martes, 5 de marzo de 2013

#iOraciónPapa #iMisión

iMisión nos propone una cadena de oración por Twitter con la etiqueta #iOraciónPapa hasta la elección del próximo sucesor de Pedro. Como hay momentos en los que mi capacidad de síntesis es bastante limitada, mi aportación a esa cadena será esta entrada. La práctica nos muestra que esos 140 caracteres pueden convertirse en muchos más en un mismo tuit.

Desde el mismo instante en el que tuve noticias de la renuncia de S.S. Benedicto XVI a través de un tuit de la Hermana Xiskya Valladares (no en vano esta religiosa de Pureza de María es, además, periodista) tuve la firme convicción de que no ocurría nada grave. La actitud libre, consciente, ejemplar y ejemplarizante del Papa Emérito no dejaba en mí lugar para cábalas. No me interesan y no las entiendo. Situación novedosa y punto. En el fondo la Barca continúa su rumbo con el piloto automático del Espíritu Santo.

Hay situaciones en la vida para las que ni busco explicación siquiera, las asumo y punto. Esta es una de ellas. Hechos consumados que se me escapan. No hay más.

Comprendo que los profesionales del periodismo han de cumplir con su labor de informar, pero hasta ahí llego. Soy muy limitado, por lo que no me interesan ni las quinielas, ni las luchas de poder, ni me quiero detener en lo que a mi personalmente pudiera o no gustarme.

Me enteré, recé y publiqué una entrada. En paralelo, quien quizás sea la persona más sensata que conozco y sin duda una de las más santas, me aconsejaba algo bien sencillo: oración, nada más que oración. Coincidimos.

Días después iMisión se lanzó al ciberespacio con esta iniciativa que aplaudo y secundo. En ello estoy, pero pidiendo por dos cosas:

A-    En primer lugar, pidiendo docilidad y discernimiento para los Cardenales electores, que sepan dejarse guiar por el Espíritu. No pido por un Cardenal en concreto. No pido por lo que yo quiera. Son hombres, sujetos por tanto a los fallos y limitaciones de cualquiera, pero no me cabe la menor duda de que el Espíritu obrará en ellos de manera individual para que colectivamente sepan elegir al varón bautizado menor de 80 años que el Señor realmente quiere para dirigir Su Barca. Quizás por eso estoy tranquilísimo; tan tranquilo de verdad.
B-    En segundo lugar, para que desde ya, todos, TODOS, acojamos con obediencia y el corazón abierto a quien el cardenal protodiáconoco nombre desde el balcón central de la basílica de San Pedro. Yo, por mi parte, estaré con el Papa; sujeto, sí, al margen de discrepancia intelectual que mi propia conciencia me permita, pero como fiel oveja de su rebaño. Fidelidad.

Tampoco soy tan raro, la verdad. Es muchísima la gente que permanece en silencio y oración, pero hacen muy poquito ruido. Permanecen orantes, y en la comunión de los Santos generan la fuerza poderosa que coadyuve al Espíritu Santo. Son muchísimas las Parroquias que, como la mía, el Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, el pasado 28 de febrero, tras la primera eucaristía en Sede vacante, organizaron sus jueves de Oración ante el Santísimo con la misma intención. Eso y no otra cosa es “apostar” sobre seguro, abandonarse en el Señor.

Lo demás me parecen pamplinas quinielísticas vengan de fuera o de dentro de la propia Iglesia. Yo me quedo con mi intención inicial, con el consejo de mi amigo, con la cadena de iMisión: rezando. A eso os animo, a que os unáis y recéis. Sólo a eso.

2 comentarios:

  1. Hoy en la oración comunitaria leímos a propósito de la Sede Vacante, una carta de San Alfonso, leída por un amigo a los Cardenales de 1774 que eligieron al Papa Pío VI y la realidad parece muy similar aunque en contextos diferentes, por eso él le pide a todos los redentoristas y cristianos del mundo, lo único que podemos hacer: ORAR.

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    1. Mil gracias por el comentario Padre. Y mi amigo sensato que desde el minuto uno recomienda orar, es otro hijo de San Alfonso.

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