viernes, 16 de enero de 2015

Perder la oportunidad

“Temamos, no sea que, estando aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros crea que ha perdido la oportunidad”. Tal cual, ni más ni menos que con semejante versículo comienza la lectura de la Carta a los Hebreos propuesta para hoy. Yo quiero ver en ella toda una oportunidad de conversión, toda una llamada a la conversión personal.

Cada mañana, cada nuevo día, es una nueva oportunidad. El sol que nace de lo alto nos visita a diario. Aprendamos a descubrir esas oportunidades que Él nos regala. La primera la tenemos bien a mano y no es ni la jornada ni el tiempo; ese individuo con quien te encuentras cotidianamente en el espejo… o te enfrentas a él o lo acoges. Ahí lo tienes, despeinado nada más salir de la cama, legañoso y somnoliento. Esa es tu primera oportunidad. Aprende a ver a Dios en ti. Ese milagro que supone que un montón de células funcione como un engranaje perfecto siendo tan débil sólo es posible por la presencia de Dios en ti. Descúbrete, conócete, acéptate y empieza a ver en ti un sujeto precioso de la Creación; el más preciado. Estás llamado a señorear la tierra; desde lo diminuto, desde lo aparentemente insignificante. Se encarnó y se hizo uno como tú, que también amanecía legañoso, despeinado y somnoliento. Empieza a quererte y empezaras a querer a tu Creador; empieza a conocerte y empezarás a conocer una imperfecta y quizás distorsionada imagen suya.

Ahí estás y esa es tu mejor noticia independientemente de las circunstancias. Porque por ti fue todo. Su encarnación, su muerte y su Resurrección. Fuiste todo para Él; eres todo para Él. ¿De verdad crees que no merece la pena? ¿No ves la oportunidad en ti mismo? Has sido receptor de la Buena Noticia. Esa Buena Noticia fue directamente por ti. Mírate a los ojos mirándole a Él y verás que no eres tú, deja que sea Él quien viva en tí.

Y cuando flaquees, aunque dudes, acércate a un iglesia, ahí le tienes, reservado en el Sagrario también para ti. Participa en una Eucaristía, da igual en qué iglesia, porque ahí contemplarás de nuevo Su historia. Aprende a ver que en ese Pan y ese Vino está también la fuerza de tu oportunidad. Se te ofrece a ti. Sí, precisamente a ti porque estás cansado y agobiado. Gracias a las manos de cualquier sacerdote se actualiza la Historia. Te está esperando.

Como te espera cada mañana frente al espejo. No deseches la oportunidad. Cuando dudes, mira a tu hermano, a quien tengas a tu lado. También fue por él. Quizás ni lo sepa, pero lo fue; lo es. Puede que lo descubras en otro antes que en ti mismo, que sea otro quien abra el misterio de tu interior. Cuando lo asumas comprenderás que no hay vuelta atrás. Cuando lo acojas te verás contándoselo a otros para que descubran y aprovechen la oportunidad. Entonces te importará más fijarte, cuando caiga el sol que nos visita de lo alto, en lo que te ha ocurrido: te has levantado y has cogido tu propia camilla. Pero ¿para qué te llevas la camilla? ¿Por qué no has salido simplemente andando? Te lo voy a contar, te lo debo contar. A mí me dio la clave mi amigo Damián Mª Montes CSsR en una homilía hace un par de años. ¿No lo intuyes? Cogiste esa camilla para llevarle a otro y que lo sane. Hace nada estabas tú mismo ahí tumbado, ahora buscas a otros para que sean sanados.

Verás que no estás sólo. Nadie puede llevar sólo una camilla cargada, se lleva entre varios. Y varios formáis ya una Comunidad. A que es precioso. ¿No lo ves? Aún no ha terminado de ponerse el sol y ya eres consciente de que solamente dándote esa oportunidad, aprovechando la oportunidad entrarás en su descanso. ¿Ocaso o amanecer?


¿Estás vivo? Pues aún estás a tiempo. Sin darte cuenta te verás scalando en Familia.

miércoles, 14 de enero de 2015

Itinerancia

"Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»" Marcos, 1:38.

Esa respuesta de Jesús a Simón es para mí una bofetada dialéctica en toda regla. Sé que lo es por una cuestión meramente egoísta por mi parte, qué le voy a hacer, pero es que yo lo de la itinerancia lo llevo fatal. Claramente no hablo del roaming, sino de la cualidad de itinerantes de los misioneros. Creo que no llegaré a tener nunca el desapego suficiente como para que no me afecte. Eso es algo con lo que aprender a vivir, y aprender a vivir con uno mismo no siempre es sencillo cuando uno es honesto.

