domingo, 10 de enero de 2016

Bautismo y fe

Aprovecho la festividad del Bautismo del Señor para agradecer el don de la Fe. Un día para agradecer la labor de quienes me han precedido, de mis padres, de quienes a ellos se la transmitieron. Agradecimiento a Dios por hacerse presente en mi Vida. Agradecimiento a quienes me han ido sosteniendo y me sostienen. Personas con nombres e historias propias. Agradecimiento a la comunidad en la que vivo mi fe porque la de los demás sostiene la propia.

Agradecimiento al Señor por una llamada concreta y personal a descubrir una fe adulta, a plenificarla en el matrimonio y a entregarla como misionero laico del Santísimo Redentor.

Pero hoy soy padre y es en mí, junto a mi mujer, sobre quienes descansa la responsabilidad de transmitirla a nuestras hijas, y el primer paso fue el Bautismo como sacramento de fe. "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado" (Mt 28,19-20; cf Mc 16,15-16). «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva» (Rm 6,3-4; cf Col 2,12). Lo hacemos en el día a día. Lo mejor que podemos; lo mejor que sabemos. Llamados a hacerlo en el camino de Alfonso, en la Familia Redentorista.

Es en la familia donde encontrarán es substrato necesario para ir comprendiéndola en gerundio: viviéndola. Es en la comunidad donde irán despertando las preguntas y encontrarán sostenes firmes. Es en su corazón donde podrán descubrir esa fe adulta que les empuje a caminar con solidez en el mundo con la meta clara de la transcendencia. Es en el mundo donde habrán de entregarla, en gerundio: viviéndola.


Animo a todos los padres con hijos pequeños a que busquen y descubran una comunidad donde ir caminando en la fe. La fe es un don, un regalo, pero en el camino es conveniente encontrar quien te sostenga, a quien sostener y con quien ir caminando. Siempre scalando en Familia.

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