lunes, 31 de diciembre de 2012

Para el 2013


¿Qué le pido yo al 2013? Nada. ¿Qué le pido a Dios para el 2013? Buff, siempre he sido muy tímido a la hora de pedir; no soy de pedir grandes cosas.

El año que acaba ha tenido de todo, como cualquiera, como la vida. En su conjunto ha sido un año más de gracia, con Dios a nuestro lado. Me gusta resaltar la cotidianeidad de la vida; que para mí lo grande sea la normalidad del día a día, lejos de ser una expresión de falsa humildad es ambicionar los carismas mayores, saber reconocer a Dios en cualquier situación. No busco grandes alharacas ni zarzas ardiendo; en el cuarto de estar, con mis hijas jugando, mi mujer a mi lado, nuestro amigo espanzurrado viendo una peli, una conversación por teléfono con mi madre, las notas del cole. No pido más.

Del 2012, dentro de los ritmos de la vida, destaco, sin duda, el ejemplo de mi madre atendiendo a mi padre; acompañar a mi padre en su suspiro final y mis hijas viviéndolo con naturalidad; unas latas de coca cola normal en la despensa de casa; un par de entrañables y divertidísimas conversaciones por whatsapp; una conversación con Pedro en su despacho; el #iEncuentro; dos amigos que no se conocían cenando juntos en casa hace algunos días; el abrazo de Paula a su oso de peluche en PS, abrazo de despedida porque lo daba para otros. Sé que pueden no parecer grandes momentos, pero son mis grandes momentos.

Y para el 2013 ¿qué? Pues creo que dejarme sorprender, aprender sorprendiéndome y agradecer la sorpresa. Continuar scalando en Familia, reconocerle a mi lado, quererle a mi lado, contribuir a que otros le vean o quieran verle y sentirle a su lado; tratar de hacerle presente. Ver crecer a mis hijas felices, ser una familia feliz, con nuestros problemas pero Él entre nosotros para aceptarlos y superarlos; acompañar a mi madre aunque sea en la distancia. Ser un poco más dúctil, más maleable, más humilde, desde Su firmeza; siempre sobre la Roca. Poder acompañar, con María, Toya y Paula a algún amigo el 27 de abril en Granada, que otro permanezca con nosotros esté en donde esté. Será el año en el que se case Nacho, mi sobrino y ahijado, de modo que pido que sea por lo menos tan feliz como soy yo. Serenidad para aceptar los cambios que puedan producirse. Dormir tranquilo; vivir tomado de Su mano; despertar cada mañana junto a mi mujer.

No pido loterías ni fortunas. Le pido a Él como tesoro.

Le pido a Dios, para el año que empezará en unas horas, continuar scalando en Familia.

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