A veces envidio a esos clérigos anglicanos retratados en la literatura inglesa que envejecían con sus feligreses y se hacían parte del paisaje de sus propias parroquias. Acicate de la fe y parte de vidas y familias de sus parroquianos. Vidas desgastadas por unas vidas concretas. Todo muy verde –el paisaje- y cuajado de lavanda y heliotropo. Ese aspecto británico que tanto me gusta, con un toque genéticamente posh. Y viene Marcos hoy a bajarme el telón de la película: the end. Esa idea romántica, esa realidad romántica de vidas compartidas responde a una época en la que el clérigo es el adalid único del mensaje del Evangelio, el único poseedor del mensaje salvífico de Cristo, y el resto, los pobrecitos laicos, meros receptores. Bajo esa misma idea no es la fe del individuo la que realmente brilla sino en relación con la seguridad y amparo que nos proporciona una persona concreta, que no es el mismo Cristo. Eso es casi como mantenerse en una permanente situación de dependencia espiritual. Debemos aprender a ser autónomos. Aprendizaje individual y sociológico. Aprender a ser autónomos en el seno de comunidades vivas, abiertas y entregadas, donde la fe se ve alentada en la de los hermanos. Autónomos sobre Roca con vidas en servicio. 

Vivir una experiencia de encuentro con Cristo, sentirse amado, sentirse redimido, salvado saca al individuo de sí mismo. Ésta salida primera es la de un individuo consciente de que por el bautismo fue instituido sacerdote, profeta y rey -sin ser éstas palabras huecas-, de que por el bautismo todos los cristianos tenemos igual dignidad. Un cristiano consciente de serlo es alguien alegre y en salida permanente con su propia vida, en estado permanente de misión. Un cristiano así es evangelizador además de receptor del mensaje del Evangelio. Un cristiano alegre por serlo no puede sino querer compartirlo. Y Marcos mueve hoy la tramoya: the end.

Cristo no se quedó encerrado, anduvo predicando y vino a redimir a todos. Y hoy, esos otros Cristos, son aquellos que como Jesús van a otra parte a predicar, que para eso han salido… Acompañando, predicando, administrando los sacramentos, aguantándonos, mostrándonos que es Él el Camino, no ellos. Abandonan afectos como dejaron atrás tierra, familia y amigos… y yo llevando fatal la itinerancia de otros…

Desde ayer hay un nuevo Superior Provincial en la Congregación del Santísimo Redentor, el P José Luis Bartolomé CSsR a quien, junto a los nuevos miembros del Gobierno Provincial, como otros Simón, Santiago, Juan o Andrés, se le ha encomendado la tarea de servir a la Congregación animando la Vida de los Redentoristas en España. Pido al Señor que no os falte nunca la asistencia del Espíritu Santo, que vuestra labor sea fecunda tanto ad intra como ad extra. Aliento, manos y afán de colaboración no os van a faltar.

Que unos lleguen quiere decir que otros se van. Que unos lleguen quiere decir que vienen de otros lugares. Corazones amoldándose. Y soy yo el que le da vueltas a la itineracia. En fin.


Con ánimo y abrazo de bienvenida, aquí seguimos, scalando en Familia.

jueves, 1 de enero de 2015

Belenes para Albania

Andaba yo a la mañana contemplando la maravillosa bahía de mi ciudad natal y dándole gracias a Dios. Empezar un nuevo año junto a quienes quieres es un privilegio, y hacerlo frente a la bahía de Santander es tener ante los ojos un pedazo de la Creación tan incomparable que no puede sino invitar a la meditación. El cielo por bóveda, Peña Cabarga como retablo y la mar bella. No pude más que ponerme a pensar qué podía yo ofrecerle a nuevo año que comienza, es decir, qué poder ofrecer a los demás, y entre eso y un agradecimiento infinito al Creador se me fue el santo al cielo, y llegó la hora de ir a la primera Eucaristía del 2015.

Alto de Miranda, parroquia de la Inmaculada, misioneros redentoristas; en casa. Orando en Familia, compartiendo el Pan y la Palabra en Familia. Saludos, abrazos y bendiciones en la sacristía. Primeras palmadas y manos apretadas del año, los típicos “a ver qué tal se porta el 2015” respondidos con un “a ver qué tal nos portamos con él”. Paseo de vuelta bajo un sol magnífico. Mesa compartida. Y el run run que continúa. Siguen los whastapps, alguno de ellos contribuye a alegrar más el día, y voy decidiendo dejar de comerme la cabeza. Total, si el Señor acabará llegando con sus propios planes trastocando los míos. Y me dio por preguntarme cuántas veces a lo largo de los 365 días que acabamos de dejar a popa no fui capaz de reconocer los suyos… en fin...

