pesa son los fallos. Hoy Clavijo está en mi interior. Sin embargo, regodearse en ello sería un pecado. Simplemente uno se levanta, se sacude el polvo y continúa con la confianza de hacer un buen Camino; caminando. Siempre en gerundio y en #Familia. Cogido de la mano de Santiago y, siempre, de Alfonso; permanentemente bajo Su mirada. Aunque sea en la distancia.

martes, 11 de julio de 2017

Aquí sí hay quien viva

La vida transcurre en comunidades como pequeñas colmenas. A veces uno no es consciente de ello, pero estamos todos interrelacionados. Las comunidades de vecinos son un ejemplo como otro cualquiera. Puede haber líos, desacuerdos, indiferencia o un simple saludo, a veces protocolario, en el ascensor. O pueden existir relaciones más o menos intensas. Es la vida misma. Cada uno decide cómo insertarse en ella; cada uno decide sus pasos. Sembrar o pasar de perfil.

De la mía tenemos grandes amigos. Los Robino son hoy en día unos extraordinarios amigos aunque ya no vivan puerta con puerta con nosotros. Una familia de inmigrantes americanos que forman parte de nuestra vida. 

Mi mujer nació en el edificio donde vivimos, y las cuitas de los vecinos forman parte de su intrahistoria.

En el piso de arriba, por ejemplo, Dios estaba llamando de forma clara. Uno se asombra de estas cosas. Joaquín (el tío Joaquín, como le llaman mis hijas), hará su profesión temporal en la Congregación del Santísimo Redentor el próximo domingo 30 de julio, en la parroquia Santuario del Perpetuo Socorro. Llamado y elegido. Ya me voy acostumbrando a admirar el nacimiento, florecimiento y afianzamiento de vocaciones en la Congregación - ¿a que soy un privilegiado?- pero se me sigue poniendo la carne de gallina sólo de pensarlo. De vecino a amigo y a hermano; si, hermano, aunque haya gente que no entienda que un laico esté agregado a una Congregación, y yo lo estoy como Misionero Laico del Santísimo Redentor.

Marta, otra vecina y gran amiga, testigo de la vida de mi mujer y ángel en los momentos duros del final de su madre cuando era niña. Una mujer fuerte, luchadora, optimista y entregada que ha educado a dos hijos magníficos.

Una comunidad de vecinos es la vida en gerundio, con sus momentos. Algunos son intensos, otros intensos y dolorosos. Ante el dolor ajeno te puedes mostrar como un simple espectador, lo cual indica altas dosis de frialdad, o implicarte y tratar de acompañar, cuando ese dolor no es ajeno porque se hace propio. Recientemente todos nos hemos podido enterar por los medios de comunicación de la tragedia de una familia; en el Valle del Jerte fallecían un matrimonio y sus dos hijas mayores haciendo barranquismo. Escuchas la noticia y te impresiona. Horas después te enteras de que esa familia eran Macarena, José y sus dos hijas de 11 y 9 años, apenas unos meses menores que las mías. Macarena ha sido vecina nuestra. Su madre, Mari Sol, vive un par de pisos más abajo. Aquí vivió Macarena hasta que se casó y con ellos nos encontrábamos cada vez que venían a casa de su madre, aunque simplemente fueran unas frases, intercambio de admiraciones mutuas por cómo iban creciendo nuestros hijos… Ya no están aquí. Ya han llegado. Nacemos para llegar al cielo y ellos nos han precedido. La fe no aminora ni un ápice el dolor, la fe no rellena el vacío, la fe no seca las lágrimas. No puedo dejar de pensar en Sol, acordarme de ella, rezar por ella. La fe ni rellena huecos, ni es un parche. La fe nos da otra perspectiva, ilumina con otra dimensión: la Esperanza. La oración nos ayuda a mantenerla; con la oración acompañamos a otros en sus duelos. A veces, ni sale, otras es lo único que nos brota junto a las lágrimas. Cuando ni siquiera somos capaces de rezar, cada una de esas lágrimas puede ser una oración que nace desde lo más profundo; cuando la desesperanza nos ahoga, esas lágrimas pueden convertirse en pequeñas luces que poco a poco reflejen una Luz mayor que ilumine de nuevo la Esperanza. No puedo ni imaginar la intensidad del dolor, pero lo que si que puedo hacer es rezar, acompañar con mi oración y pedir a los cuatro nuevos miembros de la Iglesia del cielo que acompañen y alienten desde Arriba. Oración, cariño y manos se convierten en sinónimo. Es todo lo que puedo hacer. Es lo que os pido hoy: oración por ellos, por los que se han ido y por los que quedan aquí.


Esta es parte de mi comunidad de vecinos y ¿sabéis qué os digo? Aquí sí hay quien viva. Y doy gracias a Dios por ello.