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sábado, 26 de abril de 2014

Amar al mundo

El Papa Francisco proclamará la santidad de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II. Yo nací siendo Pontífice el siervo de Dios Pablo VI. Es obvio que no siempre se es consciente de cómo uno llega a donde está, la génesis real de los acontecimientos, los pasos a menudo tortuosos de la historia; la propia voluntad se va conformando en unos entornos familiares, geográficos, sociales concretos, incluso a pesar de habernos convertido en una aldea global. Esa voluntad tiene connotaciones propias y otras inconscientemente adquiridas. 


Por todo lo anterior es siempre sano tomar distancia, incluso de uno mismo, para poder ver la historia y la intrahistoria personales con perspectiva, tomar distancia de uno mismo para poder llegar a verse plenamente invadido, tomado, acariciado por el Misterio. Solamente desde esa perspectiva somos capaces de ver que también -o especialmente- en los más bajos momentos se nos ofrece la mano de Dios y permanecemos, sin saberlo, bajo la amorosa mirada del Padre. Porque rotos, más que vernos a Sus pies, es a nuestros pies donde encontramos a Cristo. Y en esas, aunque con la mirada fija en la Meta y el camino previamente marcado por Cristo, la realidad es que uno va caminando y tomando, como puede, sus decisiones, va tropezando, irguiéndose, perdiendo la vereda y recuperando el camino: viviendo, scalando a la Vida.


Soy consciente de la importantísima influencia de Juan XXIII en la Iglesia actual, en la Iglesia tal como la vemos, vivimos y conformamos hoy. Lo sé, aunque no es la intención que tengo hoy hablar del Concilio Vaticano II que él convocó. Hoy quiero hablar de “mi” Papa durante la mayor parte de mi vida, que ha sido Juan Pablo II, agradecer su Vida, agradecer que nos recordara incansablemente que todos somo llamados a ser santos. Mañana, domingo 27 de abril, será canonizado (ambos lo serán), ergo no tengo más que opinar al respecto. Las devociones son muy personales, pero mi Iglesia le declara santo, con lo que las opiniones que cada uno pueda tener al respecto son nada. Lo es y punto. Y los santos lo son en el cielo y se gestan en la tierra y dentro de la Iglesia. Estos días se vienen leyendo y escuchando opiniones para todos los gustos y muy pocas exentas de cargas ideológicas que acaban por emponzoñar las buenas intenciones de cada quien. Es un hecho.


Lo curioso en mi devenir es que Juan Pablo II ha sido durante muchísimo tiempo el cura más influyente de mi vida; eso, si se piensa bien, en el fondo es bastante triste. Una influencia alegre, gozosa y sana, por mucho que yo me empeñara en jugar al escondite y desconectar los audífonos. Son muchos, muchísimos, los recuerdos íntimos que aún me emocionan, especialmente uno en la Plaza de Colón de Madrid. De su obra escrita conservo con especial cariño la Carta Apostólica a los jóvenes de 1985, la Encíclica Redemptoris Missio y la Encíclica Ecclesia de Eucharistia. La primera me quitó el sueño durante demasiado tiempo, pero de entre las oscuridades personales la Luz consiguió abrirse paso y el Espíritu acabó por brillar, en María, con mis hijas y Scalando en Familia, en una Familia impagable. No son sino las tinieblas las que no acogen la Luz que vino al mundo, parafraseando a Juan. Como escribí hace algunos meses al P. Pedro López CSsR “Los planes que uno puede hacer son nada cuando el Señor propone con claridad los suyos, y cuando lo hace enmarcándolos con nitidez en una historia de Amor, uno sólo puede entregarse con gozo”. En mi historia siempre habrá dos curas fundamentales uno es santo, el otro, como todos, está en ello.

Hoy le doy gracias a Dios por la vida de quien fue mi cura, Juan Pablo II, le doy gracias a Dios por Juan Pablo II en mi vida y en la vida de la Iglesia. La Luz se abre siempre paso entre las sombras. Le doy gracias a Dios porque nos enseña que un santo no es un ser permanentemente beatífico, gracias por que nos regala también hoy con ejemplos de santos cargados de defectos humanos, gracias porque nos muestra que seguir a Cristo, vivir el Evangelio se puede hacer con las debilidades de cada uno, abrazándolas y venciéndolas a cada paso.

Hoy quiero quedarme con tres ideas:

·       1.- Redemptoris Missio: Las Iglesias de antigua cristiandad, ante la dramática tarea de la nueva evangelización, comprenden mejor que no pueden ser misioneras respecto a los no cristianos de otros países si antes no se preocupan seriamente de los no cristianos en su propia casa.
·    2.- Ecclesia de Eucharistia: El Misterio eucarístico –sacrificio, presencia, banquete- no consiente reducciones ni instrumentalizaciones; debe ser vivido en su integridad, sea durante la celebración, sea en el íntimo coloquio con Jesús apenas recibido en la comunión, sea durante la adoración eucarística fuera de la Misa.
·     3.- Carta Apostólica a los jóvenes del mundo con motivo del Año Internacional de la Juventud: Si tu, querido hermano, quieres hablar a Cristo adhiriéndote a toda la verdad de su testimonio, por una parte has de “amar al mundo”…/… y, al mismo tiempo, has de conseguir el desprendimiento interior respecto a toda esta realidad rica y apasionante que es “el mundo”.


Pues eso, que misión ad intra y ad extra, Misterio eucarístico y Amor al mundo.
Gracias, Señor, por la Comunión de los Santos.

domingo, 23 de marzo de 2014

CONFER #JuntosSomosMás

Ayer tuve la singular fortuna de vivir una jornada extraordinaria, el primer Encuentro de Laicos en misión compartida organizado por la Conferencia Española de Religiosos. Un encuentro que, en palabras de su Coordinador, el P Elías Royón S.J., “quiere visualizar esta realidad del laicado comprometido eclesialmente, ya que su trabajo profesional está informado por la fe y se vehicula a través de obras apostólicas de la Vida Religiosa hacia un objetivo claramente evangelizador. Queremos avanzar y reflexionar acerca de la vocación laical en la Iglesia de hoy”.

