miércoles, 14 de enero de 2015

Itinerancia

"Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»" Marcos, 1:38.

Esa respuesta de Jesús a Simón es para mí una bofetada dialéctica en toda regla. Sé que lo es por una cuestión meramente egoísta por mi parte, qué le voy a hacer, pero es que yo lo de la itinerancia lo llevo fatal. Claramente no hablo del roaming, sino de la cualidad de itinerantes de los misioneros. Creo que no llegaré a tener nunca el desapego suficiente como para que no me afecte. Eso es algo con lo que aprender a vivir, y aprender a vivir con uno mismo no siempre es sencillo cuando uno es honesto.

A veces envidio a esos clérigos anglicanos retratados en la literatura inglesa que envejecían con sus feligreses y se hacían parte del paisaje de sus propias parroquias. Acicate de la fe y parte de vidas y familias de sus parroquianos. Vidas desgastadas por unas vidas concretas. Todo muy verde –el paisaje- y cuajado de lavanda y heliotropo. Ese aspecto británico que tanto me gusta, con un toque genéticamente posh. Y viene Marcos hoy a bajarme el telón de la película: the end. Esa idea romántica, esa realidad romántica de vidas compartidas responde a una época en la que el clérigo es el adalid único del mensaje del Evangelio, el único poseedor del mensaje salvífico de Cristo, y el resto, los pobrecitos laicos, meros receptores. Bajo esa misma idea no es la fe del individuo la que realmente brilla sino en relación con la seguridad y amparo que nos proporciona una persona concreta, que no es el mismo Cristo. Eso es casi como mantenerse en una permanente situación de dependencia espiritual. Debemos aprender a ser autónomos. Aprendizaje individual y sociológico. Aprender a ser autónomos en el seno de comunidades vivas, abiertas y entregadas, donde la fe se ve alentada en la de los hermanos. Autónomos sobre Roca con vidas en servicio. 

Vivir una experiencia de encuentro con Cristo, sentirse amado, sentirse redimido, salvado saca al individuo de sí mismo. Ésta salida primera es la de un individuo consciente de que por el bautismo fue instituido sacerdote, profeta y rey -sin ser éstas palabras huecas-, de que por el bautismo todos los cristianos tenemos igual dignidad. Un cristiano consciente de serlo es alguien alegre y en salida permanente con su propia vida, en estado permanente de misión. Un cristiano así es evangelizador además de receptor del mensaje del Evangelio. Un cristiano alegre por serlo no puede sino querer compartirlo. Y Marcos mueve hoy la tramoya: the end.

Cristo no se quedó encerrado, anduvo predicando y vino a redimir a todos. Y hoy, esos otros Cristos, son aquellos que como Jesús van a otra parte a predicar, que para eso han salido… Acompañando, predicando, administrando los sacramentos, aguantándonos, mostrándonos que es Él el Camino, no ellos. Abandonan afectos como dejaron atrás tierra, familia y amigos… y yo llevando fatal la itinerancia de otros…

Desde ayer hay un nuevo Superior Provincial en la Congregación del Santísimo Redentor, el P José Luis Bartolomé CSsR a quien, junto a los nuevos miembros del Gobierno Provincial, como otros Simón, Santiago, Juan o Andrés, se le ha encomendado la tarea de servir a la Congregación animando la Vida de los Redentoristas en España. Pido al Señor que no os falte nunca la asistencia del Espíritu Santo, que vuestra labor sea fecunda tanto ad intra como ad extra. Aliento, manos y afán de colaboración no os van a faltar.

Que unos lleguen quiere decir que otros se van. Que unos lleguen quiere decir que vienen de otros lugares. Corazones amoldándose. Y soy yo el que le da vueltas a la itineracia. En fin.


Con ánimo y abrazo de bienvenida, aquí seguimos, scalando en Familia.

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