lunes, 2 de junio de 2014

¡Viva el Rey!

Mariano Rajoy, el Presidente del Gobierno, acaba de anunciar la abdicación de S.M. el Rey Don Juan Carlos I. Siendo un niño, en casa de mis padres en Santander, con toda la familia frente al televisor, viví la proclamación de Don Juan Carlos como Rey de España ante las Cortes. Recuerdo que lo vivimos con emoción, con ilusión y con esperanza. Igual ocurrió cuando en 1977 Don Juan de Borbón, renunció a sus derechos dinásticos como Rey de España a favor de su hijo y cuando regresaron los restos de S.M. don Alfonso XIII a España.

Con pena, con mucha pena, pero con emoción, ilusión y esperanza, confío en la nueva etapa que se inicia asentada en la continuidad dinástica, como confío en la entrega, valía y preparación de quien será S.M el Rey Felipe VI.

No solamente por las vinculaciones familiares centenarias de servicio a la Corona, sinceramente por un convencimiento intelectual personal, creo que la Monarquía es el mejor sistema. No me pesan ni los recuerdos de Don Juan en casa de mis padres, ni la emotividad; exclusivamente un ejercicio intelectual.

Creo que es imposible entender la democracia y el estado de libertades de los que disfrutamos los españoles sin la Institución y sin la figura impagable de Don Juan Carlos. Recibió el poder omnímodo y se empeñó en devolver la soberanía al pueblo.

Han sido casi 39 años de servicio a España y a los españoles como Rey. En la Corona española la abdicación es un hecho insólito y esta es una abdicación ejemplar. Los logros y éxitos a lo largo de estos años han sido impagables. Y, como es lógico en casi cuatro décadas, los fallos también se hicieron patentes. Pero la justicia histórica resaltará el inmenso activo que ha supuesto la figura de Don Juan Carlos.

No entro en las causas que le han llevado a abdicar, con lealtad al Rey, solamente me fijo en la nueva etapa y en mi agradecimiento personal por una vida entera de servicio. Y pido a Dios que ilumine a Don Felipe en el ejercicio de las que serán sus funciones como Rey.


Majestad ¡Gracias! ¡Viva el Rey!

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