Juntos somos más. Y quedó patente que somos muchos, muchísimos y que, efectivamente, #JuntosSomosMás, allí, en el Colegio El Recuerdo de Madrid (¡Qué pedazo de colegio!), solamente estábamos unas mil personas. Y yo entre ellas… una piedrecita del mosaico de la Iglesia. Las intervenciones fueron sensacionales y los testimonios de lo más variopinto. Sentado en la grada del escenario junto a mis hermanos Redentoristas laicos no podía evitar pensar en la imagen tan hermosa que dibujaba todo aquello, de modo que, sobre la marcha y de manera natural esa fotografía que tenía ante mí me empujó a variar mi brevísima intervención. Los inconvenientes de que nuestro turno fuera el anteúltimo de la mañana son simplemente los minutos acumulados de retraso sobre el horario previsto… ¡Ahí estaba yo! Mi vida como de la mano, suavemente ligada a la Congregación del Santísimo Redentor desde mi infancia, y de pleno, porque el Señor así lo quiso, gracias a un 19 de mayo y un entonces neopresbítero Redentorista. Y yo allí. Esto del orgullo es el principio de todos los males, de modo que no diré orgulloso, diré que simplemente me veía diminuto y exultante; confiado, diminuto y exultante; agradecido, confiado, diminuto y exultante. Y nos llegó el turno, y micro en mano (¡cómo nos gusta lo del micrófono en la mano!), varié todo lo que tenía previsto y salió lo que salió que no sé si resultó bien o mal, pero sí que fue sobreabundante. Y junto a Javier Poveda, Inma Huerta, Antonio Fuertes y Rafael Junquera expusimos qué es lo que hacemos, una muestra diminuta de qué es lo que hacemos en el ámbito propuesto de “Familia, trabajo y ciudadanía”: la Casa de Acogida San Alfonso, el trabajo con parejas jóvenes, la preparación al matrimonio, las Misiones Parroquiales y el CESPLAM (Centro de Estudios y Planificación Misionera), FUNDERÉTICA (la Fundación Europea para el Estudio y la Reflexión Ética)… podían haber sido muchas otras las realidades efectivas y a pie de calle en las que los Redentoristas estamos envueltos, pero fueron esas. Juntos, porque desde hace mucho sabemos que #juntossomosmás. 

Y como tenemos muy claro que por supuesto que juntos somos más, y por eso tendemos a meternos en múltiples fangos, yo por la tarde continué mi colaboración llevando uno de los talleres de “las redes sociales al servicio del Reino”; no por mis virtudes, simplemente por ser colaborador de iMisión y por la bondad y exceso de confianza de mi querido amigo Santiago Casanova (@scasanovam), miembro del Staff de iMisión. Y encantado de poder gritar también en las redes que en Él está la Sobreabundante Redención. Con Santi y con Susana Hortigosa, José Fernando Juan y Javier Diáz Vega. Poder acercar a la gente una pequeña idea sobre cómo evangelizar en las Redes Sociales, otro regalazo inmerecido.

Un simple grupito de más de mil personas que son Iglesia, que forman Iglesia, que se afanan por anunciar en todos los ámbitos posibles la Buena Noticia de Jesucristo. Mi conversación, amistosa, afectuosa y enriquecedora con mi paisanuco Don Carlos Osoro, ese lujo excepcional de la Iglesia española que es el actual arzobispo de Valencia. La charla con una jovencísima carmelita al salir del taller de redes sociales. Micro en mano nombrar a San Alfonso ante esas mil personas, el Supplex Libellus y la atención a los más necesitados de auxilios, el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid y eso de que no, laico Redentorista, no. Un Redentorista que es laico. Y mi mujer en la retaguardia haciéndolo posible; generosidad en estado puro.


Orar, agradecer, admirar, aprender, comprender, compartir, servir. Ser Iglesia. Buena manera de continuar scalando a la Pascua.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

#iEvangelizar


Definición de “evangelizar” según el diccionario de la lengua de la Real Academia Española: Predicar la fe de Jesucristo o las virtudes cristianas. De acuerdo a la primera acepción que el mismo diccionario nos ofrece sobre el verbo predicar, sería “publicar, hacer patente y claro algo”, en este caso la fe de Jesucristo o las virtudes cristianas.

En fin, hablando de “iEvangelizar”, supongo que podamos referirnos a una manera de llevar esa fe a través de internet como vía de “publicación”.

Hace algunas semanas un amigo publicaba una foto en su perfil de Facebook con un cartel en el que estaba escrito: “MUCHOS NO LEERÁN OTRO EVANGELIO QUE TU VIDA”. Me parece extraordinaria porque creo expresa de manera magistral la Carta de Santiago 2 14-18, nuestra vida como Obra, como sucesión de esas obras producto de la fe. Quizás de manera un tanto egoísta me hace sentir bien, porque engrandece la pequeñez de la propia vida como vehículo de evangelización, la fortaleza de la debilidad humana que pueda en esa misma debilidad mostrar el rostro amable de Cristo y llevarlo en nuestro día a día a humildes y soberbios, a poderosos y sencillos, a niños, jóvenes y mayores, de tú a tú, de persona a persona. Una leed que apenas consume, cuya única energía es el Amor y que ilumina por el mero hecho de ser Amor.

Nada de esto es nuevo; lo único que hay de nuevo es que el desarrollo nos ofrece nuevas vías, nuevas micro parcelas de expresión, nuevos modos de comunicación lo que nos lleva a cambios tanto en tipos de comportamiento como del propio lenguaje. Adaptación a los tiempos. Y hoy, es a nosotros a la humanidad de nuestra época, a quienes habla Cristo. Y nos habla en presente. Su mensaje fue revolucionario hace 2012 años y lo es ahora. “¿A quién se parecen los hombres de ésta generación?”. Lo dijo entonces y nos lo dice hoy, a “esta” generación, la actual.

Nos lo dijo el P Colinas CSsR en la predicación de la Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro el pasado mes de junio. Prestarle nuestros ojos para mirar el mundo como si fueran los Suyos, nuestras manos para que sean las Suyas para otros... nuestros 140 caracteres en un tweet, nuestro tiempo, nuestra Vida mostrada como Evangelio que como tal pueda ser leído. Con la naturalidad del acontecer cotidiano, como de alguien que come y bebe, y es amigo de publicanos y pecadores.

Se puede acertar a no, pero cuando se tiene fe, cuando se vive la fe lo que no se puede es no intentarlo, o no hay fe en realidad. Porque es esa fe la que te empuja. Algunos sentimos, como es mi caso, una necesidad gozosa de hacerlo poniendo nuestro tiempo al servicio de una Familia eclesial concreta, impelidos por un Carisma determinado y con un estilo especial. Pero lo cierto es que todos los que de una u otra forma hemos experimentado el calor del Amor, no podemos no llevarlo a nuestra vida, no contarlo, no tratar de mostrarlo.

