domingo, 16 de septiembre de 2012

Por Lalo, Guillermo y Carlos, postulantes Redentoristas


Cantando “Levántate caminante de alma joven” nos poníamos todos en pie para recibir a los tres sacerdotes, el diácono y el religioso que esta noche estaban en el presbiterio en PS, en la misa de 21h (que, de paso, recomiendo a todos los que vivan en Madrid). La de hoy ha sido una misa especial para la Comunidad del Perpetuo Socorro de Madrid. Despedíamos a Carlos, Guillermo y Lalo que emprenden su camino como Postulantes Redentoristas; dos de ellos, Lalo y Guille son dos jóvenes de la parroquia. A Carlos no le conozco.

No hay nada que yo pueda decir de ellos que acierte a reflejar mínimamente la pasta de la que están hechos; ninguna palabra, por muy emotiva, cruda o realista que sea se acercará ni de lejos a esbozar una sombra de la calidad de sus corazones. Las palabras sobran, no son ni necesarias. Los hechos hablan por sí mismos porque cogiendo cada uno su Cruz, han pronunciado un sí para seguir al Redentor, y estos tres jóvenes caminantes comenzarán mañana su postulantado. Por eso no importa que no conozca a Carlos para poder afirmar de él lo mismo que de Lalo y Guille.

Me siento feliz, enormemente feliz por la Familia Redentorista y por ellos. A los dos chicos de PS les quiero, no sé si decir mucho, muchísimo, o simplemente que les quiero, porque la verdad es que yo no sé querer más que del todo. Hace 370 días, a uno de ellos le envié un incómodo email escrito directamente a golpe de sístole y diástole, del que –no voy a mentir- no me arrepiento.  Les he visto crecer durante dos años desde la distancia y, poco a poco, algo más de cerca, especialmente de uno de ellos. Por eso puedo decir sin el más mínimo rubor que esta tarde me he emocionado, que me siento orgullosísimo de ellos, que en casa les echaremos de menos y que no dejaré de rezar, por los tres.

Antes de la Eucaristía, cuando Lalo se sentó a mi lado, una frase hizo que tragara saliva para no dejar que los ojos se me pusieran más vidriosos de lo debido. Uno es así. ¡Gracias!

Contemplar a Damián, Jorge, Pedro, Olegario y Carlos; todos esos jóvenes, la familia de Guille; tanta gente querida. Me he sentido en Familia.

Las homilías del P Ambel nos tienen a todos habituados a la excelencia, como si fuera lo normal; excelencia aunada a la sencillez, simpatía, naturalidad y cercanía netamente Redentoristas. Pero es que, además, las lecturas y el Evangelio de hoy…… ufffff “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su Cruz y me siga”. Y ahí estaban los tres.

Hoy pido a quien lea este post que rece por ellos, aunque no les conozca, por estos tres jóvenes que con su SÍ inicial, ya son reflejo de la Buena Noticia.

Pidamos por ellos y por las vocaciones misioneras, religiosas y sacerdotales.

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