miércoles, 1 de abril de 2015

Latiendo en Familia

Uno se alegra de los éxitos de sus hermanos, goza con los logros de los amigos, los apoya, alienta sus sueños y lucha con ellos. Cuando éstos, además, expanden la Buena Noticia, contagian la alegría infinita de quien se sabe amado y cantan al Amor y el Amor para todos, uno no puede sino sentirse latiendo al unísono con un mismo corazón.

Éste es el caso del sueño hecho realidad del Padre Damián Mª Montes, sacerdote Redentorista. Simplemente, Damián. A mi, que soy muy mío para mis cosas, me gusta decir sacerdote Redentorista, porque lo de misionero Redentorista es realmente un pleonasmo. Todo Redentorista es misionero pero no todo Redentorista es sacerdote. Pues Damián, como a estas alturas ya sabe casi todo el mundo, ha resultado seleccionado como concursante en el programa de Telecinco #LaVoz.

Yo conozco lo buen sacerdote que es, conozco la entrega, el celo, la pasión con que su vocación le lleva a anunciar la sobreabundante Redención para TODOS. También conozco ese otro maravilloso don que el Señor le regaló y que del corazón le brota por la garganta. Éste es sin duda el objeto que realmente ha de interesar al jurado del concurso, su voz. Por su voz, sólo por su voz, ha sido seleccionado. Yo me siento orgulloso y enormemente contento por ello. Como me sentiría orgulloso de cualquier éxito de otro hermano o amigo.

Sin embargo, como soy muy mío para mis cosas según he dicho más arriba, me siento doblemente contento y orgulloso porque por su voz, por su simple presencia, es mucha la gente que va a conocer que un sacerdote no es un ser en proceso de extinción, ni un fruto del imaginario histórico o un ente del espacio exterior. Un sacerdote joven es también un chico joven, con sueños, con ilusiones, con anhelos, frustraciones, deseos, necesidades, amigos, familia… un sacerdote de 28 años es algo tan extraordinario como un chico normal de 28 años. La diferencia es que el corazón de un sacerdote de 28 años no late para sí mismo, late para TODOS. La diferencia es que la voz de un misionero y sacerdote lleva la Voz y la Palabra con su vida y con su testimonio. En concreto, Damián, lo hace ahora a través de la televisión para TODOS y sin complejos. Simplemente estar es ya bastante. Cantar como él lo hace es, además, rezar dos veces cante lo que cante. San Alfonso Mª de Ligorio que, entre otras cosas, era compositor, debe estar realmente orgulloso de su hijo Damián. Ni más ni menos que de cualquiera de sus hijos, pero de éste también.

Mi mujer, mis hijas y yo lo estamos. Mi mujer, mis hijas y yo sentimos los latidos y latimos con él porque vamos juntos #LatiendoEnFamilia.


Ahora nos metemos de lleno en los días del Triduo, silencio, oración… scalando en Familia. Y con la Pascua y el gozo de la Resurrección continuaremos babeando en cada audición.

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