sábado, 1 de junio de 2013

Familia

No me puedo resistir. Hemos disfrutado de una noche extraordinaria y en familia. Los hermanos nos los manda Dios y los amigos los elegimos. Eso es una realidad. Ocurre, sin embargo, que aquello que llamamos familia es mucho más extenso que la meramente biológica. Eso es otra realidad.

Yo tengo mi familia (la biológica) a la que adoro, tanto aquella de la que procedo como la que, junto a María (y de ella la "política" igualmente), el Señor me concedió haciéndonos custodios de la vida de nuestras hijas; otra familia que me encontré y en la que los cuatro vamos scalando y un puñado de hermanos caídos del cielo.

Éstos últimos, que normalmente llamaríamos algo así como íntimos amigos, son mucho más que amigos: hermanos. No lo afirmo producto de una visión adolescente de un período esporádico de mi existencia, no. Es otra realidad corroborada por la Vida. Uno me acompaña desde mi primerísima infancia, otra desde mi preadolescencia, uno es cura y otro está a mi lado desde el 4 de noviembre de 1994. En casa de éste último hemos estado cenando esta noche. Es algo que va más allá de la pura amistad, y las circunstancias de la Vida les han hecho a todos ellos convertirse en apoyos (en toda la integridad de la palabra) fundamentales. Ellos han sido (son), no solamente para mí como individuo, para nosotros cuatro, lo que se puede considerar en muchísimos aspectos una imagen viva de Cristo en la tierra. Son cuatro personas que contribuyen tangiblemente, de tú a tú, de manera individual, a acercar el Reino a este mundo. Porque es de tú a tú, como cada uno, de manera individual, contribuye a cambiar la faz de la tierra.

No es simplemente que les quiera como expresión de un sentimiento más o menos intenso. Es que en ellos el Amor de Dios se hace patente. Porque el Amor no es tan sólo un sentimiento, es también un acto de la voluntad que requiere tesón y esfuerzo. Y sólo el Señor sabe que no siempre se lo he puesto fácil; que no siempre se lo pongo fácil a ninguno de ellos. En un mundo en el que parece primar lo volátil, fácil y superfluo, sobresale Su presencia en los hermanos. En un mundo en el que parece primar el interés, sobresale la donación casi cotidiana.

Hoy, justo en el día (“casualidades” de la vida) en el que el hemos tenido conocimiento de que una de las biológicas, la mayor, ha decidido manifestar mediante escritura pública lo que desde hace más de una década venía haciendo con su hueco, renunciar a su familia, el Señor ha querido regalarme esta magnífica noche en casa de otro caído de lo Alto hace casi veinte años.

No puedo no querer a ninguno de ellos. Es algo tan natural como el respirar. Aunque no nos veamos tan a menudo como quisiéramos.

No puedo dejar de darle gracias a Dios. Darle gracias por ellos es una necesidad tan natural como natural es quererles, amarles. Tal y como son, aunque a veces quisiera estrangularles. Como ellos a mí.

Como no puedo dejar de querer a mi hermana. Hoy me acostaré pidiendo por ella, con el mismo amor con el que le pido a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro por mi madre, porque sólo Ella entenderá el no entender y el dolor de una madre recientemente viuda y ya entrada en años.

Se puede tratar de ser fuerte, se puede intentar permanecer sereno, pero a mí ahora, con la casa en silencio y mis tres niñas dormidas, lo cierto es que las lágrimas casi me impiden ver con claridad la pantalla del ordenador.

Le pido a Dios que, al menos en su último instante, le conceda la Luz suficiente. Porque para ella, como para todos, es la Redención Sobreabundante. Un regalo que está en nuestra mano aceptar o rechazar. Se lo pido tanto como le doy las gracias por esos cuatro que me regaló. Gracias a Él y a ellos.


Aunque no os nombre, a los cuatro os llegará hoy, en estas palabras mi cariño y mi agradecimiento.

2 comentarios:

  1. ¡Qué necesario es que comprendamos y vivamos y sepamos transmitir con la palabra y con nuetro ejemplo que el Amor no es solo un sentimiento sino también un acto de voluntad que requiere tesón y esfuerzo!. Gracias por recordárnoslo.

    ResponderEliminar
  2. Mi querido Hermano en Cristo,
    Leo tu blog con una terrible nostalgia, como desearia tener una familia (amigos y hermanos), como la tuya, hoy aprendi que lo amargo que se nos presenta en la vida, tratemos de tomarlo como miel que endulza nuestra alma y nuestro paladar, y ofrecer esa miel a Jesus, cosa no facil, nada facil, pero que si nos apoyamos en Cristo, en su Pasion, tal vez podamos conseguir endulzar un poco nuestra alma.
    Que dificil es seguir a Cristo!!!! todo el mes de Mayo estuve colaborando con la Santisima Virgen en el ofrecimiento de Flores, con alegria, con amor, con paz, pero ay!!!! llega alguien de pronto que quiere sobresalir, llega el ultimo dia, que es el de la coronacion a la Satisima Madre, y nos hace a un lado, nos grita, nos humilla, y que pasa??? me sali de mis casillas, le falle a mi Madre SAntisima en su dia de coronacion, como puede pasar???? en donde esta nuestro verdadero celo a sus ensenanzas?
    Hoy tu nos comentas de tus altas, bajas, del dolor por tu hermana, mas sin embargo, estas en calma, estas en Paz, estas.......con Dios, que belleza!!! que alegria!!!!! gracias por compartir, pues me ha ayudado, te imagino frente a la computadora, con tus lagrimas, si con tus lagrimas, pero a la vez con el corazon lleno de esperanza, pues tienes el cimiento de la Fe y del Amor en tu corazon, aunque algunas veces se tambalee, pero el cimiento ahi esta.
    Pidamos por tu Hermana, que el Todo Poderoso le de la fortaleza, y el Espiritu Santo le de el don de la Paciencia.
    Que Dios Trino y Uno, La Santisima Virgen y Nuestro Amado San JOse, los colmen a todos ustedes de bendiciones, de amor y de fraternidad verdadera.
    De Mexico para Espana

    ResponderEliminar