Y para “los hombres de esta generación” una iniciativa como iMisión, nacida del ardor apostólico de Daniel Pajuelo SM y Xiskya Valladares, religiosa de Pureza de María, es como una gigantesca e interminable red de vidrieras góticas; los tweets que a diario publican personas como el P Bryan Arriola CSsR son como esculturas en cibercapiteles románicos conformando todo un claustro virtual alrededor del que orar en un perfil de twitter; los blogs de José Fernando Juan Santos SchP convierten a diario la pantalla de mi ordenador en un sensacional ambón desde el que me habla también a mí.

Y yo no sé si será iEvangelizar o no, porque no es más que mi vida lo que muestro en mi blog. Si alguien acierta a ver en ello el Amor de/a Dios en mi mujer y mis hijas, el Amor al/del Redentor de un hombre cautivado por San Alfonso, el Amor de/a Cristo en una Familia concreta de la Iglesia; si en el acontecer normal y cotidiano de la Vida de un hombre corriente que simplemente trata de ir Scalando en Familia alguien, como rezaba aquella foto, consigue ver, aunque sea medio de pasada, un poquito del Evangelio, entonces quizás sí se pueda hablar de iEvangelizar.

Pero, francamente, no creo que yo llegue a eso; simplemente voy Scalando en Familia.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Revista ICONO


Acabo de empezar a leer el número de septiembre de la revista ICONO, y confieso que me he atorado en el editorial. La verdad es que no sé si el verbo “atorarse” es el más adecuado, porque atorarse es obstruir, atascar y por ende lo atascado acaba corrompiéndose. Si le doy una vuelta de tuerca a esto de “leer”, y me pongo en situación de querer entenderlo como una conversación con quien escribe –aunque al autor no le lleguen mis comentarios- entonces sí que me he atorado porque me he sentido turbado por las palabras del director de la revista, el P Francisco Caballero CSsR. Y sí, si que definitivamente puedo considerarlo una conversación, porque el P Caballero nos hace preguntas, a las que yo me respondo.

El autor, con una brevedad y claridad indiscutibles, partiendo de la realidad de los datos presentadas por los medios, creo que realiza el análisis más centrado, ecuánime, pausado y sensato que he leído en los últimos tiempos sobre esa realidad en lo que se refiere al papel activo y real de la Iglesia, de “la comunidad cristiana”. Más allá de la interpelación directa sobre cuál es nuestra actitud ante la realidad directa del hambre en nuestro país, hay un par de frases en el último párrafo que me parecen simple y llanamente magistrales por su sencillez y profundidad (por otra parte, nada raro, teniendo en cuenta que son de un Misionero Redentorista). ¿Qué cuáles son? Bueno, creo que para eso nada mejor que acercarse a cualquier parroquia Redentorista y hacerse con el número de este mes de la revista, porque de verdad que merece la pena aunque solo sea por el Editorial.

Pero es que además nos encontramos con unos mucho más que interesantes artículos de varios Redentoristas, temas de actualidad, reflexión y para el crecimiento. Es un número denso por todo lo que nos ofrece, no para leerlo de un tirón. Necesita de tiempo y pausa. Tras la lectura de cada artículo uno no puede sino pararse a reflexionar sobre él; a pensar. De ellos quiero destacar la carta enviada desde Honduras por el P Manuel Cabello CSsR relatando la experiencia misionera del CESPLAM (Centro de estudios y planificación misionera de la Congregación del Santísimo Redentor, Provincia de Madrid); obviamente es el contenido de la carta, la actividad misionera, lo que es destacable. No cuento nada, sólo animo a leerla.

Y no he hecho más que empezar a leer. Pero antes de continuar creo que voy a regresar al Editorial, a ver si soy capaz de responder con sinceridad a lo que me pregunta el P Caballero “¿Qué estoy haciendo por esta realidad? ¿En qué ha cambiado mi estilo de vida?”.

¡No podéis no leer ICONO!

domingo, 20 de mayo de 2012

Fraternidad Escolapia


El próximo sábado 26, durante la Vigilia de Pentecostés, en la Residencia Calasanz de Madrid, tendrá lugar la constitución de la Fraternidad Escolapia de la Tercera Demarcación. Me han invitado, y lo agradezco con la mirada de un niño que por primera vez oye hablar de Calasanz y el corazón de un hombre firme y ubicado, pero sencillamente les acompañaré desde la oración, con profunda y sincera alegría.

No es una acto banal, es una fiesta para la Orden Calasancia y para la Iglesia, porque constituye el compromiso (y bien sabe Dios que yo soy una persona de compromisos) público de cuarenta y nueve almas – personas individuales, matrimonios, familias, comunidades – de PERTENECIA y presencia. Es mucho más que un signo: serán reconocidos y aceptados por la Orden como presencia escolapia, como PORTADORES del CARISMA de las Escuelas Pías en el mundo. ENVIDIABLE.

Envidiable, que personas concretas –y no pienso solamente en los amigos que yo tengo entre ellos tanto laicos como religiosos- se sientan tan enamorados por un carisma de la Iglesia como para comprometerse públicamente; envidiable que tengan la oportunidad de que ese sentimiento –esa vocación real- se concrete y materialice, que puedan hacerlo; envidiable que una Orden que camina hacia los cuatrocientos años de historia se moje con los laicos, apueste por los laicos, comprenda, INVITE, anime, aliente, acoja a los laicos en su seno y los reconozca como portadores del mismo carisma.

Mi familia y yo estaremos con vosotros en la oración, y en mi corazón una familia en concreto –lo sabéis, mis casi homónimos- ahora que vais a materializar el gozo de la diferencia entre ESTAR y SER. El gozo del compromiso. El gozo de haberlo recibido y de ser acogidos. El gozo del reconocimiento. El gozo y la responsabilidad de SER presencia en el mundo de vuestro propio carisma.

¡Enhorabuena por estos cuarenta y nueve nuevos Escolapios!

sábado, 21 de abril de 2012

Compartiendo Vida


Qué gran tarde con qué gente tan buena. El milagro de la tecnología fue, hace ya bastante tiempo, provocando contactos iniciales; el milagro de la fe fue propiciando encuentro, generando comunión. Esta tarde se materializó físicamente la reunión de dos familias, los Casanova, Escolapios, y los Casanueva, Redentoristas.

