jueves, 3 de enero de 2013

ICONO 2013


Recoger el correo en casa de mi madre, en Santander, ver la imagen de un bebé y que ese bebé sea como el 2013 y en la portada de la revista ICONO, es una extraordinaria manera de tener “resuelta” una tarde tranquila y sensata.

Ya viene siendo habitual que me detenga en el Editorial de la revista. Detenerme que no estancarme. Detenerme, releer el artículo y pensar. Así que creo que, una vez más, lo dejaré para esta noche con completas.

El director de ICONO tiene la virtud de ser claro, contundente, sencillo, profundo y además denota una sensibilidad tan exquisita que sus palabras son siempre de guante blanco. Cada vez que leo sus artículos tengo la incuestionable sensación de que está escrito para mí, de que va dirigido a mí, de que me habla a mí. Y lo hace para despertarme, removerme, de manera fuerte pero con una suavidad tal que me lleva a pensar que todo lo que leo de este sacerdote Redentorista es realmente de Dios. Sus artículos suelen aunar profundidad y sencillez con el magisterio de la sensatez, tan poco habitual.

Ni siquiera he ojeado el resto de los artículos de éste número con el que ICONO inicia el año que, a buen seguro, serán tan jugosos, constructivos y enriquecedores como nos tiene acostumbrados. Por ahora la primera página, y también la última viendo el nombre de mi padre en la sección "nuestros difuntos".

Año de la fe; año feliz; año de la sencillez; año de desaprender. Me gusta. Creo que la mejor manera de comenzar este 2013 es con la única certeza del Amor del Niño, del Redentor y, de su mano, ir creciendo, aprendiendo y sorprendiéndome día a día.

Os animo a todos (sí, a todos, que tenemos un idioma rico y claro, y el masculino también es neutro, aunque incluso en eso los cambios pretendidos son medidos y planificados), a que leáis este nuevo número de ICONO; promete, y nunca defrauda.

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