miércoles, 4 de diciembre de 2013

Francisco y Alfonso

Esta mañana, mientras salía de casa y consultaba twitter en mi smartphone me llamaba la atención un tuit que alguien publicaba con unas palabras del Papa sobre la Navidad y, anduve dándole vueltas para recordar dónde o a quién había escuchado yo eso con anterioridad. Casi a diario me pasa lo mismo con las palabras del Papa. Y es que Francisco me recuerda muchísimo a Alfonso. Primero empezó a descolocar su estilo a casi todo el mundo y, la verdad, a mí reconozco que no me descolocó; me sorprendió en un Papa, pero es que yo llevo ya mucho tiempo acostumbrado a ese mismo estilo en tantos hijos de San Alfonso como conozco. Pero las palabras del Papa… casi me parece que es como ponerle voz al santo. Y la alegría del Evangelio...

Misericordia, oración, perseverancia, adoración, redención, encarnación, las periferias existenciales o los más necesitados de auxilios… pelagianos, rígidos...

Y ahora, cuando releo algo de Alfonso me da la sensación de que ya se lo había escuchado a Francisco.

Solía decir Alfonso (patrón de confesores y moralistas) que el mayor peligro del sacerdote activo es querer inflamar a los otros sin mantener en sí mismo la llama divina… y.. ¡zas! El punto 107 de Evangelii Gaudium. No se cansaba el santo de repetir que los sacerdotes son un signo visible de la misericordia de Dios y cada vez que lo pienso y lo compruebo en cualquiera de sus hijos me vienen a la cabeza las palabras de Francisco sobre la misericordia en el confesionario (44 EG).

Francisco en Santa Marta el 28 de noviembre de 2013: “La desolación de la abominación, tiene un nombre concreto: la prohibición de adoración”. “Esta semana nos hará bien pensar en esta apostasía general, que se llama prohibición de adoración, preguntarnos: ¿Yo adoro al Señor? ¿yo adoro a Jesucristo, el Señor? ¿o mitad y mitad, hago el juego del príncipe de este mundo?’ Adorar hasta el final, con confianza y fidelidad: esta es la gracia que debemos pedir esta semana”.

Francisco a los obispos de la Conferencia Episcopal de los Países Bajos en visita ad limina: “Volver a descubrir la oración en sus diversas formas, particularmente en la adoración eucarística, es un motivo de esperanza para hacer crecer y arraigar la Iglesia”.

Bueno, pues nada como leer "Visitas al Santísimo Sacramento".

Francisco en Santa Marta el 3 de mayo de 2013: “Que el Señor nos dé a todos nosotros la gracia de la valentía y la perseverancia en la oración”. “Si me pedís cualquier cosa en mi nombre, la haré… ¡Esto es fuerte! Tengamos la valentía de ir a Jesús y decirle: ¡Tú me has dicho esto, hazlo!”. San Alfonso: “Dadle siempre gracias por las promesas que os hizo de concederos todas las gracias que le pidiereis; la gracia eficaz, la perseverancia, la salvación y todo cuanto deseareis... Nos lanzó el Señor a la batalla contra enemigos fuertes, pero El será fiel a la promesa que nos hizo de no permitir que seamos más fieramente combatidos de lo que nuestras fuerzas pueden resistir. Es fiel porque al punto socorre al que le invoca”. (El gran medio de la Oración).

Francisco en el Angelus del 20 de octubre de 2013: "La oración perseverante es expresión de la fe en un Dios que nos llama a combatir con Él, cada día, cada momento, para vencer el mal con el bien”. San Alfonso: Quiere Dios salvarnos más quiere que nos salvemos como vencedores. Para salvamos habremos de luchar y vencer. (El gran medio de la Oración).

La simpatía, la cercanía, la frescura, la pasión, la forma y el fondo de Francisco a mi me recuerdan cada vez más a Alfonso. Y qué queréis que os diga: ¡ME ENTUSIASMA!

Aquí solamente he puesto, siempre como una visión personal, un par de ejemplitos, pero os animo a leer a Alfonso Mª de Ligorio: Práctica del Amor a Jesucristo, Visitas al Santísimo, El gran medio de la Oración, La glorias de María… y me entenderéis. Os aseguro que me entenderéis.

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