Una estupenda representación de La Guerra de Troya para niños en Caixaforum y una entrañable merienda en Vip´s. El encuentro inicial fue con Esther y sus hijos, cómodo, muy, muy cómodo. Impresionante comprobar la capacidad infantil de incorporarse al otro, de integrarse, hacerlo propio con una naturalidad envidiable que lamentablemente tantas veces se va perdiendo con el paso de los años. Al poco rato llegó Santi. Le vi avanzar y me acerqué a él como si hiciera tiempo que no nos viéramos, aunque aquel fue en realidad el primer abrazo.

Reflexionar ahora en casa, tranquilamente, sobre la naturalidad y apertura de cómo transcurrió todo, es darse cuenta de la comunión, de la hermandad que genera una misma fe. Creo que no es más que una gracia; no tengo otra manera de explicarlo. Ahí estábamos todos, como si tal cosa. Compartiendo tiempo, compartiendo nuestra visión sobre una Iglesia plural, sobre la Iglesia que es presencia real también en los ámbitos más cotidianos de la vida, sobre los Laicos; compartiendo Vida. Charla sobre Escolapios, sobre Redentoristas, sobre los religiosos jóvenes, sobre las ganas, sobre el empuje, sobre la fuerza, sobre las ideas que me llevó a sentir que otras dos personas, dos religiosos y sacerdotes de treinta y dos años, estaban también merendando con nosotros.

Niños, trabajo, dones, padres, jóvenes…. Un poquito de Evangelio entre quesadillas y hamburguesas, y ese genial comentario sobre un señor que hace más de dos mil años convertía el agua en vino y andaba entre prostitutas, y que a mi casi me hizo sonreir al darme la sensación de que una tal Inma se incorporaba a la conversación… mientras sonaban –quizás demasiado alto- las voces y las risas de los pequeños.

Una tarde en comunión que debo agradecer a un señor de Peralta de la Sal, a un señor de Marianela; a José Fernando, a Jorge. Una tarde que agradecer a Dios. Ocho corazones latiendo por Él.

viernes, 16 de marzo de 2012

Yo me voy preparando


Pues yo me voy preparando. Esta tarde en PS se celebrará una Vigilia por la Profesión Perpetua de Damian Mª y Víctor, que tendrá lugar mañana a las 20:30 h.

Digo que me voy preparando porque les quiero, y entiendo que lo de mañana no es ni un acto simbólico, ni un rito más, ni algo anecdótico. Es la consagración de dos hombres al Señor, de por vida, como misioneros de la Congregación del Santísimo Redentor. Ahí es nada. Le van a decir que sí, que le regalan su vida entera, que la ponen a su disposición sin cortapisas, sin “peros”, y lo harán como misioneros Redentoristas.

Que dos personas jóvenes den ese paso es un acto de generosidad para la Iglesia, realmente para la humanidad. Dos más para llevar la Buena Noticia de Jesucristo adonde sea necesario. Qué queréis que os diga, dentro de las muchas cosas que se me pasan por la cabeza, una de ellas es un agradecimiento infinito. Lo sería en cualquier caso, pero es que además, les conozco y les quiero. ¿cómo no prepararme para estar con ellos?

Lo primero es estar, físicamente. Nos fuimos a Santander el fin de semana pasado, ya que mi padre cumplió 86 años el martes, en lugar de éste que es más largo precisamente para estar. Soy de la opinión de que hay momentos en los que la presencia se hace necesaria; no porque nadie te vaya a echar de menos, que no es eso. Estar para acompañar, para abrazar, para ofrecer tu calor además de tu oración. En casa llevamos toda la semana ofreciendo la oración nocturna con las niñas por Damián y por Víctor, y les vamos explicando poco a poco qué es lo que van a hacer, lo que significa. Y ver los cuatro ojos abiertos con intensidad de mis hijas, escuchando con verdadera atención me emociona. Hacemos lo que podemos por ir explicandoles la fe, la propia Iglesia, de manera que puedan ir entendiendo e impregnándose de los cimientos básicos; pero no me engaño, más bien al contrario, esto serviría de muy poco si no lo vivieran día a día, con naturalidad. Así que en PS estaremos los cuatro, con los dos. Y compartiendo el gozo con la Familia Redentorista. Porque el SÍ bien merece una fiesta.

Y ¿cómo me preparo? Bueno, los ofrecimientos que uno pueda hacer o no quedan entre el Señor y yo, pero lo más importante para mí es con la oración. Pido por ellos, lucidez plena para el momento del Sí; para que nunca les falten las fuerzas; para que siempre sientan el calor incondicional de la gente que les quiere; para que en su corazón permanezca siempre la intensidad de ese momento; para que vayan siempre tomados de Su mano.

Como vea a San Alfonso bajando de su capilla para abrazarles, os aseguro que no voy ni a pestañear, porque sé que lo estará haciendo desde el Cielo; y ganas de hacerlo no le van a faltar.

