martes, 28 de junio de 2016

Obispo, Pastor

Ayer, 27 de junio, se celebró en PS la festividad el Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. A lo grande. Final de la novena, Eucaristía Solemne presidida por el arzobispo de Madrid y procesión del Paso por las calles del barrio de Chamberí a hombros de miembros del SAMUR de quien es Patrona.

La respuesta de los fieles fue espectacular. De todas las edades. Un gentío impresionante movido por el amor a la Madre Dios en esta advocación, no solamente en el Santuario, también por las calles. Impresionante.

Pero hoy quiero resaltar la actitud de D Carlos Osoro, nuestro arzobispo. Inicialmente estaba planificado que presidiera la misa, nada más. Así lo hizo, y junto a él concelebraron el P Provincial José Luis Bartolomé y nuestro párroco el P Jesús Hidalgo, además de redentoristas de ésta comunidad y venidos de otras casas. Sin embargo, al acabar la Eucaristía y sugerirle a Don Carlos la posibilidad de que procesionara tras Nuestra Madre, él sencillamente cogió su móvil, cambió sus planes y ni se lo pensó.

Actitud. Es la actitud la que marca la diferencia. Es esa disposición del ánimo la que marca la diferencia. La de nuestro arzobispo es la de servir a su grey pastoreando. Afable, cercano, cariñoso; guía y pastor. Una actitud que aflora y se mueve por el Espíritu. Recogido, desgranando las cuentas de su rosario, acercándose a bendecir a aquellos enfermos que veía entre la multitud, o a los grupitos de monjas que reconocía.

Tuve la suerte de estar cerca de él, a su servicio. Le veía rezar, caminar revestido, con la mitra y bajo el calor veraniego, asiendo el báculo a cada parada, en cada estación. Comprendí realmente el significado del báculo pastoral en toda su profundidad. Sentí, ahora sí, el verdadero concepto y alcance de lo que ha de ser esa persona que tiene a su cargo el gobierno y cuidado de la Iglesia de Madrid. Gobierno y cuidado.


Ayer D. Carlos cuidó de manera concreta de esta parroquia y sus feligreses, de la Comunidad y de todos los devotos de Santa María del Perpetuo Socorro. Bendiciendo, hablando con niños y mayores, escuchando… Dedicando su tiempo con eso, dedicación, sin prisas. Y con la ternura de la que tanto nos habla el Papa.

Gobierno y cuidado. Cuestión de actitud, cuestión de disposición interior. Dedicación. Cuestión de entrega.

Caminando a su lado era una oveja junto a su Pastor cayado en mano. Y siguiendo a María. En gerundio. Scalando en Familia.


¡Gracias, Don Carlos!

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