domingo, 9 de diciembre de 2012

Eso será la poesía


Algunos tweets intercambiados estos días con gente mucho más buena, mucho más sensata y mucho más erudita que yo, me han inquietado. Tanto como me inquietan a veces los intentos del cambio en el lenguaje, que yo veo no como intento de adaptación de un determinado mensaje, sino como una estructurada y estudiada manera de ir vaciando de contenido ese mensaje, para que al primer soplo desaparezca. Sé que la intención de los autores de esos tweets es cualquier cosa menos esa, pero también sé que ciertas corrientes que vienen de muy lejos van calando lenta pero firmemente en la sociedad y tratan de ir avanzando en sus objetivos. Me preocupa no porque crea que finalmente acabarán venciendo, que no lo harán, me preocupa como cuando veo equivocarse a mis hijas. A unos les quiero, a otros les aprecio y a todos les tengo en altísima estima. Si no fuera así, sus opiniones me resultarían abiertamente indiferentes. Pero sé que cielo y tierra pasarán, más Su Palabra no pasará. No pasará, aunque se presente –con la mejor intención- para animar a su lectura como unos textos meramente poéticos. Lo que me ha hecho pensar en la poesía pura, recordándome estos versos de León Felipe:

“Deshaced este verso,

Quitadle los caireles de la rima,

El metro, la cadencia

Y hasta la idea misma…

Aventad las palabras…

Y si después queda algo todavía

Eso

Será la poesía”

El caso es que la vida de todos ellos muestra que, aunque le quiten los caireles de la rima, expanden la idea misma a cada paso. Pero yo soy más de al pan, pan y al vino, vino. Con naturalidad y sin tapujos. No hablar con claridad, acogida, misericordia y un lenguaje atractivo, actual y adaptado –pero al grano- al medio/largo plazo puede traer desiertos tan áridos como el de Atacama.

Y por aquello de las cosas claritas, con claridad les hablo a mis hijas. Tras unas fechas en las que mis pequeñas han tenido la suerte de vivir con toda la normalidad de la Vida el paso de la muerte, ayer les hablaba de esa “Virgen”, una joven llamada María, y tras colocar el Belén y rezar ante él en lugar de hacerlo ya en sus camas, las he explicado que esta Navidad acogeremos al Niño Dios con más ganas que nunca y lo celebraremos todo con renovados ánimo e ilusión porque será la primera que su abuelo Juan pase en el cielo.

Uno, que es así de bruto.

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