jueves, 27 de septiembre de 2012

Beato Gaspar Stanggassinger CSsR


La misa de siete de la tarde en PS (veintiseis de septiembre) ha sido una Eucaristía especial. Por muchos motivos, alguno demasiado personal. Celebrábamos la memoria del joven  sacerdote  Redentorista alemán Beato Gaspar Stanggassinger (http://www.redentoristas.org/beatostanggassinger.html#beatostanggassinger). Fue un hombre normal, sencillo y discreto que, con los pies en el suelo, buscó el Espíritu de santidad en su vida diaria, sin estridencias; y a su vida diaria lo llevó. Su acercamiento a la Congregación se produce tras una confesión general, y años más tarde escribiría: “me he dado cuenta de que con los Redentoristas puedo vivir una vida en Dios, con Dios y para Dios”. En fin, que creo que aquí mismo podría dejar de escribir… Pero seguiré, porque hay más matices y aspectos que han hecho de la celebración de hoy algo especial para mí.

·        Que ha sido una misa normal, con la gente habitual (puede que alguno más), sin estridencias y sencillita (salvo el asombroso milagro que se vive en cada Eucaristía, obviamente). Todo normal, al estilo de Gaspar.

·        Que yo tengo un cariño y una admiración especiales por los jóvenes de mi parroquia, y había empleado mis escasos cuarenta minutos de la comida en tratar de meditar (ante un pincho de tortilla, eso sí) sobre lo que se puede leer en el link de arriba, y vi mucho de su trabajo pastoral en lo que observo en PS de, con, por y para esos jóvenes.

·        Que en la Provincia Redentorista de España es el Patrón de formadores, formandos y de las vocaciones a la vida misionera Redentorista, y desde que puse el pie en el Santuario tenía en mi cabeza a unos jóvenes (dos de ellos vocaciones surgidas en PS) que este mismo mes han comenzado su camino como postulantes. Llegó el momento en que el oficiante les nombró y… buuuuuuuum el latido hizo que sintiera de golpe cómo la sangre irrigaba la yema de mis dedos.

·        Que, para colmo de felicidad, leí la lectura previa al Evangelio.

·        Que en tanto del joven sacerdote que oficiaba veía al Beato del que hablaba; como leyendo sobre Stanggassinger durante el almuerzo le veía a él sin imaginar que le iba a encontrar celebrando.

·        Que tras la Comunión, mientras daba gracias por tanto, me vino espontáneamente a la cabeza la larga conversación que mantuve el martes pasado con otro sacerdote Redentorista en PS; y agradecí el inicio en la conjugación de dos verbos: SER y estar.

Y salí del templo plenamente feliz, camino del super y luego de mi casa en donde ya estaban mi mujer y mis hijas. Entré y me encontré a las niñas ya cenando. Las vi y fui consciente de la alegría de pretender la santidad Scalando en Familia.

Todo muy normal, sencillo y discreto; como la Vida misma. La vida interior que pretendo que sea exterior. Y ahora que me doy cuenta de esto, acabaré con una frase de Gaspar: “nuestra vida interior es nuestra verdadera vida”.

1 comentario:

  1. Pues como no lo conocía, me has hecho ir a leer una breve biografía suya. ¡Madre mía , el 2º de 15 hermanos!Me impresiona y alegra, la cantidad de frutos buenos que da la Iglesia.
    Gracias por dar a conocer este joven beato.
    Un abrazo

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