domingo, 23 de marzo de 2014

CONFER #JuntosSomosMás

Ayer tuve la singular fortuna de vivir una jornada extraordinaria, el primer Encuentro de Laicos en misión compartida organizado por la Conferencia Española de Religiosos. Un encuentro que, en palabras de su Coordinador, el P Elías Royón S.J., “quiere visualizar esta realidad del laicado comprometido eclesialmente, ya que su trabajo profesional está informado por la fe y se vehicula a través de obras apostólicas de la Vida Religiosa hacia un objetivo claramente evangelizador. Queremos avanzar y reflexionar acerca de la vocación laical en la Iglesia de hoy”.

Juntos somos más. Y quedó patente que somos muchos, muchísimos y que, efectivamente, #JuntosSomosMás, allí, en el Colegio El Recuerdo de Madrid (¡Qué pedazo de colegio!), solamente estábamos unas mil personas. Y yo entre ellas… una piedrecita del mosaico de la Iglesia. Las intervenciones fueron sensacionales y los testimonios de lo más variopinto. Sentado en la grada del escenario junto a mis hermanos Redentoristas laicos no podía evitar pensar en la imagen tan hermosa que dibujaba todo aquello, de modo que, sobre la marcha y de manera natural esa fotografía que tenía ante mí me empujó a variar mi brevísima intervención. Los inconvenientes de que nuestro turno fuera el anteúltimo de la mañana son simplemente los minutos acumulados de retraso sobre el horario previsto… ¡Ahí estaba yo! Mi vida como de la mano, suavemente ligada a la Congregación del Santísimo Redentor desde mi infancia, y de pleno, porque el Señor así lo quiso, gracias a un 19 de mayo y un entonces neopresbítero Redentorista. Y yo allí. Esto del orgullo es el principio de todos los males, de modo que no diré orgulloso, diré que simplemente me veía diminuto y exultante; confiado, diminuto y exultante; agradecido, confiado, diminuto y exultante. Y nos llegó el turno, y micro en mano (¡cómo nos gusta lo del micrófono en la mano!), varié todo lo que tenía previsto y salió lo que salió que no sé si resultó bien o mal, pero sí que fue sobreabundante. Y junto a Javier Poveda, Inma Huerta, Antonio Fuertes y Rafael Junquera expusimos qué es lo que hacemos, una muestra diminuta de qué es lo que hacemos en el ámbito propuesto de “Familia, trabajo y ciudadanía”: la Casa de Acogida San Alfonso, el trabajo con parejas jóvenes, la preparación al matrimonio, las Misiones Parroquiales y el CESPLAM (Centro de Estudios y Planificación Misionera), FUNDERÉTICA (la Fundación Europea para el Estudio y la Reflexión Ética)… podían haber sido muchas otras las realidades efectivas y a pie de calle en las que los Redentoristas estamos envueltos, pero fueron esas. Juntos, porque desde hace mucho sabemos que #juntossomosmás. 

Y como tenemos muy claro que por supuesto que juntos somos más, y por eso tendemos a meternos en múltiples fangos, yo por la tarde continué mi colaboración llevando uno de los talleres de “las redes sociales al servicio del Reino”; no por mis virtudes, simplemente por ser colaborador de iMisión y por la bondad y exceso de confianza de mi querido amigo Santiago Casanova (@scasanovam), miembro del Staff de iMisión. Y encantado de poder gritar también en las redes que en Él está la Sobreabundante Redención. Con Santi y con Susana Hortigosa, José Fernando Juan y Javier Diáz Vega. Poder acercar a la gente una pequeña idea sobre cómo evangelizar en las Redes Sociales, otro regalazo inmerecido.

Un simple grupito de más de mil personas que son Iglesia, que forman Iglesia, que se afanan por anunciar en todos los ámbitos posibles la Buena Noticia de Jesucristo. Mi conversación, amistosa, afectuosa y enriquecedora con mi paisanuco Don Carlos Osoro, ese lujo excepcional de la Iglesia española que es el actual arzobispo de Valencia. La charla con una jovencísima carmelita al salir del taller de redes sociales. Micro en mano nombrar a San Alfonso ante esas mil personas, el Supplex Libellus y la atención a los más necesitados de auxilios, el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid y eso de que no, laico Redentorista, no. Un Redentorista que es laico. Y mi mujer en la retaguardia haciéndolo posible; generosidad en estado puro.


Orar, agradecer, admirar, aprender, comprender, compartir, servir. Ser Iglesia. Buena manera de continuar scalando a la Pascua.

3 comentarios:

  1. Muchas gracias Enrique por tus palabras. Me alegro mucho. ¡Gloria para Dios!.

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  2. Hola ayer le desapareció iPad a mi hermana en el Congreso. Lo necesita por motivos de trabajo. Si saben algo ponerse en contacto conmigo. Gracias.

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    1. Te sugiero que te pongas en contacto con los organizadores: www.juntossomosmas.es
      Salvo compartir tu comentario por si alguien lo lee poco más puedo hacer, pero como tu perfil no es público tampoco hay como contactar contigo.

      ¡Suerte!

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