martes, 31 de enero de 2012

Desde mi balcón al fango

“Perdón, por asomarme desde mi balcón,
a las miserias de la tierra,
a la gente que no interesa,
por no meterme en el fango,
y hacer mío su dolor.”
Muchos domingos seguidos escuchando este canto, innumerables homilías inspiradas, un entorno determinado, mi propia familia, una gran Familia, una admirable gestión del acompañamiento; un poco de cada y tras ellos, o sobre ellos, el Señor, me han empujado ha tomar por mi cuenta y riesgo la decisión de lanzarme desde mi balcón al fango.
Hoy he comenzado a servir como voluntario a un grupo de “sin techo” enfermos de la ciudad de Madrid. Llevaba ya mucho tiempo queriendo hacer algo, intentando hacer algo; en algún sitio no fue compatible y para otro puede que simplemente no sea digno, que los silencios hielan el alma, y cuando estás congelado si tropiezas directamente te rompes. Podía haber elegido colaborar con otra institución eclesial diferente a las dos a las que primero me insinué. Puede que me atrajera más algo vinculado directamente con un puntito claro de evangelización o simplemente de transmisión de la fe; aún no pierdo la esperanza para esto. El caso era ponerse en marcha, y el propio caminar me fue enfocando. Acabé decidiéndome por una organización completamente aconfesional, me presentaron varios proyectos permanentes y entre ellos me decidí por hacer un poquito entre aquellos que me parecieron los más abandonados. Este ha sido de manera resumida el proceso.
Puesto en manos del Señor para el servicio, cuando a las nueve de la mañana entré en aquel lugar, me di de bruces con una realidad cruel de nuestra ciudad; a diez minutos y tres paradas de metro de mi casa. Unas doscientas cincuenta personas sin hogar, necesitados de verdad de auxilios, gente que no interesa y que son producto generado por nuestra sociedad. Una sociedad capaz de permitirlo es una sociedad enferma; una sociedad capaz de permitir que los bebés no lleguen a nacer es una sociedad enferma; una sociedad capaz de permitir que la gente muera de hambre es una sociedad enferma; una sociedad capaz de abandonar a los mayores es una sociedad enferma; una sociedad capaz de permitir las injusticias es una sociedad enferma. Cuando, como católico, llegas a un punto en el que no te puedes abstraer de esa realidad porque nada te es ajeno, abandonas el balcón para bajar a la calle. Y no hace falta ir muy lejos. Tampoco son necesarios gestos grandilocuentes aunque sean bienvenidos, es más sencillo: vivir aquello que decimos creer en nuestro día a día. Y hacerlo de verdad. Un poquito más de Rerum Novarum; un poquito más de doctrina social de la Iglesia y creo firmemente que la sociedad no estaría como está.
Estoy en ese camino, en un proyecto de acompañamiento a esas personas; pero esto es algo englobado dentro de una historia personal.
He recibido una gran lección de humildad y me han abrumado mis quejas absurdas del día a día.
Y también me han hecho consciente de que mi propia realidad es mucho más amplia y profunda de lo que yo creía. Ni caben orgullos esperpénticos ni falsa humildad. Llegó un momento en que tras la visita al médico con la señora a la que acompañaba, con la hermana a la que acompañaba, me preguntaron por curiosidad cuánto cobrábamos los voluntarios. “Vamos a ver, que si nos llamamos voluntarios es porque no cobramos”. Me preguntó más, y al enterarse de que iba como voluntario en una organización aconfesional dijo: “para que luego digan que la Iglesia está detrás de estas ayudas”. Buffff, mira que tenía intención inicial de no tener que tocar ese tema, que la diferencia radical entre solidaridad y caridad no la marcara más que una cierta actitud; pero, claro, uno es débil y no sabe morderse la lengua. “Perdona que te aclare –le dije muy sonriente-, pero en el caso concreto de quien tienes delante, tienes razón, la Iglesia no está detrás, está dentro porque yo soy Iglesia Católica –me sentí como la campaña de la Renta- si no fuera por la Iglesia, si yo no fuera católico no estaría aquí, aunque efectivamente esta organización es aconfesional.” Me quedé más ancho que largo. Y la señora a la que acompañaba, me sonrió y me dijo: “Jeje, muy bien, le has dejao planchao”.
He dudado mucho si escribir o no esta entrada por aquello de “que no sepa tu derecha lo que hace tu izquierda”, y si lo hago es llanamente por si alguien lo lee que no lo dude, que se anime. El día es largo, las semanas más y el hermano está en la calle, en el piso de enfrente o en tu propia casa; es Cristo quien está a la vuelta de la esquina. No se trata de vaciar los templos para lanzarse a la calle como he oído en algún sitio; eso me parece un error de base y una aberración según quién lo diga. Creo firmemente que la acción por la acción no lleva sino a la increencia propia y ajena. En la oración está la base y en el Señor el sustento.
¡Animaos!

miércoles, 11 de enero de 2012

De un roscón sin gluten

La celiaquía es una enfermedad autoinmune crónica que hace que el organismo de quien la padece desarrolle distintas respuestas anormales ante la presencia del gluten, proteína que se encuentra sustancialmente en algunos cereales como trigo, centeno, cebada o avena; sin control puede derivar en diferentes patologías. Esto se complica porque muchísimos de los alimentos contienen gluten directamente en su composición, o los aromas, esencias o conservantes están realizados usando gluten, además de la contaminación cruzada en fábricas, restaurantes, comedores de colectividades o las cocinas de los propios hogares.
Cuando el miembro de la familia que padece la enfermedad es un niño la vida por un lado se desarrolla de una forma más natural que cuando el diagnóstico se realiza a un adulto, porque aprende a vivir con ello, pero por otro la tentación de chuches, chocolates, postres es casi continua, y aprender a vencerla es una tarea casi tan ardua como la continencia. Por suerte hoy en día podemos encontrar casi de todo exento de gluten, lo único que se resiente es el bolsillo, porque el precio de la cesta de la compra de un celíaco es más de tres veces superior a la de quien no lo es. A pesar de la gran cantidad de productos a nuestro alcance, los hábitos familiares cambian. En nuestro caso el gluten ha desaparecido de manera radical de nuestra casa, y solamente nos permitimos su entrada en situaciones o épocas especiales. Una de ellas ha sido la Navidad.
Mi mujer se va haciendo una experta repostera, casi de laboratorio, porque el uso de harinas y levaduras especiales obliga a una prueba/error casi continua hasta dar con la receta adecuada para que el resultado sea un bizcocho, una tarta, o unas galletas lo más apetecibles posible. Aunque ya se difumina por la popa la estela de ilusión dejada por los Reyes Magos en los niños, continúa para mí resplandeciendo el empeño de María para que nuestra hija pequeña pudiera disfrutar de un roscón “lo más roscón” que pudo. Estaba feliz sentada a la mesa con todos y comiendo como todos un roscón con sorpresa incluida. No habría pasado más si no lo hubiera conseguido porque se conforma sorprendentemente bien con su realidad.
La aceptación personal, la normalidad dentro de lo inusual, de la propia realidad individual es producto de la educación y de la manera de ser de cada uno, pero también de la sociedad. Y se nota que en este aspecto la sociedad evoluciona positivamente; cada vez es más habitual que en los cumpleaños o fiestas infantiles los padres tengan en cuenta que entre los invitados hay niños que no pueden comer de todo, y hacen lo posible por encontrar todo tipo de chuches sin gluten. Se agradece.
Hay otra Madre que también hace lo posible por atender las necesidades de sus hijos, la Iglesia, aunque paradójicamente lo tiene más difícil. Me refiero obviamente a la Comunión, y al acceso a Ella por parte de los enfermos celíacos. La Iglesia es administradora que no dueña de los sacramentos, por lo que en lo que a éste respecta no puede cambiar la disposición del propio Cristo, de modo que sólo se pueden utilizar pan y vino. Lo tiene más difícil porque hoy por hoy, para que realmente sea pan la hostia que se consagre debe necesariamente de contener gluten, de otra forma no se consigue la panificación; es decir, las hostias especiales “quibus glutinum ablatum est” son materia inválida para el Sacramento. Sin embargo, en 1995, siendo Prefecto para la Doctrina de la Fe el Cardenal Joseph Ratzinger, se aprobó el uso de las formas con una mínima cantidad de la dichosa proteína. No obstante, en nuestro caso esto no es suficiente dado el alto grado de sensibilidad; necesitará incluso un cáliz distinto para poder comulgar con vino. Será posible para el día en que reciba su Primera Comunión, pero no habitualmente. Aún queda mucho tiempo, quizás el suficiente para que la ciencia avance, o, como soñar es gratis, para que se produzca una redefinición de qué es realmente pan.
Todavía le queda seguir creciendo sana y feliz, pasar por la preparación para ese día de manos de los catequistas de la comunidad Redentorista del Perpetuo Socorro, aprender a encontrarse con Cristo día a día. De momento, gracias a su madre, este año ha podido disfrutar de un estupendo roscón.

