jueves, 18 de mayo de 2017

Amigos

Amigos. Son siempre un regalo, a menudo un inesperado regalo venido de lo Alto. Los Amigos así, con mayúscula, son un apoyo, un sostén, compañeros que nos hacen crecer. Conforman nuestro propio ser, comparten parte de nuestro camino y marcan huellas profundas. Jamás son una casualidad. 

En la vida vamos caminando según nuestro libre albedrío. Sí,  pero mirando a la intrahistoria individual podemos reconocer en tantísimas ocasiones la mano del Señor que uno no pude más que rendirse a la evidencia, con humildad, de que simplemente se ha dejado hacer, y los planes de Dios son los que han marcado muchos de nuestros pasos. El sendero individual recorrido entre titubeos, con la firmeza que da el levantarse insistentemente tras cada caída.  Es esa trayectoria personal la que puede llevarnos a dilatar el trato que en otras épocas era cotidiano. Sin embargo, los amigos, esa presencia real de Dios en la vida de cada persona que son los buenos amigos, permanecen siempre con nosotros. Un intangible imborrable que es el cariño sincero y desprendido. 

Yo tengo el hábito de rezar por los míos,  en silencio. Puedo no coger el teléfono y, sin embargo,  llevarlos a la Eucaristía, por ejemplo, en su santo, en su cumpleaños. Recordar momentos de la infancia, una biblioteca, una aporía,  anécdotas, momentos entrañables que, más allá de sensiblerías,  reconozco que han contribuido a que yo sea quien y como soy. Saco hoy esto de la intimidad de mi conciencia porque ha habido recientemente algún hecho que me ha traído,  como una bofetada, la realidad inconsciente de cuánto quiero a los míos,  lo cerca que los siento y lo importantes que son aunque a penas nos veamos. Me alegro con y por ellos; sufro con y por ellos.

“El amigo fiel es remedio de vida, los que temen al Señor le encontrarán.” El Eclesiástico no falla. La amistad es una confluencia de voluntades para hacer realidad un regalo de Dios. El no deja nunca de hacerse presente en ellos. 

Hay que cuidar a los amigos; hay que cuidar de los amigos. Reir con ellos; llorar con ellos. Los hay de todas las edades, aparecen a todas las edades. Permanecen. Van a tramos del camino, junto a ellos hemos hecho camino. Hay pasos que hemos dado con ellos. Huellas. Son una suerte de familia elegida. Los amigos son manos, tiempo, Vida. Con ellos vamos scalando en Familia. ¿Rezamos por ellos? 

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