lunes, 10 de diciembre de 2012

Scalando en Adviento


Las lecturas de este tiempo de Adviento son una maravilla, como maravilla es lo que viene, Aquel a quien esperamos. No paro de leer entradas en blogs bastante más que edificantes. Pero yo hoy no puedo evitar sentirme casi como Pedro, Santiago y Juan en Getsemaní sorprendidos dormidos por dos veces. Es algo personal e íntimo que sólo a mí me atañe. Y ahí está.

Uno cree que emprende bien el camino, que va soltando lastre, y se siente contento porque va abriendo hueco en el corazón para que sólo lo llene la sonrisa de un Bebé, la Luz de un Bebé. Cree incluso haberlo iniciado de la mejor manera que podía, hasta que zaca bum, un chasquido interior te despierta. ¡Estaba dormido! Dormido quizás simplemente por no ver, por pensar en mí mismo, por no medir las consecuencias de mis actos; creyendo ver, creyendo no pensar en mí, creyendo ser mesurado.

Esto no me afecta más que a mí, no va dirigido a nadie, pero ya que he tomado el hábito de teclear y publicar,  y he perdido el pudor en hacerlo, simplemente lo cuento. Cómo se sintieron Pedro, Santiago y Juan al dejar sólo al Redentor lo desconozco; sé cómo me siento yo, y estoy deseando que llegue el viernes para acercarme a PS a las 19h. Puede que entonces cese ese punzón,  y se atempere el pequeño ataque de psoriasis que empezó hace algunos días y hoy ha florecido con verdaderas ganas (hacía muchísimo tiempo que no tenía un brote, pero hay veces en las que el cuerpo responde a su manera).

Pero ahí está la fe que es la que te levanta, empuja y mueve. Y ahí voy, retomando el camino de Adviento. Sin timidez, con decisión y con lo único importante, con fe. Pondré de mi parte todo lo que tenga que poner y el resto lo hará un Redentor entre pañales. Mantengo firme la esperanza en llegar sonriente y con el corazón como una esponja para dejarse empapar por el Amor del Niño.

Caminando, scalando en Familia; sé que scalando en Familia. Con los ojos bien abiertos y los cristales de las gafas bien limpios para no tropezar. Aún estoy a tiempo.

Todos estamos a tiempo así que ¡ANIMAOS! Animaos los decaídos, despertad los dormidos. Aún estamos a tiempo.

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