viernes, 30 de diciembre de 2011

El Cardenal Tarancón

Me pareció magnífica la película que anoche emitió la primera cadena de RTVE sobre el Cardenal Tarancón. Un hombre extraordinario en todos los sentidos. Además de haber leído hace tiempo sus memorias, recuerdo con bastante nitidez aquellas fechas aunque por mi edad quizás no debiera, lo recuerdo por la intensidad con la que se vivió en mi casa –como imagino que en casi todos los hogares de España-, y porque siempre hemos convivido los pequeños con los ancianos escuchando de manera natural todo tipo de conversaciones. Eso es algo enriquecedor y de lo que disfruto con mis hijas cada vez que venimos a Santander a casa de mis padres.
Pertenezco a una familia esencialmente liberal por ambas ramas y esta tarde ha surgido la conversación sobre el Cardenal con mis padres y algunos tíos, lo que ha dado lugar a todo tipo de batallitas que casi me evocaban escenas de película, como cuando un hermano de mi padre de 83 años contaba cómo a los 11 años, en el colegio les dejaron a todos un día sin recreo para formar filas frente al Padre Prefecto y varios representantes de Falange para que se alistaran al Frente de Juventudes y de los cerca de 800 alumnos solamente 13 no lo hicieron, entre ellos mi padre y mis tíos paternos y materno. Ocurrió en casi todos los colegios, pero no así en el de mi madre; se nota que las monjas de su cole eran francesas.
Supongo que a mis hijas todo eso les suene a ciencia ficción, gracias a Dios. El caso es que todos elogiaban, como lo hacían en su momento, la figura de Tarancón. A mi se me ocurrió hablar del lamentable papel de gran parte de la jerarquía de la Iglesia española, que no de los sacerdotes y religiosos de calle; todos de acuerdo. Continuaban con las excelencias de gran liberal de D. Vicente en lo personal y en su faceta colateral de político. Llegado este punto yo opiné, que independientemente de la visión política, fundamentalmente intentó aplicar la doctrina de la Iglesia y que comenzara a hacerse efectivo el Concilio Vaticano II, acabar con una jerarquía eclesiástica con muchos puntos en común con la actual Iglesia Oficial china aunque por el otro lado (porque la potestad en el nombramiento de los Obispos por parte de Franco….., en fin, sin comentarios). Pues ese simple comentario hizo torcer el rostro de uno de mis tíos; sí, el laicismo hace estragos.
Sin embargo, una visión que trata de ser abierta y comprensiva (admitiendo poder estar equivocado) casi puede parecer retrógrada ante determinadas personas que pretenden retorcer el mensaje del Evangelio hasta hacerlo casi irreconocible para adecuarlo a ciertas situaciones sociales injustificables (y no pienso únicamente en la hermana Forcades…).
Hombres de Iglesia como D. Vicente Enrique y Tarancón han contribuido de una manera esencial –aunque no siempre visible- a que hoy podamos disfrutar de las libertades actuales, alentando las conciencias desde púlpitos y confesionarios.
Lo malo de este país es que damos demasiados bandazos, lo que, una vez más, me hace darme cuenta de lo inmensamente afortunado que soy pudiendo vivir mi fe entre la entregada y siempre sensata familia Redentorista.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

www.radiops.org

Hoy ha salido a la luz www.radiops.org un proyecto on-line de la Congregación del Santísimo Redentor cuyo principal objeto es “anunciar el Evangelio de Jesucristo, la Redención abundante y el inmenso amor de Dios que está literalmente loco por nosotros”. Esta declaración de intenciones reúne en sí misma el propio carisma Redentorista que desde hace ya 279 años lleva la Buena Nueva a los más abandonados, a todos los rincones en donde están presentes.
Con el programa de hoy el proyecto deja de serlo para convertirse en una realidad, plasmando el infatigable trabajo de esta Congregación por llegar de verdad a los más necesitados de auxilios. La utilización de estos nuevos medios supone un gran esfuerzo, fruto de su ingente labor de servicio por la propagación de la Palabra; a la labor parroquial, a su misión a pie de calle se unió SAL&LUZ en MaríaVisión y ahora este programa de radio a través de internet que se lanza al público en edición mensual. RadioPS, es decir, teniendo por bandera a la Madre de Dios, a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro lo que les lleva a continuar –en esta ocasión a través de los medios de comunicación- expandiendo su nombre, y cumpliendo el mandato de SS Pío IX cuando les concedió la custodia de su milagroso Icono: “Dadla a conocer a todo el mundo”.
Constituye una nueva presencia de los Redentoristas, y por lo tanto de la Iglesia en los medios, en la que tan interesado estaba el anterior Papa, el beato Juan Pablo II. Un programa joven, llevado por misioneros jóvenes pero para todas las edades. Y además, abierto a la colaboración de TODOS; el empeño en la implicación de los laicos es algo que no solamente sorprende, es una actitud más digna de ser admirada, agradecida y, sobre todo, aprovechada. La revista ICONO, SAL&LUZ, RADIOPS, youtube, redes sociales… en definitiva, en sus incansables esfuerzos utilizan todos los medios al alcance para su misión, lo que nos facilita al público llegar a ellos. Ya no quedan excusas para los que estamos enamorados de Jesucristo, para los que estamos enamorados del Carisma Redentorista y nos consideramos parte de esa gran Familia. Si los llevamos en el corazón, hemos también de llevarlos en el rostro, en las manos, en nuestra vida y ponerla además a su servicio. Ellos ahora entran hasta el fondo de nuestras casas por medio de la televisión e internet; desde el ordenador, desde el iPad, desde el móvil.
Y con la sencillez, la humildad, la bondad y la naturalidad que les caracteriza. No hay distancias, cada uno de ellos lleva tan dentro de sí al Amigo, que conocerles es desde el primer instante como estar con un miembro más de tu propia Familia. Si en la introducción de este primer programa la locutora habla de cómo Dios está “loco por nosotros”, es tan grande su amor por Cristo que claramente podemos sentir que ellos están también locos por los más necesitados, por los más abandonados; están locos por todos y cada uno de nosotros.
Os animo a que os acerquéis, os enganchéis, os enamoréis.
¡Enhorabuena por esta realidad! Pero sobre todo, como siempre: GRACIAS.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Miguel Castro, Sacerdote Redentorista

