martes, 10 de febrero de 2015

Indeciso

Encuestas, estimaciones de votos, sondeos… buffff me producen un perezón que en ésta ocasión es inquietante. Es tan triste que me dé pereza como que ésta sea inquietante.

Usar la conciencia para emitir el voto es una faena cuando, de acuerdo a esa conciencia, no existe ninguna opción que se adecue de manera suficiente. Al no existir, imagino que lo que me queda es ir rebajando el listón, haciendo renuncias hasta llegar a lo irrenunciable, y lo irrenunciable es la Vida. Justo al contrario que le pasa a un gran amigo que lo que le da una pereza tremenda es, por ejemplo, el tema del aborto. En fin, que cada uno tiene la conciencia que tiene y ahí, a ciertas alturas, poco se puede hacer.

El caso es que yo aún no sé que ponerme para las primeras elecciones que toquen. A veces creo que me apetecería vestirme de naranja, que parece muy alegre, pero como ese color trae consigo el laicismo como bandera (ya se sabe cómo acaban siempre esos laicismos) y una ley de eutanasia pues va a ser que no; eso no llegará con mi voto. Morado tampoco me pondré nada, porque está claro que representa mi anticonciencia. Rosa tampoco podrá ser por ese irrenunciable anterior. Rojo como que me daría risa, si no fuera porque se me saltan las lágrimas pensando en todos los que no han llegado a nacer, en las concertinas que colocaron, en la pobreza sangrante, en las vidas destrozadas y humilladas de casi un país entero; porque de sus polvos nos vinieron los fangos que padecemos, no de otro lado.

Otras veces pienso en que quizás podría ponerme algo verde pero la vida no es solamente nacer y dejar morir de una manera digna y natural, la vida es lo que transcurre entre su inicio y su final, y no solamente la propia; éste color me produce ciertas dudas en cómo permitirán el desarrollo de los que, entre nosotros, no tuvieron la suerte de nacer aquí. Y las cosas serias no pueden dejarse al albur de la fortuna.

Ocasiones hay en las que me pondría algo azul porque ya viene siendo habitual que ese color nos saque de los desaguisados producidos por el rojo, como felizmente ya está ocurriendo. Pero el azul actual ha sido tan intenso que podría haber optado por las vías de solución que hubiera querido sin mirar a otros. En realidad eso ha hecho, pero de una manera a mi parecer inadecuada independientemente de las cifras macro. Se ha podido hacer mucho más con ese color o, al menos, de otra forma, no ahogando a los de siempre y sin tocar pesebres perpetuados. Además, a ese color lo han teñido tanto de mentira que no se sabe ni lo que es.

Claro que la mentira y la corrupción nublan todo el arcoíris. Todo.

En fin, que tengo una indecisión de colores, pero pensar que lo único que me queda por ponerme es algo blanco es tristísimo, porque es como ir a votar en calzoncillos. Igual resulta lo más digno, porque así nos han dejado a la mayoría de los españolitos de a pie.

Lo único que tengo claro es que mi conciencia es sólo mía y que hoy por hoy cualquier opción es elegible porque ninguna se adecúa a ella. ¿o sí?


No sé. Seguiré rezando, porque mi conciencia es mía, pero de mi voto dependen mi vida y las condiciones de vida de otros. De mi voto también depende acercar el Reino a este pedacito de tierra. Regados de la misericordia de Dios, pero de cada acto de ésta vida vendrán los de la próxima. Seguiré rezando y scalando en familia. Aún queda tiempo.

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