jueves, 30 de enero de 2014

OJALÁ LO MATEN PRONTO

“@PEREZMAURA OJALÁ LO MATEN PRONTO”

No, no me he vuelto loco; al menos no del todo. Las palabras que aparecen arriba no son mías, son de algún insensato superdemócrata y amante de la paz y las libertades, como resulta evidente, que ha decidido no guardárselas sino publicarlas en la red social Twitter. Y a aquel se le suman otros tuits amenazadores.

Hace algún tiempo le tocó a @Xiskya, la Hemana Xiskya Valladares, o a @PaterAbraham, el sacerdote Abrahám Cruz. No guardé silencio, y tampoco lo haré ahora. Aún no había conocido personalmente ni a Xiskya ni al Pater cuando alcé la voz. A @perezmaura, el periodista Ramón Pérez-Maura, no es que le conozca, es que le quiero, es amigo mío y parte de mi vida y de mi historia.

Sin embargo no son ya ni el cariño, ni el peso de los años los que me hacen publicar una nueva entrada en este humilde blog. Es una simple cuestión de conciencia y de justicia. Así como en su momento no entré a valorar las convicciones religiosas de Xiskya o de Abrahám, tampoco pretendo hacerlo con las ideas ni pensamientos de Ramón, porque cada quien es libre de pensar como quiera, sentir lo que quiera y expresarlo libremente siempre que al hacerlo no agreda, ni las palabras o actos sean constitutivos de delito.

Los deseos de muerte, las amenazas, los insultos, tienen siempre un denominador común, y ese no es otro que el perfil de quien los profiere: almas atormentadas, personalidades insatisfechas, fuerzas de las tinieblas. Otros calificativos me los ahorro.

Sí, fuerzas de las tinieblas. Y mientras tecleo me viene a la cabeza la reciente imagen de la paloma atacada por un cuervo y una cigüeña en la Plaza de San Pedro. Bien expresivo.

Marcos, en el Evangelio de hoy (4, 21-25) nos trae la Palabra de Jesús. Y a la Luz de esa Palabra yo no voy a esconder el candil. Al contrario, con él en la mano abrazo a Ramón; con él en la mano, rezo también por quienes insultan y amenazan, para que dejen iluminar sus tinieblas con la única Luz verdadera. Ese mismo pasaje nos recuerda que “la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces”. Pues yo conozco la de Ramón en primera persona, y es la medida de un hombre bueno.

Iniciaba hoy mi andadura cotidiana en twitter con la Lectura breve de Laudes: “Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” Consiga o no reflejarla, yo elegí ser luz. Pues eso.

Ramón, que un abrazo fuerte. El de siempre.

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