Y las felicitaciones se intercalan con fotos en diferentes redes sociales. Esto de las redes sociales, internet y las nuevas vías de comunicación encierran una grandeza ilimitada; yo, que soy rarísimo, lo veo como una consecuencia más del mandato del Génesis, 1, 28. A través de esos medios se tejen redes de oración, acción, solidaridad, hermandad, la inmediatez lo es en cuanto al tiempo y la cercanía, se genera calorcito y se irradia Luz. Nos aproximan a prójimos y alejados y nos ayudan a mantener cerca a muchos seres queridos. En definitiva, comunión, iComunión. Es algo que practicamos y tratamos de generar en iMisión, siempre en servicio, distintos dones y diferentes carismas tendiendo redes. El caso es que, a través de una de esas redes sociales, Facebook, me llegan noticias a diario de la Misión abierta por los Redentoristas en Albania en 2014, que ya llevan tres iglesias y son una comunidad de tres sacerdotes (por aquello de si alguien se anima, que sepáis que sus caras de felicidad demuestran que sus vidas merecen el “sí” de otros). Nada como la Familia, nada como un redentorista a mano, y las redes acercan. Unas fotos compartidas hoy por el P Laureano Sevillano del Otero CSsR desde Albania, desde un lugar llamado algo así como Larushk Poshtë, nos muestran el recorrido que hoy han hecho visitando familias de la zona y sus Belenes. Pues bien, la mayoría de esos belenes son realizados por ellos mismo con cartulinas o imagino que lo que pillen. Sin duda la creatividad y el amor de quien no tiene aquello que a nosotros nos sobra, dará como resultado las figuras más hermosas que podamos imaginarnos. De eso no me cabe la menor duda. Pero lo triste es que allí no tienen la posibilidad de comprar belenes ni aunque tengan o tuvieran los posibles para hacerlo. De ahí al P Laureano le ha surgido la idea de que guardemos figuritas, consigamos todas las que podamos para enviárselas y que la próxima Navidad sus belenes aúnen el amor, la fe y la ilusión que ellos pongan unidos al amor, fe e ilusión que nosotros pongamos en conseguirlos y enviárselos. Aplaudo a Lauri y me uno con  toda la ilusión a su idea. La idea ya está e imagino que se irá canalizando.


Algo tan simple como ésto me ha hecho darme cuenta de que el Señor se manifiesta y nos da la oportunidad de darnos a cada paso. Por eso no os voy a preguntar qué le vais a dar al Señor éste 2015 porque igual ni lo sabéis, como no lo sé yo de manera concreta. Me quiero dejar sorprender y estar abierto a pronunciar los fiat necesarios para ir los 365 días que tenemos por delante scalando en Familia. ¿Y vosotros?

jueves, 25 de diciembre de 2014

¡Feliz Navidad!


“Jesús mío, mi soberano Señor y verdadero Dios: ¿Qué fuerza te ha hecho descender del cielo a una gruta sino la fuerza de tu amor por nosotros?
Tú que habitas el seno del Padre, tú que reposas  en un pesebre.
Tú que reinas más allá de las estrellas, tú vienes a nacer sobre un poco de paja…
Tú que eres la alegría del cielo, yo te escucho gemir y llorar.
Dime, oh Jesús mío: ¿Qué fuerza desconocida te ha reducido a tal abajamiento?
Una sola, la fuerza de tu amor por nosotros.” San Alfonso Mª de Ligorio


Hoy, ante ese Niño pobre que hemos adorado en Familia en la Misa del Gallo del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, he entonado mi acción de gracias. Gracias por mi mujer, por poder ver crecer a mis hijas, por poder disfrutar de mi madre, de mi Familia; por una año maravilloso y lleno de Vida; por haber respondido “sí” a cada una de las preguntas que mi querido P. Pedro López, como Superior Provincial de la CSsR, nos hizo el 18 de julio a los nuevos Misioneros Laicos del Santísimo Redentor; gracias por haber podido vivir cómo mi hija mayor, Toya, recibía por primera vez el Cuerpo de Cristo, el nueve de agosto, de manos de quien es un miembro más de nuestra familia; gracias por una Comunidad que es nuestra Familia; gracias por tener un trabajo con el que, además, disfruto.

Adorando al Niño, como si estuviera físicamente con nosotros, estaba a quien tenemos siempre en el corazón pero no vemos a menudo. Este año he llevado también a Cris, que pasará su primera Navidad como médico de guardia, a Xiskya y a Josué, hermanos de iMisión, que pasan su Navidad junto a los refugiados en Irak que son perseguidos por ser cristianos; Flavia, Antonio y Carlota con su capacidad de lucha y superación. Alicante, Mérida, Irak… pero allí estaban, en PS, junto a mí. Y unidos a los que nos han precedido a la Iglesia del cielo, todos en alabanza.

Yo lo tengo todo, y en el primer mundo. Le he dado gracias, sí, pero también he pedido por quienes no tienen más que tristeza y frío; por los parados, por las personas sin hogar; por quienes son perseguidos nada más que por creer que un Niño pobre, frágil, entre pajas y nacido en una gruta es realmente el Redentor; por todos lo nunca llegaron a nacer. Una locura. He pedido por quienes entregan su vida por anunciarle. Y por mi familia, y por mi trabajo y para que me enseñe a llevar un poquito de Luz.

