martes, 10 de junio de 2014

Lara

Venciendo al castigo de Júpiter la náyade alzó de nuevo la voz, y ni siquiera echó mano de su raíz latina para atraer las fuerzas protectoras del hogar, no. En esta ocasión, Lara alzó la voz empujada por el Espíritu Santo, el Espíritu que le hace “ver a Dios en los demás”.

El lunes posterior a Pentecostés comenzamos el tiempo ordinario, y en PS lo hemos comenzado de una manera extraordinaria, con los Sacramentos de la Iniciación de una joven valiente: Bautismo, Confirmación y Primera Comunión. Ha sido una celebración magnífica, una explosión de Vida en plenitud.

Lara representa el ejemplo de los jóvenes que escuchan al Señor, que dejan al Espíritu entrar hasta el fondo del alma. La emoción contenida le salía por los poros hasta que lo hizo por los ojos en forma de lágrimas. Una entrada a lo grande en la Familia de la Iglesia y una espléndida celebración en Familia. Los jóvenes de la parroquia que la han venido acompañando, esos jóvenes que no solamente valen un mundo, valen el mismísimo Cielo porque con su Vida se lo acercan a diario a muchos. La fe de los jóvenes casi es insultante por su alegría, como debiera ser la de cualquier cristiano, y la de estos es además admirable por la humildad. De entre ellos, uno tiene especial importancia en esta historia, Íñigo, el novio de Lara. Yo quiero a este chico, pero hoy, además, me he sentido orgulloso de él. Tenía bien cerca a su madre, mucho más que una catequista entregada y siempre sonriente, y pensaba lo satisfechos que ella y su padre debían sentirse de su hijo, pensaba –casi con un poco de envidia sana- “qué bien lo han hecho”, “qué bien lo hacen”.

Éramos una familia en Familia. La ceremonia se desarrolló en la capilla de la Comunidad religiosa en PS. Pedro, el P Provincial, que ha venido preparando a Lara, estaba simplemente exultante, y no era para menos; el Vicario inconmensurable, cariñoso y cercano; el P Nicanor, nuestro párroco, era en sí mismo un par de brazos abiertos acogiendo a Lara; y el P Damián… ufff ese “Nadie te ama como yo” a dúo con Íñigo, me puso la carne de gallina. Y ese coro… ¡Qué maravilla!

El Señor, el Icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el soberbio cuadro de San Alfonso, la pila utilizada – la misma que se usó en el bautizo de mi hija Toya- y la capilla misma… en casa, en Familia. Y yo venía de recibir de manos del P Provincial una carta que vale un Tesoro; agradecido. Que sí, que tiempo ordinario, pero insisto, lo he comenzado de una manera extraordinaria, imagen de que lo ordinario es lo más extraordinario del ser humano: acompañando a Lara. El Señor y ella han sido los auténticos protagonistas.

La fe y el valor de una joven en nuestro mundo, el valor de su ejemplo entre los jóvenes. Con jóvenes como ella realmente podemos. Podemos confiar en una sociedad con futuro, podemos confiar en un mundo mejor.

Hoy ha sido Lara en el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid; el día trece se confirmarán unos cuántos jóvenes más. Como en tantas parroquias a lo largo y ancho del globo. No es noticia; no hace ruido. Es el discreto misterio de la fe regado con las lágrimas de emoción de una joven; es el discreto misterio de cómo el paso a paso hace girar el mundo hacia Él.


Gracias Lara porque tu valor y tu fe son un ejemplo para todos. Un día como el de hoy me recuerda el valor del “paso a paso” para ir scalando en Familia.

1 comentario:

  1. Gracias a ti por este texto tan increíble. ¡Me ha dejado sin palabras! Termino el día llena de ilusión y con muchas ganas de seguir aprendiendo de todos vosotros como hasta ahora, y como bien has dicho "paso a paso" en este camino por recorrer. Gracias, de corazón.

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