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viernes, 13 de julio de 2018

San Enrique


Esto de los patronos como protectores individuales no es cosa banal. El mío es San Enrique; tengo esa suerte. Mis padres estuvieron dudando si llamarme Enrique, como mi abuelo materno, o Alfonso, por D Alfonso XIII. Creo que también opinaba mi hermano, Juan, que quería que me llamaran igual que él. Finalmente ganó el Emperador sobre el Rey, aunque se ve que San Alfonso andaba ya ronroneando…

Es curioso, pero la mayoría de los padres nos fijamos en lo bonito que pueda ser el nombre, o en las tradiciones familiares (incluso a veces con arduas negociaciones matrimoniales…), pero creo que no nos paramos a pensar en la vida de aquel a quien vamos a designar como patrono de nuestros hijos; quizás porque tampoco pensemos que es precisamente eso lo que estamos haciendo. Ese y no otro fue nuestro caso, que no somos un matrimonio para nada original. Mi hija mayor se llama como su abuela materna (María Victoria) sin opción a negociación alguna. A mí me tocaría elegir el nombre del segundo/a, que fue niña. Yo, algo más flexible, propuse cinco nombres para que eligiera mi mujer: cuatro nombres femeninos importantes en mi familia y, en un ataque de bondad infinita, incluí uno de la suya. Finalmente ganó santa Paula (de la mía).

El canon 855 del Código de Derecho Canónico dice: “Procuren los padres, los padrinos y el párroco que no se imponga un nombre ajeno al sentir cristiano.” Es decir que no se obliga a imponer un nombre bíblico, ni del santoral, ni una advocación mariana. Y, por otro lado, “¿ajeno al sentir cristiano?”. ¿Qué es el sentir cristiano…? Quitando la universalidad atemporal del Amor infinito, eso también puede ir variando según los signos de los tiempos.

Además, oye, que no llevar un nombre ligado a la tradición cristiana puede ser también todo un reto: A ver si soy el primer santo con ese nombre. ¿O, no? Como tantos de los santos que hoy están en los altares y llevaron un nombre pagano.

La cuestión es que yo tengo la inmensa suerte de que mi santo protector desde el bautismo sea San Enrique: http://www.alfayomega.es/santoral/13-de-julio-san-enrique-emperador

De guerra en guerra, y santo. Para que nadie diga que no influyen en todo los signos de los tiempos… Incluso esos signos pueden llegar a confundir a la gente de una manera, nunca mejor dicho, significativa...

Emperador, y santo. Cúantas veces he escuchado eso de “qué raro, siendo Emperador que también sea santo”. O lo de, claro “al santoral por ser quien era”.

Y es que, algo que también es atemporal, es la idiocia, la necedad o la mezquindad. La ignorancia es cosa de todos; tanto padecerla en algún ámbito, como ayudar a erradicarla.

Yo hoy como cada día, pero especialmente hoy, me acojo a su protección y le pido que ampare a mezquinos e ignorantes (me incluyo). Pido que ampare a todos los que llevamos su nombre, y tratamos de hacerlo con sano orgullo y decoro suficiente. Y finalmente le pido al santo y estadista, un esfuerzo extraordinario: ya que él concebía su poder para construir y no para destruir, que interceda para que el Señor ilumine a quienes actualmente detentar el poder en nuestro país. ¿Os unís a mi oración?

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