viernes, 26 de agosto de 2016

Religiosos y populares


Compruebo últimamente que hay quien no lleva muy bien la popularidad de los miembros consagrados de la Iglesia. No voy a entra a valorar opiniones particulares. Desde el respeto cada uno es muy libre de tener las suyas.

A mí me parece extraordinario que existan caras visibles, de éxito y con elevada popularidad de sacerdotes y religiosos que se exponen regalando sus dones al servicio del reino. Todo aquello que es humano es, sencillamente, divino. Cuestión de dones y de vocaciones. Y atraen, acercan a alejados, descubren a quienes no conocen, muestran diferentes caras de una misma Iglesia.

Cuando los ejemplos corresponden a otra época, como Calderón de la Barca, Vivaldi o el propio Hilarión Eslava, no hay problema. Cuando los ejemplos son contemporáneos no lo ven con los mismos ojos. No sé, quizás en el fondo late el inconsciente de las inseguridades.

Xiskya Valladares, Daniel Pajuelo, Damián Mª Montes, Isabel Guerra son simplemente ejemplos extraordinarios de distintos ámbitos que muestran la Iglesia de una manera diferente. Atraen, comunican, acercan la Palabra. No actualizan la Palabra, la cuentan con un lenguaje inteligible para muchísimos que no lo entenderían de otra manera. Con la comunicación, la música o la pintura.

No adaptan el mensaje, no tergiversan la Palabra. Utilizan sus dones. Me parece extraordinario y generosísimo. En el fondo me recuerdan a los esfuerzos de otro cura, Alfonso, por utilizar en sus homilías un lenguaje que el pueblo pudiera entender, llano, directo y al grano; un lenguaje que hizo que sus obras literarias se expandieran con una rapidez inusitada, alejado de los circunloquios y barroquismo de su época. Hoy en día ese cura, Alfonso, es doctor de la Iglesia y patrono de moralistas y confesores.

Aplaudo a aquellos que se exponen, que atraen y acercan. No todos conocen, no todos entienden y no todos están preparados para lo de siempre. Es la realidad de nuestro mundo, complejo y con múltiples realidades.

No comprendo que haya nadie en la Iglesia que pueda estar en contra de propagar la Palabra. Y de su propia exposición, del propio regalo de sus dones, van surgiendo vocaciones. Eso es un hecho real. Así que ¡GRACIAS!

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