Celebrar el nacimiento de Cristo, en PS, con la comunidad Redentorista y la comunidad parroquial es hacerlo en Familia. Salir con ese calorcito interior y celebrarlo con el chocolate caliente que nos ofrece la comunidad religiosa es celebrar la Navidad en Familia después de una cena en Familia. Recibir al Redentor en mi corazón y en el corazón de la comunidad, es asentarse en la Roca para continuar, un año más, scalando en Familia.

Dios ha nacido y es un bebé ¿Cómo no amarlo? Dios ha nacido ¿Cómo no estar alegre? ¡Contagiemos un poquito de esa alegría!


¡FELIZ NAVIDAD!


martes, 16 de diciembre de 2014

Las Posadas

Hoy comienzan las Posadas, una celebración habitual en muchos países hispanoamericanos que conmemora el peregrinaje de José y María en busca de cobijo, a la vista de que el parto se acerca. Me parece una celebración preciosa para prepararnos no solamente a recibir al Niño, sino para acompañar a María y a José. Una oportunidad para ser nosotros mismos Posada y para ayudarles a que otros lo sean también.

Llaman a la puerta interior de cada uno de nosotros para que seamos refugio seguro y cálido del Redentor. El tiempo avanza y ya va siendo hora de que preparemos un corazón limpio en el que se sienta seguro y a gusto.

Que le ofrezcamos un lugar confortable implica que en nuestro entorno también creemos el clima necesario de Amor. En la Familia, en el trabajo, en nuestra Comunidad. Un corazón preparado para servirle. En mi parroquia, el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, ya tenemos, como en tantas otras, la Posada preparada. Hemos recorrido el tiempo que llevamos de Adviento en acción y oración, y así seguimos: con una alegría que desborda las manos. Porque, en realidad, no hay alegría sincera si ésta no te empuja a darte, a ayudar, a anunciar su venida a los demás. Regalar tu tiempo, tus manos y tu sonrisa. Sólo sirviendo con los pies en la tierra, sólo caminando en los problemas reales, anunciaremos la Paz.

¿Cuántas malas caras? ¿Cuánto mirar para otro lado ante las necesidades ajenas? ¿Cuánta preparación de festejos sin reparar en quien no tiene ni lecho? ¿Cuánto sonreir sin mirar a los ojos al triste? ¿Cuánto planificar sin tener en cuenta las carencias de los demás? ¿Cuánta autocomplacencia sin pararnos a pensar en todos los hermanos perseguidos, asesinados, por ser cristianos? ¿Cuánto señalar y endurecer la mirada sin vaciarnos del todo para que el Redentor lo ocupe todo?

¿Nos dejamos llevar por el consumismo? ¿Nos dejamos arrastrar por los hábitos? ¿Repetimos gestos año tras año llevados por la inercia de la historia y la costumbre?

¿Creemos realmente que el Redentor nació y viene de nuevo a nuestra vida y nuestra historia?

Cada vez que juzgamos les cerramos la puerta de la Posada; cada vez que torcemos la vista a las necesidades de los hermanos les negamos cobijo; cada vez que bajamos la mirada ante el triste, el enfermo, el humillado, el necesitado o el angustiado les damos un sonoro portazo. Y no se les puede acompañar sin oración.

Os animo a que tratéis de hacer el ejercicio diario de caminar a su lado, meditar sobre su situación, su realidad y sus necesidades. Ensuciándonos los pies con el polvo del mundo; sintiendo el dolor que precede a la Alegría. Veréis cómo a cada paso junto a ellos, tras cada puerta cerrada, sintiendo los miedos de la Madre y las angustias de José os iréis vaciando un poquito, y acabaréis con una cuna confortable en vuestro interior.

Porque ellos llaman a nuestra puerta sin salir de casa, en nuestra mujer o nuestros hijos; tantos parados o desahuciados buscando Posada; cristianos iraquíes que son unos peregrinos permanentes en busca de Posada; niños no nacidos cuya vida está en cuestión; madres o padres angustiados a quienes la situación les hace dudar sobre el futuro del hijo que esperan; niños explotados, abusados, en cualquier parte del mundo…

Y mañana de nuevo, al salir a la calle, en el metro, al llegar a la oficina… ese compañero de trabajo con quien no congeniamos; la parte del trabajo que más pereza nos dé; al hacer la compra… cualquier circunstancia nos ayudará a ir abriéndoles la puerta.

Una oportunidad más para los rezagados de espabilar, ponerse a tono, reconciliarse consigo mismo para hacerlo con los demás. Merece la pena. Él pone todo de su parte; poner un poco de la nuestra es el primer paso para hacerlo por entero. Ser pequeñas luciérnagas que iluminen su camino. Seamos diminutos puntos de luz que señalen: aquí nacerá el Niño, aquí se asentará la Luz. ¿Lo hacemos juntos? ¿Vamos con ellos scalando en Familia?


