lunes, 21 de octubre de 2013

¿Misionero?

Domingo, día del DOMUND y Eucaristía de 12:00h en mi parroquia, en PS. Caras nuevas, nuevos niños, nuevos padres; más familias. Amigos que van sumando.

Dos sacerdotes celebrando y unos cuantos monaguillos en el presbiterio. El coro, formado por padres y algún niño, estupendo. La homilía animosa y participativa, como casi todas las del P. Damián que lanzó una pregunta: ¿Conocéis a algún misionero?

La verdad es que yo pensé que plantear esa pregunta en una parroquia Redentorista era casi una obviedad redundante; me lo pareció así por no pensar como un niño o por no pensar para niños. El caso es que alguna mano se levantó y el P. Damián le pidió a una niña, que hacía las veces de monaguillo, que respondiera. “”, dijo ella dirigiéndose explícitamente a su interlocutor. La respuesta obvia, porque Damián es un misionero Redentorista.

Y el padre de la niña respiró tranquilo… Pero Damián volvió a preguntar: “¿Alguien más? ¿Conocéis a algún misionero más?”. Pues esa niña que es un tanto inquieta, alzó de nuevo la mano, y el oficiante volvió a pedirle que respondiera. “Mi padre”, contestó resuelta; y se quedó tan tranquila y tan satisfecha de su respuesta. Mientras se escuchaban implacables esas dos sencillas palabras, su padre, que soy yo, iba pasando por todas las tonalidades posibles del color rojo, a pesar de la maestría y gran generosidad de corazón del P Damián al enfocar tan inesperada respuesta.

Por un instante pensé coger el diccionario de la RAE y tener una charla con mi hija para, a partir de la definición, explicarle con detenimiento lo que realmente es un misionero, en qué consiste realmente ser un misionero. Pero recordé el comentario que hizo un día otro misionero Redentorista que ya no está en Madrid: mi hija Toya había recortado de un calendario bastante grande la imagen del Icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, y decidió pegarla con celo de manera que la imagen mirara hacia el patio, y no al interior de la habitación “porque así la pueden ver todos los vecinos”. Pues bien, recuerdo cómo a aquel misionero Redentorista le salió de dentro decir “esa es una pedazo de niña misionera”. Recordé esto ayer, como lo hice hace un par de semanas, cuando una vecina me dijo que agradeciera a mis hijas el regalo de la Virgen porque viendo esa imagen desde su cocina cada mañana se acordaba de rezarla.

Ocasiones hay, como esta, en las que es mejor callar, de modo que he decidido simplemente no decirle nada, no explicar nada y, mientras voy scalando en Familia, tratar de ser, aunque sea torpemente, misionero en mi vida diaria.

3 comentarios:

  1. Recuerdo lo que me dijo una monja misionera esta semana pasada: Los padres tenemos la hermosa "MISION" de hacer un mundo mejor a través de la educación de nuestros hijos. Somos misioneros. Y veo con alegría que en tu casa se cumple. Os encomiendo.

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  2. Pues si todos somos misioneros.
    Yo creo que los mejores ejemplos de misión están en la familia.
    Que bella experiencia.
    Gracias por compartir. DTB!!

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