domingo, 18 de noviembre de 2012

Que veas cara a cara a tu Redentor


Me van pasando el parte con puntual frecuencia, y eso es doloroso, pero me hace partícipe. Acabamos de rezar con tus nietas pequeñas, con Toya y Paula, la Recomendación del Alma, a la vista de que parece que los Tiempos se aceleran para ti. Casi como si estuviéramos contigo, acompañándote en tu lentísimo abandono del Templo que el Señor te dio como morada cuando fuiste concebido. Siete y cinco años, y les he explicado con la mayor naturalidad y normalidad lo que ocurrirá sólo cuando nuestro Buen Dios decida. He tratado de hacerlo de la mejor manera, recogiendo en el relato todo lo que llevan aprendido en casa y en PS; intentando que les cuadre lo que puedan tener de confuso las mentes de dos niñas sobre aquello que van absorbiendo y haciendo suyo. Y he tratado de hacerlo desde el propio cuerpo, lo más carnal y terreno que poseemos en custodia; desde el nacimiento del bebé que fuiste, al anciano moribundo que eres. Desde la Vida por Dios creada, hasta la Vida a Dios entregada. Sin dramatismos, con normalidad. Explicarles que no son dos momentos puntuales, y que a lo largo de nuestro caminar tenemos la absoluta libertad de decidir cómo, por dónde y hacia qué lugar dirigir los pasos; tus nietas irán decidiendo con el uso de razón, y para ayudarles vamos todos Scalando en Familia.

Luego salí de casa. Me fui a Chisperos, cerquita del Sagrario, simplemente a hablarle de ti al Todo Misericordioso, aunque con la confianza absoluta de que contarás con mejores recomendaciones porque llegado el momento Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso presentarán tu alma ante el Altísimo.

Estás tranquilo y sin sufrir y con la compañía abnegada de mamá que es quien realmente sufre ahora. Y lo hace con la lucidez que ha tratado de inculcarnos a todos: una fe inquebrantable, firme, sorprendentemente firme siempre ante la adversidad, que unida a ese concepto casi genético de la dignidad y del sentido del deber hacen de ella el ejemplo más cercano que todos hemos tenido en casa del Evangelio.

Ahora ya, acompañándote desde la distancia, solamente queda rezar y esperar, con el Salmo 129. Copiosa Apud Eum Redemptio.

Que veas cara a cara a tu Redentor y goces de la contemplación de Dios por los siglos de los siglos.

4 comentarios:

  1. no te conozco.soy arturo el padre de daniel y jorge.daniel me ha hecho llegar tus pensamientos que comparto,por lo que veo, ahora todo esta en manos del padre.haces bien en que tus hijas vean la realidad de vida, yo hice lo mismo con mis hijos cuando pasamos por estos trances y eran pequeños. te deseo que todo pase y el padre os de fuerzas a todos, porque todos tendreis que seguir y guardar en el recuerdo los buenos momentos vividos con tu padre.
    un abrazo. arturo.

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    1. Arturo, muchas, muchísimas gracias por tus palabras.
      Un abrazo,
      Enrique

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    2. Enrique:

      Que el señor os acompañe en este trance doloroso pero vital. Recibe todo nuestro cariño y un fuerte abrazo de neustra comunidad de laicos de PS.

      Rafa

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    3. Muchísimas gracias Rafa por vuestro cariño.

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