Probadlo los rezagados, los indecisos; los tristes abandonad vuestra tristeza para ocupaos de la de otro. Intentadlo los incrédulos, los hastiados. Si queréis lo vamos hablando… Quizás acabemos juntos en la Misa del Gallo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

¡Alegraos!

Gaudete. ¡Regocíjense! ¡Regocijaos! ¿No lo notáis? ¿Seguro que no? Tratad de ir acompañamdo a María y a José, porque Él ya está cerca. Aún estáis a tiempo los rezagados. Animaos. Sí, levantad el ánimo y la cabeza para poder mirar a los ojos, y ahí, en esos otros ojos ver y mostrar que está cada vez más cerca.

Soy un privilegiado, lo reconozco. He tenido la suerte de vivir el pasado jueves una maravillosa vigilia en PS a la que no solamente fueron alentados todos los grupos parroquiales, si no cualquier feligrés. El P Nicanor, mi párroco, nos ayudó a allanar el camino, individual y comunitariamente. Una parroquia misionera, una Congregación misionera. Por eso no se limitó a ayudar a la disposición interior de nuestros corazones, si no que insufló las fuerzas para que saliéramos a ser testigos de Esperanza. Un privilegiado, porque a cada paso, es mi Parroquia la que está en permanente estado de misión; y en Familia. Un privilegiado.

El viernes también en PS, una familia misionera del movimiento de Schoenstatt que en enero próximo irán a vivir a Costa Rica como lo que son, misioneros, nos contó su proceso de discernimiento, su proceso vocacional familiar. Una bonita manera de conocer de primera mano otras realidades eclesiales que muestran la felicidad, la alegría del Evangelio. Un matrimonio alegre, padres de cuatro hijos que transmitían paz. Un privilegiado.

El mismo viernes una especial Eucaristía del grupo de matrimonios en la Capilla de la Comunidad. Sin palabras las palabras del P Octavio. En casa, en Familia, entre hermanos. Compartidos el Pan, la Palabra y la oración. Una gozada. Benedictus como preludio al fuit homo missus a Deo cui nomen erat Ioanes del Evangelio del domingo de Gaudete. Y el jueves, en la vigilia, me tocó ponerle voz a Juan… Un privilegiado.

E #iMisión en plena ebullición de proyectos, ilusiones, iComunión. Proyectos e ilusiones individuales y grupales. #iComunión.

Y mañana más, y a lo largo de la semana más. Pero yo ahora empiezo a necesitar aumentar mis ratos de silencio. De calma y oración en silencio. Calma, oración y silencio. Estar rodeado de personas que irradian luz de tal forma tanto en directo como en la red, a veces le hace sentirse a uno diminuto y frágil. Saberse diminuto y frágil también es una gracia cuando uno se da cuenta de que Dios se hizo diminuto y frágil, un bebé indefenso producto de un embarazo digamos que no planificado…

Impresiona el Amor del Padre para con todos nosotros. Impresiona su Amor sabiendo por todo lo que habría de pasar. Impresiona la confianza, la fe, de una chiquilla, de una jovencita, que hizo posible esta maravillosa historia de salvación. Impresiona la fe silenciosa de José; impresiona la humildad del padre del Hijo de Dios. Impresiona la fragilidad de Jesús, la fragilidad de esa minúscula cantidad de Redentor desde su concepción. Impresiona pensar que si María, al día siguiente de su fiat, se hubiera tomado la píldora del día después, no habría nada que celebrar.

Impresiona tanto Amor. Me impresiona pensar que ese Amor es por mí y por mi mujer, y por mis hijas. Impresiona pensar que ese Amor es por los cristianos perseguidos y por quienes les persiguen; por los mendigos que duermen a la intemperie; por todos y cada uno de los que sienten que no tienen nada que celebrar. Me impresiona nuestra propia libertad para seguirle o no, para dar o no Esperanza. ¿Qué hacemos con nuestra libertad?

Yo soy un privilegiado no por lo que tengo, que también, si no por lo que atesoro: la fe.

¿Eres simplemente un perezoso espiritual? ¡Pues espabila! Ahí afuera hay mucha gente que te necesita, que necesita que les animes y les lleves su Esperanza.

¿Eres un consumista compulsivo que basa estos días en comidas y regalos? Pues párate y recapacita. Piensa un poco, quizás simplemente necesites darte un respiro, contemplar la fría gruta donde nacerá el Hijo de Dios… ¿No sabes dónde? ¿Seguro? Date una vuelta por tu ciudad, la noche ya bien entrada, y fíjate en cualquier soportal, en la boca de alguna parada de metro, en alguna sucursal de cualquier entidad bancaria; sí, esas cajas de cartón, esas vidas rotas… Mira a los ojos; trata de mirar a los ojos. ¡Belén no está tan lejos!


