lunes, 26 de diciembre de 2016

Cerrando filas

El pasado 22 de diciembre la web Infovaticana publicaba un titular deleznable sobre el Padre Damián Mª Montes CSsR.

Lo cierto es que no me enteré hasta ayer de madrugada, cuando llegábamos mi familia y yo a casa después de celebrar la Navidad en Familia. Cena en familia y Eucaristía en familia. Precisamente acabábamos de escuchar un extraordinaria homilía de Damián. Al acabar, como es tradición en PS, la Comunidad Religiosa nos ofreció a toda la comunidad parroquial una chocolatada.

Como digo, al llegar a casa, pasadas ya las dos de la mañana, consultando Twitter en mi Smartphone me topé con el titular en cuestión. Si no fuera por eso no me habría enterado porque hace mucho tiempo que decidí no consultar medios tóxicos, de modo que no leo esa publicación. Por un momento me hirvió la sangre, que yo soy propenso a la ira cuando atacan a los míos. La injusticia y mezquindad obviamente no me sorprendieron; no creo que le sorprendan a ningún católico de bien.

Uno ya se harta de tanto ataque (empezando a SS el Papa, siguiendo por el Arzobispo de Madrid, continuando por la Vida Religiosa), se harta de esa autosuficiencia de la que se autorevisten los rígidos inmovilistas acusadores en público o en privado. Tanto dedo rígido, tanta autosuficiencia beatífica, tanto mesianismo, tanto disfraz. ¿Enmascaramiento de problemas psicológicos individuales y colectivos…?

Sí, por un momento me calenté, pero era más el calorcito de la Luz que esa noche había nacido en mi corazón y al mundo.

Me dieron nauseas. Sin embargo, enseguida me di cuenta de que nadie, absolutamente nadie vinculado a esa web es digno de desatar las correas de las sandalias de mi hermano Damián. ¿Qué por qué es mi hermano? Pues por si alguien no lo sabe compartimos apellido: Redentorista. Él es un extraordinario sacerdote y misionero Redentorista, y yo un simple misionero laico Redentorista; y yo a mi Familia la defiendo con todas las armas posibles.


Yo soy de ir directamente a lo más divino, que es lo más carnal: ese Chiquitín que nos ha nacido. Sin tonterías. El Redentor, de carne y hueso. Quien nos salva y toca físicamente; quien nos salva y se deja tocar sin barreras absurdas y falsas. Puede que sea precisamente por eso de ir a lo fundamental y utilizar todas las armas, por lo que igual que ayer me dieron nauseas empuñé  con firmeza y fe la alabarda de la oración para flanquear a mi hermano, cerrar filas por mi #Familia y pedir al Todomisericordioso un esfuerzo extra de misericordia por el autor del titular y los miembros de la web que lo publicó. Ojalá el Señor se apiade de ellos y pueda transformar sus corazones. Yo aquí me quedo, scalando en Familia y afilando oraciones…




Isaías (52,7-10):

¡Qué hermosos son sobre los montes
los pies del mensajero que proclama la paz,
que anuncia la buena noticia,
que pregona la justicia,
que dice a Sión: «¡Tu Dios reina!».
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro,
porque ven cara a cara al Señor,
que vuelve a Sión.
Romped a cantar a coro,
ruinas de Jerusalén,
porque el Señor ha consolado a su pueblo,
ha rescatado a Jerusalén.
Ha descubierto el Señor su santo brazo
a los ojos de todas las naciones,
y verán los confines de la tierra
la salvación de nuestro Dios.”

Damián, hermano, mensajero, continúa cantando; no son dignos de desatar las correas de tus sandalias.
 Cuando Luzbel está rabioso es señal de que las cosas se van haciendo bien, así que: adelante.

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