sábado, 25 de octubre de 2014

D. Carlos Osoro

Esto es imparable. Se sirve de Francisco o se sirve de Carlos, cada vez de más. Imparable. Pareciera que el Señor se haya decidido a enviar su Espíritu con fuerza y contundencia arrebatadoras, la contundencia y la fuerza del Amor y la misericordia, en medio del mundo. Del mundo real, no del idílico. Imparable revolución del Espíritu, llamémosla de Francisco que es su “abanderado” e impulsor primero, pero del Espíritu.

La homilía de D. Carlos Osoro hoy, en su toma de posesión como Arzobispo de Madrid es la entrada imparable del aire fresco y misericordioso del Amor en la diócesis de Madrid. Inicia su ministerio episcopal en la Iglesia madrileña con un vendaval suave que limpia, ilumina y empuja. Amor, el mandamiento del Amor, misericordia, puertas abiertas, acogida, misión, realidades eclesiales, Emaús, envío, anuncio, panes y peces, cambio, transformaciones, encuentro, opresión, excluidos, abandonados, mente abierta, proyectos, diálogo… Cristo, la Buena Noticia, la alegría del Evangelio.

No voy a repetir la homilía. Cuando deje de levitar y vuelva a tocar el suelo la leeré, releeré… es toda una joya. Del inicio, recordando al obispo emérito de Madrid Mons. Iniesta a quien visitó en su residencia de Albacete… (sí supo irse…), hasta el Amén final. No sólo no se ha olvidado de nadie sino que ya se ha mostrado como un padre que acoge a todos en una casa en la que cabemos todos. Por si no habéis tenido la oportunidad de escucharle os dejo un link para que la podáis leer: http://www.revistaecclesia.com/carlos-osoro-arzobispo-de-madrid-homilia-en-la-misa-de-su-toma-de-posesion

Es la toma de posesión de D. Carlos, es la toma de posesión del Espíritu, es la toma de posesión de la Esperanza… “… pasar de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera”.

Hoy me he sentido inmensamente orgulloso de mi Arzobispo, mi paisano D Carlos Osoro Sierra, como me sentí orgulloso viendo a mi queridísimo amigo @PerezMaura leyendo la Primera Lectura, incluso orgulloso recordando a Casa San Alfonso al oírle hablar de Emaús… Un orgullo sano.


Lo dicho, que esto es imparable. Por eso TODOS somos necesarios. Un día grande por el que dar GRACIAS al Señor.

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