Ayer domingo tome sólo el metro en Alonso Martínez camino de Aluche, iba a la Parroquia de San Gerardo a una celebración sensacional: una ordenación sacerdotal. Un nuevo sacerdote para la Iglesia es siempre un motivo de alegría. En este caso, además, se trataba de la ordenación como presbítero de un religioso y misionero Redentorista, Miguel Castro. Arropado por su familia, sus hermanos de Congregación, la comunidad de San Gerardo y personas llegadas también de diferentes parroquias Redentoristas.
La felicidad que desprendía Miguel parecía reflejarse en los rostros de todos aquellos que le acompañaban. El Cardenal Cañizares, de cuyas manos recibió la Ordenación, estuvo realmente inspirado.
En el presbiterio se manifestaba la expresión viva de la fortaleza de la Iglesia y de la Congregación del Santísimo Redentor: Monseñor Cañizares, multitud de sacerdotes Redentoristas además del Padre Provincial, y unos cuantos jóvenes religiosos que se preparan para, en su día, entrar en el Orden Sacerdotal en el seno de la Congregación fundada por San Alfonso María de Ligorio. Unos jóvenes generosos y entregados al anuncio de la Buena Nueva a los más abandonados: Pablo, Antonio, Carlos, Damián y Víctor. No se trata de una frase hecha ni de algo que se presume, conozco a alguno de ellos, con alguno de ellos he tenido la oportunidad de vivir durante la pasada JMJ alguna experiencia de fe realmente inolvidable llevándome a quererle, y a comprobar de manera individual lo que vivo de manera colectiva. No pude durante la ceremonia dejar de recordarlo, porque tres de esos jóvenes hicieron su profesión religiosa en esa misma parroquia durante la Alfonsiana aquella misma semana, porque esa parroquia nos dio cobijo y cena a los peregrinos que no pudimos entrar en Cuatro Vientos la noche de la vigilia. Resumiendo, aunque no es mi Parroquia, yo estaba en casa, en familia.
La cercanía, la simpatía, la felicidad de Miguel eran un ejemplo andante de lo que irradian los miembros de esta Congregación a diario. Que sus primeras palabras micrófono en mano fueran por algún desmayado durante la ceremonia creo que hablan por sí mismas. Daba la sensación de que no cabía dentro de sí; de hecho, contagiaba.
Imagino el orgullo y la satisfacción de sus padres, de su hermana, como eran expresivos en el propio Padre Provincial y en su familia Redentorista.
Estar allí, compartiendo el gozo de la Iglesia por un joven sacerdote decidido a desgastarse por los más necesitados de auxilios, mostrándose como un cura cercano al pueblo, a la gente, ha sido todo un privilegio.
¡Gracias Miguel!

domingo, 30 de octubre de 2011

Unos jóvenes inmensos

Ayer disfruté de una noche estupenda rodeado de buena gente, realmente buena gente. Un grupo de jóvenes universitarios, un amigo de mi grupo de matrimonios y yo. Y todos de PS. Unas copas hasta las tantas, una conversación de lo más enriquecedora y una compañía inmejorable.
Mientras dábamos un intenso repaso al anecdotario personal y la conversación iba fluyendo de manera natural hacia todo tipo de temas, yo, que era el más añejo de la reunión,  pensaba que tenía frente a mí a una magnífica representación del futuro. Del futuro de mi país y de mi Iglesia. Y ahora, mientras escribo esto, me tranquiliza pensar que el futuro para mis hijas no está perdido, porque entre ellas y yo hay una generación magnífica.
Gente sana, divertida, sensata, preparada, solidaria, religiosa, comprometida; un grupo de jóvenes que representa lo mejor del género humano tanto de forma individual como colectiva. Uno de tantos grupos de amigos que no meten ruido, que no salen en la prensa escrita ni son noticia en los telediarios porque son simple y llanamente NORMALES. Constituyen una masa enorme de personas que se desarrollan en medio de una sociedad en descomposición, y habrán de arreglárselas para tratar de enderezar el rumbo moral y económico de una España a la deriva. Chicos y chicas cargados de cordura y valores, generadores de lo que por fuerza será un mundo diferente; está en sus manos. Y de nosotros depende no ponérselo aún más difícil de lo que ya lo tienen; de todos depende que vayan mejorando las cosas para que puedan, cuando les llegue el momento, incorporarse al mercado laboral y aporten con su esfuerzo y su ilusión toda la grandeza que llevan dentro.
Me han dejado una sensación de esperanza y orgullo.
Esperanza porque con ellos no todo está perdido; esperanza porque son el ejemplo vivo de que la juventud no es realmente la que se empeñan en presentarnos con insistencia machacona y dramatismo en la televisión. Al menos hay otra juventud.
Orgullo porque todos ellos pertenecen de una u otra forma a mi propia Comunidad Parroquial, porque los conozco y los considero parte de “mi gente”. Orgullo también porque a su cohesión contribuyen de manera fundamental unos misioneros ejemplares, los Redentoristas; una pequeña muestra más de lo bien que hacen las cosas y de la fuerza, el empuje y vitalidad de mi Iglesia.
Por todo ello, hoy durante la Eucaristía en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, le he dado gracias al Señor.
Chicos, qué grandes sois.

lunes, 24 de octubre de 2011

La Liturgia de las Horas


Por fin esta mañana he conseguido sintonizar Radio María en el coche. Me ha costado pero por fin lo conseguí. Desde que madrugo un poquito más para sacar un rato de estudio por la mañana en la oficina, antes de que empiece la jornada laboral, he tenido que abandonar Laudes y ¡cómo lo echo de menos!