¿Eres tú uno de los que sienten que no hay nada que celebrar? ¿De verdad? Pues hablemos… a ver si acabamos juntos en la Misa del Gallo.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Pajitas para una cuna

Yo no quiero esperar la venida de Cristo. No quiero sentarme con la confianza quieta de que haga lo que haga Él vendrá. No quiero hacerlo porque de esa manera encontrará, una vez más, una fría gruta donde nacer. No, este Adviento yo quiero salir al encuentro de Cristo. Salir a su encuentro anunciando a los demás que el Redentor está de camino.

Quiero prepararle un cobijo confortable, cálido, humilde y tierno donde acogerle. Quiero ir tejiendo una cuna de pajas para que se acurruque cómodo en mi corazón, en mi Familia, en mi comunidad. Anunciarle para que quienes no le conocen, o aquellos que no esperan más que luces y paquetes al pie de un abeto, sepan que la verdadera Luz está de camino.

Esta idea de tejerle una cuna de pajas nos la han dado las carmelitas descalzas del Monasterio de la Encarnación, en Ávila. No había mejor manera de celebrar las vísperas del Adviento que yendo a visitarlas, pasar un rato entre esas santas mujeres justo la víspera del comienzo del Año de la Vida Consagrada. Una de las hermanas animó a mis hijas a que fueran guardando cada día una pajita para formar la cuna del Señor. Con cada gesto bueno, con cada sonrisa ante una situación incómoda, con cada acto de Amor, con cada sacrificio por los hermanos acumularemos una humilde pajita. Les prometimos acumular al menos una al día por cada miembro de la familia, y otra más por la propia Familia; porque si prepararemos cada uno de nuestros corazones para acoger al Niño, también habremos de preparar la Familia a cuyo seno queremos que venga. Una hermosísima manera de ser #ConspiradoresdeAdviento

Tocar la campana del torno, entrar en el locutorio, y ver los rostros siempre sonrientes de esas hijas de Santa Teresa de Jesús (la santa predilecta de San Alfonso Mª de Ligorio) en la que fue su casa, es verse iluminado por una luz cegadora, porque cada una de ellas refleja con nitidez espléndida la Luz de Cristo. Mujeres alegres, plenamente al tanto del mundo; orantes silenciosas que sostienen la Iglesia. Nosotros nos cruzamos con una familia que había ido también a visitarlas; una familia cualquiera, por muy famoso que sea el padre. La familia de una joven postulante que acaba de engrosar las nutridas filas del Carmelo.

Al tanto del mundo y nuestro recuerdo en sus oraciones. Para María es parte de su vida. Son muchísimas las horas que ha pasado allí visitando a su tía Pili, la Madre Magdalena de Jesús, fallecida con fama de santidad no hace aún tres años. Un lujo. Un remanso de Felicidad, de Paz, de Fe y de Amor. Una especie de nave nodriza de espiritualidad con naturalidad y sin fingimientos. La austeridad extrema engalana de calor, color y Amor sus inmensos corazones.

Volvimos a Madrid cuatro corazones inflamados y serenos cargados de regalos: dos Niños Jesús para mis hijas, un calendario de Adviento, tres ejemplares de la Carta sobre la Madre Magdalena de Jesús, la imborrable imagen de esos rostros luminosos tras la clausura y una inusitada recarga espiritual. Y un encargo para mí: hablar en el blog de la vida de la Madre Magdalena. Llegará. Agradecidos.

Empujado por sus oraciones quiero salir al encuentro de Cristo, anunciar la venida del Redentor; no ser un mero alabardero de María y José camino de Belén, sino llevar una al menos pequeña antorcha que ilumine los corazones a otros para que quieran también salir a su encuentro y prepararle cobijo; anunciarle a quienes no le conocen, a quienes no saben Quién viene. Con gozo, calma y oración. ¡Juntemos pajitas para su cuna!

Disfrutar ese rato del sábado en el Monasterio de la Encarnación ha sido la mejor preparación posible para comenzar el Adviento scalando en Familia camino de Belén.


¡¡¡Animaos todos, dejaos contagiar por la alegría del Niño que está de camino, preparaos, salid a su encuentro y contadlo!!!

viernes, 28 de noviembre de 2014

Maratón solidario redentorista

Nada como no ceder al cansancio para correr a abrazar el Adviento y poder ir, con calma, scalando en Familia camino de la gruta de Belén.

El viernes 28 se inicia una especie de maratón solidario en muchas parroquias Redentoristas de España. Estas cosas extrañas de la fe que, con alegría, empuja a la solidaridad. La fe, la alegría de la fe que lleva a darse. El motivo de lo que vamos a vivir los días 28, 29 y 30 de noviembre no es otro que recaudar fondos para un proyecto de Asociación para la Solidaridad, la ONGd Redentorista: el equipamiento de un laboratorio de análisis clínicos en Mbanza-Ngungu, en la República Democrática del Congo.

