martes, 19 de abril de 2016

Ideología y grupos de whatsapp

Cada vez proliferan más los grupos de whastapp. Los hay de todas las variedades: de compañeros de trabajo, deportivos, de grupos parroquiales, de padres de colegios, de compañeros de academia… La lista puede ser interminable. Muchas veces no somos conscientes de qué es lo que decimos en cada uno de esos grupos, no sabemos gestionar correctamente la comunicación en ellos. A veces es preciso hacer un ejercicio previo de corrección porque no siempre somos conscientes de que compartir aficiones, trabajo, carisma o hijos en una misma clase no equivale a compartir al cien por cien todos y cada uno de nuestros pensamientos, y que, en ocasiones, ciertas opiniones o pueden herir o resultar molestas.

Es conveniente practicar una cierta ética de comunicación en esos grupos. Algo que puede enturbiar la comunicación es la expresión continuada de la ideología personal; puede enturbiar no solamente la comunicación sino también las relaciones personales. Cuando menos puede llegar a cansar verse sometido de manera habitual a un ejercicio de paciencia por morderse la lengua. Se pueden compartir aficiones y no ideología; trabajo y no ideología; carisma y no ideología; colegio y no ideología. Puedo jugar contigo al futbol y no compartir tu ideología. Puedo compartir trabajo y no ideología. Puedo necesitar fechas de exámenes o temario de los deberes de mis hijos pero no la ideología de otros padres. Puedo compartir un grupo parroquial e incluso un mismo camino de Vida, pero no tengo porqué compartir la ideología de cada uno de sus miembros (Papa Francisco el 17 de octubre de 2013 en Santa Marta: “Si un cristiano se convierte en discípulo de la ideología ha perdido la fe”).

Todo es respetable, incluida la mía. Una cosa es tuitear, compartir en Facebook, etc y otra verte obligado a leer lo que se publica en esos grupos. Eso no construye; separa. Y hay grupos que están formados precisamente para compartir lo que les da sentido, lo que suma y ayuda a construir, lo que sostiene al propio grupo.

Publico esto casi a modo de corrección fraterna para quien quiera leerlo, si es que lo lee alguien. Lo siguiente quizás sea un “ha abandonado el grupo”. Mientras tanto agradezco la posibilidad de ir ascendiendo hacia la santidad ejercitando la paciencia.

¿A alguien le ocurre algo parecido? Pues sigamos ofreciéndolo.

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