martes, 11 de septiembre de 2012

¿Perder o Scalar?


Ayer por la noche, con la casa tranquila, revisando alguno de los tweets del día, me detuve en uno que me llamó la atención de manera especial y me hace pensar desde entonces. Se ha quedado ahí, en algún rinconcito de la cabeza, como un ronroneo que no quisiera desaparecer. Lo escribió alguien a quien admiro (sin adulaciones ni exageraciones que, aunque soy consciente de que no lo parece, no van conmigo). No le he visto nada más que un momento de una soleada mañana (y confieso ahora que me hice el despistado porque sabía divinamente quién era), de modo que, por no incomodar, matizaré que la admiración no es sino consecuencia de que todos los artículos de esta persona que han caído en mis manos han calado generando preguntas, reflexión y acción. Sus palabras, más que un impacto súbito que me descoloque, se asientan como una especie de humus con semilla incluida. Y, no nos engañemos, hoy en día alguien que hace pensar transmitiendo a la vez serenidad, cuando menos, sorprende.

Lo de ayer fue una frase corta que hacía referencia a perder lo que nunca se había tenido. Fuera lo que fuera aquello a lo que el autor se refiriera, lo cierto es que en alguna ocasión a lo largo de mi vida he tenido esa peculiar sensación. Puede parecer, y de hecho lo es, un contrasentido, porque no puedes perder lo que nunca antes has tenido. Respecto a lo material es más que obvio, y transcendiendo esa barrera puede que un buen día comprendas que ni la escucha lo fue, ni tuviste la confianza, ni tuviste el cariño, aunque tú sigas escuchando, confiando y queriendo. Así es la vida. No hay más vueltas. Pero también en esto puede haber algo grande cuando la “pérdida” en lugar de generar amargura, o una herida en el amor propio (que de Amor tiene bastante poco) se convierte en acogida y comprensión a “lo” perdido. Seguir acogiendo y comprendiendo es la única opción para que el Amor se haga presente. Perder o scalar depende de uno mismo.

Porque si de algo podemos estar plenamente seguros es de que Su Amor, ese regalo previo del que uno no se encuentra ni siquiera merecedor, es lo que en verdad no perderemos jamás. Y yo, que soy así de necio, sabiéndome poseedor de tamaño regalo, en demasiadas ocasiones me pregunto cómo mostrarlo, cómo compartirlo.

Y así, entre pregunta y pregunta, entre pérdidas que no son tales e inmerecidos hallazgos sorprendentes, uno trata de ir poco a poco Scalando.

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