martes, 9 de octubre de 2012

Los tiempos del Señor son perfectos


Llevo ya una semana sin escribir nada por aquí. Y es que los tiempos del Señor son perfectos. Cuando empiezas a sentir que el paso del tiempo comienza a ser agotador, Él sale de nuevo a tu encuentro diciéndote otra vez “Enrique que estoy ahí sosteniéndoos a todos”. Sólo hay que querer verlo. El tweet de alguien a quien estoy unido en oración, el de mi amigo José Fernando, la oración nocturna en 140 caracteres de @parroquiaps, el silencio que habla cuando las palabras no pueden. Y entonces no te conformas, te abandonas bajo Su mirada, con la confianza de que el Redentor es camino, verdad y vida. Porque la Verdad es sólo Él, aunque pueda haber mucho también de verdad en quienes ni le conocen ni le reconocen; cuestión nuestra es saber vislumbrarla. Al fin de cuentas, no hay barreras para que el Misterio se haga presente. Ser consciente de eso me hace en cierto modo, sí, como sentirme en posesión de la verdad.

Una semana que realmente hubiera dado para unas cuantas palabras hilvanadas:

-         El encuentro de blogueros con el Papa en Santander el pasado sábado, donde pude conocer a jóvenes de diferentes estilos pero unidos por el entusiasmo y la fe. Conocer al P Joan Carreras. Compartir mesa con un seminarista joven de Monte Corván, un hombre bueno, sensato y de mirada inteligente. Dos chicos de unos 17 años, que mostraban claramente el vigor y la ilusión propios también de su edad. Un peruano sencillamente brillante. Un bloguero maduro de Lanzarote que se vino hasta el norte a compartir experiencias y fe. Los organizadores, las chicas de Arguments, Catholic-link, Chesterton, evangelizacioncatolica.org...

-         El hecho de haber conocido al P Fortea da para una entrada larga, profunda y divertida. Pero como ni de lejos iba a alcanzarle, mejor me lo ahorro. Todo un lujazo conocer a un sacerdote con un sentido del humor impagable, una inteligencia fuera de lo común, una preparación extraordinaria, y vestido con una sotana impoluta que derriba cualquier prejuicio – a quien lo tenga- sobre las vestiduras de los sacerdotes. Jamás entenderé por qué molesta ver a curas de sotana o clergiman; jamás entenderé por qué molesta ver a curas en vaqueros.

-         Comenzar el día de mi cumpleaños ese mismo sábado junto a Santi Casanova, con quien también compartí mesa, es un regalo en sí mismo. Divertido, inteligente. Coincido en muchas, muchísimas cosas con Él, la fundamental la fe; y la Vida, y la visión de la vida. Lástima no haber podido escuchar su presentación de iMisión.

Porque me tuve que marchar. Me recogió María y fuimos a casa de mis padres. Ver en mi madre la expresión de la infinita Misericordia del Redentor es un ejemplo impagable. Ver a mi padre despedirse – en lo que se anuncia como una despedida definitiva- de mis hijas, desgarrador, entrañable y hermoso. La vuelta a Madrid, triste. La espera dura.

Pero la fe da esperanza y eleva el ánimo porque la Verdad es esta: Copiosa Apud Eum Redemptio. Y Él sale al encuentro para recordármelo y mostrarme que Sus tiempos son perfectos.
"Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos" (Sal 31, 14-15). Y los suyos; los de todos.

4 comentarios:

  1. Me alegra ser el primero que deja aquí un comentario: coincido contigo, Enrique, han sido unos días en los que la gracia de Dios se palpaba y se comprobaba eso de que la Fe y la Esperanza son performativas! Sólo una lástima que no me hubiera dado más tiempo para conoceros mejor. Daniel ha publicado un vídeo del acantilado! No te lo pierdas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Joan por el comentario. ¡Qué bueno el vídeo!
      Un abrazo

      Eliminar
    2. Cuando empiezas a sentir que el paso del tiempo comienza a ser agotador, Él sale de nuevo a tu encuentro diciéndote otra vez “Enrique que estoy ahí sosteniéndoos a todos”.

      Espero espero ecuchar pronto esas palabras perlo con mi nombre en lugar del tuyo, Enrique!

      Escribes muy lindo y sabes cómo y de qué forma decirlo. Muchas gracias.

      Eliminar
    3. ¡Muchas gracias y mucho ánimo María Aida!

      Eliminar