sábado, 24 de diciembre de 2016

Puertas abiertas

Las puertas abiertas para recibir al Redentor que nos nacerá esta noche. Sosiego y espera de Esperanza.

Esta mañana hemos tenido la fortuna de acudir una Eucaristía en la Basílica de San Miguel en Madrid. Presidió mi paisano el Cardenal Osoro. Una homilía cercana, profunda, amena alegre dirigida a los niños y, por lo tanto, a todos nosotros. Micrófono en mano, abrieron el comulgatorio y ahí se quedó, con ganas de dar dos pasos más y bajar. Como baja hoy el Niño Dios, hombre, carnal, a una gruta, sin barreras. Un Dios al que podemos tocar, un Dios que tocará a leprosos, prostitutas, pecadores… Un Dios que me toca a mi, a ti. Un Dios que derriba barreras y nos redime. 

El coro del Colegio Alegra -mis hijas formando parte- creo que nos puso a todos la piel de gallina. La Basílica, que en tiempos fue Redentorista, está regida hoy por el Opus Dei. Al llegar nos acercamos al sacerdote que actuó de maestro de ceremonias para entregarle el cáliz de Paula, nuestra pequeña celíaca que comulga con vino. Encantador y cercano él, como lo fue igualmente Don Pablo, concelebrante y capellán del Colegio cuando en la sacristía recogimos el cáliz y saludamos a Don Carlos, siempre tan cariñoso.

Ha sido la mejor manera de dar los últimos pasos a la gruta de Belén. Vendrá la cena en familia y, a continuación, en casa, en PS, la misa del Gallo. Otro ritmo; mi ritmo. En #Familia, celebrando a lo grande, con la profundidad, sencillez y arrolladora alegría marca de la casa. El lenguaje sencillo, adecuado a nuestro tiempo y meridianamente claro de los hijos de San Alfonso; creo que nos va en los genes espirituales. Cuánto bien hizo este doctor de la Iglesia utilizando lenguaje y formas llanas que todos pudieran comprender con facilidad y familiaridad.

Agradezco al Señor nuestra Vida, el año que va terminando. Recuerdo especialmente a todos aquellos que han perdido a algún ser querido; esta Navidad no están solos, les acompaña también nuestra oración. Como nuestra oración acompaña a todos los cristianos perseguidos que han sembrado de rojo las tierras donde, encontrando el martirio, alcanzaron la Corona de la Gloria; oración por ellos, por todos nuestros hermanos perseguidos por la fe en Quien esta noche santa nos nacerá para traer la Redención a todos.


 “Jesús mío, mi soberano Señor y verdadero Dios: ¿Qué fuerza te ha hecho descender del cielo a una gruta sino la fuerza de tu amor por nosotros?
Tú que habitas el seno del Padre, tú que reposas en un pesebre.
Tú que reinas más allá de las estrellas, tú vienes a nacer sobre un poco de paja…
Tú que eres la alegría del cielo, yo te escucho gemir y llorar.
Dime, oh Jesús mío: ¿Qué fuerza desconocida te ha reducido a tal abajamiento?
Una sola, la fuerza de tu amor por nosotros”.
(San Alfonso María de Ligorio)

Queridos, que tengáis una santa y feliz Navidad; que todos sepamos ser testigos y testimonio del Amor de Dios.


Nosotros ya estamos en #Familia a los pies del Portal aún vacío, esperando. Abriendo brazos para arropar y tendiendo manos para acoger. En gerundio.

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