viernes, 22 de abril de 2016

Primera Confesión

Hoy ha sido un día de fiesta para muchas familias del Santuario del Perpetuo Socorro y del colegio Blanca de Castilla, porque algunos de nuestros hijos han celebrado su primera confesión. ¡En el año de la misericordia! La intimidad de los niños con Cristo.

Hace un par de años le tocó a mi hija mayor, en el Colegio Everest, donde estudiaban entonces. Hoy ha sido el gran día para Paula, la pequeña. Entonces el P Damián Mª Montes, nuestro querido Damián, fue al colegio a confesar a Toya.

La celebración de hoy ha estado introducida y dirigida también por Damián. No es que me pierda la pasión (que sí, que me pierde), pero le escuchaba hablar a niños y padres y… en fin, magistral. Tiene una delicadeza especial y tocado por el Espíritu simplemente se sublima. Esta tarde hemos vivido uno de esos momentos. Una catequesis fundamental. Qué queréis que os diga, lo de la benignidad pastoral redentorista es una auténtica bendición.

Además de Damián en el presbiterio estaban los Padres Vicente, Jesús, Olegario, Generoso y Marcos dispuestos a confesar a todos esos niños. Pero las palabras de Damián resonaban en la c-o-n-c-i-e-n-c-i-a y el c-o-r-a-z-ó-n de todos los presentes, de manera que la cola se fue ampliando con padres y hermanos de los protagonistas.

Daba igual quién fuera el sacerdote, todos son cercanos y queridos para Paula, lo que ayuda a minimizar nervios… pero es que le “tocó” Olegario. Ella ya iba con su lista de pecadillos escrita de casa para que le ayudara ¡¡¡pero es que le tocó Olegario!!! El P Olegario es lo más cercano que conozco a un santo; sí, un santo, sin medias palabras. Nada más conocerle uno se da cuenta de ello pero es que Paula ha ido creciendo a su lado, ergo él la ha ido viendo crecer. Me alegró verla, sentada a los pies del Santísimo, bajo el Perpetuo Socorro de María y frente a Olegario. Y la cara del Padre valía un mundo.

Nos confesamos toda la familia. Un día para dar gracias a Dios por el perdón; gracias por nuestra Familia Redentorista; gracias por esos sacerdotes; gracias por las catequistas. Gracias por pertenecer a una Familia en movimiento en una Iglesia en movimiento.

Como padres tenemos la responsabilidad de transmitir la fe a nuestros hijos, no como un ejercicio académico. La base académica y cultural es importantísima, pero se derrumba si no va acompañada de la praxis de esa fe. La fe se vive, se explicita en la vida diaria, sin contorsiones, con naturalidad, con alegría. E igual que se vive se ha de conocer con tanta profundidad, claridad e intensidad como sea posible y acorde a edad y capacidades individuales, por eso mismo no sólo la familia, la labor de los catequistas es fundamental. Qué difícil debe ser bregar una vez a la semana con unos niños pequeños que salen agotados del colegio. Mano izquierda, delicadeza, amor, sensibilidad, firmeza, generosidad, conocimiento, paciencia, entrega… y una fe robusta. Vamos que los catequistas son como para hacerles un monumento y no siempre se lo agradezco...

Gracias por un día inolvidable para Paula; gracias porque como padres hemos podido vivirlo y ayudarle a Vivirlo. Mi Señor y mi Dios: gracias. San Alfonso: gracias. Damián: gracias. Catequistas: gracias.


Un día feliz en Familia, scalando en Familia.

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