EL viernes arranca con el Concierto que dirigen e interpretan los jóvenes del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid. Ese mismo día iniciamos en PS el rastrillo que durará todo el fin de semana. El sábado 28 quince kilómetros de marcha solidaria entre las Parroquias  Redentoristas de San Gerardo, Perpetuo Socorro y Santísimo Redentor, en Madrid, y que concluirá en ésta última parroquia con el Concierto de las Velas. El domingo, en PS, además del rastrillo, los laicos redentoristas organizamos la “Tapa solidaria”; habrá rifas, juegos, mercadillo y muchas, muchas ganas de ofrecer manos: en gerundio.


¿Agotador? ¿Dónde está el cansancio cuando nos sostienen la fe y la oración? ¿Cansancio? No, ilusión; caminando de la mano del Santa María del Perpetuo Socorro.

Y nosotros cuatro, el sábado, haremos un alto en el maratón para acercarnos al Monasterio de la Encarnación donde nos esperan las carmelitas en el último día de visita antes del Adviento.

Esto en Madrid, pero también en Sevilla, Mérida, Vigo, Granada… montones de gente anónima, silenciosa, incansable  y entregada ante la que uno no puede sino sentirse simplemente diminuto.

Y en PS nos esperan vísperas, oración, vida en comunidad, comunidad misionera, evangelización en gerundio, vida en salida al hermano. Nada es espontáneo, es consecuencia de la fe transmitida de una manera alegre, campechana, profunda, esperanzadora y optimista. Sin dedos que señalen, con brazos que acogen. Ancianas que sostienen parroquias con su callada oración diaria; niños que crecen firmes familiarizándose con la Palabra y la oración mientras comienzan a andar; jóvenes fuertes, ejemplo de fe, valor y entrega. Que no, que no es por que sí. Comunidades presididas por el Santísimo, la Perpe y un San Alfonso que sin duda habrá de sentirse satisfecho. Porque en casa, en estas casas de puertas abiertas, quien mantiene la fe, quien muestra la alegría de la Redención, quien transmite la esperanza, son los Misioneros Redentoristas.

Por supuesto que cosas así se viven en muchos, muchísimos otros lugares del mundo ¡gracias a Dios! pero, qué queréis que os diga: esta es mi familia.

Mientras, por otro lado, se van cuajando planes con los hermanos de iMisión, y la vorágine del fin de semana que comienza no impide que sigamos “maquinando” ofertas para el 2015 en todos los frentes, la música del día a día suena mejor porque es compartida.


El domingo, tras tanto trajín, abrazaremos el Adviento, la calma, e iremos scalando en Familia, con José y María, camino de la gruta de Belén. Pero aún queda; mientras tanto nos acercamos al Adviento en Familia.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Defender la Vida

A ver, que yo he estado allí, desde la glorieta de Ruiz Jiménez (San Bernardo de toda la vida) y, la verdad, eso de millón y medio… pues va a ser que no. Estábamos los que estábamos, aunque sean muchos más los que defiendan la vida, que eso se hace con la actitud diaria y en gerundio.

Lo de manipular las cifras es algo que no entiendo; manipular es algo que no entiendo. Allá cada cual.

Fuimos los cuatro, en familia. Y los participantes éramos personas de lo más variopinto tanto en su condición como en su estética. Esto es lo que más me ha gustado, éramos tan variopintos que quedaba claro que la manifestación por la Vida no ha sido nada ideológico ni confesional. Habría mucho católico, pude reconocer a un montón de religiosos y laicos. Pero estábamos a título personal y particular.

Defender la Vida no debe ser una cuestión ideológica, ni si quiera confesional. Por eso estaba yo allí, como un gesto patente de que defiendo la Vida desde la concepción. ¿Qué es defender la Vida hoy en día? Creo que algo periférico; esa es la realidad. Son las ideologías egocentristas que endiosan la voluntad egoísta y caprichosa del hombre las que hacen calar en el inconsciente social la tibieza ante la defensa del no nacido. Incluso he escuchado a algún cura lo carca y repetitivo que resulta defender al no nacido (algo que, sinceramente, me escandaliza y duele).

La defensa del no nacido, considerada como algo residual, es colocarnos a quienes la defendemos en la periferia de las periferias, andando sobre el filo de la navaja de lo socialmente defendible. Porque si son indefensos quienes viven en las periferias de las realidades humanas mucho más lo son los débiles, hijos de aquellos indefensos, que ni siquiera han llegado a nacer. A éstos, en esas situaciones límite ¿quién los defiende? ¿qué oportunidades tienen?

