viernes, 9 de noviembre de 2012

Congregatio Sanctissimi Redemptoris, 280 años


Hoy es un día grande para la Iglesia Universal, porque una Congregación Religiosa cumple 280 años, la Congregación del Santísimo Redentor, los Redentoristas, nacida de la inspiración, perseverancia y empeño de San Alfonso María de Ligorio a la vista del abandono en el que se encontraban los pobres de las zonas rurales del Reino de Nápoles. Eran éstos “los más necesitados de auxilios espirituales, al faltarles con frecuencia quien les administre los santos sacramentos y la palabra divina; tanto que muchos, por falta de obreros (apostólicos), llegan a la muerte sin conocer ni siquiera las verdades de la fe”, según reza el Supplex Libellus elevado a Benedicto XIV solicitando la aprobación del Instituto.

 

El celo apostólico de Alfonso, su fe robusta, su perseverancia, su inteligencia privilegiada y, por encima de todo, el empuje del Espíritu, gestaron esta obra santa –junto a otros misioneros- aunque el propio Fundador fuera expulsado de la Congregación víctima de intrigas y ambiciones humanas. Pero incluso entonces él mismo, el propio Santo, predijo el éxito de su empresa. Perseverancia.

 

No es cuestión ahora de hacer un examen del estado general del clero napolitano de la época, ni resaltar la lucha de Alfonso contra todas las herejías del momento, ni su combate tanto contra el rigorismo como contra la laxitud, ni su férrea e inquebrantable fidelidad y obediencia  a la Iglesia y al sucesor de Pedro; ni siquiera como paralelismo en los ciclos de la historia. A mí ahora me interesa destacar cómo supo ver los signos de su tiempo, tanto como en la actualidad sus hijos se afanan por vislumbrar los signos de los actuales con el único empeño de continuar anunciando la Sobreabundante Redención a los más necesitados de auxilios de nuestro mundo y en nuestro momento histórico bajo el pontificado de Benedicto XVI, sucesor de Pedro. Porque en esa tarea desgastan su vida en la actualidad todos los que conforman esa “élite de santos decididos, como los apóstoles, a dar sus vidas para predicar el reino de Dios y salvar las almas. A pesar de los tiempos que corren, con más renovado empeño en los tiempos que corren, edificados sobre roca firme, y alentados por una fe robusta.

 

Una Congregación que se encuentra en un extraordinario estado de salud, misionando por los cinco continentes, ejemplo vivo del Evangelio con una naturalidad, sencillez, profundidad y alegría que no provienen sino de la Verdad, porque Copiosa Apud Eum Redemptio, “del Señor viene la misericordia, y en Él la Redención es abundante”.

 

Hoy es un día feliz para todos los que formamos parte de la Familia Redentorista, sacerdotes, religiosos o laicos, porque 280 años son unos cuantos. Pero sobre todo por tener la vista en el presente y hacia el futuro, para llevar a Cristo en el corazón, con la palabra, con la Vida, a los más necesitados. Tratando de hacer la voluntad de Dios; después de todo, como el propio San Alfonso decía “si hacemos la voluntad de Dios ¿qué más queremos?”.

 

Un alegría que se redobla desde el Cielo en la Comunión de los Santos con los nombres de San Alfonso Mª de Ligorio, San Clemente Mª Hofbauer, San Gerardo Mª Mayela, San Juan Nepomuceno Newmann, y los Beatos Genaro Mª Sarnelli, Pedro Donders, Francisco Javier Seelos, Gaspar Stanggassinger, Dominik Trecka, Nicolás Charnetskyj, Basilio Velychkosky, Iván Zyatyk, Zenón Kovalyk y los de los Santos anónimos de esta Congregación que gozan ya de la Redención de la que fueron testigos. Yo, además, conozco a varios de esos que quizás algún día sean Santos anónimos (o incluso oficiales), porque ya lo son desde el silencio de su Vida diaria de entrega, con el único ruido de su sonrisa, desde la benignidad pastoral y bajo la bandera de la Redención; silencio sólo roto por la Palabra que predican, por la Verdad que siempre resplandece.

 

Como miembro de la Familia Redentorista tengo una alegría desbordante; sí, como laico Redentorista, y por lo tanto como católico, como miembro de la Iglesia porque, siguiendo las palabras de Monseñor Joseph Tobin CSsR, los diferentes carismas permiten “en su totalidad dar oxígeno a la Iglesia”. Tengo, además, la suerte de, junto a mi mujer y mis hijas ir scalando en esta Familia. Y el gozo indescriptible de haber comenzado a celebrarlo ayer, rezando y dando gracias ante el Santísimo por estos 280 años, durante la Oración de los jueves del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid: en Familia y en casa.

 

Por ello, desde aquí, felicito a toda la Familia Redentorista repartida por el mundo, una familia abierta a todos, y elevo mis oraciones al Altísimo por cada sacerdote y religioso de la Congregación, por los postulantes, para que desde la fidelidad y el celo de San Alfonso continúen su misión en la Iglesia para el anuncio de la Sobreabundante Redención, y para que quienes hemos dispuesto poner nuestro tiempo, manos y dones en su cooperación, en esa misma misión, sepamos transmitirles nuestro cariño y agradecimiento.

6 comentarios:

  1. Me ha encantado querido Enrique. Muchísimas felicidades a toda la familia redentorista por estos 280 años, y que se cumplan muchos más. AMDG. Un abrazo :)

    ResponderEliminar
  2. Felicidades a la familia Redentorista y una alegría tenerla tan cerca en Madrid!

    ResponderEliminar
  3. felicidades verdad que en esta celebración necesitamos seguir este gran ejemplo de San Alfonso

    ResponderEliminar