domingo, 20 de abril de 2014

¿De vuelta a la "normalidad"?

Qué, mañana ¿de vuelta a la “normalidad”? ¿rutina y punto? ¿va a seguir todo igual?

Mañana todo volverá a la “normalidad” porque haré en líneas generales lo que cualquier otro lunes, pero esa normalidad espero que se vea iluminada por la Luz de lo extraordinario. Y lo extraordinario es lo inconcebible de la realidad de la Resurrección. En esa realidad nada puede permanecer de la misma forma, ni ser visto de la misma manera, ni enjuiciado con la misma perspectiva, ni las relaciones personales pueden tener el mismo color. Se descubren recovecos en las calles de siempre, chispas en las miradas de los nuestros, destellos en sus sonrisas; esperanzas en las sombras y rayos en la oscuridad. Esa realidad transforma lo obvio; esa realidad que transciende la materia transforma al individuo desde el interior y lo hace por “contacto”, tras la experiencia única del contacto personal con Cristo.

¿De locos? Pues sí, no lo niego, porque es una locura maravillosa esta de saberse Amado por el Dios que me creó; una locura total la de saberme redimido por su propio Hijo; una locura que invade, colapsa al inicio, y superado el aturdimiento o incluso el miedo, quema. Contacto con Cristo que genera una fuerza centrípeta de Amor que, una vez asumida, se vuelve en una onda centrífuga imparable porque quieres que todos lo sepan, que todos conozcan el Amor de Dios.

Dicho esto se comprenderá que ni la rutina, por muy rutinaria que sea, puede ser igual tras la Resurrección del Redentor porque uno trata de iluminar la nimiedades más cotidianas de la existencia.

Hoy hemos llegado de Santander a Madrid tras una hora más de viaje de lo normal, hemos soltado maletas, y las niñas y yo hemos acompañado a mi mujer al “Mi Casa”, el asilo de las hermanitas de los pobres donde mi mujer hace acción social con los ancianos. Nos hemos encontrado a un grupo de seminaristas con flautas, guitarras y sus voces entreteniendo a los viejecitos, además del habitual matrimonio del Movimiento de Schoenstatt; pues ni corto ni perezoso he tomado de la mano a María y me he puesto a bailar con ella. Nada puede ser igual.

Nada es igual. Ni siquiera la Eucaristía de 21:00h en PS, donde esta noche Damián, Pedro, Miguel, Víctor, Guille y Lalo nos han hablado de varias de las distintas Pascuas Juveniles Redentoristas; jóvenes de Madrid, Zaragoza, Valencia, Murcia… y eso sin hablar de las Pascuas de Mérida y Sevilla. Nada es igual. Lo he visto con gozo y con pena. Con gozo porque algo se mueve cuando se vive que Cristo Vive, con pena porque en las iglesias de Santander he visto a pocos, muy pocos jóvenes y me temo que no es precisamente porque estuvieran misionando o de Pascuas. Santander tierra de misión.


Yo le doy gracias a Dios porque para mi, mañana, la normalidad será extraordinaria, la rutina, nueva y lo igual totalmente diferente. Y… ¿para ti?

No hay comentarios:

Publicar un comentario