Pero no se puede ser hipócrita, o nos vomitará. Defender la Vida no simplemente es estar en contra del aborto o a favor de la defensa del nasciturus. Defender la Vida es defender a las gestantes (que son ya madres), apoyar a las mujeres que abortan. Defender la Vida es apoyar a los padres que quieren tener a sus hijos pero a quienes las madres no les piden opinión porque carecen de voz. Defender la Vida es defender a quienes se la juegan saltando una valla en busca de un futuro mejor. Defender la Vida es acompañar a los parados, a los sin techo, a los desahuciados. Defender la Vida es estar al lado del pobre, del que carece de esperanza. Defender la Vida es jugarse la propia por atender a enfermos, ancianos, huérfanos. Defender la Vida es defender los derechos de quienes carecen de ellos. Defender la Vida es acompañar a los moribundos ayudándoles a una muerte verdaderamente digna. Defender la Vida es alegrársela al triste. Defender la Vida es ocuparse de los encarcelados, de los parias, de los drogadictos, de las prostitutas. Defender la Vida es acompañar a quienes están marginados o señalados por la sociedad por su condición o circunstancias. Defender la Vida es luchar por los maltratados. Defender la Vida es dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, enseñar al que no sabe, dar posada al peregrino… pero para tener hambre, sed, ignorar o necesitar posada hay que llegar a nacer. Defender la Vida no es cuestión de bienpensantes de buen tono, limpios y perfumados; defender la Vida supone abandonar el balcón de nuestra propia existencia y lanzarse al fango. Eso es para mí, objetivamente, defender la Vida.

Pero ésta no es solamente la que vivimos aquí, que estamos de paso. Por eso, para mí, defender la Vida, lo es también y por encima de todo, mostrar a Cristo a quienes no le conocen. Llevar la Esperanza a quienes no la tienen porque simplemente nunca oyeron hablar de Él. Pero para tener necesidad de esa Esperanza y de su Palabra, hay que llegar a nacer.


Por eso yo hoy, junto a mi mujer y a mis hijas, estuve en la marcha por la Vida. Scalando en Familia.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Mártires de Cuenca

Hoy celebramos la festividad de los Beatos Mártires Redentoristas de Cuenca (http://www.redentoristas.org/redentoristas/santos-y-beatos/martires-de-cuenca)   y yo acabo de vivir una hermosísima celebración en la Capilla de la Coronación del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, ante sus reliquias y en el lugar donde reposan sus restos.

La Eucaristía ha estado presidida por un misionero redentorista boliviano, el Cardenal Julio Terrazas Sandoval CSsR. El misionero ha estado acompañado por otros misioneros redentoristas más, la comunidad de PS con Pedro López CSsR (el P. Provincial), sacerdotes todos salvo Carlos A. Galán CSsR, quien creo que inicia un año que le llevará al diaconado. La feligresía formada por jóvenes y mayores y entre ellos quien escribe, un misionero laico del Santísimo Redentor. El coro de jóvenes con el P Damián Mª Montes CsSR, sensacional. Vamos, lo que se dice una Eucaristía en Familia.

Eso ha sido exactamente la sensación, la profunda sensación de pertenencia a una Familia. La Iglesia celebra a los mártires españoles del siglo XX y, entre ellos, a los mártires redentoristas de Cuenca. Una Familia dentro de la Familia universal de la Iglesia. Y todo en casa, en PS. Participar leyendo las numerosas preces por intercesión de todos y cada uno de los santos y beatos redentoristas… en fin, qué puedo decir… que ya tocaré de nuevo el suelo en algún momento…

La homilía ha sido extraordinaria. Una homilía con acento misionero desde su inicio: “la Palabra no es sólo para ser predicada, sino para ser puesta en práctica”. Mártires, personas como cualquiera de nosotros pero que “hicieron suya la Pasión de Cristo llenando su existencia”, “testigos de su Vida y Resurrección”. No son un recuerdo del pasado, son presencia viva, imagen viva de que la santidad, también por la vía del martirio, es posible. Como nos ha recordado el Cardenal, los actuales son tiempos de una brutal persecución a la Iglesia y los cristianos.

La persecución en muchos puntos del planeta es un hecho incontestable. Como incontestable es el hecho de que la persecución alimenta continuamente mártires con nombres y apellidos y mártires anónimos. Javier, Ciriaco, Miguel, Julián, Victoriano y Pedro, hombres que son una gracia para la Iglesia y un regalo para la Congregación. Ante mí tenía a otros redentoristas, mayores y jóvenes, que continuando el ejemplo de San Alfonso regalan su vida anunciando la sobreabundante Redención. Los seis de hoy son reconocidos de manera oficial, pero yo pensaba en cuantos han entregado de manera anónima sus vidas, cuántos han alcanzado la corona del martirio de incógnito, cuántos avanzan a diario hacia ella con los hechos patentes y también por las palabras de ingratos, indiferentes y, en el peor de los casos reales, justicieros parapetados frente a la bondad sin límites de muchos de éstos hombres anónimos. "Sin miedo a mancharse las manos con los alejados", como hoy mismo ha dicho el Papa en Santa Marta.

Procesión en familia hasta el lugar donde descansan los mártires, y allí besamos su reliquias. Todo con la solemnidad, normalidad y alegría que son todo un signo de nuestras celebraciones.

Acabar besando el anillo del Cardenal Terrazas ha supuesto para mí la doble alegría de besar el anillo a un hermano y a un auténtico hombre de Dios.


Un día magnífico por el que dar gracias a Dios por sus mártires, por éstos mártires y por vivir scalando en ésta Familia.