Hace ya tiempo que le pedí tímidamente a un sacerdote Redentorista que me viene acompañando que me indicara cómo seguir el rezo de las horas y desde entonces tengo que confesar que me he enganchado. Obviamente, no las intermedias, uno hace lo que puede dentro de la estructura de su vida, y las intermedias no tienen cabida. El caso es que los madrugones me llevaron a abandonar Laudes entre semana; creo que para hacerlo aprisa es mejor no hacerlo. Requiere su tiempo y un cierto climax. Parecerá un contrasentido, pero el atascazo es perfecto. Mejor dicho, lo que es perfecto es poder seguirlo con Radio María por que el convencimiento de que rezas con gran parte de la Iglesia se hace realidad. Sin duda, comienzas el día de otra manera. Y a mí me venía haciendo falta, después de una semana poco acertada, justo la semana –menuda coincidencia- en que no seguí Laudes. En fin, ya ha comenzado otra. Y de las torpezas propias no podemos más que aprender, cuando del error hacemos enseñanza para tratar de no volver a caer en él. Una simple torpeza que, sin intención alguna, puede herir a los demás. No me habría dado cuenta, si mi torpeza no hubiera tocado a alguien querido y cercano y que me muestra que, por querido y cercano, en ocasiones al menos habla con claridad meridiana y confianza lo que quiere decir que uno algo también le importa. Muchas veces no medimos nuestras palabras, no le damos importancia, y ni nos enteramos. El caso es que caer, aparte de las magulladuras, nos da la oportunidad de mejorar. De mejorar y de poder pedir perdón que cuando se ofende o simplemente decepciona, es un ejercicio sanísimo; perdón a la persona afectada. Me quedo con eso. Y ahí vamos, scalando poquito a poco; unas veces parece que te vas a caer al abismo, otras que te quedarás permanentemente colgado, y de repente viene una mano firme que te ayuda a asir con fuerza el piolet.

Laudes o cualquier otra oración, cualquiera que nos ponga de verdad, de corazón en disposición de ofrecer nuestra jornada al Señor es la mejor manera de empezar el día. Ese sacerdote que me acompaña dio hace unos meses una charla sobre la oración que por profunda, clara, explícita, sincera y breve creo que debería ser conocida por todos. He tenido la oportunidad de releerla recientemente y confieso que no deja de asombrarme. Es un lujo poder contar con alguien cercano, tan normal y de semejante calado espiritual; y hacerlo en familia y con mi familia no tiene precio.

El caso es que animo a todo el que quiera acercarse a descubrir la Liturgia de las Horas a que lo haga sin dudarlo. No es algo sólo para conventos o sacerdotes; pertenece a todo el pueblo de Dios, “a todo el cuerpo de la Iglesia”, a todos los fieles, y por lo tanto también a los laicos. No seáis tímidos, animaos e intentadlo.

Yo hoy me quedo con una parte del salmo 41:

“¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
Salud de mi rostro Dios mío.”




miércoles, 7 de septiembre de 2011

Coaching y autoayuda




Acabo de leer un artículo dedicado a alguien que ha tenido un notable éxito en el coaching laboral, y por extensión en los ámbitos de autoayuda y motivación. Nada de lo que leo me resulta ajeno -bueno, sí obviamente la notoriedad del aragonés al que está dedicado dicho artículo en la edición web del diario Abc-, me refiero a que no me es ajena en absoluto la crudeza del paro; pero sí me son ajenas algunas de las afirmaciones.


Vivimos en una sociedad en muchos sentidos cruel, encastrada en la frialdad del éxito y encajonada en rangos de edad como compartimentos estancos. Valoramos el éxito en el triunfo profesional y medimos éste por una combinación entre el cargo que ponga en una tarjeta y la obtención exclusiva de unos beneficios económicos; y en ello tendemos a sustentar la autoestima. Los rangos de edad, las horquillas de "utilidad social", se expanden del ámbito laboral al social e incluso familiar; eres útil y apto cuando eres joven (más o menos hasta los 35 años), aunque la procreación es más habitual a partir de esa edad según las estadísticas, ergo va a haber unos niños en cierto modo socialmente desamparados. Enfrentarte a la búsqueda de empleo a partir de los 40 es algo más que peliagudo ("overqualified" se convierte en una respuesta habitual), y a medida que pasa el tiempo y las entrevistas se suceden sin éxito comienzan a aflorar las inseguridades. Tendemos a mostrarnos según creemos que la persona que tenemos frente a nosotros desea vernos, en lugar de dar una imagen real y honesta de nosotros mismos; sólo así estaremos realmente seguros.
Motivación, autoayuda, coaching... creo que cuando asentamos nuestra vida en algo efímero (sea el sexo, el dinero, la fama, el éxito profesional) los cimientos son puro barro que se tambalea tan pronto como sopla un viento algo fuerte. Para encontrar un atisbo voluntario de transcendencia en nuestro día a día casi hay que comenzar por coger el diccionario para buscar su significado. Si aquello que hacemos lo hacemos con el fin mismo de ese acto concreto desvirtualizamos el concepto mismo de nuestra existencia. Pero esto no significa menospreciar ni el sexo, ni el dinero, ni la fama ni el éxito profesional, si no más bien encuadrarlos en su justa medida en nuestra propia vida. Al modo más o menos en que Tolstoi lo expresa en Guerra y Paz, hay que amar la vida porque la vida es todo, la vida es Dios y amar la vida significa amar a Dios; y desde la fe pasamos por esta scalando peldaños hacia la otra. 
Tratamos de mantener las apariencias sociales porque vivimos en un mundo de apariencias, obviando una existencia real que es además única; única en sí misma porque es irrepetible y además con consecuencias en la vida de los otros. 
No me tengo por una persona especialmente naif, pero creo que hay un paralelismo entre la fuga de confesionarios y la proliferación de psicólogos, entre la aparición por doquier de manuales de autoayuda y el abandono del acompañamiento. Y esto me indica que ciertamente la gente está desorientada y necesitada de aquello que la sociedad le ha llevado a abandonar; es más una cantidad enorme de personas menores de 40 años ni saben que tienen una ayuda gratis en el interior de cada iglesia, ni se plantean que allí puedan encontrar algo que realmente les haga felices. Entre otras cosas porque nos han acostumbrado a buscar "soluciones inmediatas", y eso es otro error.
Yo estoy a punto de entrar en el "limbo" social de los que ya tienen 45 años (mi mujer es algo más joven); ni somos mayores, ni somos jóvenes, ni se nos encuadra en una clasificación obvia, aunque la mayor de mis hijas sólo tiene 6 años, y la, de momento, pequeña 4. Pero aunque socialmente sea casi inclasificable no me importa, porque tengo un tesoro que no se consigue con ningún manual de autoayuda y que sostiene firmemente los cimientos de mi Vida: la fe. Y eso implica que tengo una familia sólida y la seguridad del camino de Cristo, su vida, su muerte y su resurrección; y un hijo de San Alfonso que me acompaña. ¿alguien da más?