jueves, 6 de noviembre de 2014

Mártires de Cuenca

Hoy celebramos la festividad de los Beatos Mártires Redentoristas de Cuenca (http://www.redentoristas.org/redentoristas/santos-y-beatos/martires-de-cuenca)   y yo acabo de vivir una hermosísima celebración en la Capilla de la Coronación del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid, ante sus reliquias y en el lugar donde reposan sus restos.

La Eucaristía ha estado presidida por un misionero redentorista boliviano, el Cardenal Julio Terrazas Sandoval CSsR. El misionero ha estado acompañado por otros misioneros redentoristas más, la comunidad de PS con Pedro López CSsR (el P. Provincial), sacerdotes todos salvo Carlos A. Galán CSsR, quien creo que inicia un año que le llevará al diaconado. La feligresía formada por jóvenes y mayores y entre ellos quien escribe, un misionero laico del Santísimo Redentor. El coro de jóvenes con el P Damián Mª Montes CsSR, sensacional. Vamos, lo que se dice una Eucaristía en Familia.

Eso ha sido exactamente la sensación, la profunda sensación de pertenencia a una Familia. La Iglesia celebra a los mártires españoles del siglo XX y, entre ellos, a los mártires redentoristas de Cuenca. Una Familia dentro de la Familia universal de la Iglesia. Y todo en casa, en PS. Participar leyendo las numerosas preces por intercesión de todos y cada uno de los santos y beatos redentoristas… en fin, qué puedo decir… que ya tocaré de nuevo el suelo en algún momento…

La homilía ha sido extraordinaria. Una homilía con acento misionero desde su inicio: “la Palabra no es sólo para ser predicada, sino para ser puesta en práctica”. Mártires, personas como cualquiera de nosotros pero que “hicieron suya la Pasión de Cristo llenando su existencia”, “testigos de su Vida y Resurrección”. No son un recuerdo del pasado, son presencia viva, imagen viva de que la santidad, también por la vía del martirio, es posible. Como nos ha recordado el Cardenal, los actuales son tiempos de una brutal persecución a la Iglesia y los cristianos.

La persecución en muchos puntos del planeta es un hecho incontestable. Como incontestable es el hecho de que la persecución alimenta continuamente mártires con nombres y apellidos y mártires anónimos. Javier, Ciriaco, Miguel, Julián, Victoriano y Pedro, hombres que son una gracia para la Iglesia y un regalo para la Congregación. Ante mí tenía a otros redentoristas, mayores y jóvenes, que continuando el ejemplo de San Alfonso regalan su vida anunciando la sobreabundante Redención. Los seis de hoy son reconocidos de manera oficial, pero yo pensaba en cuantos han entregado de manera anónima sus vidas, cuántos han alcanzado la corona del martirio de incógnito, cuántos avanzan a diario hacia ella con los hechos patentes y también por las palabras de ingratos, indiferentes y, en el peor de los casos reales, justicieros parapetados frente a la bondad sin límites de muchos de éstos hombres anónimos. "Sin miedo a mancharse las manos con los alejados", como hoy mismo ha dicho el Papa en Santa Marta.

Procesión en familia hasta el lugar donde descansan los mártires, y allí besamos su reliquias. Todo con la solemnidad, normalidad y alegría que son todo un signo de nuestras celebraciones.

Acabar besando el anillo del Cardenal Terrazas ha supuesto para mí la doble alegría de besar el anillo a un hermano y a un auténtico hombre de Dios.


Un día magnífico por el que dar gracias a Dios por sus mártires, por éstos mártires y por vivir scalando en ésta Familia.

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