viernes, 18 de abril de 2014

Jornada de ausentes

Parroquia Redentorista de La Inmaculada, Santander. Viernes Santo 10:30 h. Rezo de Laudes junto a una considerable cantidad de fieles. Si ayer por la mañana era el párroco, el P Victoriano quien dirigió la oración, hoy lo hacía el P Eulogio. A continuación el Vía Crucis. El jueves, una de las fieles habituales de la parroquia se dirigió a mí para ofrecerme llevar la Cruz y yo, obviamente, acepté encantado el honor.

Un Vía Crucis lento, saboreado con fe, orando con las magníficas meditaciones Estación a Estación. Llevando la Cruz a plomo y en cada Estación subiendo a ella a muchas personas, quería llevar a tantos que sufren que esa Cruz en lugar de ir haciéndose pesada, se aligeraba a cada paso. Una iglesia abarrotada de fieles, todos mayores exceptuando mis dos hijas y Bruno y Alegra, mis sobrinos de seis años. Cuando me di cuenta de eso subí mentalmente a la Cruz a todos los jóvenes que no estaban porque habían decidido pasar o porque ni conocen a Cristo. Al llegar a la décima estación tenía frente a mí el banco lateral que cada domingo ocupaban las Carrión, cerré los ojos, apreté la Cruz, pedí por Tille y le pedí a ella. También ha sido una Vía peculiar por mi infancia y juventud… caerse, levantarse… y hoy ahí, scalando en Familia, elevando la Cruz con los brazos totalmente extendidos hacia el cielo entre cada Estación. Una acción de gracias y una retahíla encadenada de peticiones.

Luego vinieron los Monumentos en siete iglesias diferentes. Y poca, muy poquita gente en cada una de ellas. Y ante cada Monumento pedía por los que habían decidido no ir, no estar, no acompañar, no adorarle. Una pena, una gran pena.

Historia e intrahistoria. No todo es culpa de la sociedad porque la sociedad la forman individuos que han sido formados y educados por otros individuos. Algo se ha hecho mal. No es la propuesta, es la manera de ofrecer la propuesta; las formas nunca pueden oscurecer y tergiversar el mensaje. No vino en vano; no sufrió en vano; no murió en vano; no resucitó en vano. Lo hizo por todos, presentes y ausentes; fieles y apartados.


Una jornada llena de Amor y llena de ausentes. Si algo me ha quedado claro es que hay que evangelizar de nuevo. Con fe, con esperanza, con Amor, con ilusión, con alegría. 


Cueste lo que cueste, canse lo que canse. Con la vida. Por la Vida.

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