sábado, 11 de julio de 2015

Padre Damián CSsR en Aleteia

Aleteia, una red católica mundial que comparte recursos sobre la fe en español, inglés, francés, italiano, portugués y árabe nos ofrece la primera parte de una profunda entrevista al sacerdote redentorista Damián Mª Montes Nieto y yo os aconsejo vivamente que la leáis con calma: http://www.aleteia.org/es/arte-y-espectaculos/entrevistas/padre-damian-me-costaria-ser-santo-si-no-fuera-artista-5878069243936768 La he leído varias veces y cada una de ellas he podido meditar y entender las respuestas del Padre Damián a la luz de la cercanía y el cariño. Esto no es óbice para obtener conclusiones objetivas, al contrario, me ayudan a centrar, encuadrar y compartir lo que encierran sus palabras. No porque existan dobleces en ellas, que no las hay, sino porque el conocimiento del personaje acerca a la realidad vital.

Ye he escrito en otras ocasiones sobre Damián, mi visión y opinión personal, pero en esta entrevista realizada por Carlos Aguilera () nos muestra parte de su corazón, no ese corazón rojo de fieltro de todos conocido, sino su corazón real. El lado artista del religioso le dota de un corazón palpitante, de una sensibilidad especial cuyos latidos se encauzan en la Familia Religiosa a la que pertenece. Esos latidos, sin embargo, no se mueven a golpe de impulso. Sístole y diástole pasan por la oración. Damián es un hombre de oración y eso quiere decir que pasa sus opciones personales a los pies de la Cruz y el Sagrario y en el centro de su vida comunitaria. Es un religioso artista. Un joven que puso generosamente su vida al servicio de los demás dentro del carisma Redentorista y ahora extiende uno de sus dones al servicio del Amor para el gran público.

Un misionero que hace misión en las redes, a través de los mass media. Realmente lo hace desde hace años. Lo primero que supe de Damián fue a través de Youtube por un video de su paso por la India que me conmovió. Mi osadía me llevó a mandarle un mensaje. Meses después, la semana previa a la JMJ Madrid 2011, mientras yo estaba trabajando en el despacho de jóvenes de mi parroquia, alguien se me acercó por detrás a darme un abrazo. Era Damián y ese fue nuestro primer abrazo. Fue haciendo misión en la Red, creo que sin proponérselo. El salto que ha dado ahora pasando a la televisión ha sido de gigante. Contribuye a mostrar una imagen de la Iglesia fresca, joven, actual y sin complejos; sencillamente la normalidad de la Iglesia en Camino en el mundo actual. Misiona en las redes a lo bestia.

Normaliza a los alejados o a los ajenos a la Iglesia la realidad de un sacerdote. Hace visible la realidad de que llevar un alzacuellos no aleja a nadie de nada –aunque él no lo lleva habitualmente-, de nada. La libertad de llevarlo o no; el hábito no hace al monje. Evangeliza de una manera nueva para nosotros, y yo soy de los que piensan que la base de la evangelización está en abrir continuamente senderos nuevos para todos hasta que todos encuentren su manera de seguir el Camino. Hay una frase de Benedicto XVI que me encanta: “hay tantas maneras de llegar a Dios como seres humanos”.

Durante la JMJ  de Madrid aprendí a ver los colores de mi Iglesia, la pluralidad de mi Iglesia, la catolicidad. Colores en los de los hábitos de las diferentes familias religiosas, diversidad entorno a Cristo bajo el sucesor de Pedro. Damián muestra que son posibles nuevas vías, nuevos modos, nuevos gestos en esa Iglesia que es Madre. Lo muestra ese jovencísimo religioso que cantó la saeta ante Benedicto XVI en el Vía Crucis del Paseo de la Castellana de Madrid. Lo muestra un chaval joven que es sacerdote, un sacerdote joven que es redentorista, un redentorista joven que es un artista en servicio. En gerundio.
Animaos a leer la entrevista, no son mis palabras, son las suyas:


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